martes, 3 de noviembre de 2015

Verde naturaleza


Me encanta el color verde de la naturaleza; entiendo claramente el papel de la clorofila no solo en la alimentación de las plantas, sino también en su coloración.

Estoy en un hotel de Santa María de Dota, mi dormitorio queda en el ático o el palomar para las gentes del lugar, es un dormitorio de paredes inclinadas, siguiendo la dirección del techo, tiene un escritorio, una cama pequeña y una gran ventana que da a la campiña.
-        Casi nunca alquilamos esta habitación, me decía el dueño del hotel como disculpándose.
-        A mí me parece magnífica, con tanta luz y el paisaje que entra por
 la ventana.
-        Bueno, se la he ofrecido a Ud, porque trae poco equipaje y me dijo que venía a pensar. Sabe, ha sido un limitante no tener ascensor. Pero venga, asómese a la ventana.
-        Me asomo a la ventana y veo verde hasta donde me alcanza la vista, me viene a la mente la canción chilena: paisaje de…, en mil distintos tonos de verde…
-        ¡Todo esto, hasta donde le alcance la vista, es propiedad de mi familia!, yo decidí hacer un hotel de montaña en la casa de mis abuelos; pero todos mis familiares andan desperdigados por ahí.  Bueno, lo dejo para que se acomode y no olvide las horas de las comidas, todas están incluidas en el precio.
Me quedo solo en la habitación, saco mis prismáticos y me siento en la ventana. Todo se ve verde, pero  con un poco de esfuerzo comienzo a identificar los distintos tonos. 

Observo a la distancia una parte en que se nota que voltearon la montaña para sacar madera, pero rápidamente, las gramíneas han tomado el lugar de los árboles, por lo que puede observarse el verde tierno que crece rastrero en el piso del campo y se va apoderando del terreno, también ha de haber algunos bejucos de los que crecen en el suelo y se enredan en los pies; veo también un verde, un poquito más oscuro, en realidad es un verde diferente y pertenece a las hierbas que se mueven, cual juncos, al vaivén del viento, también puedo observar claramente el verde musgo pegado a los troncos, es una simbiosis entre un hongo y un alga, el primero da el color verde necesario para la fotosíntesis  y el alga le da la humedad necesaria.

 ¡Uy! También veo “barbas de viejo” que cuelgan de las ramas de los árboles; pienso en el portal de mi abuela, que orgullosa estaba cuando lograba conseguir estas “barbas” para adornarlo.

Observo una mancha oscura en la montaña, con otra coloración de verde, que corresponde a algunos arbustos y, hacia arriba, observo  el verde intenso de los árboles altos. Aún entre estos hay cientos de tonos diferentes, desde los verdes terrosos hasta los verdes juguetones que presentan algunos árboles cuando sus hojas juegan al escondido con el viento. Añado el verde azulado y el verde intenso de los gigantes del bosque. 

Y, ¿qué es esa mancha que veo a la distancia? Enfoco los prismáticos y veo plantas de café, es el famoso café de altura de Santa María de Dota, y ¿esos troncos con brazos nervudos? Han de ser, los porós que podan en invierno y los siembran estratégicamente en el cafetal para que al llegar los soles inclementes del verano, el café pueda cobijarse bajo su sombra.

A propósito de sol, estoy viendo los hermosos celajes que van tiñendo el cielo, formando rizos, pronto cubrirá con su manto la noche tranquila del campo y no podré observar ningún verde. Dejo mis prismáticos y veo los jardines que rodean el Hotel, son cientos de plantas en tiestos, algunos desvencijados, pero que adornan hasta la saciedad, veo caminitos de plantas que a veces se ven plateados, se nota que su jardinero es un magnífico paisajista porque la combinación de colores es perfecta, todo está planeado, cientos  de tonos de verde salpicados con florecillas multicolores. ¡Siento que estoy en el paraíso!

- ¿Saben? Se dice que los esquimales no tienen palabras para distinguir los diferentes tonos de verde, pero sí las tienen para diferenciar hasta 40 diferente tonos de blanco; prueba irrefutable de la influencia en nuestras vidas del entorno en que vivimos.

Olga Emilia Brenes 

un olor a música

Sentada en un palco del TN mientras los músicos interpretaban una obra maestra pensaba en la diferencia de estar ahí observando y escuchando, al contrario de lo que fue usual para mi que era estar ubicada detrás de la orquesta. Recordaba la forma del cráneo de cada persona, su pelo, su espalda y la energía que movía su cuerpo cuando sonaba su instrumento. Si era algo suave y melodioso o algo vibrante y lleno de pasión. Los reconocía desde esos ángulos y no de frente como ahora que yo era parte del público. Embelesada en esas memorias y dejándome llenar plenamente por la música maravillosa que escuchaba pensaba también si ésta se podría definir desde el olfato. Tendría olor la música?  No se me había ocurrido antes cuestionar si olía o no. Me gustaría poderla definir desde su aroma, pensaba. Mozart definitivamente debe tener un olor a genialidad y a diversión. Beethoven de seguro tendría un aroma un tanto rancio, como de un alma confundida. Pensaba también en el teatro, su aroma inconfundible no puede descartarse. Huele a drama, tragedia, huele a público que aplaude y a sudor del bailarín que durante largos minutos se movió sobre el escenario. Huele a deliciosa espera, mientras tras el cerrado telón, un grupo de cantantes del coro espera las notas exactas que marcan el inicio de otra ópera, el momento justo para integrarse a la escenografía de ésta vez. Las bambalinas también huelen, un poco a escondite, a compás de espera, a risas sofocadas, a peleas y también a lágrimas. Los tramoyistas ahí ubicados también huelen a certeza, a brazos fuertes para mover piezas del escenario en segundos, bajar telones o repartir la utilería que cada solista usará en esa escena.
La música seguía sonando, los brazos del director, su espalda y todo él vibraba de pies a cabeza seguro de que cada músico ejecutaba sin pifiar esas partes tan complicadas de su instrumento. Sobre el escenario tres hermosas mujeres que conforman el  afamado Trío Eroica, interpretaban magistralmente el triple concierto de Beethoven. Admiraba su belleza física y escénica, sus hermosos trajes largos, sus peinados, su alegría y pasión al tocar y la camaradería que había entre ellas. Al centro sentada estaba la chelista, quién con su elegancia y espontaneidad sobresalía. Sus brazos tan definidos eran parte de un cuello y hombros tan hermosos que parecían extenderse sin fin cuando ella movía hacia el lado el arco que sostenía. Había un silencio que surge solo cuando algo extraordinario sucede. Pero un grito  de ¨oooouuuhhh ¨ hizo que fijara la atención y viera como aquel gran piano se deslizaba sin remedio hacia la orilla. La pianista de pie trataba de sostenerlo, una persona del público corrió y logró sujetar la pata del piano que ya había quedado en el aire. El director aún siguió dirigiendo unos segundos y los músicos sentados mas atrás no entendían que había sucedido. El momento de gran confusión culminó con abundantes aplausos y grandes risas. Las tres solistas se doblaban al reir, provocando mas risas y mas aplausos y aquello se convirtió en algo tan hilarante, tan divertido como nunca antes había presenciado. La diversión de ese momento olía a gloria. La risa tan contagiosa olía a domingo mañanero. Ver reir a tanta gente en escena de seguro esparcía un aroma de complicidad, de vida, de gente feliz. Aplausos y mas carcajadas, tramoyistas en escena frenando las patas de aquel majestuoso piano. Tres mujeres que han viajado por el mundo visitando los grandes escenarios, dirigidas por grandes Maestros, llevarán para siempre ésta anécdota jocosa.
Música, expresión suprema del hombre, que nos envuelve, nos traspasa, nos eleva, nos une y nos identifica. Hueles a lo Infinito, a lo Divino, a Humanidad, a todo eso que somos, a Totalidad.
Lia Ferreto.

Noviembre 2015.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Colores:



Tal y como ocurrió el año anterior, del Santuario Nacional Santo Cristo de Esquipulas estuvieron invitando a los hombres, mujeres, jóvenes y niños que han padecido de cáncer o están luchando contra esa enfermedad y al público en general para que el domingo 25 de octubre asistieran a la Misa de las Rosas que se iba a realizar a partir de las 12 medio día en dicho Santuario.

Como mi hermana Mercedes fue operada hace dos años de un cáncer de mama, le informé para que el domingo tal y como lo habíamos hecho el año pasado fuéramos junto a mi esposa a ésa celebración.

