Maureen Hidalgo
Cuenta una de las muchas leyendas guatemaltecas que dan origen al Cristo negro de
Esquipulas, que en la ciudad de Copán se celebraban grandes fiestas en honor al dios maya
Ek Kampulá, vocablo que significa “el que empuja las nubes”, pues se le atribuía el poder de
alejar las lluvias y permitir los días de sol para preparar la tierra para la siembra. Ek Kampulá
que era de color negro estaba arrodillado con una antorcha en su mano izquierda. Su figura
se puede apreciar en uno de los templos de Copán. Cuando los misioneros españoles
llegaron a esta ciudad en 1570 y vieron que los indígenas acudían en peregrinación a este
sitio sagrado acordaron edificar un templo católico dentro del área con el propósito de
reorientar la fe ancestral de los indígenas y sustituirla por la fe cristiana, lo cual se materializo
en una imagen de un Cristo crucificado de color negro, el mismo color del dios que antes
veneraban. Ellos también asociaban el color negro con la noche, la oscuridad, con la muerte
del sol cuando se pone al oeste. Y la palabra Esquipulas viene del Nahual y significa “Pasaje
o lugar donde abundan las flores”, y es el lugar privilegiado para el encuentro con Dios. La
imagen del Cristo Negro se popularizo por varios países de Centroamérica, llegando a Costa
Rica. Y encontramos en nuestro país dos lugares donde se le rinde culto, en Guanacaste y
Alajuelita.
En Alajuelita se construyó un bello Santuario dedicado al Santo Cristo de Esquipulas, según
el Padre Kern, sacerdote de la comunidad en 1907, el origen de esta devoción se logro
recopilar a través de los ancianos del lugar, quienes indicaron que por el año de 1815, una
fina pero pequeña imagen de aproximadamente una vara de alto procedente de Guatemala
se hizo pasar por las casas del vencindario a modo de posada, gustándole a los pobladores
del lugar y por este motivo por el año de 1818 los vecinos del pueblo Ascencion Mora,
Joaquin Mora, Cruz Echeverria y Ascencion Avila, en atención de que en el lugar no había
capilla, ni santo patrono que estuviera en veneración convinieron entre sí traer desde
Cartago un escultor que tallara una imagen más grande,confeccionada en la casa de
Demetrio Lobo, estos dirigentes con la intención de resaltar esta devoción en el pueblo,
decidieron colocarla durante la sombra de la noche cerca del lote del terreno que ocupa hoy
el Santuario. Los transeúntes se arrodillaban al pasar al frente de la imagen. Pronto los
vecinos construyeron una ermita de seis varas cuadradas y a ella acudían a rezar con gran
fervor los habitantes de Alajuelita y Aserrí.
Esta segunda imagen fue reemplazada en 1884 por una hermosa escultura guatemalteca
que hoy se venera en el Altar Mayor, razón por la cual según el Padre Kern “la antigua
imagen se conserva en la Sacristía del Santuario de Alajuelita” y la más pequeña de todas
según el decir de las gentes mayores del pueblo, le fue entregada al mismo Padre Kern, a
mediados del año 1940, (hoy en custodia del Arzobispado de San José) como
agradecimiento por su abnegada labor en favor del Santuario. Esta información fue
recopilada por el Pbro. Luis Enrique Guillen Salas, Cura Párroco y Rector del Santuario
Nacional Santo Cristo de Esquipulas de Alajuelita.
Esta es la historia que consta en la literatura de la Iglesia yo prefiero la que me contaba mi
abuelita que es más espiritual y mística. Ella me decía que allá por el año de 1800 en la
ermita como es de costumbre había una imagen del Cristo Crucificado, esta ermita se
quemo porque quedo una vela encendida, y cuando fueron a quitar los escombros
encontraron la imagen ennegrecida por el humo, y considerando que fue un milagro que no
se quemara adoptaron como patrono al Cristo Negro de Esquipulas.
La gente de todo el país con gran respeto se acerca al templo cada 15 de enero, que son las
festividades desde hace muchos años para pagar una promesa o simplemente conocer la
imagen.
Mi hermano y yo cuando niños disfrutamos pasar las tardes en la iglesia, cuando no había
nadie más, la solemnidad y belleza de las figuras y los vitrales con bellas imágenes y
hermosos colores nos atraía. Y como devoción nos gustaba entrar y salir de rodillas, a veces
como promesa para que nos fuera bien en un examen otras por la salud de mami, pero la
mayoría de veces como una competencia de quien aguantaba más. Hoy en día aunque la
iglesia siempre esta abierta y se puede entrar con libertad ya los niños no entran porque
tienen cosas más divertidas en que pasar el tiempo, nosotros no teníamos televisión y
salíamos a caminar y visitar el santuario.
En Alajuelita El Cristo negro sigue ahí como siempre esperando a los fieles que lo quieran
visitar, a pesar de los años esta intacto al igual que la fe de los que creen en El
lunes, 7 de noviembre de 2016
viernes, 4 de noviembre de 2016
Ceniza y volcanes
La gente está alarmada por lo que desde hace meses está
sucediendo con el Volcán Turrialba y sus fumarolas de ceniza, muchas personas,
se han atrevido a afirmar que nunca se había visto algo semejante, lo que
muchos no recuerdan es lo que ocurrió con el Volcán Irazú.
Lo que hoy está pasando, en nada se asemeja a las gigantescas
erupciones que se dieron por cerca de dos años en los ya lejanos años 63-65 del
siglo pasado. Aquello fue molesto, dantesco,
aterrador, doloroso; de aquél sinuoso lugar salían enormes columnas de humo que
se convirtieron en el dolor de cabeza de los habitantes de nuestra capital y de
otras provincias del país.
En ésa época quien escribe frisaba los 13 años, por
eso y apelando a mi memoria me propongo hacer un parangón entre ambos
incidentes, con el fin de aclarar que, lo que hasta hoy ha ocurrido con las
erupciones del Volcán Turrialba son simples amenazas que distan mucho de
aquello que a todos nos tomó por sorpresa, habiendo causado enormes problemas a
la economía, la producción agrícola, la producción lechera, vacuna y la vida
humana, entre otros aspectos negativos.
Corría el mes de marzo de 1963, los habitantes de
nuestra capital en particular y el resto del país en general, se aprestaban a
disfrutar de un acontecimiento de una enorme trascendencia histórica para
nuestra nación. Por primera vez un Presidente de los Estados Unidos de América visitaría
Costa Rica, porque John Fitzgeral Kennedy y sus homólogos de Centroamérica
tendrían una reunión en nuestro país.
El pueblo de Costa Rica estaba expectante y el 18 de
marzo se aprestaba para vivir tan singular y significativo acto. Las calles por donde transitarían los
dignatarios se habían vestido con banderas de los países amigos, pero
principalmente con la bandera de los Estados Unidos. ¿Quién pensaría que las cosas iban a cambiar tan
súbitamente?, nadie, absolutamente nadie, podía esperar una visita que emergió
de las mismas entrañas de la tierra ubicadas en las alturas del norte de
Cartago.
Pues sí, como diría el cantante panameño Cutito
Larrinaga -¡¡vino sin que nadie la invitara!!-, efectivamente ese mismo día
ocurrió algo inesperado, el Volcán Irazú, hizo una enorme erupción de ceniza,
lanzando aquél fino polvo hasta una altura de 8 kilómetros, esa situación cambió los planes que el Presidente
Francisco J. Orlich y el estado costarricense tenían previsto.
Aquellas enormes fumarolas y nubes de fino polvo
envolvieron parte de Cartago, San José, Heredia y Alajuela, era una obscuridad
casi total y no solo eso, el ambiente estaba pesado porque había algo que nos
molestaba a la hora de respirar; la vista nos ardía y enchilaba, las personas
entre más se frotaban los ojos más molestias y dolores sentían, además también
había un fuerte olor a azufre.
Contra viento, marea y ceniza, los presidentes
llegaron al aeropuerto internacional el Coco, al que años más tarde se le
cambiaría el nombre en homenaje al Héroe Nacional Juan Santamaría. No obstante
la dificultad presentada, los mandatarios protocolariamente recibieron como se
acostumbra honores acorde con sus investiduras, para eso la guardia civil luciendo
sus trajes de gala hicieron sus tradicionales disparos de salva al aire.
Después de los actos protocolarios, los presidentes
fueron trasladados en unos enormes helicópteros, hasta el Aeropuerto la Sabana,
en San José.
En esos años la carretera conocida como la autopista Wilson,
hoy General José María Cañas Escamilla, estaba en construcción. Por eso es que para ir o regresar a la
provincia de Alajuela había que hacerlo por la carretera vieja que pasaba por
Heredia, las cuevas del Virilla, las pintorescas casitas que habitaban los
cogedores de café en la enorme hacienda cafetalera que a lo largo de la calle había
en la Uruca.
