viernes, 22 de marzo de 2013

La búsqueda diaria

Gilberto Quesada
 
Día a día buscando formas y maneras que permitan una distinta realización personal, más allá de la vida personal y profesional plena.
Algunas veces fue el canto, otras el teatro, la literatura, el periodismo. En esa búsqueda aparecieron espacios que parecían aptos para realizar sueños, pero al tratar de encontrar en ellos lo que tanto anhelaba, la insatisfacción obliga a la deserción.
Se hicieron cortos los espacios sin encontrar alguno que llenara ese vacío, hasta que al final del día se llega a una conclusión que se fue formando en la cabeza: para llenar el interior no se puede buscar fuera de este lo que se lleva por dentro, más bien se debe permitir externalizar todas las cosas que han estado reprimidas y entender que el pasado ya no cuenta, que el presente es demasiado corto, y que solo una proyección en el futuro es lo que puede dar sentido a una vida, aún después de muertos.
Se impone construir un legado que se pueda compartir tanto con las generaciones presentes como las del futuro, entendiendo que si se logra, excelente; sino, hay que seguir buscando hasta lograrlo. Con perseverancia y esfuerzo todo se puede lograr.

Un día en La Violeta


Cielo Solórzano
Los días que merecen la pena son aquellos en los que la rutina desaparece por completo, y en su lugar viajás a otros sitios, otras gentes, otras costumbres, otros aires.
Mi día en la Violeta, un bello y pintoresco poblado de Frailes de Desamparados, empezó temprano. El sol irradiaba por la ventana de mi cuarto. Hacía frío. No había ruido de carros, ni televisión, ni radio, solo el dulce sonido de un sartén en la cocina de leña y el añorado aroma de café recién chorreado y tortillas recién hechas. Mi amiga Gretel salió a mi encuentro apenas se dio cuenta que me había levantado. Con preocupación me dijo “pero anoche se me olvidó mencionarle que no tenemos agua caliente, ¿le caliento agua?” Tanta amabilidad, tantas atenciones me sobrecogieron. La noche anterior habíamos pasado un rato muy ameno y entretenido con Gretel, sus hijas, su hijo y su esposo. Gente muy cordial y cariñosa. Estuvimos viendo fotos de todos los acontecimientos familiares hasta altas horas de la noche.
Después de un baño caliente y un delicioso desayuno, salimos a disfrutar de la hermosa vista. La casa está en la cima de una montaña, rodeada de cafetales. Los cafetos maduros esperan ser recogidos. La huerta con olor a lechugas, albahaca, culantro, apio me trae recuerdos de la huerta que tenía mi abuela en el patio de su casa. Poco a poco llegan personas alegres, llenas de esperanzas. En el potrero, cerca de la casa, empiezan a arreglar un espacio porque la misa dominical va a celebrarse ahí mismo. Después de la misa comenzará el concurso de novatos cogiendo café. Pero mientras esperamos a que lleguen todos los concursantes, comienzan los bailes típicos, la música invade la montaña, los cafetales, la huerta. 
Con el cielo como cobertizo y el olor a café maduro, un silbato anuncia que el concurso se está iniciando. Nos ponemos los canastos en la cintura y comienza el conteo, las porras y la fanfarria. Diez minutos eternos jalando las ramas y tratando de recoger la mayor cantidad de granos maduros sin lastimar la planta. Sin granos verdes gritaban los organizadores… ahora tienen 5 minutos más para sacar hojas y granos verdes. La cimarrona cada vez aumentaba el volumen, los aplausos y las emociones estaban a la orden del día. Y el anuncio llegó, tercer premio, segundo premio y el primer lugar. Después, a celebrar el triunfo con un almuerzo de cafetal con arroz, frijoles, picadillo de papa y torta de huevo con tortilla. Al abrir el almuerzo envuelto en hojas de plátano nos deleitamos con el aroma a achiote, cebollita y a hoja. Por supuesto que el almuerzo de cafetal venía acompañado de una humeante taza de agua dulce. Los bailes típicos continuaban y todos nos dispusimos a bailar también con las expertas bailarinas. Reímos y bailamos hasta el cansancio. La fiesta se iba terminando, nos despedimos con abrazos y promesas de volver, no sin antes recibir un canasto lleno de lechugas, apio, cebollas, culantro y albahaca fresca. Pero lo mejor del día fue compartir con tantas personas su afecto, su cariño y su alegría. Este día va a estar siempre en mi corazón. Y el premio, una pintura de un cogedor de café con su yunta de bueyes, estará siempre colgando en la pared principal de mi dormitorio para alegrar todos mis despertares.