En vista de que ése mismo día, mi madre cumplía 13 años de fallecida, en la mañana del domingo lo primero que hicimos fue irnos para el Campo Santo la Piedad en Desamparados, ahí visitaríamos el lugar donde descansan los restos de la mujer que me anduvo en su vientre y me dio el derecho a nacer, después de una oración, los tres salimos y nos dirigimos hacia San José para abordar el bus que nos llevaría al Cantón de Alajuelita, donde llegamos como a las 11:30 a.m. y aquél Santuario estaba repleto de gente.

En la puerta de la entrada principal, un grupo de colaboradores (as) tenían unas enormes canastas panaderas llenas de rosas multicolores para darle una a cada visitante, las había rosadas, blancas, rojas, amarillas, moradas, etc., sus olores característicos llenaban aquel Santuario de un perfume exquisito.

Aquél espectáculo variopinto nos permitía sentirnos como en un enorme jardín lleno de rosas, ver a tanta gente concentrada en un lugar padeciendo de la misma enfermedad es impresionante, pero lo más maravilloso e impresionante es verles con aquella fe inquebrantable en Dios y en la Virgen Santísima de que serán sanados.  A eso de las 12:20 p.m. el Cura párroco, Pbro. Luis Enrique Guillén Salas dio inicio a la ceremonia.

Qué homilía más sabrosa, qué manera más sencilla de dar el evangelio y hacer una exégesis sobre él.   El padre se refirió al poder de protección y de sanación que tiene Dios e hizo una analogía de lo sucedido con el Huracán el que según los científicos y expertos, devastaría México o al menos algunas de sus ciudades donde penetraría con ráfagas de viento de hasta 400 k/h.

Agregó que los expertos nunca pensaron ni tuvieron en cuenta el poder que tiene Dios y que por eso, la destrucción inmensa que se anunció, no pasó de ser una simple tormenta tropical gracias a la protección que el Supremo Hacedor hizo de esa nación.

Seguidamente realizó una extensa catequesis sobre la enfermedad del cáncer que se aloja en el colon, el estómago, las mamas, el cerebro, la boca, la tráquea, el esófago, la laringe, la faringe, pulmones, huesos, etc. e hizo una oración de sanación, dándole todo el poder y la Gloria al Señor, a su Hijo Jesucristo y al Espíritu Santo.   Eso fue un bálsamo para las personas que han tenido o tienen ésa enfermedad.
Una vez concluida su oración, solicitó que los presentes llevaran las flores cerca del altar y las echaran en los canastos, ahí cada persona tenía que depositar su rosa y simbólicamente su enfermedad iba con ella.

El Santuario olía a la exquisita fragancia que expelen las rosas, el olor a incienso y su color grisáceo se entremezclaba y el aroma que se aspiraba era de paz, de bendición, de regocijo, de amor, de tranquilidad, de sanación…… era una conjunción de aspectos positivos.

Seguidamente el sacerdote indicó que las rosas que habían echado a los canastos les serían devueltas una a cada persona, en el entendido de que no sería la misma que recibieron al entrar al templo.

El sacerdote aprovechó y nos invitó para que el último domingo de octubre del año entrante vayamos a la misa que en honor de los enfermos con cáncer ahí se celebrará.     Inmediatamente, dentro del templo se realizó una procesión con el Santísimo con lo cual se daba por finalizada una muy bella y esperanzadora celebración.

Al salir, los rostros de los enfermos, sus familiares y amigos denotaban una satisfacción por la misa y el mensaje que nos llenó de fe, de esperanza y de solidaridad con las personas que con un estoicismo asombroso luchan denodadamente día a día para soportar el dolor que les provoca la enfermedad o las irradiaciones de la quimioterapia.

Cierro con un fragmento de la canción, De Colores, que se utiliza en los Cursillos de Cristiandad.

De colores, de colores
Se visten los campos
En la primavera
De colores, de colores
Son los pajarillos
Que vienen de afuera
De colores, de colores
Es el arco iris
Que vemos lucir,
Y por eso los grandes amores
De muchos colores me gustan a mí.



Ricardo Jiménez García

PIAM-AS-04026

Tiempo

                                 
Nada bajo el sol se mueve sino está en total sincronía con todo el Universo. O sea que todo sucede en su momento perfecto, ni antes ni después. Y si no sucede ? O será que suceden otras cosas de las que nunca nos percatamos, que tenemos una idea exacta de lo que deseamos y pedimos y al estar con esas ideas tan cuadradas, la vida se ríe y hace lo que debe sin que nosotros seamos capaces de observar nada mas? Tal vez lo que está pasando no sea evidente para una porque es irrelevante ante nuestro juicio, pero realmente me gustaría pensar que la mirada interna se opaca entre mil cavilaciones, lamentos, rumbos fijos que no se cuestionan o absurdas verdades que otros nos dijeron.
Caminaba hace unos días en un centro comercial buscando una tienda específica un tanto desorientada. Una cara conocida me miró y ambos con alegría nos saludamos. Conversamos de aquellos tiempos en que éramos compañeros del coro, del tiempo sin vernos y de todos los cambios en nuestras vidas. Fuimos poniéndonos al día con las novedades. El estaba en un nuevo trabajo y yo había dejado mi coro hacía pocos meses. Los sucesos dentro y fuera de éstos ámbitos fueron nuestro gran tema de conversación, pues abarcaban personas, obras corales, vivencias de todo tipo. Me contó de su vida, de su pareja e hijos y lo bien que se sentía.
De pronto me comentó; seguramente tu esposo debe sentirse feliz de que hayas salido del coro y ahora estés en la casa. Me tomó de sorpresa ese comentario tan salido de mi realidad y le dije: no, yo no tengo esposo. Me miró con gran asombro, pero, cuántos años tenés de divorciada? Mas extrañada aún le respondí, pues ya son 23 años de eso. Un desconcierto lo invadió, no tan grande como el que sentí al oírlo decir: yo viví enamorado de vos por muchos años, te amé en silencio sin poderlo evitar, iba al coro solo por verte llegar, con esa elegancia tuya tan inconfundible, tu seriedad y la presencia de tu belleza. Me encantabas. Y vos nunca me miraste. Pensé que eras casada y por eso no me acerqué ni dejé que lo supieras. No se nada de vos, Lía, no se que haces ni como vives ni donde.
Que momento viví. Asombro, tristeza, incredulidad, agradecimiento. Ahora era yo quién lo miraba como se mira un espejismo. Un muchacho ante mi declaraba amor lejano, sentimientos y deseos. Yo enrojecida y sofocada cuando entendí que no bromeaba, lo mismo él que aseguraba, ahora amo a mi esposa. Eso me sucedió hace mucho y me había prometido, si alguna vez la veo quiero decírselo. Ambos nos quedamos un instante en silencio. Lo abracé espontáneamente y le di las gracias.
Caminaba de nuevo por esos amplios pasajes del centro comercial. Pensaba en todo lo dicho, en su expresiones y las mias, en lo inesperado de ese encuentro. Tantas memorias ahora activadas. Había tenido que explicarle que en todos mis años de divorcio, tuve algunas parejas, pero no me casé nunca. Que aún ahora no tenía pareja y que sentía que cada vez era menos probable que la llegara a tener. Sus respuestas fueron motivadoras y profundas. Seguramente viviste 25 años apegada al coro, con un solo objetivo, una meta clara. Eso probablemente evitó que pudieras consolidar una relación de amor y compromiso. Ahora eres libre realmente. Estás viviendo una etapa dedicada solo a  conocer cómo es la vida mas allá del coro. Sigues siendo linda y deseable, ya verás que cuando menos lo esperes esa persona se encontrará con vos, igual que me sucedió a mi con mi pareja.
Nos habíamos despedido riendo y aliviados de todo lo compartido. Me fui sin poderle confesar que no recordaba su nombre.

Lia Ferreto.

Octubre-2015

viernes, 30 de octubre de 2015

El Encierro de San Fermín


Me he preparado durante varios lustros para participar de esta actividad, ya tengo 34 años.

Ya se sienten los aires de fiesta, ya suena "el chupinazo", que es un enorme cohete se lanza a las 12m, desde el balcón del tercer piso del Ayuntamiento de Pamplona y anuncia el inicio de la fiesta de San Fermín.  La salida de los cabestros, cada uno con un gran sonajero y detrás de ellos vienen los toros de lidia, ambos rumiantes salen del Encierro y se dirigen a la calle da Santo Domingo. - Hay un cabestro o buey por cada toro de lidia.- Los fermines, o sea, las personas que correremos con los toros, hemos de buscar unos zapatos cómodos que nos permitan correr sin resbalarnos, vestimos pantalón y camiseta totalmente blancos, sin embargo, hemos adornado nuestro traje blanco con un cinturón de tela rojo y un pañuelo para el cuello también rojo, como la sangre que quizás nos toque derramar. Algunas personas llevan chapela o boina roja en su cabeza.