En el Aeropuerto de la Sabana hubo algarabía al
divisar aquellos enormes helicópteros de los marines, los que con sus grandes
motores producían un ruido ensordecedor y grandes cantidades de viento, la
gente agolpada aplaudía frenéticamente sin importar aquella molesta ceniza que
también se había sumado a la fiesta.
Los mandatarios descendieron de aquellas naves y
abordaron cada uno el vehículo descapotado que los trasladaría por el Paseo
Colón hasta el Teatro Nacional, donde habría una recepción y darían sus
discursos sobre política internacional y se pondría en práctica por parte del
gobierno de los Estados Unidos la Alianza para el Progreso; aunque parezca increíble por la falta de
hoteles, el Presidente Kennedy fue hospedado en el Gran Hotel Costa Rica.
La televisión era tan incipiente, que el primer evento
fuera de sus estudios que transmitió Canal 7 fue la venida de Kennedy, todavía
estábamos en pañales y la prensa escrita tampoco contaba con el equipo y personal
suficiente para darle cobertura permanente a lo que el volcán seguía haciendo.
Con una enorme satisfacción y gran sentimiento,
recuerdo la mañana que iban a inaugurar las casas que el INVU había construido
en San Sebastián y que inicialmente se llamó Colonia el Bosque.
Esa mañana, aquellos gigantescos helicópteros al sobrevolar
hacían retumbar las casas que parecían no aguantar las ráfagas tan fuertes de
viento, aquello semejaba a un temblor.
Por fin se posaron y detuvieron en la franja de terreno en lo que hoy es
la carretera de circunvalación o Paseo de la Segunda República.
Los Presidentes se bajaron de las naves y de ahí caminaron
sobre una alameda hasta la tarima principal dónde don Francisco J. Orlich y
John F. Kennedy darían un discurso, la tarima estaba frente a un parquecito. Ante la mirada atónita de todos los presentes
y la preocupación de sus guarda espaldas, el Presidente de los Estados Unidos,
rompiendo el protocolo, se bajó de la tarima y empezó a caminar entre la gente
que alborozada le tendía la mano para saludarlo.
Dios me bendijo porque esa mañana John F. Kennedy con
su mano apretó la mía, eso fue algo grandioso, único e irrepetible. No fue un sueño, era una realidad que sin
quererla ocurrió.
Mientras todo eso ocurría, el volcán seguía en plena
erupción de ceniza, azufre y otras sustancias y materiales; uno de los
problemas más serios a los que se vio enfrentado nuestro país, era la falta de
profesionales en el campo de la geología y vulcanología con los que pudiéramos atender
más diligentemente lo que estaba ocurriendo, tampoco había un órgano para
atender emergencias.
La visita de los mandatarios concluyó como al quinto
día y la situación nuestra cada vez era más complicada y aterradora, las
personas caminaban por las calles oscuras y grises, tapándose la boca, cubriéndose
los ojos, usando sombreros o gorras, la ciudad de San José en muchos tramos se
veía desolada, desértica, solitaria…. los hospitales estaban llenos de
pacientes con enfermedades respiratorias que cada vez eran más frecuentes.
El Obispo de La iglesia católica Monseñor Carlos Humberto
Rodríguez Quirós, celebró una misa pidiéndole a Dios que cesara la lluvia tan
intensa de ceniza, para entonces nuestras calles y avenidas estaban cargadas de
ceniza la que por horas llegó a acumular hasta cuatro pulgadas de grosor,
aquello era tétrico, los barredores de caños no daban abasto para limpiar las
aceras, caños, calles y avenidas.
No hay mal que por bien no venga, empecé a limpiar
canoas en las tiendas del costado este del Mercado Central y sus alrededores.
Sí, aunque parezca mentira la ceniza se convirtió en una fuente de ingresos
para mí y otras personas a quienes nos pagaban entre cincuenta céntimos (¢0,50)
y un colón (¢1,00) por limpiar y botar la ceniza que se atascaba en los
bajantes y le agregaba un gran peso al techo.
Los problemas aumentaban y las fuentes de agua se
fueron contaminando, con lo cual el agua potable se fue escaseando, eran tantos
los materiales que se desprendían del volcán que el río Reventado se llenó de
sedimentos y en la parte superior se fue haciendo un tapón.
Ya la ceniza había llegado a Puntarenas, Guanacaste y
Limón, prácticamente no quedó un solo lugar del país donde no se experimentaran
las molestias que en todo sentido provocaba la ceniza.
El gobierno de los Estados Unidos nos hizo llegar unos
carros-barredoras que manipuladas por unos hombres se convirtieron en toda una
sensación y en una enorme ayuda para la limpieza de nuestras calles y avenidas.
También nos envió personal especializado en temas
volcánicos, esos especialistas se desplazaban en avionetas con las que sobrevolaban
el Irazú; ellos descubrieron que había paredes del volcán que se habían
desprendido y que los materiales habían caído al río y que estaban provocando
una enorme presa en el Reventado, asimismo
alertaron sobre el peligro de que en determinado momento la situación se podría
agravar y con ello provocar una avalancha.
En noviembre de 1963 el mundo fue conmovido por la
triste noticia de que en Dallas Texas, John Fitzgerald Kennedy, Presidente de
los Estados Unidos de América, en un magnicidio había sido abatido por las
balas que supuestamente disparó Lee Harvey Oswald. Tiempo después de su muerte a la Colonia el
Bosque en San Sebastián le pusieron Colonia Kennedy.
Mientras en los Estados Unidos y el resto del mundo se
dio una conmoción, en nuestro país la crisis seguía y llegó lo vaticinado por
los especialistas gringos. En diciembre
de 1963 el distrito
de Taras y Cartago fue azotada por la furia del río Reventado, el temor y el
pánico se apoderó de los vecinos quienes se vieron impotentes ante la fuerza de
la naturaleza.
Según
los expertos, cuatro cabezas de agua y una lluvia nunca antes vista arrasó
varias casas, destrozó la fábrica Kativo, el puente del ferrocarril, esa enorme
inundación fue provocada por los sedimentos de ceniza y los otros materiales
que habían caído y bloqueado el río.
Eso fue una tragedia nacional, de ahí es donde nace un Comité de Defensa
Nacional que era dirigida por el Ing. Jorge Manuel Dengo. Ese órgano fue el encargado de la evacuación de familias que
fueron afectadas por la inundación del Río Reventado y las lluvias de ceniza emanadas
del Volcán Irazú. Ése Comité de Defensa
Nacional que con tanta visión fuera creado para atender ese evento, con los
años se convirtió en lo que es hoy la Comisión Nacional de Emergencias.
Este relato no estaría
completo si no recuerdo al Sr. Emilio Piedra Jiménez, quien fue un hombre que
desde los micrófonos de su emisora Radio Victoria le brindó un gran aporte a la
comunidad cartaginesa. Él, sin
alarmismos mantuvo informada a la población, constituyéndose en un bastión en
la defensa de los ciudadanos cartagineses quienes, gracias a su aporte y
preocupación minimizó los impactos para que la tragedia del Reventado no fuera
más dolorosa.
Para finalizar y como otra
anécdota de ese pasaje tan doloroso que vivimos los costarricenses, debo
recordar a mi hermano Alfonso (Q.d.D.g.) quien, en ése fatídico año de 1963 fue
atropellado y arrastrado por un vehículo del MOPT al menos por 100 metros sobre
la calle central de Finsa.
Gracias a Dios mi hermano no
murió en ése accidente, pero, después de haber estado un buen tiempo
hospitalizado, entre la piel de su bigote y la frente le quedaron incrustadas
de manera perenne una buena cantidad de ceniza. Esa fue una marca que él arrastró hasta que en 1991 murió en otro accidente automovilístico.
Ricardo Jiménez
martes, 18 de octubre de 2016
mar
Nuevamente estoy en la playa sentada frente al
mar, ¿qué puede tener el mar que me apasiona tanto?, ¿por qué
puedo pasar horas enteras mirándolo sin sentir aburrimiento ni
cansancio? Mi mente va y viene con una gran cantidad de respuestas
pero ninguna aceptable. Y sigo frente a esa gran masa de agua y mi
mirada sigue fija contemplando ese ir y venir de las olas.
Hay cantidad de personas que pasan en todas
direcciones y niños que chapotean jugando con el agua. Pasa un bote.
Las aves vuelan y caen de picada para pescar su alimento, y todo esto
me obliga a dejar mis pensamientos de lado.
Vuelvo a fijar mi atención en esa agua azulada y
esas franjas blancas que enmarcan muy bien su ir y venir, y ahí está
la respuesta. Es el vaivén de las olas que vienen y van como mi
vida. ¿Quién pudiera detenerlas para que al igual que mi vida
pudiera hacer con ellas un manejo a mi antojo?
No puede ser así, pues mi vida, al igual que las
olas, seguirá siempre su rumbo con todos sus altibajos y sin nada
que las detenga.
