martes, 28 de marzo de 2017

Presentación






“Me la paso esperando. ¿Qué? No sé. Que fluyan las horas dilatadas, tal vez. En mi casetilla atesoro mis chunches reciclados: una hornilla, un radio chillón, un destripado sillón ejecutivo, varios cromos de santos y de nenas de la Extra, un anuncio de nacatamal. No dejo de celar mis chiles y oréganos en la acera. Me pregunto: ¿estará puntual hoy día la pareja de viejitos que pasean siempre tomados de la mano?”

Guarda de la calle

Rolain Borel 




Mi Mamá.


Cuando eres adulta y tu vida ha sido planificada en sus íntimos detalles.
Cuando las circunstancias te hacen tomar otros rumbos, viajar a  tierras desconocidas tomada de la mano de tus jóvenes hijos, siguiendo al esposo y encontrando finalmente el descanso de tantos sucesos acaecidos. Y hayas lo mas parecido al remanso, al idilio, al descanso, al buen tiempo, de risas y cantos.
 Es entonces que por tantos besos recibidos y tanto amor compartido, te enteras de que una  Caroreña come queso, está por alterarte de nuevo la vida. Siento en mi memoria de niña no nacida, el horror, el llanto de  planes que se frustran, sola en aquellas latitudes, sofocada por un calor que adormece los árboles sin viento. Así mi nacimiento, mi llegada inesperada, llena a mamá de tantos sentimientos, que la ofuscan sin encontrar salida.
Ha nacido Lía del Carmen, dice el telegrama por mi abuelo recibido.
Lia Ferreto.

26-3-17

Deliciosa la memoria.


 Con la habilidad de tener tantos recovecos donde esconder vivencias que al ser tantas, saturaban los ojos del alma llenándola de lágrimas secas, sin futuro. Las del pasado, que ya ahora no interesan a nadie, se fueron por hendijas resbaladizas y se llevaron con ellas el dolor y la desesperanza.
Imágenes florecidas de miles de ramos en su apogeo, miradas de ternura sin tiempo, besos que saben  a estrellas de otras vidas compartidas, silencios interrumpidos por suspiros, de eso solamente, mi memoria al momento de mi muerte, sonreirá agradecida.
Lia Ferreto.

26-3-17

lunes, 27 de marzo de 2017

Olvido



Rolain Borel

Cuando era un chiquillo, gozábamos en mi familia con esta historia, contada y vuelta a contar a la hora de los postres. Ahí va:

Los exploradores se habían adentrado en la selva, cada día en serranías más recónditas. De repente, se toparon con un ser harapiento, flaco de solemnidad, de mirada perdida y barbudo hasta el ombligo. Sorprendidos por esta aparición pasmosa, le preguntaron:

  • Pero… ¿Qué hace Ud. aquí, en este lugar abandonado de Dios?

El personaje, con una voz apenas perceptible y rumiando sus palabras, contestó, medio ausente:

  • Vine…, para olvidar
  • Señor, si Ud. me permite la indiscreción, para olvidar ¿qué?

Largo silencio…

  • Me…, me olvidé”

Lo que imaginó mi mamá, cuando nací




Rolain Borel

Lo primero que debe haber pensado, después de parir cuatro hermanas y hermanos, fue: “¡Nunca más, este es el último!”. Efectivamente quedé como el benjamín de la casa. Se suponía que sería el regalo del décimo aniversario de bodas de mis papás, pero, a pesar de que mi mamá se tomó una botella de purgante y empujó un baúl por toda la casa, tratando de que yo naciera ese día, me obcequé y llegué al siguiente día.

Años después, cuando ya me iba re-mal en la escuela, angustiada debe haberse preguntado: ¿Llegará un día a ser pastor calvinista como su padre, abuelos y bisabuelos; ingeniero como sus tíos y tíos abuelos o maestro como todas sus tías?

No fue ninguno de estos, pues cuando mi mamá me dio la luz, también me entregó el bien más preciado: la independencia y el libre albedrío.

¿Qué pensó mi papá cuando yo nací’?


Maureen Hidalgo Ch.
Que dijo mi papá cuando nací, lo escuche muchas veces, ¡que sea varón! Pero cuando me vio imagino que se llenó de preocupación una niña, cambiaría su forma de vivir, él era machista, sobreprotector, y ahora tenía que cuidar de mí, defenderme de los peligros de este mundo y ¿cómo?
No sabía que hacer conmigo, que podía compartir, el futbol no, el villar no, la bicicleta no, la albañilería no, pero todo lo tuvo que compartir porque fui su ayudante con el tiempo.
Sé que me quiso mucho desde siempre, aunque no me esperaba el escogió mi nombre Maureen, aunque de cariño siempre me dijo Maren, y yo soy la única que tuvo un sobrenombre. Mi Papá fue un gran hombre que no nos hablaba mucho, pero siento que siempre dio gracias a Dios porque le presto a esta bella mujer que soy hoy.