Es una fiesta que da inició el 6 de Julio de cada año y reúne miles de personas de todo el mundo; se dice que población de Pamplona pasa en los días de fiesta de San Fermín de 190.000 habitantes a un millón de personas.

Todos los fermines, hemos rezado con mucha devoción, ante la pequeña imagen de San Fermín, patrono de estas fiestas, cuya imagen se encuentra cerca de la salida del Encierro de los toros, en ese lugar también entonamos canciones. Me olvidaba, todos llevamos un rollito de papel periódico que nos servirá para guiar a los toros.

Los esperamos en la calle de Santo Domingo, comenzamos a correr, nos van a alcanzar, decido acercarme a una orilla de la calle por si se me presenta la oportunidad de salirme y ver los toros desde aguna puerta de edificio, quizá tenga la suerte de tocar algún toro. ¡lo logré!, me acerqué a un lado, los toros pasan muy cerca, estiro la mano, no se sí lo que toqué fue un toro o a alguno de mis compañeros de aventura que ha tratado de salirse, los toros y cabestros pasan como una exhalación, llevando juntas sus ancas traseras y estirando el cuello a los lados para ver quién está cerca y desde luego calculando si deben cornear a alguien que se interponga en su camino.

Oh Dios!, al llegar a la esquina, entre las calles de Mercaderes y Estafeta, donde deben cruzar los toros para tomar la calle de la Estafeta, algunos de los cabestros y los toros que les siguen se han resbalado. Las personas del público, cercanas a esta esquina,  se han llevado menudo susto al sentir que toda esa "mole de carne y cuernos" les empujaba la barrera de protección.

Los toros se levantan, siguen corriendo, están quizá más asustados que al principio, me acerco, sigo corriendo, sólo que ahora unos toros vienen casi a mi lado y otros van delante.

Ya se ve la bajada al Callejón para entrar a la Plaza de Toros, ahí termina la carrera del día de hoy. Parece mentira que todo esto pasó, en poco menos de dos minutos. Pero la adrenalina que se ha producido se puede oler a distancia.

          
    - Doy gracias a San Fermín por…

     - ¡Hombre! ¿Qué estás diciendo?

      -ya, ya, Doy gracias  a Dios porque he salido sano y salvo.

Mañana lo intentaré de nuevo; total que son ocho días de fiestas, y apenas empiezan. Olga Emilia Brenes





lunes, 26 de octubre de 2015

Sigo mi Camino:


Aquella casa que desde ése día se convirtió en nuestro castillo estaba junto a una granja y una casa de adobes rodeada de una cerca de olivos donde vivía la familia Cordero Mena.

Aunque parezca mentira a tan solo 3,5 km. del Parque Central de San José el agua potable no llegaba a través de los tubos, no había caños, tampoco sanitarios, líneas telefónicas, el alumbrado público y el fluido eléctrico eran muy tenues, en fin, no obstante y a pesar de la cercanía en que vivíamos de Catedral Metropolitana, los servicios públicos prácticamente eran inexistentes.

Para dotar de agua a los vecinos, frente a cada una de las casas colocaron unos enormes tanques de concreto que eran llenados cada semana con el agua que nos llevaba una regadera; así era como nos suministraban el preciado y vital líquido. El agua era muy insalubre porque los tanques se llenaban de yuyos, larvas y otros bichillos, lo cual hacía que las enfermedades estomacales fueran muy frecuentes.

Ése reservorio de agua era para beberla, cocinar, lavar, bañarse, etc. y como siempre ha habido gente invivible y de malas costumbres, algunos pésimos cristianos nos echaban animales dentro del tanque, agravando con ello la situación porque nos la contaminaban, ese problema se eliminó como en 1962 cuando instalaron las cañerías y ya el agua llegaba por los tubos galvanizados.

Cuando fuimos conociendo a nuestros nuevos vecinos, supimos que en las derruidas casas vivían las familias: Muñoz Mena, Centeno Mena, los Mondragón, la familia Ramos Vargas, los Mena Fernández.

Al frente quedaban las casas de las familias Valverde Jiménez, Campos Hernández, Bastos González, Gina y sus hijos y tras aquellas viejas y herrumbradas latas de cinc estaba la vieja Escuela República de Haití.

La falta de sanitarios era común, las casas lo único que tenían era escusados de hueco y entrar a ellos para realizar una necesidad fisiológica era toda una odisea, los zapos, las ratas y otros roedores lo hacían a uno temblar de miedo; no existía papel higiénico ¡¡bueno, al menos aquí!! Era normal que la gente usara el periódico para limpiarse el trasero.

En ésta callecilla o camino, por las noches era usual escuchar el lamento o canto estridente de los pájaros cuyeos, ése clamor nocturno era ahogado por el clac, clac, clac, clac que provenía de las ruedas de una carreta. Como niños nos daba miedo porque creíamos que era la carreta sin bueyes; sin embargo con el tiempo supe que aquella música provenía de una carreta que guiaba un hombre delgado que se dedicaba a sacar el excremento de los escusados.

Ése personaje fue conocido como “Pipe Saca Caca” quien se ganaba la vida limpiando con un balde los huecos de los escusados. La materia fecal y sus líquidos la echaba dentro de unos estañones que ubicaba sobre una carreta que llevaba por aquél camino en busca de un cafetal dónde dejar su maloliente carga, que después se convertía en abono orgánico.

Nuestra comunidad se veía altamente beneficiada con los servicios de limpieza e higiene que él hacía. Por lo sucio y antihigiénico había que tener estómago para hacer ése trabajo, luego entendí por qué “Pipe” antes de proceder a sacar la caca con su balde, se bebía ½ botella de ron colorado para evitar el asco.
Aquél camino o callecilla tenía dos destinos, uno hacia la finca de los padres porque ahí está ubicado el Seminario Mayor que es el lugar donde estudian los aspirantes a Sacerdotes y el otro un desvío que había a mano derecha 75 varas antes de llegar a la estatua de Anselmo Llorente y Lafuente primer Obispo de Costa Rica, ese era un trillo que lo conducía hacia el río Tiribi.

Para llegar a sendos destinos había que pasar frente a un portón de hierro de una hacienda que tenía una casa de anchas y altas puertas, con gruesas paredes y enormes tapias de adobes que albergaba a la familia Vargas Mora cuidadores de la finca de los padres.

En aquellos bellos y dorados años el río era muy limpio y cristalino, uno se bañaba o bien pasaba las horas pescando barbudos, por eso, era usual ver gente caminado con sus sartas llenas de esos bigotudos, los que una vez en sus casas se convertían en suculentos platos de barbudos fritos.

Era común que la gente fuera a las laderas cercanas al río donde se desplazaban con sus trineos improvisados, unos eran de madera a los que se les embarraba candela para que se deslizaran más fácilmente, la mayoría lo hacíamos en cartones, ése juego era emocionante además de riesgoso, la adrenalina se nos subía a límites insospechados

Conforme pasaban los años disfrutaba en grande mi niñez, recuerdo con mucho cariño a mis amigos de infancia y adolescencia con quienes frente a mi casa jugaba puros, bolas de vidrio y las chócolas que se pagaban con botones (cómo sufría mi madre porque encontraba sus prendas sin botones) o con cajetillas de cigarros las que entre más desconocida fuera la marca y el país más valían.

Los trompos, el bolero, el bolsillo, los yoyos, los zancos, carreras dentro de sacos, salvo el tarro, policías y ladrones, peleas de caballos, escondido, aros de bicicleta, llantas, bate o aquellas famosas mejengas donde se retaba al Bo. San Gerardo, el Infiernillo, Finsa, el Carmen, ahí se defendía a capa y espada nuestro lugar, las peleas no estaban ausentes, tampoco las pedreas, era el honor el que estaba en juego.

Cómo disfrutábamos,…… las horas se nos hacían eternas, en marzo y abril las chicharras, en mayo los abejones, en noviembre los papalotes y las oleadas de mariposas amarillas con negro (reyes). Oh tiempos aquellos. Para marzo o abril meses en que las cigarras o chicharras salían por miles y con sus cantos estridentes hacían un bullicio impresionante que no permitía que los estudiantes se concentraran, el padre Juan me contactaba y pagaba para que me subiera a los árboles dentro de los jardines del Seminario y con una bomba de mano o atomizador las fumigara con flit. Las pobres quedaban adheridas a los árboles y así los estudiantes no tenían más distractores sónicos.