Esa espuma blanca puedo asociarla con aquellas
ocasiones en que mi vida ha sido deleitada con placeres especiales
como mis triunfos escolares, mi matrimonio y el nacimiento de mis
hijos. Podría también asociarlas con la pérdida de mis padres o de
tantos seres queridos que como esa blanca espuma partieron y solo nos
dejaron un rastro como el que nos deja el mar en la arena que va
desapareciendo poco a poco.
Carmen Brenes Protti
Semana Santa
Recuerdo muy bien que cuando era niña la Semana
Santa era un tiempo de gran solemnidad y recogimiento. En las casas
se preparaba todo un ambiente muy diferente, comenzábamos con un
acto de contrición para sentir que estábamos acordes con la época,
se preparaban algunas comidas propias para ese tiempo. Los tamales
eran un elemento importante pues nos daban la oportunidad de asistir
a todas las procesiones sin tener que alistar comidas. Tampoco podían
faltar las sardinas enlatadas, la sopa de bacalao que generalmente se
hacía solo en esta época, lo mismo que el arroz guacho. También se
hacía dulce de chiverre, conserva de toronja, de papaya verde y
cajetas.
Podríamos pensar que si era una época de
recogimiento cómo era que había tanta comida, pero esto servía
también para reunir a toda la familia y este era un aspecto muy
importante.
Durante todo este tiempo mi pensamiento estaba
dirigido a aquel hombre que vino al mundo a morir por nosotros. Claro
que en ese momento, como actualmente, cuando han pasado innumerables
Semanas Santas, todavía hay muchas cosas que no comprendo pero
siguen vivas en mí.
Las procesiones eran en la Catedral, salían con
rumbo a la Avenida Central, daban la vuelta a la cuadra, para llegar
nuevamente al parque y de ahí a la Iglesia. Iba la imagen de Jesús
Nazareno, la Virgen Dolorosa, ángeles y apóstoles representados por
niños y tres jóvenes representaban a las mujeres que acompañaron a
Jesús hasta la muerte. Todos iban en andas con bellos trajes y muy
bien arreglados. Las imágenes representaban muy bien la trágica
vivencia y la actitud de las personas de respeto y devoción daban un
ambiente muy apropiado.
Otro factor muy importante en las procesiones era
la música, ejecutada por la Banda Municipal de San José. El día
viernes en la tarde era la procesión del Santo Sepulcro donde
tocaban el Duelo de la Patria escrito por Rafael Chaves Torres. Con
sus acordes suaves y pausados daba un ambiente de tristeza que me
llegaba tan profundo que me sacaban las lágrimas.
Puedo asegurar que esas vivencias quedaron
arraigadas en mi mente y en mi corazón y no las puedo perder pues
fueron vividas con la inocencia de la niñez y la juventud y por lo
tanto dejaron un recuerdo imperecedero.
jueves, 13 de octubre de 2016
Ciudad de siglos y misterios.
Yo nací en Córdoba, ciudad del sur de España de la región de
Andalucía, ciudad de mis amores y de mis sueños, yo estoy enamorada de mi
ciudad y por lo tanto no soy imparcial, pues si tiene algún defecto…yo no se lo
veo.
Así que les voy hablar de historia. Córdoba en la actualidad
es patrimonio de la humanidad por la Unesco y Ciudad de las tres culturas por
su historia de siglos y porque fue la ciudad en la que convivieron y se desarrollaron,
tres pueblos a la vez en armonía y dejaron su sello en edificios, palacios,
mezquitas y sinagogas y a la vez nacían
los más sabios de cada cultura. Córdoba fue capital del Califato durante siglos cuna de los
Omeyas y fundo un imperio temido y envidiado por todos. Fue cuna de poetas doctores
y escritores por siglos. Si uno camina por sus callejas, camina entre flores y
sus olores y con el murmullo del agua de fondo que sale de las plazuelas y de
los patios de las casas .El agua es su personalidad más atrayente no hay una
sola plaza , hay un montón, que no tenga
su surtidos y su estatua de un hijo de nuestra ciudad, ya sea árabe, judío
cristiano o romano, todos están, como para recordarnos los siglos y los
ilustres antepasados , a los que Córdoba no
olvida,. Cada piedra puede contar una historia cada palacio una leyenda,
todo es de misterio y encanto en esta ciudad.
Pero empezare contando que a Córdoba o Corduba como la
nombraron los fundadores, que fue el imperio romano, significa ciudad del cuero.
Córdoba fue una de las principales colonias romanas y se sabe porque contaba
con templos (en la actualidad se conserva) y con anfiteatro que se está, en plenas excavación y
reconstrucción. Fue cuna de grandes emperadores romanos Trajano, Claudio Marcelo y muchos más. Y por
supuestos las colonias que tenían grandes templos y sobre todo anfiteatro eran de suma importancia .Aquí vieron la luz
Seneca y Lucano que en sus escritos ensalzaron y dedicaron poemas a su ciudad.
Córdoba fue ciudad romana hasta que la invadieron los barbaros, esos dejaron
solo ruinas, pero a Córdoba no le importo porque llego el Islán, y ellos la
resucitaron creando el Califato Cordobés odiado y admirado por todos, pos
su poder y su cultura, ellos crearon el
amor a las fuentes y las flores a los jardines y al ensueño de sus palacios y
su calles. Ellos crearon lo que hoy es Córdoba junto con todos los demás
pueblos.
Tenemos en la actualidad un puente romano que atraviesa el rio Guadalquivir, rio de las leyendas y las
historias que une nuestra mezquita con la Calahorra palacio cristiano y las
murallas que encierran El Palacio de los Reyes Cristianos donde por primera vez
Cristóbal Colon se reunión con Isabel y Fernando.
Cada una de las naciones que pasaron por esta ciudad dejaron
su rastro murallas torres puertas, y surtidores de agua.
Aquí por las callejas las flores de los balcones se
entrelazan formando un arco sobre nuestras cabezas tenemos festival de
balcones, el de los patios de interés cultural protegido por la Unesco.
Y tenemos las Caballerizas reales donde se cuidan y se
adiestran a los caballos andaluces que harán su exhibición en Jerez de la
Frontera, también patrimonio todos los fines de semana se hacen demostraciones
de doma y monta de caballos.
Y si te pierdes por las callejas siempre déjate guiar por el rumor de las fuentes el
olor de las flores el de los vinos de Moriles y Montilla y los sonidos de las
guitarras que salen de cualquier rincón porque es el alma de Córdoba que se
expresa de esta manera que te puede conducir al paraíso de los sueños y de los
siglos que aún siguen vivos en cada una de sus piedras.
Se me olvidaba decir que córdoba tiene como guía y custodio
a el Arcángel San Rafael, a quien veneramos y que se lo van a encontrar en
todas partes. Córdoba es así agradecida con los que le dieron lo que hoy tiene
ser ciudad maravilla, cuna de arte y cultura ciudad monumental y sobre todo es
mi ciudad y por eso yo la adoro.
domingo, 9 de octubre de 2016
Alajuelita tu eres mi cantón
Por: Maureen Hidalgo
Ch.
Un
domingo caluroso de abril, en la Maternidad Carit ocurría un
acontecimiento especial yo abría mis ojos a la vida. Mi mamá se
alegró al ver que estaba sana y a la vez se llenó de incertidumbre,
como le iba a decir a mi papá. Las enfermeras trataron de
consolarla de explicarle que ella no tenía la culpa, pero la
angustia crecía con las horas. Llego el periodo de la visita y mi
papá se presentó a vernos, cuando se dio cuenta que era una niña,
su respuesta no fue de enojo como esperaba mami sino más bien de
resignación – que le vamos a hacer, ya tenemos la parejita. Yo
soy la segunda de tres hermanos. Después de esto me llevaron a
vivir a una casita de madera con techo de teja en uno de los cantones
más pobres y más hermosos al sur de San José, Alajuelita rodeada
de bellas montañas, el imponente cerro San Miguel más conocido como
la Cruz, lugar de reunión de gente de fe y no tanta. Se cree que se
llama Alajuelita por la gran cantidad de lajas que hay en su
territorio. Mis abuelos están considerados como pobladores
fundadores de este cantón.
Alajuelita
es un pueblo de tradiciones y música. Otto Vargas, Lalo Rojas y el
Trio los Millonarios, Rojitas uno de los mejores trompetistas del
país son parte de los músicos que han nacido ahí.
En
el centro del cantón encontramos el Santuario Nacional Santo Cristo
de Esquipulas, lo que nos lleva a las celebraciones a partir del 15
de enero en honor al Cristo Negro, que es considerado muy milagroso.
Y desde antaño la gente venía en carretas y a pie a cumplir
promesas. Luego iba a los cafetales a almorzar y después volvían a
la plaza a tomarse un buen vaso de chinchivi nuestra bebida típica.