De Justo a plumero



Maurren Hidalgo


El pasado 30 de mayo del 2012 un usuario de la Nación en Internet le pregunta al Diputado Justo Orozco quien asumiría al día siguiente la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso lo siguiente: "Don Justo, (...) ¿que haría usted si tuviera un hijo o un nieto homosexual?", "Ya mis hijos son adultos y ya soy abuelo y están casados; con los nietos, que Dios me libre de eso" , respondió el líder del grupo de legisladores a cargo de definir si en el país se aprobaría o no la unión de personas del mismo sexo.
Esta declaración en un chat con la Defensora de los habitantes la señora Ofelia Taitalbaum, abrió una caja de pandora. Don justo se declaro cristiano y rechazo que sea homofóbico. Sus palabras textuales fueron;
“La homofobia es un mito, la discriminación real contra homosexuales no existe dado que, como ya mencioné antes, gozan de todos los derechos fundamentales como cualquier ciudadano. La intolerancia se da cuando se ataca sistemáticamente sin argumentos a un individuo o a un grupo, la defensa firme de los valores no es homofobia ni intolerancia, es razón.”
El 20 de Febrero del 2013, propone a la Asamblea Legislativa que se declare de Interés público, y que visite el congreso el doctor Jokin de Irala, quien dice tener la cura de la homosexualidad:
“Me encantaría que el doctor llegue a la Asamblea Legislativa. Tiene una visión muy compatible con lo que nosotros pensamos y, si se diera la oportunidad, haríamos todos los esfuerzos”, manifestó el diputado Orozco.
Para el legislador de Renovación Costarricense, “en las relaciones homosexuales sí se ven malas consecuencias”.
“En realidad, las membranas del ano no están preparadas para que se les introduzca nada, y al ser penetrado, se da incontinencia fecal, eso es lo que yo he leído en enciclopedias y revistas; pero yo no lo he vivido”, manifestó Orozco.
La invitación despertó el rechazo de la diputada del Partido Acción Ciudadana (PAC) Carmen Muñoz, quien pidió impedir la entrada del médico español a la Asamblea Legislativa.
La eventual visita es motivo de rechazo, puesto que, según Muñoz, el galeno califica la homosexualidad como un “trastorno del desarrollo humano” y que puede curarse con “terapia especializada
Minutos después de que diera estas declaraciones en la Asamblea Legislativa . En una entrevista que le hizo Canal 7, refiriéndose a la visita que haría el doctor Jokin de Irala a la Asamblea Legislativa dijo “ Si no se declaran así y no se les ve el plumero uno no sabe quiénes son”. Esto causo gran revuelo en redes sociales al punto que se le pidió la renuncia a la Comisión de Derechos Humanos.
Por lo que el pasado 27 de febrero el Diputado Justo Orozco, pidió disculpas en el Plenario de la Asamblea Legislativa, por estas declaraciones “En realidad veo que una gente insiste en que los he ofendido, yo no he ofendido a nadie. Yo le pido perdón solo a Dios, pero si un grupo de ciudadanos se sienten afectados, nada cuesta. De verdad que eso dignifica”, comentó el legislador. La decisión de Orozco vino después de conversar con varios de sus compañeros legisladores y además con el comité ejecutivo de su partido, que él mismo preside.
“Soy un ciudadano común. Lo que hice fue utilizar los términos del pueblo”, insistió el diputado. Justo Orozco aclaró que no es pastor, como han dado en decir algunos sectores a raíz de la polémica.
Eso sí, el congresista dijo que no va a dejar la presidencia de la Comisión de Derechos Humanos, que tuvo en agenda el proyecto de ley de sociedades de convivencia.
Pero el diputado no solo ha causado polémica por esta frase sino por estas otras
Justo Orozco, acerca de la comunidad LGBT.