Recuerdo a los estudiantes de sacerdocio con sus sotanas de color negro (era obligado su uso) cuando pasaban para el Seminario y uno los acompañaba hasta la puerta, ahí se metían las manos a sus bolsillos y sacaban alguna medallita que nos regalaban conteniendo la imagen de una o algún santo; con gran cariño me acuerdo del único negro que en aquella época estudiaba en el Seminario al que por su color todos le decíamos San Martín.

Mención aparte merece Fray Casiano de Madrid, aquél fraile que con su barba larga, su sotana y sus chancletas de color café, caminaba lento y taciturno para el albergue que con tanto amor construyó para jóvenes abandonados. En ése lugar a los muchachos además de alimentarlos y darles techo, les enseñaban entre muchos otros los oficios de albañilería, carpintería, panadería, zapatería, electricidad; el lugar también contaba con una bella y hermosa capilla donde todos los días oficiaban misa; lamentablemente como la propiedad era de la Curia Metropolitana un día los sacaron de ahí y todo el proyecto se vino abajo.

No puedo olvidar que por ahí de 1965 llegaron unos enormes tractores, unas niveladoras, una aplanadora, materiales y un contingente de hombres porque iban a construir la carretera desde la Pulpería y Cantina la Guacamaya hacia Desamparados, la modernidad se asomaba porque colocaron cunetas donde se canalizarían las aguas pluviales, además de asfaltar la calle.

Aquella enorme cuadrilla de trabajadores, eran sentenciados que estaban presos en la Penitenciaría Central de San José, de donde los sacaban para hacer esos trabajos de obra pública cuidados por unos policías, hoy eso ni siquiera se podría pensar y mucho menos realizar, porque alguien diría que se les está violando sus derechos y pondrían un recurso de Amparo. Así era de linda la Costa Rica en la que forje mis primeros años.
Qué rico y sabroso era entrar a los cafetales de los Camacho, los Dent, los Musmanni o la finca de los padres a robar guineos, naranjas, toronjas, jocotes, limones dulces, cases, guabas, guineas cuadradas, manzana rosa, manzana de agua, guayabas….. Sobre los árboles uno se chupaba los dedos porque los jugos le bajaban por las manos; salir de ésas fincas cargado de frutas era toda una odisea, muchas veces teníamos que correr porque nos salían los mandadores y nos echaban los perros o nos lanzaban balines con un rifle.

Hoy con satisfacción y nostalgia puedo decir “Cómo han pasado los años, las vueltas que da la vida” Paso Ancho es un lugar totalmente diferente, desarrollado, cuenta con todos los servicios, vivo en el mismo lugar, solo que en una casa muy cómoda ubicada 50 mts. al sur de la rotonda y de ahí ésta inacabada reminiscencia de mi viejo e inexistente camino, del cual después contaré otras cosas.

Ricardo Jiménez García
PIAM-AS-04026

sábado, 24 de octubre de 2015

Estos ojos



Hablar de ojos de cuales… de los de las personas que quise o quiero o ya no están…O de los preciosos ojitos de los gatos y de los perros y de otros animales.¿ para qué?, si yo tengo unos que reconozco cada vez que me miro en el espejo,(tengo que reconocer que ahora cada vez menos, porque ellos lucen casi guales pero el resto cambia mucho y por desgracia no para mejor). Pero ellos están ahí, siempre estuvieron y gracias a ellos yo pude hacer lo que más me gustaba leer, y dibujar y cerrarlos y ver en mi cerebro todo lo que ellos extrajeron del libro, del paisaje de los colores…. Ellos han estado siempre allí, han llorado de risa de pena de añoranza…. ¡de tantas cosas!. Con ellos veo las imágenes que el cerebro recuerda y me envía, la cara de mis padres, mi niñez…mi otra vida. Los sueños que unos fueron y la mayoría no, lo que quería ver y no vi lo contrario también y tantas cosas que fueron y debieron ser y no se pudo…La añoranza es la, peor la que se fija en ello y recuerda la tierra las calles el aire el color del cielo las canciones lo que fue y ya no podrá volver a ser. Pero entre tanta perdida ellos están ahí, y si Dios quiere cuando ya no vean yo tampoco estaré nos iremos juntos igual que vinimos, recibiremos la oscuridad al igual que un día vimos la luz. Pero no crean que ellos son sometidos al cerebro, no es así mis ojos tienen entidad propia siempre tuvieron vista de lince y claro ahora que el tiempo se nos está acabando, que ya no tiene aquella luz, como de lejos siguen viendo bien se han puesto de acuerdo con el cerebro (ellos se entiende bien) no permiten que use gafas solo para leer si no , no camino bien veo escalones piedras y lo que ellos quieran, me han hecho saber que no quieren ayuda solo para lo imprescindible solo leer. Y allí estoy yo como un zombi cuando me olvido las gafas y no puedo ver ni un precio sin tener que preguntar…pero no importa ellos están contentos y así será. Por ultimo aparte sin que ellos se enteren les diré que son ojos castaños corrientes y normales ni feos ni bonitos pero eso sí muy listos y yo los quiero mucho .



Antonia Morales Diez

Un viaje que nunca hice



LO recuerdo como si fuera ayer… y no sé porque nada extraordinario paso, pero entre esa simplicidad nació un sueño, un sueño que no se realizó y a estas alturas no creo que nunca se realice. Era un viernes Santo y llovía, lo que significaba que si en aquellos tiempos (yo tendría entonces 16 años más o men0s porque aún estaba en el Colegio)Los Viernes Santos en aquella época eran como una loza de hormigón de pesados no había donde ir solo a ver peli de romanos o claro esta las procesiones, pero como eso no podía ser porque estaba lloviendo el panorama pintaba color hormiga. Yo tenía un libro…siempre he tenido un libro y además uno de esos muy famosos que yo creo que todo el mundo leyó Los Enanos de Concha Alos, por favor se me atraganto en las primeras pag. Que muermo, no sé si fue el libro o yo pero estábamos hundidos en el más absoluto aburrimiento Era un premio Planeta tenía que ser buena pero…. Puse la tele y allí estaba Ben Hur como no. Yo quería gritar no existían más que dos canales sin pensarlo mucho me dije…. Ben Hur o Los Enanos pues me fui al otro canal….Por favor allí ante mis ojitos estaba un documental, yo pensé, para suicidarme, pero….Salió un letrero que ponía Petra la ciudad de los nabateos, no sé porque me quede pensando tengo los Enanos tengo Ben Hur tengo el suicidio o …Petra y me quede con Petra. Y ahí empezó la promesa yo tengo que ir a esa ciudad aquellos templos, aquellos canales, aquellas historias. Esa gente que trabajo para hacer una red de canales y hacer fértil el desierto, aquellos templos enclavados en la roca rosada pasadizos de piedras que parecen catedrales el so l reflejando colores en las piedras, los camellos con su andar majestuoso…Cuentan que venían de todas partes a hacer negocios con los nabateos. Que fue una ciudad grande con todos los servicios de aquellos tiempos….Y un día sin saber porque todo desapareció…donde se fueron y porque…. Pero Petra se quedó sola haciendo de todas sus maravillas parte del desierto,, que les paso a loa nabateos }¿¡porque se fueron? Es un misterio pero Petra está ahí con sus colores sus piedras en sus canales hundidos en tre rocas y arena… allí quedo. Yo olvide mi aburrimiento soñé con Petra y a lo largo de mi vida fue mi deseo más grande, pero solo he4 tenido una oportunidad de ir y se me estropeo por una enfermedad….Me quede en tierra y con los sueños como a los 16 años. Aquel viernes santo que llovió me trajo sueños y se llevó muchas de mi s tonterías locas supe que por mal que se pongan las cosas siempre habrá un tercer camino. Siempre estará Petra
Antonia Morales Diez

lunes, 19 de octubre de 2015

Un viaje de reencuentro


Este es un viaje de reencuentro; de reencuentro de tres antiguos amigos, que en los albores de la segunda mitad del siglo pasado estuvieron juntos en un colegio de San José. Joseba, el vasco, que hoy vive en Estados Unidos, Jorge o Guti, mi marido, Antonio (Tono) Robert. Hoy estamos recorriendo el Norte de España y vamos a Bilbao, donde nació el vasco.

Iniciamos el viaje en Madrid, ahí nos encontramos las 3 parejas, seguimos a Salamanca, donde vimos sus piedras amarillas y la calavera que todos los estudiantes deben observar si quieren ganar el curso. Esta calavera está en la puerta de la Universidad que data del siglo XIII; como detalle curioso, los salmantinos tienen a la rana como amuleto de la suerte, ya que una rana está en la frente de la calavera.