Frente
a la Iglesia estaba la cancha de futbol, y alrededor de esta una
cantina en cada esquina el Danubio de don Basileo, La Confianza de
Don Miguel Carmona, la de Luis Retana y el Redondel. A mis siete
años las conocí porque ayudaba a mi abuelita con los mandados y
algunas cosas de la casa, ella fumaba puros y siempre me mandaba a
comprarlos y los dueños siempre me molestaban y me decían que
dejara de fumar porque por eso no crecía y a mí me daba mucha
vergüenza. Entre La cantina de Luis Retana y el Redondel estaba el
Cine el Roble, donde tantas películas vi. Hoy es el edificio
principal de la Municipalidad. Diagonal a la Cantina la Confianza
estaba la escuela vieja que ahora funcionaba como casa de habitación
para algunas familias, también había un aserradero, y el centro de
emergencias de la Cruz Roja. Hoy también es un edificio municipal.
En
la plaza se ponían los carruseles, los chinamos, y los salones de
baile improvisados para las fiestas del Santo. A mi mamá le gustaba
venir los domingos a misa y después nos llevaba a las fiestas, nos
compraba churros, algodón de azúcar, y nos subíamos a los
caballitos. A veces nos quedábamos al juego de pólvora, y más de
una vez no sé cómo llegue al Centro de la Cruz Roja, porque me
había perdido y recuerdo ver a mi mamá llegar llorando a buscarme.
Ahora las fiestas ya no son en la plaza porque esta se convirtió en
un parque, y ya no hay donde jugar futbol tranquilamente como antes.
Mi
papá fue mucho tiempo secretario del Deportivo López uno de los
mejores equipos de futbol del cantón, muchas veces estuvimos a punto
de llegar a segunda división, pero nunca se logró y él que aun
siendo Saprisista, llevaba con gusto los colores rojo y negro del
equipo. La junta directiva del López se organizó e hicieron rifas
para comprar la base en la que se carga el Santo Sepulcro en Semana
Santa, y mi papá nunca entro a la iglesia ni siquiera a hacer
entrega y recibir el agradecimiento del sacerdote.
Alajuelita
hoy en día no es el cantón en el que yo nací, que conocíamos a
los vecinos, y se compartía un gallito, ahora es un cantón de
viviendas de bien social, y se ha convertido en uno de los más
problemáticos de San José, pero siempre será el lugar donde nací
y viví por veinte años y los recuerdos y bellos momentos que
disfrute siempre estarán en mi mente, y por eso repito Alajuelita tu
eres mi cantón.
jueves, 6 de octubre de 2016
Llanto
El llanto es
un ser antojadizo. Con voluntad propia. Dolor y alegría igual lo provocan.
He llorado
ante el nacimiento de mi primogénita. Cuando una obra muy fuerte o muy emotiva,
en algunos conciertos, llegaba a su fin, sentía que mi corazón y mi alma salían
en esas notas finales y por mas intentos, las lágrimas se escurrían
en gran torrente por mi cara, atorando mi garganta y robándome el aire. He
llorado bajito, ahogando el sonido contra mi almohada procurando no ser oída.
He llorado de manera convulsiva en una tienda, delante de gente desconocida,
cuando la voz de mi hija a través del teléfono me decía que el cáncer de mi
nieto estaba de nuevo activo. Lloré de forma incontenible, como una lluvia
necia lavando mi rostro mientras guiaba
mi carro por esas carreteras cuando sentía que mi vida no tenía salida. He
llorado de alegría, cuando las noticias sobrepasan toda expectativa.
Cuando el
corazón manda, los sentimientos dominan todo lo establecido y lo que vive ahí
oculto, también se manifiesta. Dos eventos, dos personas, dos días , dos
muertes.
Ese día
venía yo con algunas primas entrando a mi casa, cuando al pasar junto al cuarto
de mi abuelo Tim miré de reojo y lo ví tirado en el suelo. Un infarto había
dado fin a su vida. Yo tenía doce años y nunca antes estuve de frente ante la
muerte. La gente comenzó a llegar. Recuerdo los gritos de mi madre al acercarse
a la casa. Me enviaron donde unas vecinas por varias horas regresando a dormir
en mi cama. No tuve contacto con el dolor de mamá ni de ninguna otra persona
que con nosotros vivía. Al amanecer del nuevo día, en medio de su cuarto, mi
abuelo colocado en su ataúd, esperaba la hora de ser llevado a la iglesia. Fue
entonces cuando mamá, me tomó de la mano y llevándome donde estaba abierta esa
pequeña ventanita me dijo-Pronto se lo llevan para siempre, ahí está Tim ,
despídase. Yo me acerqué con torpeza sin saber que hacer ni que decir. Ella a
mi lado, de seguro esperaba una reacción acorde con lo establecido, pero yo
continuaba sin moverme. Fué entonces cuando empezó a decirme- Llore ¡ -Es su
abuelito, se murió.- Llore ¡ -Llore Lia del Carmen, llore ¡. Y mi corazón como
de piedra, cubrió mi cara con un angustioso silencio.
Muchos años
despúes, estando aún casada llegó el día de la muerte de Carlos Luis Saénz.
Esposo de Adela mi tía, llenó mi niñez de todo tipo de magia. Largos paseos en
el Monte, recolectando moras silvestres, tardes narrando o leyendo sus cuentos
e historias, jugar a las escondidas, o mirar si era un chanchito o elefante
regordete lo que con tanto arte sacaba de un palito de madera, tallándolo con
su cuchilla. Nos volvimos expertos en origami, formando figuras con papeles
coloridos.
Había muerto
Calú. Y una fiesta estaba programada para esa noche. No recuerdo si fue a la
vela o el funeral, donde yo logré que aquel esposo me llevara. Sentada a su
lado, sacudida por espasmos in crescendo, en medio de un copioso llanto que
amenazaba con aumentar a niveles incontrolables , mi cuerpo sufría. Recuerdo su
voz, muy cerca en mis oídos que me decía-No llore, cálmese ¡ -Que le pasa? -Acaso era Calú algo suyo ? Era solo un tío
político, no tenía su sangre. - Deje de llorar¡ - No llore ¡
Desfigurada
por el llanto, debí asistir a esa fiesta, donde alguien se acercó y me dio el
pésame.
Ahora que ha
pasado tanto tiempo, cumpliendo tantos años, con tanta vida vivida, cuando ya
los autores de los hechos no viven
conmigo, por ahí alguna tarde perezosa,
regresan a mi mente esos dos momentos en donde el LLANTO fue el protagonista.
Un día se me pedía que lo sacara, que lo expusiera a viva voz, a gritos y no fue posible. Otro día se me obligaba a
callarlo a silenciarlo, pero sordo y voluntarioso me ahogaba, me sacudía como catarata de un río
tumultuoso.
El llanto.
Tan amable, que tanto alivio me ha dado. Tan solidario, mucho ha caminado a mi
lado.
Lia Ferreto.
10-2016.
viernes, 16 de septiembre de 2016
“Pudo haber sido fatal ”
A mediados de junio del año 2006, venía de una capacitación que se
estaba impartiendo en el Hotel Tryp Wyndham. Eran cerca de las 7 de
la noche cuando ingresé al Parque Metropolitano la Sabana, me
dirigía hacia el Paseo Colón a tomar el bus de Sabana Cementerio,
como estaba oscuro mis ojos tenían que adaptarse a la oscuridad y a
las sombras que producen los árboles.
Al adentrarme sobre la acera del parque, como a
cien metros de donde estoy diviso una silueta entre los árboles que
impaciente se movía de un lugar a otro. ¿Me pregunté, qué o
quién será esa figura?; mientras me hacía la pregunta, de sur a
norte y frente a la Estatua de don León Cortés observo a una mujer
que camina tranquilamente hacia el lugar donde se difumina la
silueta.
La mujer pasó frente al edificio que albergaba la Federación
Costarricense de Fútbol, mejor conocida como la casa de los sustos,
yo iba en sentido contrario, ella ingresó al lugar donde la
oscuridad la envolvía, mientras…., aquella intrigante silueta
seguía moviéndose de manera lenta como un lince en espera de su
presa.
De repente, zas, observo que un hombre con un objeto en su mano
golpeo a la mujer sobre su cara, luego la tomó del cuello y la
arrastró hacia los árboles de eucalipto que están hacia el oeste.
Ante esa situación, corro hacia el sitio y entre
la maleza y la oscuridad no observo nada, de repente como a 75 mts,
entre los árboles veo al hombre que está de cuclillas, sin
importarme nada y sin medir el riesgo, me dirijo hacía aquél lugar
donde la oscuridad y penumbra no me dejaba ver a la mujer.
Al llegar a la escena la mujer está tirada de
espaldas al suelo y el hombre arrodillado sobre ella, le dije ¿qué
pasa? y él se levantó sorprendido y sin reacción; cerca de ambos
había un palo con el que supuse le había pegado.