Una plegaria, un iniciar



Sergio Regidor Mattey

Es tan placentero ese frío que de aquel lado proviene y que dentro de él encuentro la cálida conspiración de un amigo, que se distrae de su matutino caminar y como si contáramos con un acuerdo previo, se entremete por las tan bien frías estructuras de la casa, y sin hacer ruido, sigilosamente entra al cuarto por el espacio que separa la base de la puerta y el piso de madera, una hendija a lo largo del ancho de la puerta, que no tiene la menor protesta en detener o al menos aminorar, la velocidad de ese hálito de viento y sin más, permite el paso del frío que conociendo su objetivo, sube a la cama, asiéndose de cobijas y almohadas que a un lado del lecho, han ido cayendo conforme ha avanzado la tregua del alma y el descanso del cuerpo, tan solo al compás de las manecillas del reloj que insoslayablemente, cumplen con la rigidez del orden eterno, y tras un segundo, un minuto, una hora, han consumido una noche nueva y ahora, a su pauta, permiten que nazca la madrugada, niña recién nacida que no llora, sino que solo palpita dando testimonio de su vida y que es cálidamente abrasada, por una energía que desde oriente, anuncia el advenimiento de una estrella de amor y pasión, emisaria de la gracia de Dios.

En este cosmos, en este infinito finito, organizan los pajarillos y las aves con sus coros, una tenue y clara sinfonía, que aviva a los vientos y atempera termómetros, tiñendo la atmósfera de matinal música, viva en acordes armónicos que en suma, es todo un concierto, con el que dichos seres atavían el amanecer, engalanan y embellecen la creación, incorporando en sus tonadillas y cantinelas, el llamado a los seres humanos, máxima criatura de la creación divina, a dar gracias a Dios por la vida, como ellos en sus trovas y coplas, lo hacen. Estos canturreos, luego de asegurar el abrigo de mi esposa y el mio propio, me motivan a articular mentalmente un agradecimiento al ser supremo, por este frío que me invita a buscar el calor y la ternura del ser que por su designio me acompaña y así elevo mi oración matutina, la cual espero que entre las baladas e himnos de las aves, llegue al Señor y que sea tomada en cuenta, como lo son los salmos de las aves y pajarillos.