Luego continuamos a Santiago de Compostela, en su Iglesia del siglo XI donde se venera al apóstol Santiago, el cual, según la leyenda, fue traído a Compostela por unos seguidores  suyos, hace aproximadamente 1400 años, después de que fue decapitado en Israel. Hoy reposa en una magnífica tumba bajo el altar mayor de la Catedral que es objeto de peregrinación desde cualquier lugar del mundo. En esta Iglesia vimos el "botafumeiro" funcionando. Este es un enorme incensario que manejan 4 hombres, vestidos a la usanza antigua y que se bambolea de este a oeste, o de norte a sur, hasta llegar al altísimo techo. Se dice que este enorme incensario fue creado para aplacar el "olor a santidad" que traían los santos peregrinos que recorrían el camino de Santiago a pie desde todo el mundo conocido en la Edad Media. Demoraban alrededor de cuatro a cinco meses; se dice que a la entrada de Compostela quemaban sus ropas muy sucias y se ponían ropas frescas, pero su cuerpo seguía siendo el mismo, ahí era donde actuaba el Botafuneiro.

En este lugar, además de disfrutar la deliciosa Torta de almendras de Santiago, bien regado con el delicioso Albariño, vino propio de la región; allí también escuchamos los Tunos, que alegran con su música las noches frías del otoño. Luego seguimos a Rivadeo, donde estuvimos hospedados en el Parador. Parece mentira que a las 9am. esté el sol saliendo de la Ría y una espesa bruma se va levantando hasta tapar a la vecina Asturias; para nosotros, acostumbrados al trópico, eso ocurre muy tarde. Al pasar un enorme puente que une las dos regiones (Galicia y Asturias) nos dirigimos a Oviedo donde nos esperaba una gran sorpresa, estábamos hospedados en un Hotel diseñado y construido por Santiago Calatrava, el famoso ingeniero y arquitecto. En este lugar visitamos dos iglesias del siglo IX  dedicadas a Santa María  del Naranco y a San Miguel del Niño. Hay 2 porque una crecida de agua de un río cercano dañó la iglesia que estaba a su vera, entonces se trasladó el culto un palacio cercano, que habían hecho los reyes visigodos para los meses de verano. La reconstrucción de la iglesia se realizo finalmente en el siglo XI, pero la hicieron más pequeña. Aún queda la planta de la iglesia original de dimensiones mucho más grandes que la iglesia actual.

El camino a Santillana del Mar, donde nos dirigimos después, estaba rodeado, aquí y acullá de pueblos de rojos tejados  y casitas de paredes blancas encaladas o de color ocre, estos pueblitos parecían estar sembrados en el verde de los prados recién mojados por las lluvias del otoño. Mas allá en la carretera podíamos observar un mar azul  que nos acompañaba a lo largo del camino. En este lugar teníamos un Hotel del Siglo XV "La casa del Marqués de Santillana", esta casa se conservó por generaciones y la actual dueña, descendiente directa del Marqués que vivió en el siglo XII, decidió convertirla en Hotel de 5 estrellas. Este es un pequeñísimo pueblo medieval que posee el hermoso Convento de la  Colegiata.

Nos acercamos al país vasco, objeto de nuestro viaje, el amigo Joseba, cambia de carácter conforme nos acercamos a su tierra, se torna algo irascible y sin que nadie le pregunte, indica que el no conoce el lugar, que salió de ahí muy niño. Será que se agolpan en su mente demasiados recuerdos y emociones? No lo sabemos, pero la realidad existe, él ha cambiado.
Olga Emilia Brenes 

Una emoción nunca vivida




Con la ilusión que toda mujer tiene al quedar embarazada de su primer hijo y los sentimientos encontrados que tiene entre la alegría y el temor al tener que pasar por algo que no conoce, se pasa un tiempo que en algunos momento se hace largo y en otros se hace corto.

Llegó el momento del parto. Esa noche nos habíamos acostado como a las 11, andábamos cenando pues era 7 de diciembre y las familias acostumbraban hacer juegos de pólvora en las calles. Llegamos a la casa y acabábamos de acostarnos cuando tuvimos que vestirnos nuevamente porque ya había llegado el momento. Tomamos la valija y nos fuimos a la clínica, me recibieron unas enfermeras y me llevaron para prepararme, así estuve en espera hasta las 5 de la tarde del día siguiente.

Ahora todo era alegría, felicidad, pero todavía faltaba una experiencia que recordaría para el resto de mi vida. Una vez limpio y vestido el bebé me lo llevaron para que yo lo tuviera. Con una emoción indescriptible lo tomé en mis brazos y lo puse cerca de mi pecho de modo que su cabecita quedó a la altura de la mía, y en un momento sentí su naricita que pegaba con mi mejilla. Nunca había sentido una emoción igual!!.


Carmen Brenes Protti



Un viaje que no hemos hecho





Me he sentado aquí en mi sillón del dormitorio donde medito, pienso, leo y escribo. En este rinconcito donde el silencio y la paz hacen buen ambiente para hacer recuerdos inolvidables de mi vida. Me río a veces, otras lloro y hasta peleo a veces con mis pensamientos.

Estaba distraída cuando de pronto vino a mi mente que un viaje que me hubiera gustado hacer sería donde mi madre. Llegaría temprano y al vernos nos abrazaríamos muy fuerte y así entraríamos a la casa, sin saber cuál sería el momento apropiado para soltarnos.

Tendríamos tantas cosas que contarnos, ella haría recuerdo de su juventud en Italia, de su llegada a Costa Rica, del encuentro con el amor de su vida, de su matrimonio, de sus hijos, de las lágrimas derramadas por sus dos pequeñitos muertos. Yo le contaría de mi niñez, de mis estudios, de mi trabajo, mi matrimonio. Hablaríamos de sus nietos y gozaríamos recordando las anécdotas de sus primeros pasos y de cómo el tiempo pasó tan rápido que ya todos son profesionales y han hecho sus vidas. Necesitaríamos otro día entero para contarle sobre mis nietos que ya van terminando sus estudios universitarios.

Le contaría de mis clases en la universidad: los aeróbicos, la pintura, el club de cine y de mis clases de redacción que vinieron a llenar un deseo que siempre había tenido, escribir sobre mi vida, las anécdotas, los paseos, los triunfos míos y de mis hijos y nietos.

Comenzó a llover muy fuerte, con relámpagos y enormes truenos y eso me volvió a la realidad, entonces me di cuenta que lo que había caído en mis hojas de escritura no era lluvia sino lágrimas que rodaron desde mis ojos al darme cuenta de que ese viaje era imposible de realizar ya que mi mamá murió cuando yo tenía dos años.



Carmen Brenes Protti

Esos ojos color de …..





Un hombre de estatura mediana, de color blanco y pelo negro muy lacio y grueso que usó desde muy joven cortado como un cepillo. Boca bien perfilada y sus ojos color café con mirada serena y firme. Provenía de un hogar humilde de padres maestros. Hizo sus estudios en la Escuela Normal de Heredia, donde sacó el título de maestro. Luego pasó a ser inspector de escuelas y eso lo obligaba a andar por todo el país.

Posteriormente regresó a la Escuela Normal como profesor de física y trabajó también en el Colegio Seminario y en el Colegio María Auxiliadora. Este contacto con tantos maestros y profesores lo llevaba con frecuencia a hacer comentarios sobre el problema que tenían los educadores cuando su salario no les alcanzaba para hacerle frente a préstamos que debían hacer para pagar gastos no contemplados en su presupuesto y debían pagar altos montos de intereses a los agiotistas. Así comenzó a nacer la idea de crear un banco que fuera exclusivo para los educadores y lo logró creando la Caja de Préstamos y Descuentos de la ANDE, que actualmente es considerado como uno de los más importantes del país.

Pero a pesar de todo este trabajo extra siempre tuvo tiempo para dedicarme con las correcciones de mis tareas. También tuvo una enorme importancia en mi formación musical pues siempre los domingos había una transmisión de óperas en horas de la tarde que oíamos mientras él nos explicaba los argumentos. Esto ayudó a mi afición por la música clásica y sobre todo por la ópera.

Además en su tiempo libre trabajaba pintando la casa y haciendo algunos muebles. También hacía todos los trabajos eléctricos y de cañería. Podemos además decir que fue un gran agricultor pues siempre sembró maíz, frijoles, caña de azúcar, café, verduras y frutas. Todo eso me sirvió para aprender a cosecharlas y a disfrutar de su preparación como beneficiar el café, el maíz y los frijoles.

Por el momento solo quería hacerles una pequeña reseña de quien fue mi mejor maestro y mi padre, de quien estoy muy orgullosa.