Les pregunto que qué está sucediendo y ella se levanta llorando y
corre desesperada entre la Sabana con rumbo a la Burger King. Sin
pensarlo dos veces tomo a aquél hombre de sus manos, él me dice que
ella es su esposa y que la encontró con su amante en un restaurante
cerca de ahí y que por eso la estaba esperando.
Ante aquella respuesta y en ausencia de la mujer, la duda me embargó y me desconcerté, ¿Estará diciendo la verdad? ¿Por qué ella corrió sin decir palabra?, ¿Entonces, por qué iba llorando?, ¿Qué se hizo?, ¿Qué rumbo tomó?
A pesar de todas esas inquietudes y preguntas sin respuesta, lo saqué
de aquél oscuro lugar y lo llevé a la acera, ahí pude ver que era
un hombre de unos 35 años, de pelo ensortijado y piel blanca.
En aquella incertidumbre miro su jareta y veo que el ziper de su
pantalón estaba abajo y que su miembro prácticamente estaba afuera.
En ése momento le digo desgraciado usted la iba a violar, no sé
cómo hizo pero dando un salto felino él se tiró a la calle y
corrió entre los vehículos saltando de un lado a otro sin que
ninguno lo atropellara.
Desesperado grité agarrenló, agarrenló, él se enrumbó hacia Fogo
Brasil y lo perdí de mi vista. Después de eso, la muchacha llegó
acompañada de otras personas, era evidente una enorme chichota que
tenía entre su frente y la cabeza, en su cuello marcadas las huellas
de los dedos de aquél aberrado sexual, que la había arrastrado para
violarla.
Ellos me preguntan por aquél desconocido, les dije que ese bicho me
había desconcertado cuando me contó que ella era su esposa y que al
verla con otro hombre se llenó de celos y por eso la había
golpeado. Por supuesto que la joven ni siquiera sabía quién era
ese depredador sexual que con su coartada me dejó fuera de combate.
Gracias a Dios y al espíritu de solidaridad que mis padres me
inculcaron, esa ya lejana noche de junio del año 2006, con mi acto
evité que una joven a quien desconozco, hubiese sido objeto de un
ultraje sexual o quizás de un homicidio.
Lo que si me dejó un sabor amargo, fue el no haber podido sostener y
entregar a las autoridades al victimario que posiblemente ya había
logrado su propósito con otras mujeres, las que por temor y
vergüenza no denunciaron a quién les causó un trauma producto de
una violación.
Ricardo Jiménez
Una historia de la vida
Antes de nada
quiero aclarar que todo lo que se relata sucede de forma imaginaria,
cualquier parecido de hechos o personajes con la realidad es pura
coincidencia.
Una mañana me levante como todos los días con la nariz fruncida,
tratando de oler el café y pensando que tenia dos caminos,
levantarme e ir a buscar uno o quedarme allí y esperar que me lo
trajeran….pero quien me lo iba a traer, me quede mirando al gato
enroscado junto a mi le empuje y le dije – Anda Tráeme café –
(si me oyó no me hizo caso siguió durmiendo). En vista de tan
escasos resultados decidí levantarme e ir por mi cuenta. Me estire
me puse de pie y fui para la cocina y cuando iba a entrar ¡zas!
Ante mis pies se abrió un pozo oscuro y yo caí en el y seguí
cayendo sin poder agarrarme a nada pues las paredes eran de piedra.
Yo pensaba… ¡¿ que es esto será que ahora soy la Alicia del
cuento, conoceré al conejo blanco’?... Pero seguía cayendo, al
final toque el fondo por suerte nada de agua era un poco agradable
pozo pero por lo menos seco, seco y de piedra, tampoco ¡OH ¡ gran
suerte la mía no se veían ratas u otros animalitos poco
simpáticos. Mire hacia arriba y apenas se veía una luz, pero poco a
poco, esa luz era un rayo de sol que me permitía ver mi entorno
pero…..que había ¡NADA¡ oscuridad y piedra. Quien me sacara de
aquí si estoy sola y por otra parte que hace un pozo y el sol en mi
salón….Como llegaron ellos allí y y yo aquí…..Esas preguntas
eran transcendental, que estaba sucediendo….entonces vi pasar una
sombra que se sentó, en mis hombros abrazándome por detrás, no
me asusto pues sentí que la conocía…. Tras un rato de silencio
pensando la reconocí, hombre si es mi gran amiga( o enemiga según
se mire). ¡si es la depre…la condenada depre, que hacia allí. Se
lo pregunte pero no me contesto, pero no hacía falta, estaba en su
casa. Si eso era yo había caído por fin en el fondo del pozo de la
depre, fue fácil caer pero… como salir. Toda yo era pensar, y
contra mas ideaba formas ,esa sombra se iba separando como enfadada,
como extrañada de mi rechazo, ir a su casa entrar hasta el fondo y
luego querer desesperadamente salir de allí no le cabía en sus
neuronas (o lo que tenga la depre en la cabeza…si es que tiene
cabeza no lo sé la tenía a mi espalda la sentía pero no podía
verla, solo se que ya no me abrazaba ….mire hacia arriba hacia la
luz… y vi con temor que el rayo se estaba apagando, cada vez a más
velocidad, y yo pensaba donde estaba mi ángel de la guarda mi
esperanza o quien sea que no me sacaba de allí. Justo cuando iba a
volverme a mirar cara cara a la depre sentí el ruido era muy sutil
apenas un roce, no sabía que era pero me inspiro una gran esperanza,
seguí mirando y de pronto les vi……. Poco a poco por las piedras
lisas bajaban mis tres gatos Mateo, Nicolás y Santiago venían con
los dientes fuera gruñendo y mirando a la sombra con rabia y esta
fue retrocediendo hasta la pared del pozo, gruñendo también yo no
sabía que las depre se enfadaran pero se enfadan, y mucho….Le
hicieron frente y ella gruñendo como ellos se fue pegando a la pared
y se incrusto en la piedra. Los gatos me agarraron como pudieron, me
empujaban, me tiraban del pelo pero allí íbamos hacia la luz. Ya,
hacía casi la salida los gatos ya no me podían sostener y cuando
creí volvería a caer, de la boca del pozo callo una frondosa cola
gris llena de pelos como algodón, era la cola de mi perro
Maximiliano allí me agarre, los gatos me empujaron y entonces Sissi
mi perrita me saco a tirones del pijama, y de pronto estaba fuera, no
sabía que había pasado, pero allí estaba las vigas del techo de
madera y no el sol y el suelo las losas de cerámica no el pozo y las
piedras. Ves me dije levantándome del suelo todo eso te pasa por
perezosa si querías café levántate y vas por el sin mayor trámite,
y hazlo con alegría no con la nariz de bruja y la cara de vinagre,
así no volverás a caer al pozo, que ya viste que es bien feo y
triste y sobre todo muy solitario, así que arriba y adelante y que
esa sombra se quede en su casa hundida en la piedra negra. Fui tome
café hice unas cosillas y después tranquilamente me fui a colorear
dibujos de flores y campos verdes y mis pequeñines peludos conmigo
siempre conmigo.
Antonia Morales
Diez
Un día en el Parque Simón Bolívar
Por:
Maureen Hidalgo Ch.
Corría
el año de 1968, entre a primer grado en la Escuela Abraham Lincoln,
con mi enagua de paletones que se abrochaba a un lado, mi blusa
blanca y mis zapatitos de cuero de amarrar con cordones. Tuve que
aprender a atarlos porque solo había usado con hebilla. Mi bulto era
de lona a cuadros rojos, mi mamá quería que fuera de cuero para que
me durará más pero no lo podía abrir. Toda una aventura me
esperaba. No fue fácil dejar a mi madre de hecho me puse a llorar
cuando ella se fue, pero Lorena una de mis compañeras me ánimo y me
senté junto a ella, toda esa semana. Los días iban trascurriendo
con normalidad era muy fácil para mí porque mi hermano mayor ya
estaba en segundo grado y yo ya había aprendido a escribir algunas
palabras: mamá, papá, casa y masa.
Antes
de que terminaran los días de verano las maestras de primer grado
organizaron un paseo al Parque Bolívar. La ilusión con la que
esperaba ese día no me dejaba dormir. Lo más lejos que había ido
era al Hospital San Juan de Dios y al Mercado Borbón pasando por el
Mercado Central. Pasar por ahí me daba mucho miedo porque los
carretones con caballos siempre estaban alrededor del Mercado y los
caballos se sacudían y relinchaban y si me pateaban. E ir al parque
yo sola en un bus con todos mis compañeros era increíble. Ese día
mi mamá me preparo un emparedado de mortadela, dos huevos duros y
una botellita con fresco de chan. Además me dio una moneda de
cincuenta céntimos, (un cuatro) para que me comprara algo. En una
bolsa de papel de esas que le daban a uno en el estanco eche todo y
lista, a pasear.
Tenía
muchas expectativas porque los domingos siempre íbamos al cine y la
mayoría de las veces veíamos las películas de Tarzán esas que
protagonizaba Johnny Weissmulleer o Lex Barker y mi maestra nos había
dicho que el parque era como una selva y había animales y yo me lo
imaginaba igual.