El olvido


Maureen Hidalgo Ch.
 
Después de llegar de prisa a algún lugar y preguntarme que era lo que iba a hacer y por más que lo intente no lo recuerdo, llego a la conclusión de que si fuera importante lo recordaría.
Buscar y buscar las llaves con ellas en la mano, me vuelve loca, y asumo que tengo muchas otras cosas de que preocuparme
Caminar cien metros y pensar - ¿abre cerrado la puerta? Me llena de angustia.
Y cuando hablo conmigo misma de mis olvidos que cada vez son más frecuentes de lo que quisiera, me doy cuenta que la vejez toca a mi puerta y viene con cosas que no me gustan arrugas, canas y cosas que se borran de mi memoria y no lo puede evitar.
Y luego pienso: -gracias a Dios por el olvido porque borra de mi corazón el dolor de la ausencia, de la partida, ese dolor que llega hasta los huesos y que no me deja respirar.
Y después como consuelo doy gracias a Dios por el olvido porque eso hace que me quieran más

Quien soy ?




Yo soy esa que tus ojos vieron pasar un dia, esa que dentro de tu memoria no supo encontrar salida. Yo soy la que el viento del olvido hizo cruzar fronteras y abismos, cuevas ennegrecidas, silbando entre pinos desangrados con dulce y mortal gemido. Soy la que obstinada surge siempre entre tus recuerdos mas florecidos.
Lia Ferreto.
3-2017.

Quien soy




   Soy nieve en las cumbres y fuego en las arenas.
Como dijo un poeta paisano mío. Porque empiezo así….porque no sé qué decir que aclare mi presencia en este mundo…Supongo que debo tener tres fases: La que fui, la que soy y la que seré, pero todas son distintas y cada día lo serán  más. 
La que fui era con  mucho la mejor, la más divertida la más audaz la que siempre lo quería hacer todo y la mayoría de las veces lo consiguió, la que vivió unos pasitos antes de su época, la que quería volar, si de suerte era la mejor, tenía sus tropiezos  pero nada importante, la mayoría de las veces era feliz y estaba satisfecha y en paz conmigo. Si la mas de las veces era nieve en las montañas y  quemaba en la arena, si  yo fui una persona no importante pero si amigable querida y divertida, bueno con un montón de amigas que lo decían y yo por supuesto las creía. 
La actual :Quien soy pues ya ni tan divertida ni tan amigable ni tan feliz, bueno a ratos lo soy, luego tropiezo me caigo al pozo y espero a salir como Dios me da a entender, pero suelo salir sin mucho deterioro al menos por ahora. Cuando estoy fuera soy casi como un poquito la de antes, aun distingo la nieve del fuego, leo mucho, visualizo la lectura, la vivo me la imagino y ahora pinto como cuando era niña y me compraban lápices de colores y cuadernos de colorear, no sé si es una arte terapia o un simple regreso a la niñez, para el caso no me importa, me gusta y del ultimo pozo me saco un lápiz de color y un mar profundo y eso me vale. Ya no soy la que salía a trepar y la que quería volar, aun quiero lo que pasa es que ya no puedo, la cruel naturaleza se encarga de eso pero aun así ,cambié el volar por un lápiz….no es una tontería yo lo recomiendo, sirve al igual que los libros  nos llevan a otro mundo al de los sueños porque vemos lo que queremos ver no lo que nos dicen como en el cine, vemos nuestros visiones e ideas, lo mismo que al colorear pintamos lo que queremos y no tenemos modelo que imitar, la naturaleza hace lo suyo mi lápiz hace lo mío lo que yo quiero, lo que yo veo…y si veo nieve en la playa eso es realidad a mis ojos y fuego en las cumbres pues algún bosque por desgracia se están prendiendo pero es mi yo y por lo tanto es mi realidad en ese instante eso está pasando y lo estará hasta que yo quiera….
La que seré, esa si que es aún una incógnita, se la ve venir pero espero y deseo que aún no llegue que se quede dónde está un tiempo lo más largo que se pueda, al final vendrá no queda otro remedio pero mientras prefiero quedarme en el puesto  de ahora, sin  ser la gran cosa es cómodo y me permite  estar bastante tranquila , quien quita que la otra no traiga el pozo más grande y ni siquiera tenga nieve ni fuego, solo silencio y recuerdos, batallitas que contar a los nietos que no escuchan ….
Bueno esa Soy Yo más o menos a ratos puedo cambiar pero en general es así, y debo ser feliz porque distingo nieve de fuego y las cumbres de las arenas y tengo aun amigos y compañeros con los que hablar y pasarlo bien.

Antonia Morales Diez