Carmen Brenes Protti


Tiempo




Tengo que hacer un trabajo y el tema es “Tiempo”. Me di cuenta que era algo en lo que no me había detenido a pensar nunca y por más que me esforzaba no venía a mi mente ninguna idea. ¿Qué es tiempo?, ¿cómo se mide?, ¿cómo se percibe?, y ¿cómo nos afecta?.

Se me ocurrió entonces que talvez la enciclopedia podría sacarme del apuro. Me encontré algunas definiciones que me llamaron la atención:

El tiempo es un medio infinito, homogéneo, continuo, no reversible, en que se dan los fenómenos”. Platón lo definió como “imagen móvil de la eternidad”. Aristóteles como “número o medida del movimiento”. Bergson negó que fuese simple medida del movimiento y sostuvo que era “la vida misma del alma”.

Heidegger dice que “el tiempo es una extensión del alma, el hombre se halla como fuera de sí mismo pues no se limita a vivir en el presente: su existencia está en el presente, pero también en el pasado que ya no es y en el futuro que todavía no es. Presente, pasado y futuro son los tres éxtasis del hombre. El hombre y únicamente el hombre es un ser temporal”.

Tomando en cuenta estas definiciones llegué al convencimiento que “tiempo” es todo lo que hemos vivido, nuestras alegrías, logros, triunfos obtenidos a través de los años, pero también nuestros tropiezos, y que su recuerdo nos transforma en una extensión del tiempo.

También podemos decir que las esperanzas y nuestros sueños son parte del tiempo que nos falta vivir. Podemos también decir que el tiempo tiene una conexión directa con nuestro estado de ánimo, ya que si estamos alegres el tiempo se nos hace más corto pero si estamos deprimidos, tristes o angustiados, el tiempo puede ser tan largo como nuestro estado. Teniendo en cuenta que el tiempo es un estado no reversible, nos asusta con frecuencia la toma de decisiones ya que nuestros errores no los podemos borrar y podrían marcar alguna huella en nuestra vida.

Para concluir, podemos decir que toda nuestra vida está íntimamente relacionada con “tiempo”.


Carmen Brenes Protti

Un Camino



Éste camino empecé a andarlo a mis escasos 7 añitos de vida, estábamos en los albores del año 1957; en ése entonces, mi familia y yo vivíamos en Barrio Keith en una “casita” muy humilde que quedaba a la mitad de un pasaje contiguo a la Panadería de Santiago Madrigal, al fondo, en otra vivienda con características similares vivía una mujer de baja estatura, tez blanca, cabellos largos de color negro y ojos claros, era Belén Pacheco Valenciano mi abuela materna.

Al lado de nuestra entrada quedaba otro pasaje, ahí, en la primera casa vivía un hombre de pequeña estatura conocido como  “Arturo el Enano” quien, con su aspecto indiado, tez rojiza y su inseparable sombrero se dedicaba al oficio de la sastrería.

50 varas al norte de la entrada a nuestra casita, quedaban dos pulperías llamadas la Alianza y la Cecilia, en cualquiera de las dos a mi mamá le daban fiado (crédito) y anotaban en una libreta lo que se compraba diariamente como el pan, el café, la jalea, la mantequilla, etc., también, por semana nos daban el diario que consistía en: manteca, arroz, frijoles, azúcar, tapas de dulce, cacao caracolito, huevos y demás alimentos mientras venía mi papá a pagar.

Diagonal y frente a esas pulperías, propiamente en la esquina noroeste había un cajón de hierro donde se depositaba la basura.  Cada semana ése cajón lleno de desechos la Municipalidad de San José lo recogía y sustituía por uno vacío;  como era un receptáculo abierto, sobre él y en torno a él, los zopilotes hacían fiesta con los desechos, ahí danzaban y daban un gran espectáculo, no faltaban las ratas, las cucarachas, los perros y los gatos cada cual a su manera desperdigando la basura por todo lado, aquella hediondez era lo más insalubre.

Como mi padre trabajaba en Jicaral de Puntarenas, cada 22 días venía a la casa; cuando él regresaba a su trabajo lo hacía por tren, por eso, junto a mis hermanos lo iba a dejar a la estación del Ferrocarril Eléctrico al Pacífico, ahí lo despedíamos y nos trasladábamos hacia dicha esquina donde esperábamos que pasara aquél enorme gusano.  Mi padre se ubicaba en una de las gradas de un vagón y nos lanzaba unas bolsitas con las más deliciosas melcochitas de menta y otros sabores que en mi vida volví a probar y menos comer.

Nunca supe las razones que mediaron, quizás fue para mejorar nuestras precarias condiciones de vida, tal vez fue por ahorro, en fin, lo cierto del caso es que un buen día de ése año, llegó un carretón a la entrada de nuestro pasaje, había que sacar las pocas pertenencias que teníamos porque nos teníamos que ir del barrio donde había dado mis primeros pasos; aquél día iniciaba para nosotros una nueva aventura.

Todos nuestros haberes consistían en cuatro bancos, una mesa, tres catres y sus colchones de paja, la ropa, el trastero, los tinamastes, la cafetera, un radio…., aquellas pocas cosas que teníamos había que subirlas al carretón.

Esa mañana no faltaron las lágrimas y los abrazos, los vecinos nos estaban despidiendo, yo no sabía qué pasaba, no entendía por qué tanto drama, claro, mucho tiempo después supe que era porque para nosotros iniciaba una nueva etapa en un lugar que no conocíamos.

Atrás quedaban sueños, historias, anécdotas y las melcochitas de menta y otros sabores que con tanto amor papá nos tiraba desde el tren en movimiento,   aunque parezca raro, sobre el carretón no sólo se trasladaba el menaje, nosotros íbamos encima de nuestras pocas pertenencias, el gato de color gris no se podía quedar y ahí estaba con nosotros, debajo del carretón nuestro perro caminaba amarrado, era emocionante, yo creía que iba de paseo, esa fue la primera vez que me montaba en un carretón jalado por un caballo y como güila lo disfruté muchísimo.

Nos dirigíamos a un lugar para mí muy lejos de donde vivíamos, después de una larga andadura el carretonero detuvo el caballo frente a una pulpería y cantina llamada la Guacamaya (esto del nombre lo supe tiempo después) y entramos al este sobre un camino de lastre con cafetales a ambos lados, como a las 100 varas doblamos al sur, a mano izquierda había unas derruidas casitas de madera, frente a las cuales había un pequeño espacio donde jugaban algunas personas, diagonal a las mismas una enorme casa con un hermoso jardín, a su lado una casa con un viejo camión de carga.

Nuestro viaje estaba a punto de terminar, después de pasar otras 4 casitas también de madera y muy sencillas ubicadas frente a unas latas de zinc, proseguimos y como a las 50 varas había tres casas que estaban mucho mejor que las ya descritas.  Ahí nos detuvimos y sin saberlo estábamos frente al nuevo hogar donde iniciaríamos una nueva historia y un nuevo camino que recorrer por los senderos de la vida.

Aquella estrecha entrada por donde ingresamos, más que un camino, era una callecilla con zacate.  Al frente del lugar donde estábamos detenidos quedaba un enorme potrero donde habían vacas, caballos, una torre muy alta,…. mamá que ya había llegado a la casa con algunos de mis hermanos dijo -bájense y apeen todo, aquí vamos a vivir……-

Hasta aquí mi  primer relato, luego continuaré con la segunda parte de lo que ha sido algo de mi vida hoy gracias a Dios con 65 años sobre mi espalda.




Ricardo Jiménez García
PIAM-AS-04026

martes, 22 de septiembre de 2015

El camino



El camino en cuestión del que quiero contarles es el camino que durante mucho tiempo transite y un día sin darme cuenta ya no lo volví  a pasar. Ese camino es el de las esperanzas y el de los sueños, se quedaron allí,  entre flores amarillas, margaritas girasoles y otras que no recuerdo ya, se quedó atrás se lo trago el tiempo con su abrazo imposible de evitar  y los años que no perdonan, ya todo dejo de tener ese color especial de aquel camino… tierra dorada en los pies, y ganas de correr y de saltar alto, cada vez más hasta llegar al cielo. Pero un día acabo y llegaron otros, unos tenían piedras otros charquitos y otros tierra negra y otros nuevas esperanzas, pero era distintas, ya no era nuestras, estaban depositadas en otros, que son de nosotros pero ya no somos nosotros son ellos. Otras esperanzas menos verdes otros sueños menos dorados y algún cansancio entre ellos que ya no permiten querer saltar en el camino y menos llegar al cielo, y las flores ya no son de tantos colores, hay muchas hojas secas estos caminos deben ser del otoño tirando a invierno, pero se transitan no queda otra, es la vida que nos  los muestras y nos indican, nos gusten o no, tenemos que seguir adelante, en el fondo siempre queda algo del primero aunque no sea más que esa sensación de algo lindo que añorar y que fue nuestro , tan nuestros que no  se pudo compartir con nadie. Ahora queda seguir adelante y tratar de que nos dejen pisar detrás de las huellas de los que queremos y están  allí entrando por si solos en el camino que yo perdí y que será de ellos por un tiempo como fue mío. Esa es la vida y es razonable, pero la verdad es que es triste y uno a veces lo ve natural y otras injusto. Pero ya está bien de  caminos que me estoy poniendo  ñoña y  deprimiendo mejor me voy a una autopista a ver cómo me va.