En
el bus cantamos hasta que estuvimos ahí, cuando nos bajamos,
llegamos a un portón antes se entraba por arriba, por la Casa
Amarilla. Empezamos a bajar por unas gradas entre árboles y
enredaderas que colgaban de lo alto de las copas. Mis ojos curiosos
buscaban los monos no fuera a caerme uno encima, y mientras veía
arriba, veía abajo por si acaso una serpiente se quisiera arrollar a
mis tobillos, como lo había visto en Tarzán. Para mi sorpresa no
era así, nos detuvimos y echamos un vistazo desde donde estábamos
se veían las jaulas y algunas fosas inmensas donde estaban los
animales.
Empezamos
el recorrido por donde habitaba el lagarto y algunas tortugas, todos
parecían muertos pues ninguno se movía, vimos una danta que olía…,
un oso hormiguero, los monos que jugueteaban llamando la atención.
Las serpientes no andaban por ahí estaban en una de esas fosas y
tampoco se movían. No era como me lo había imaginado pero era muy
bonito. El león se oía por todo el parque y eso agitaba mi corazón.
Llegó
la hora de almorzar, cambie la mitad de mi emparedado por la mitad de
uno de pate y jalea que traía un compañero. Le di un huevo duro a
mi maestra y el otro lo vote, a mí no me gustan, las yemas se pegan
a los dientes. Y con la moneda de cincuenta céntimos me compre una
cremoleta de fresa que valía veinticinco céntimos, la niña Luisa,
mi maestra me la tuvo que comprar porque yo no llegaba al mostrador
de la soda. Quería comerme otra pero ya no dio tiempo. Nunca un
helado me supo tan rico.
Después
de ver al pavo real y otros pajaritos, fuimos al castillo, que era
enorme a mis ojos, pero no se podía entrar. Después de esto llego
la hora de regresar, subiendo las gradas volví a ver los arboles
esperando ver un mono o una serpiente, por si acaso, pero no había
ninguno. Volvimos a la escuela. Este fue uno de los días más
divertidos de mi vida.
lunes, 12 de septiembre de 2016
Un día cualquiera
por Maureen Hidalgo
En mi corazón guardo
días especiales que nunca se podrán borrar, el nacimiento de mis hijos, el día
en que me case. El día en que les di el último adiós a mis papás. Días tristes muy tristes y días inmensamente
felices.
Pero, este día era un
martes como cualquiera, como tantos otros en el calendario, me levante temprano
como siempre, mis hijos se fueron a estudiar y mi esposo a trabajar. Era un día
soleado, hermoso, me dispuse a hacer lo de todas las mañanas, recoger los
regueros del desayuno, regar el jardín y recoger la ropa para lavar. Pasaban
las siete de la mañana, encendí el radio para sentirme acompañada con la voz
del locutor. Minutos después, una
noticia urgente rompía la rutina de la programación. Un avión chocaba contra
las Torres Gemelas en Estados Unidos.
Inmediatamente encendí el televisor, estaban pasando las imágenes, un
avión impactaba una de las torres. Un
accidente tan increíble cómo era
posible. No paso mucho tiempo cuando otra aeronave se estrellaba con el otro
edificio.
La gente corría
despavorida, sin dirección, gritaban, lloraban, sin entender que pasaba,
bomberos y camiones de emergencia llegaban al lugar, la gente se lanzaba por
las ventanas de las edificaciones que ardían en llamas hasta que se
desplomaron.
Sentía que no podía ser
una espectadora pasiva, algo tenía que hacer, a quien llamar, y ellos que podían hacer, si
todo el mundo estaba viendo lo mismo que yo y no podían hacer nada. Mi corazón
se agito, las lágrimas empezaron a correr sin control por mis mejillas. Una
angustia y ansiedad recorrieron todo mi cuerpo. Un temor que me asfixiaba me
embargo. Caminaba, lloraba y no podía respirar. La noticia continuaba, dos
aviones más ya habían sido secuestrados e impactados en otros lugares. No podía
imaginar que sintieron los pasajeros de esas naves viendo como la muerte estaba
frente a sus ojos. Junte mis manos y empecé a clamar a Dios que nos guardara,
ya no me podía mover, mi mente no comprendía que era lo que pasaba, solo sentía
que en cualquier momento un avión podría caer en mi patio.
El terrorismo ya era
parte de mi vida y era una realidad que no podía manejar.
Un día cualquiera se
convirtió en un día de terror, dolor, tristeza, incertidumbre y muerte. Ya el
11 de setiembre nunca volverá a ser una fecha más en el calendario, y el día
parece interminable y la noticia no acaba.
martes, 30 de agosto de 2016
No me arrepiento de nada
..
Uno
Podría decir “no me arrepiento de
nada”, pero sería casi igual que decir “me arrepiento de todo”!
Cuando el diccionario dice que arrepentirse es pesar por haber
hecho o dejado de hacer alguna cosa, esto también puede significar lamentarse o
sentirse culpable.
Si contabilizo mis
días vividos, que son como 25.185, cuantas acciones pude realizar en ese lapso
que debería lamentar? Llevo a cuestas la millonaria suma de 36.266,400 minutos,
en cuántos de ellos cometí acciones reprochables?
Dos
Somos una amalgama de
elementos materiales e inmateriales, visibles e invisibles, que van creciendo y
acomodándose con el tiempo. Ese crecimiento y aprendizaje a veces es armonioso, pero muchas veces
constituye un revoltijo disonante entre unos y otros. No podemos transformar el
pasado, pero si cambiar la mirada y el énfasis que ponemos en ello, porque en todo lo que hacemos, usamos las
herramientas que disponemos en ese momento. Ayer no teníamos la experiencia ni
el conocimiento de hoy. Siendo humanos, tanto el error como el aprendizaje son
parte de nuestra naturaleza, así que el cambio es la única opción para
evolucionar humanamente.
Tres
En ese lugar oscuro y húmedo pasaba muchas horas culpándose
y arrepintiéndose, alternadamente. Luego del gran evento tuvo que salir y no encontró un rincón cómodo donde
rumiar sus dolores, entonces no le quedó más que caminar y así entre el sol y el
aire fresco descubrió que su ropa era tan antigua y le sentaba tan mal, como
sus sentimientos.
D espedida
“Mirad las cosas de arriba”. Así reza un retablo que imperioso me grita en
silencio esa frase inequívocamente cada mañana.
Se encuentra colocado sobre la pared opuesta a mi cama, de manera que me
es imposible abrir los ojos y no verlo. Y cada mañana es capaz de enviarme un
mensaje diferente. Filosófico, profundo,
simbólico, renovador y, por qué no,
hasta aburrido a veces.
Es ese regalo que, extrañamente
y sin saberlo, en el momento en que se recibe, se adhiere a nosotros y está
allí, siempre…como que se niega a dejarnos y…de alguna forma, es un poco
nosotros. Ahí está. La relación simbiótica que se estableció y nos cambió en un segundo.
El día prometía ser claro
y caluroso esa mañana de abril en que desperté y mis ojos tropearon con el
saludo corto pero locuaz del retablo. Me
sentí inexplicablemente molesta.
--“Qué me quieres decir hoy? “ lo reté con valentía.
--“No tengo tiempo para jugar a la metafísica. Tengo prisa.”
Porque, para qué filosofar como a veces lo hago en
las mañanas luego de que leo la consabida frase. Porque la leo. No me contento con saber lo que dice. La leo todos los días, si aquella mañana, qué
podía ser más simple que saber que debía
apurarme para ir a visitar a mi mejor
amiga que se encontraba muy grave en cuidados intensivos. La aprehensión abrazó todo mi cuerpo y una indescriptible tristeza empezó
a gatear dentro de mi ser.
Mi amiga del alma me
estaba esperando. Tenía que verla. Las horas se arrastraban lentas y perezosas,
cual hojas otoñales subían con la brisa cálida y bajaban sin cambiar el
tiempo. Y yo tenía prisa. Ese día no podía “mirar las cosas de arriba”.
Cuando logré llegar al
hospital, el corazón me latía sin control.
Su loco resonar me estaba enloqueciendo.
Respiré hondo y profundamente y
sin quererlo ni pensarlo, miré hacia arriba.
Fue inevitable. Di gracias a Dios
por poder hacerlo. Eso tan
sencillo: respirar por mi misma. Saborear la vitalidad del día por mis propios
medios. Mi amiga no podía hacerlo.
Llegué al cuarto piso y
recibí las instrucciones necesarias antes de entrar al cubículo especial. Volví a respirar hondo y me sentí egoísta y
vil porque mi amiga no podía hacerlo.
Al verla como un Cristo
en agonía, toda entubada e inerte, no sabía que decirle. ¿ Cómo expresar tu amor y gratitud en cinco
minutos de visita?