lunes, 4 de marzo de 2013

Como el rosal


  Lia Ferreto

Un pequeño aguacero de verano y mi rosal sin pudor, ni tampoco enojo, formó sobre el pasto una delicada alfombra de pétalos rosados....
Miraba yo por la ventana  esas plantas de rosa que esta mañana lucían ramos perfumados de flores de un tono rosado pastilla, unos ramos tan cargados que daba gusto mirarlos y que ahora, esparcidos y bañados por la lluvia, brillaban en el suelo. Imaginaba el proceso en que el agua al caer con viento y fuerza,doblaba sus largas ramas y provocaba que esa alfombra de pétalos se hubiera formado en tan poco tiempo.
Si yo fuera rosa, pensaba en mi contemplación, desearía que mis flores perduraran colgadas de las ramas, me sentiría dichosa cuando esas personas que pasan frente a la casa, aminoran sus pasos y suspiran mirando mi exuberante belleza. Algunas se detienen y comentan en voz alta, cómo me veo de hermosa, y también algunas sin dudarlo, miran con ojos que delatan celos y tal vez envidia; envidia por la persona que las cuida y que de seguro vive en esa casa, y talvez pensarán,  si sabrá la suerte que tiene, lo afortunada que es de tener en su jardín esas plantas.
¿ Qué de diálogos internos tendrá el rosal que observo ? Conocerá sin duda a todas las personas que entran a mi casa. Sabrá del amor que las acoge, cuando cruzan el umbral y entre risas y parloteos, saborean un te sentadas en la sala, compartiendo conmigo sus vidas, sus vivencias sus angustias, sus triunfos y también sus desaciertos. Tendrá la sabia inteligencia de saber cuales son portadores de bondad y gentileza, y cuales otros arrastran entre sus almas y sus brazos, sentires un tanto retorcidos, emociones y pensamientos que no corresponden a sus sonrientes rostros.
Que de conocimientos venidos de otros mundos y de otras dimensiones tiene mi rosal. El sabe la sutil diferencia entre el estar y el ser. No tiene prisa, nada lo sobresalta.
Cada mañana, antes de que amanezca, mueve sus ramas y se llena de hojas y capullos, desarrolla una dulce danza, y los pajarillos que por ahi descanzan, alzan también sus alas invitados por aquella llamada que la vida susurra entre sus ramas. Impasible, mi rosal ya canta y al apuntar los primeros reflejos de luz que se filtran entre las casas, muestra el perfecto equilibrio entre lo que fue la noche y su misterio, y la claridad del día que apenas nace.
No tiene noción de la vida y de la muerte. Ninguna idea de cómo pasar el día, ni cómo manejar las posibles circunstancias de un tiempo que llegará en aquella idea que tenemos los humanos sobre eso llamado mañana. Vive su eterno hoy, su bello ahora.
Si hace tanto sol, se esmera en cubrirse de flores, como una forma divertida de cambiar su apariencia, y manda a través de sus ramas mensajes de amor, algo así como: a ver, a ver, es tiempo de verano, es maravilloso vernos los brazos llenos de rosas. Yo las amo, no tenemos mas razón de ser que florecer con mas gana. Y obedientes todas sus ramas, sus brazos y sus manos, como en una apuesta a ver cual gana, se llenan de flores y mas flores, de capullos y de brotes, señal perfecta de conseguir una floración por toda la temporada.
Y si es tiempo de lluvias, ella descansa. Mis manos amorosas y las tijeras, con tanto cuidado cortamos sus ramas justo cuando la luna decide menguar, porque de los que siembran la tierra, recibí sus enseñanzas. Y  le hablo y le explico, mira: es tiempo de lograr nuevos retoños, te quito las ramas florecidas, te alimento cada semana, y cuando quieras, me muestras si todo éste cuidado te ha gustado. Pero el no responde a mis palabras. Sabe sin necesidad de que yo le hable, que otro ciclo termina y que otro ciclo comienza.
Y hoy, soltó todas sus flores, que curioso, pensaba yo. No está triste, no llora, no se lamenta, ni siquiera se debate entre si quería mantener sus flores o mirarlas ahi desparramadas.
Miraba y pensaba, en los miedos que nos roban el sueño, esos que me despiertan sudorosa, sobre eventos que no han sucedido, sobre cómo resolver la vida que aún no hemos conocido. Y el miedo a perder a los que tanto amo, mis hijas y mis nietos, a la muerte en todos sus matices.Yo deseaba encontrar la forma de sostener mi mundo donde nada se moviera, estático e interminable. Saber con certeza cómo será el mañana, de que viviré, con quíen y dónde. Si lograré finalmente ser feliz, si conoceré esos lugares de encanto y magia, que mi yo adolescente imaginaba. Pero el rosal seguía imperturbable, diría que feliz y agradecido de mostrarse por un momento florecido y luego, refrescado por la lluvia y bendecido, sabe con certeza que la vida es un continuo nacer, morir y nacer de nuevo, y que si ahora sus flores han caído, mañana o no se cuando, volverá a brotar de nuevo.
Pensaba en las mujeres, las de mi familia, las que he engendrado, en las amigas, en tantas que he conocido. Pensaba en la fuerza que tenemos dentro, muy dentro de nosotras. Una fuerza para tantas desconocida, una fuerza mutilada, maltratada, ultrajada, tantas veces cuestionada, reprimida y casi, casi asesinada. Para tantas mujeres es una fuerza de algo dormido, que hablar de ello, saca lágrimas de asombro de dolor, de no saber que existe, de no creer que aún está vivo. Pero está presente en cada mujer, y en unas muy pronto, en otras al ocaso de sus vidas, esa fuerza escucha su llamado y ya, nunca volverá a tener calma, hasta que logre sobreponerse a todo lo que se había confabulado para mantenerlo controlado.
Es como el tiempo de las lluvias, dormido.
Pero el llamado, igual que el rosal que ha descansado, comienza a moverse dentro del alma de esa mujer. Y la fuerza, encuentra cómo desatar sus nudos, y se mece, suave, cadenciosa, y se une al ritmo que surge del alma de muchas otras mujeres, que la ayudan a despertar, a caminar, a recobrar lo que siempre ha sido suyo y de todas nuestras antepasadas, de todas las mujeres.
Podríamos ser como el rosal, que deja ir sus flores y no teme ni sufre.
Se sabe protegido, conoce su fuerza interna, respeta sus ciclos. Vive en armonía con todo lo que es, no tiene prisa, ni presta oídos a todos esos que comentan si tiene flores o está dormido.Siente gozo ante el sol y ante la lluvia.Vive agradecido.