Antonia Morales Diez

lunes, 14 de septiembre de 2015

Mas que futbol



Los datos del censo del año 2010 fueron contundentes, el 60% de los

trabajadores de nuestro país no han concluido sus estudios secundarios, por su

parte la UNAFUT tiene datos concluyentes de que el 75% de los futbolistas de

la primera división no cuentan con el bachillerato en educación media.

Ante datos tan reveladores la institución morada consecuente con los

postulados de don Ricardo Saprissa Aimá y su propia historia, en aras de

contribuir con el país para revertir esas cifras; estableció una alianza

estratégica con el Ministerio de Educación Pública y el Instituto Nacional de

Aprendizaje, con lo cual le podría dar a sus jóvenes promesas la oportunidad

de estudiar en el Centro de Formación Integral Saprissa (Cefisa).

Es así como a través de un convenio de alquiler de las instalaciones que 

Pipasa tiene en la Rivera de Belén, el lunes 17 de febrero del corriente año, de

manera oficial y con representación de personeros del MEP, del INA y del

Acalde de Belén, entre otros, se inauguró el curso lectivo en el colegio donde

78 jóvenes de las ligas menores están recibiendo lecciones.

Los estudios los están llevando a cabo mediante la figura de sede educativa

empresarial,  para ello los jóvenes están de lunes a viernes desde las 8 a.m.

hasta las 5 p.m. entrenando y recibiendo lecciones.

La aspiración del Presidente del Saprissa, Lic. Juan Carlos Rojas Callan, es

que los muchachos logren su bachillerato, que terminen hablando fluidamente

el inglés y que eventualmente, con los convenios que el Saprissa tiene con

algunas universidades de nuestro país puedan terminar siendo profesionales

en cualquiera de las ciencias del saber.

Como vemos, el Deportivo Saprissa desde 1949 no solo es la institución de

fútbol que más títulos ha obtenido: 31 veces Campeón de Costa Rica, 3 veces

Campeón de la Concacaf, 1 Campeonato de los Grandes de Centroamérica, 3

Campeonatos de la Fraternidad, Tercer Lugar en el Campeonato Mundial de

Clubes, Japón 2005 y la declaratoria por la Federación de Estadística e Historia

del Fútbol (IFFSH) como el Equipo del Siglo XX en la Concacaf.



Pero no solo eso, desde que irrumpió en la primera división del fútbol de Costa

Rica el Deportivo Saprissa empezó a llenarse de gloria, constituyéndose en la

primera fuente que ha nutrido de jugadores a las selecciones mayores de fútbol

y a las selecciones menores para que participaran en los principales torneos de

fútbol que se han jugado en diferentes lugares del mundo.

También es conocido que los jugadores, exjugadores o técnicos nacidos en las

entrañas moradas, han sido participes de las más extraordinarias epopeyas

que fueron escritas con letras de oro en las páginas de nuestra historia

deportiva, dándole con sus gestas una enorme alegría a los habitantes de

nuestro país.

Esas son las razones que llenan de orgullo a la más grande afición de nuestro

país, pero, Saprissa es más que un equipo de fútbol, nuestra institución a lo

largo de sus 79 años se ha caracterizado por innovar y dar pasos más allá de

lo que como institución deportiva le corresponde.

Todo lo anterior aunque un intelectual connotado como Jacques Sagot,

inspirado por Mozart, Chopin o no sé qué otra musa, se atragantó con sus

blancas y negras no pudiendo así ejecutar sus melodías y por eso dice sentirse

avergonzado de nuestro club. 

Contrario a lo que él piensa yo me siento muy complacido de ser morado y

respaldar la gestión que muy atinadamente el Lic. Juan Carlos Rojas viene

haciendo en representación de la Sociedad Horizonte Morado.

A partir de abril del 2011 cuando Horizonte Morado tomó las riendas y

administración del Deportivo Saprissa,  se impuso metas ambiciosas que

fueron plasmadas en el Plan Estratégico 2020 el cual está compuesto de 5

ejes: Deportivo, Afición, Comercial, Estadio y Responsabilidad Social.

En uno de sus ejes está contemplado el desarrollo de las divisiones menores o

fuerzas básicas, para lo cual el deportivo Saprissa destina más de $1,0 millón

de dólares anualmente.

Sin embargo, como anteriormente hemos visto su presupuesto no es solo con

el objetivo de desarrollar futbolistas de élite para que alimenten al equipo de la

primera división o para que den el salto a otras ligas importantes del mundo,

sino que su principal objetivo es desarrollarlos de manera integral para que

sean ciudadanos de bien para la sociedad.

Ojalá que las otras instituciones sólidas y solventes del fútbol que tiene nuestro

país, en un futuro cercano puedan desarrollar planes como los que nuestra

institución ya está ejecutando.

A los dirigentes de los demás equipos de fútbol les recuerdo que lo bueno hay

que emularlo y lo que el Saprissa ya implementó es digno de copiarlo, pero no

solo por copiarlo, estoy seguro que esos proyectos causan un gran impacto no

solo en los jóvenes beneficiarios, sino que en los padres de familia que se los

van a agradecer siempre, recuerden que la vida es mucho más que fútbol.

Ricardo Jiménez García

Carné PIAM-AS-04026

Chaplin personaje olvidado


Chaplin personaje olvidado:


Con motivo de la gesta lograda por nuestro futbol en Brasil, he recordado a muchos costarricenses que durante largos años estuvieron cerca de nuestras selecciones de fútbol, bien fuera como jugadores, entrenadores, directores técnicos, masajistas, fisioterapeutas, doctores, kinesiólogos, aguateros, utileros, porristas, animadores, etc.

Esas fueron personas que estuvieron en los procesos de preparación para los Juegos Centroamericanos, eliminatorias y/o participación en los Panamericanos, Juegos Olímpicos, Eliminatorias Mundialistas y Campeonatos Mundiales, por eso con mucho cariño recuerdo a uno en particular que entre los años 60s y 70s siempre estuvo anuente a apoyar a nuestras selecciones de fútbol, en el inmueble que desde 1924 fue nuestro Estadio Nacional.

Antes de hablar de mi personaje, recuerdo que en esa gramilla jugaron grandes futbolistas que nos honraron con su visita, entre los que se encontraban Edson Arantes do Nascimento (Pelé), Alfredo di Stefano (La Saeta Rubia), Manuel Francisco dos Santos (Garrincha), Francisco Gento López (Paco Gento), Ferenc Puskás Biró, etc., etc.
Ahora bien, mi personaje tenía el mote de Chaplin quien se caracterizó por alegrar y animar a los aficionados y no barras organizadas, que llegaban al único estadio que para entonces cumplía los requisitos para recibir a las selecciones de fútbol de otros países en los procesos eliminatorios de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA) o del Comité Olímpico Internacional (CON), dicho inmueble desde 1924 estuvo ubicado en la Sábana, donde hoy se encuentra el moderno Estadio Nacional, con su pista de tartán incluida.

Chaplin se dedicaba entre otros a vender chances, lotería, acciones para rifas de carros, casas, etc., no pasaba desapercibido porque tenía un testículo enorme; sus pantalones eran tan anchos que parecían enaguas, eso era para esconder y disimular un poco el problema que padecía, él tenía una hernia en uno de sus testículos y por eso al caminar se le movía una enorme pelota de un lado hacia el otro.

Dicho señor, cada vez que una de nuestras selecciones de fútbol se enfrentaba a selecciones de otro país, llegaba al estadio con una gran bandera de Costa Rica y sobre la pista de atletismo empezaba a animar a la gente con su característico “chiquití bun a la bin bon ba, chiquiti bun a la bin bon ba, a la bio a la bao a la bin bon ba, Costa Rica, Costa Rica, ra, ra ra. De esa manera los aficionados gritábamos y alentamos a nuestros jugadores, previo al inicio del juego y en el entretiempo.