Mi amiga. El regalo que Dios me hizo para calmar mi
zozobra cuando inicié mi tercer año en
el colegio. Ahí estaba ella. Muy tempranito. Como siempre.
Y desde entonces se me pegó en el alma.
Ella era el la sonrisa y el saludo cálido de mis mañanas. Los estudios y los sueños
las alegrías, tristezas, esperanzas y secretos compartidos. Mi “Gorda” amada.
Compartíamos fiestas, cumpleaños, bodas,
bautizos, navidades y familias agrandadas.
No nos visitábamos con frecuencia pero yo sabía que ella estaba siempre
allí, como el retablo ante mi cama. No fallaba.
Y ahora, ¿ qué le podía decir? ¡
No podía resumir cuarenta años en el puño de mi mano. ¡ ¡Qué cortas se quedan las palabras cuando
miras hacia atrás y ves tantos recuerdos y nostalgias!
Miré hacia arriba. Sí como no había querido hacerlo en la mañana. Sentí valor y tan solo dije ‘gracias”. Una lágrima rodó por su mejilla y sentí que
se me partía el alma. Quiero creer que
me escuchó, que sabía que quería animarla aunque la sabía conocedora de lo dulce y amarga que es la impotencia humana.
Cuando salí del cubículo
temblaba. El aire acondicionado me decía
a mi misma. ¡ Qué frío de agujas más
insoportable! Su esposo me abrazó porque él también estaba inconsolable. Me ofreció llevarme de regreso a casa.
Ya de camino le conté un
sueño que había tenido con la Gorda.
Traté de buscar las palabras adecuadas porque no quería romper su fe ni
quebrantar sus esperanzas, pero lo cierto era que ella con nosotros ya no
estaba. El manejaba y seguía hablando
sobre su esposa. Yo le contestaba, Conversamos mucho porque creo que ninguno de
los dos quería escuchar la voz de la muerte que acechaba.
Llegué a casa muy agotada,
deseando que el día terminara. ¡Qué
ironía más grande! ¡Hacía unas horas
deseaba que el tiempo no volara!
Me
preparé para ir a la cama. Miré el retablo que inescrutable me hablaba. “Mirad las cosas de arriba”. Y yo le contesté :
-- ¿ Qué tienen las despedidas que cansan tanto el alma?
Marlene Murillo Coto
La espera
Ese instante, en que desapareciste de mi vista, quedé frente a esa puerta, rígida, helada, experimentando mil sensaciones inexplicables, sin poder ni siquiera pestañear. Quise correr tras de ti pero la fuerza me flaqueó, no había ánimo, estaba devastada.
Pasaron unos segundos que parecieron muy largos, sentí que mi cuerpo cedía e iba a desplomarse. Toda la fuerza, la entereza que había fingido delante de ti, en ese momento se desmoronó y entonces me acomodé en un sofá, con mis ojos secos, mi corazón desgarrado, mi espíritu vencido. Y ... Entonces recurrí al único,único que podía mirar dentro de mi alma, le hablé como a un amigo, como a un padre, le expliqué que podía prescindir de todo en la vida y también porque no era capaz de vivir sin ti. Le amenacé, como la más irreverente de sus hijas : "me quitaré la vida, si no me ayudas", mientras mis manos estrujaban un rosario.
Había llorado tanto, oraba noches enteras en la penumbra de mi dormitorio, hasta que el cansancio me doblegaba y ahora sólo quedaba la impaciente espera del resultado de tantas oraciones, ruegos, de tantos momentos de dolor, de terror de perderte.
Después de cuatro horas eternas, salió la doctora con su cara cansada pero alegre y me dijo: "señora, la operación fue muy complicada, pero resultó bien, su hija vivirá".
Este ha sido el día más feliz de mi existencia, fue como si volvieras a nacer. Gracias Señor por tu infinita misericordia.
(Dedicado a mi hija María José, con quien viví momentos muy difíciles, siempre te amaré.)
Ana Lorena Quesada Roja
Pasaron unos segundos que parecieron muy largos, sentí que mi cuerpo cedía e iba a desplomarse. Toda la fuerza, la entereza que había fingido delante de ti, en ese momento se desmoronó y entonces me acomodé en un sofá, con mis ojos secos, mi corazón desgarrado, mi espíritu vencido. Y ... Entonces recurrí al único,único que podía mirar dentro de mi alma, le hablé como a un amigo, como a un padre, le expliqué que podía prescindir de todo en la vida y también porque no era capaz de vivir sin ti. Le amenacé, como la más irreverente de sus hijas : "me quitaré la vida, si no me ayudas", mientras mis manos estrujaban un rosario.
Había llorado tanto, oraba noches enteras en la penumbra de mi dormitorio, hasta que el cansancio me doblegaba y ahora sólo quedaba la impaciente espera del resultado de tantas oraciones, ruegos, de tantos momentos de dolor, de terror de perderte.
Después de cuatro horas eternas, salió la doctora con su cara cansada pero alegre y me dijo: "señora, la operación fue muy complicada, pero resultó bien, su hija vivirá".
Este ha sido el día más feliz de mi existencia, fue como si volvieras a nacer. Gracias Señor por tu infinita misericordia.
(Dedicado a mi hija María José, con quien viví momentos muy difíciles, siempre te amaré.)
Ana Lorena Quesada Roja
lunes, 29 de agosto de 2016
soy...
En una tarde
de domingo, de esas tardes soleadas y calientes que presagian algunas lluvias
perezosas que nunca se concretan, pues se
van en sonidos de truenos lejanos y de vientos sin rumbo, contemplaba yo pasar
el tiempo a través de la ventana que da al patio, donde se mueven las ramas de
las plantas con total abandono y algunos pajaritos intentan cantar sin mucho
entusiasmo, acentuando el sinsentido del ánimo que siento.
Deseo
responder, sacarlo a la luz, hablar un poco sobre ello, pero nada ha sido
posible; todo intento ha fallado. Las palabras se niegan a tomar forma, las
ideas se vuelven cual grises nebulosas, el fastidio me ataca y continúo mirando
por la ventana. El sol ya no está presente, las nubes se empecinan en anunciar
la lluvia, el silencio se apodera del ambiente , la tarde finalmente va
cayendo, solo los truenos permanecen.
Planté esos
árboles y esas plantas cuando terminaron de construir la casa, porque yo Soy
jardinera. Puse color y formas donde no existía nada y cuidé por tantos años
ese patio y ese jardín que ahora que lo pienso, no recordaba que fue sólo
tierra por un tiempo.
El cuarto
donde escribo, fue antes taller de mil
proyectos. Una mesa grande donde se colocaban telas y patrones lo llenaba, al
igual que las máquinas donde se cosía; yo sin dudarlo contestaba, Soy
costurera.
Yo Soy artesana. Soy tejedora. Confeccioné
diversas piezas con lanas e hilos de un sinfín de colores, que aún se asoman en
algunas gavetas que guardan sus tesoros dentro de la habitación. Ahora el
espacio lo llena un sofá, perfecto para leer y soñar un rato. Soy lectora, Soy
soñadora y también Soy escritora. Acá se encuentra la computadora y son sus
teclas las encargadas de jugar con mis ideas.
Allá en la
mesa redonda del comedor, se encuentran las cajas de lápices de tantos colores,
láminas donde coloreo sus imágenes, algunas
terminadas y otras esperando turno. Soy artista. Canté las grandes obras
de la música sinfónica coral. Participé actuando en tantos montajes de ópera a
través de los años. Soy cantante, Soy actriz.
Ahora que
los años se derrochan sobre mi como luces de bengala, llenando mi cuerpo de
fulgores nunca antes sospechados, ahora que el calendario de la vida me dice
que tengo muchos años, dejando a mi mente en total confusión, ahora se dice que
Soy una mujer madura. Gran título obtenido bajo el requisito de muchas
equivocaciones, desvaríos, aventuras y desastres de todo tipo. Finalmente
encuentro esa línea delgada y profunda que se llama experiencia o tal vez la
llame Sabiduría, que al final de cuentas me llega mas decir que Soy Sabia a
decir que Soy lo que Soy , porque no quedó mas remedio.
Lia Ferreto.
Agosto-2016.
domingo, 28 de agosto de 2016
Yo soy ......
Quisiera escribir el mas dulce poema que dijera:
Yo soy la lluvia tardia en el verano
La brisa fresca en el desierto
El abrigo y consuelo ante la adversidad.
Pero, por el contrario sera una prosa que diga:
Yo soy la mujer que se levanta todas las mañanas con el sol. Prepara desayunos, almuerzos, tiende camas y comparte un momento de prisa con su familia antes de que se vallan a trabajar. Se queda limpiando, lavando, arreglando la casa, y peleando con las telarañas de su mente.
Yo soy la lluvia tardia en el verano
La brisa fresca en el desierto
El abrigo y consuelo ante la adversidad.
