lunes, 25 de septiembre de 2017
canto
Poco a poco, la noche extiende su dulce manto sobre Lepanto. La luna se deja ver entre las nubes de tanto en tanto. El cielo se incendia primero y luego se oscurece, como si presintiera la desaparición del Astro Rey.
El canto de los pajaritos se escucha en la soledad de la Pampa Guanacasteca y las luciérnagas se encienden por encanto.
En silencio, me integro y respiro profundo, la Naturaleza me rodea y me siento más cerca de Dios!
Maria Rosa Montero
Suscribirse a:
Entradas (Atom)