Para ésa época, en la parte superior del costado sur oeste del Estadio Nacional que era donde quedaba la gradería de sol, se ubicaba la gente que fumaba marihuana, ahí el olor era muy fuerte y la policía procuraba detener a los que fumaban. En ese tiempo por la tenencia de un cigarro de marihuana se le metían 6 meses de prisión los cuales se tenían que descontar en la antigua Penitenciaría Central de San José, hoy convertida en Museo de los Niños.

Qué tiempos aquellos, no solo estaba Chaplin con sus porras y bandera, también con nostalgia recuerdo al padre e hijo ambos de ojos gatos que dentro de una canasta llevaban y vendían las exquisitas, deliciosas y crujientes “Empanadas de Chicharróooooon con limón”, al de la repostería que sobre su cabeza llevaba una bandeja grande de madera y gritaba a viva voz “hay, hay, hay” y al unísono la afición de esos sectores respondían “Cachos”, a los que vendían “Maní garapiñado”, “Semillas de marañón”, “Cigarros sueltos, cigarros”, al que dentro de una bolsa grande llevaba su mercancía y gritaba “Papas, llegaron los Plátanos”, al los otros que con un pichel decían “Café caliente, café”, en fin a todos aquellos que en torno al fútbol y de una manera decente y honrada se ganaban su dinero dentro y fuera del estadio.

Es importante destacar que la sábana no solo era un espacio para canchas de fútbol, en la calle que bordeaba el Estadio Nacional era donde se realizaban las carreras de autos y los Gokar, también estaba el Hipódromo donde se llevaban a cabo las carreras de caballo y los partidos de Polo, además quedaba el Aeropuerto con sus respectivos hangares, por eso era usual ver ascender y descender a naves aéreas bimotores y cuatrimotores de las Líneas Aéreas Costarricenses (LACSA), Transportes Aéreos Centroamericanos (TACA), etc. así como las avionetas de las diferentes empresas privadas que ahí se encontraban.
Otra característica que nos presentaba la sábana era su cerca de cipreses que había bordeando y separando el Hipódromo de la pista de aterrizaje; hacia el oeste, cerca de la Cruz había una cerca de alambres de púa, con la que se pretendía evitar que la gente pasara sobre la pista de aterrizaje lo cual era materialmente imposible.

Había hacia el costado noroeste una casona vieja que aún se mantiene en pie que era la que usaba el Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) para realizar las pruebas a los vehículos, en fin, la sábana fue mucho más de lo que es hoy.

Por eso, he querido con ésta semblanza rendirle un homenaje a un hombre que con su figura, alegría y desprendimiento motivó, alegró y animó a nuestros jugadores de fútbol, muchos de los cuales al igual que él ya partieron de éste mundo y por eso hago una oración por ellos.




Ricardo Jiménez García
Carné-PIAM 04026

De rey del Soul a un harapo:





El viernes 7 de julio de 2015, entre las 2:00 ó 2:30 de la tarde caminaba de este a oeste sobre la avenida Juan Rafael Mora Porras y, tal y como ha sido la tónica de éstos días bajo un sol abrazador y radiante. A dicha hora me encontraba entre calle 9 y 11 cuando diviso una silueta; es un hombre de tez negra, desgarbado, andrajoso, sucio y maloliente.

Él es fácil de identificar porque sobre su espalda carga un saco de plástico dentro del cual se encuentran todos sus chunches, se detiene, mira para un lado, mira para el otro, intuyo que en busca de un sitio donde “dormir”.

Dentro de aquél saco carga no solo todas sus pertenencias y haberes, también sus sueños, ilusiones, y anhelos; frente a una de las ventanas de la Farmacia Chavarría se acostó boca arriba, para ello colocó bajo su cuerpo aquellos raídos coletos que traía sobre su encorvada espalda.

En ése momento pensé, ¿por qué ése negro que en alguna época de su vida fue famoso, hoy está en esas condiciones?, ¿qué lo llevó a deambular por las calles con una serie de objetos colgando de su cuello?, ¿por qué cambió su vida y la de su familia?, ¿qué razones lo llevaron a la indigencia, dejando de lado los micrófonos?, ¿él se volvió un hombre tan misterioso y enigmático?, por eso siempre me atrajo y si me lo permite voy a conversar con él.

Mientras me aprestaba a llenar todas mis interrogantes, observé a las personas pasar de un lado hacia otro, casi majándolo, sin siquiera inmutarse por las condiciones deplorables en que “vive”. La gente pasa y no le da importancia a un hombre que pasa desapercibido para una sociedad que se ha vuelto insensible ante la adversidad y el dolor de muchos congéneres que como él viven en esas condiciones.

Lo recuerdo cuando fue famoso, hablantín, dicharachero; hoy es una persona que prácticamente no habla con nadie, vive distraído y fuera del mundanal ruido, es como un alma que deambula por las calles de manera solitaria, él se convirtió en un harapo en el camino, olvidado en la selva de una Costa Rica donde muchos de sus habitantes ya no son solidarios y les importa un bledo el dolor ajeno.

Hoy San José es una ciudad de contrastes donde algunos pocos tienen mucho y muchos tienen poco, por eso es que, un hombre con sus ropas raídas, brillantes y decoloradas no le importa a nadie, él es producto de sus propios desaciertos y como si fuera un malandrín busca protegerse de las inclemencias del tiempo.

Ésa tarde me dije, hoy es mi oportunidad para hablar con él; por eso sin más, me agaché y le dije “¡¡hola!!”, amablemente me tendió su mano derecha con un guante de color negro que le cubre hasta los nudillos dejando por fuera sus dedos callosos y quemados por el alcaloide que contiene el crack que durante muchos días, semanas, meses y años ha consumido.
Le dije usted es All Brown el que otrora fuera famoso cantante de soul y del calipso, me respondió –sí, soy ese que se paseaba por toda Costa Rica, Centroamérica, México y más allá, llenando salones de baile y hoteles-, soy el mismo, pero todo quedó atrás, mis amigos, conocidos, familia, todo.

All, qué sucedió en su vida, a qué obedece el cambio tan radical de aquél hombre bien vestido y con un gran caché al actual, -“si usted recuerda en los 70s y 80s, era un cantante renombrado y muy conocido , mi nombre aparecía en las marquesinas de las discos, en los afiches, daba entrevistas en televisión, periódicos, en fin, era una época muy linda-“; hace un paréntesis, respira hondo y continúa –“sobraban las mujeres, el dinero, las amistades, la fama, las fiestas,…..”- era un bohemio empedernido.

¿Entonces, qué pasó contigo? –“me dejé llevar, los cantos de sirena me envolvieron, no pensé en lo que me estaba involucrando y los vicios me tomaron, me volví impotente ante las drogas y el licor que como fantasmas aparecieron en mi vida, me distraje y me arrastraron al punto que hace 27 años abandoné a mi esposa e hijos, desde entonces éstas calles son mi mundo, aquí vivo y me divierto”-.

Cómo que se divierte, -“claro, me río y me pongo a filosofar conmigo mismo, si tengo que comer lo hago, si no tengo, pues que le voy a hacer, mientras tenga para la mota y la piedra estoy bien, aquí estaré hasta que el diablo me lleve, hasta que él se acuerde de mi”-. ¿Cómo que el diablo? -“claro ése es mi compañero y es quien me protege, acaso no es así-, -si usted lo dice, yo no lo creo, pero tengo que respetar su manera de pensar-.

All, es un hombre en el que las drogas han dejado sus huellas, de ahí los surcos que se dibujan en su rostro, ya no es ni la sombra de lo que era, está desdentado y desapareció aquella hermosa sonrisa que le caracterizó y cautivó a muchas mujeres, lo que si mantiene es aquella mirada penetrante y su voz aguda.

Así, transcurrió el tiempo de conversación con aquél hombre de tez negra que vive en las calles de nuestra capital en espera de que a sus 77 años la muerte se apiade de él. El conversatorio lo finalizamos con un roce de manos, no sin antes darle una moneda que me pidió para seguir consumiendo esa maldita droga que ha traído mucho dolor y lagrimas a miles de familias en Costa Rica y el resto del mundo.

Mientras esa realidad se vive y experimenta en nuestras calles y avenidas, en la Asamblea Legislativa se discute un Proyecto de Ley que quiere legalizar la mariguana, droga blanda que termina por convertirlos en consumidores de otras más fuertes, arrastrándolos hasta perder la dignidad que como seres humanos tienen, más el consabido dolor y el abandono que le transmiten a sus familias.


Ricardo Jiménez García
Carné-PIAM 04026