Pero, por el contrario sera una prosa que diga:
Yo soy la mujer que se levanta todas las mañanas con el sol. Prepara desayunos, almuerzos, tiende camas y comparte un momento de prisa con su familia antes de que se vallan a trabajar. Se queda limpiando, lavando, arreglando la casa, y peleando con las telarañas de su mente.
Yo soy esa mujer que a solas se encuentra con ese amigo
entre comillas, buscando coqueta su aprobacion. El espejo, a veces cruel
y despiadado me mira y me recuerda que los años han pasado y se notan
en el color de mi cabello y en las lineas de mi piel. Otras veces
amoroso me recuerda con cariño la herencia de mis padres, lo alargado de
mi rostro y la nariz aguileña que me hacen unica y de una belleza rara y
original. Y la ausencia de ellos de mis papas se hace mas llevadera
cuando los veo en el reflejo de mis ojos.
Yo soy una mujer, una esposa, una madre, a veces sentimental y soñadora. Amorosa y protectora. Otras egoista y vanidosa.
Y ahora ; aprendiz de escritora.
viernes, 26 de agosto de 2016
Quien soy
Soy nieve en
las cumbres y fuego en las arenas, Como dijo un poeta paisano mío,
Porque empiezo así….porque no sé qué decir que aclare mi
presencia en este mundo…Supongo que debo tener tres fases: La que
fui, la que soy y la que seré, pero todas son distintas y cada día
lo serán más. La que fui era con mucho la mejor, la más
divertida la más audaz la que siempre lo quería hacer todo y la
mayoría de las veces lo consiguió, la que vivió unos pasitos antes
de su época, la que quería volar, si de suerte era la mejor, tenía
sus tropiezos pero nada importante, la mayoría de las veces era
feliz y estaba satisfecha y en paz conmigo. Si la mas de las veces
era nieve en las montañas y quemaba en la arena, si yo fui una
persona no importante pero si amigable querida y divertida, bueno con
un montón de amigas que lo decían y yo por supuesto las creía. La
actual :Quien soy pues ya ni tan divertida ni tan amigable ni tan
feliz, bueno a ratos lo soy, luego tropiezo me caigo al pozo y espero
a salir como Dios me da a entender, pero suelo salir sin mucho
deterioro al menos por ahora. Cuando estoy fuera soy casi como un
poquito la de antes, aun distingo la nieve del fuego, leo mucho,
visualizo la lectura, la vivo me la imagino y ahora pinto como cuando
era niña y me compraban lápices de colores y cuadernos de colorear,
no sé si es una arte terapia o un simple regreso a la niñez, para
el caso no me importa, me gusta y del ultimo pozo me saco un lápiz
de color y un mar profundo y eso me vale. Ya no soy la que salía a
trepar y la que quería volar, aun quiero lo que pasa es que ya no
puedo, la cruel naturaleza se encarga de eso pero aun así ,cambié
el volar por un lápiz….no es una tontería yo lo recomiendo, sirve
al igual que los libros nos llevan a otro mundo al de los sueños
porque vemos lo que queremos ver no lo que nos dicen como en el cine,
vemos nuestros visiones e ideas, lo mismo que al colorear pintamos lo
que queremos y no tenemos modelo que imitar, la naturaleza hace lo
suyo mi lápiz hace lo mío lo que yo quiero, lo que yo veo…y si
veo nieve en la playa eso es realidad a mis ojos y fuego en las
cumbres pues algún bosque por desgracia se están prendiendo pero es
mi yo y por lo tanto es mi realidad en ese instante eso está pasando
y lo estará hasta que yo quiera….La que seré, esa si que es aún
una incógnita, se la ve venir pero espero y deseo que aún no llegue
que se quede dónde está un tiempo lo más largo que se pueda, al
final vendrá no queda otro remedio pero mientras prefiero quedarme
en el puesto de ahora, sin ser la gran cosa es cómodo y me permite
estar bastante tranquila , quien quita que la otra no traiga el pozo
más grande y ni siquiera tenga nieve ni fuego, solo silencio y
recuerdos, batallitas que contar a los nietos que no escuchan ….
Bueno esa Soy Yo
más o menos a ratos puedo cambiar pero en general es así, y debo
ser feliz porque distingo nieve de fuego y las cumbres de las arenas
y tengo aun amigos y compañeros con los que hablar y pasarlo bien.
martes, 9 de agosto de 2016
Lo que soy
Evelyn Silva
Aquí estoy yo, la suma de todos los
seres que me antecedieron. El ombligo como sello inconfundible de la
amarra con mi madre, mi padre y todas aquellas personas que siguen la
cadena.
Soy sólo un diminuto hilo de un
tejido inconmensurable, único, indestructible.
Mi piel tiene el sello del desierto
y mis pies todos los caminos que recorrieron.
Sus manos se abrieron para acariciar
a mis hijas y esos abrazos se los debo a mis nietas.
Sus voces me hablan a través de los
pájaros, el viento entre los árboles, los grillos y el silencio,
que dice mucho más.
También me cantan con la lluvia, el
agua en los riachuelos y las olas que murmuran sin cesar.
Por la noche me arropan en el
deleite del silencio reconstituyente, esperanzador.
Todas sus visiones me sientan frente
al mar.
Con la ternura transmitida he
construido sólidos puertos a donde puedo llegar cuando agobia la
tristeza.
Me nutrieron con solidaridad por eso
puedo llorar con una melodía, gozar con un trozo de pan, revelarme a
la injusticia y el dolor ajenos.
Muchas veces reconozco mis
pequeñeces y puedo recapacitar, pero también soy muy vulnerable
cuando me aprisionan los peores defectos.
Sin embargo, siempre están ellas y
ellos congregados, sosteniendo una hebra, para que yo siga
existiendo. Están aquí, conmigo, yo me inclino y les agradezco
todo.
Si no hay pan para los pobres, no habrá paz para los ricos
Evelyn Silva
Por
fin he abierto el baúl donde guardabas algunas telas preciosas,
descubriendo con asombro trozos de tapices, bordados, drapeados,
brocados. Mis mejillas han acariciado el terciopelo y he resbalado la
mirada a través de sedas y velos, pensando cómo disponías tan
exquisitas telas para vestir adecuadamente con muebles y cortinas
esas elegantes casas de tus clientes. Imagino las diversas texturas,
el grosor y caída de esos lienzos; los colores y tonalidades para
combinar con la luz y la sombra la frialdad o calidez de los
ambientes. Debe haber sido una fiesta de posibilidades elegir entre
tantos tipos de telas y estilos de muebles!
Pero
como nací entre tan deslumbrantes tejidos y en medio de ellas hice
mis primeros pasos, nunca me detuve a pensar que tal vez de allí
venían esos arrebatos por disfrazarnos cuando jugábamos
interpretando obras de teatro. En más de alguna oportunidad creo
haber sido Cleopatra y mi hermano Claudio cuando menos debió ser
Julio Cesar!
Querido
Papá desde hace días deseaba escribirte, para comentar cosas. Viste
la nevada del otro día en Santiago, muy impactante verdad? Hacía
muchos años no nevaba así, supongo desde aquella vez que nos
levantaste de madrugada y salimos los cuatro a recorrer la ciudad
vestida de blanco, que espectáculo tan deslumbrante!
Aprendimos
tantos gestos de ti, como por ejemplo esa vez que estaba helando de
frío y paseando a Boby nuestro perro, volviste al rato, muy rápido
y preocupado, fuiste directo al armario, sacaste tu hermoso abrigo
azul y volviste a salir. Al regresar dijiste: un hombre cesante
andaba congelándose, él lo necesitaba más que yo…
También
esa otra oportunidad en que sentimos un frenazo como de choque, al
salir corriendo nos dimos cuenta que habían atropellado a alguien
en bicicleta. A lo lejos sólo vimos que subiste en un auto y te
fuiste. Regresaste mucho después y luego de bañarte y cambiarte
ropa, muy triste comentaste: era un niño del colegio suizo, se le
metió al auto, su sangre me corría por las piernas cuando sostenía
su cabeza; no estoy seguro si se va a salvar. Al tiempo supimos que
el padre suizo te había buscado para darte dinero y así evitar que
declararas la imprudencia del niño en tribunales, estabas tan
furioso… pero el niño se había salvado!!!
Ahora
creo es importante que sepas algo que nunca te dije, que esas
sencillas actitudes tuyas nos formaron a mi hermano y a mí, creando
valores y sensibilidades imprescindibles para abordar la vida. Por
una parte esa conciencia fundamental hacia las otras personas y
luego, la permeabilidad a toda actividad artística, ambas
constituyen un nudo de valores estéticos y morales invaluable que
nos legaste.
Aparece
con claridad esa faceta de tu vida, en que te relacionaste con tanta
persona dedicada a la pintura, escultura y arquitectura; pudiendo
plasmarlo en la tapicería y el cortinaje, creando esas verdaderas
“puestas en escena” que constituía cada contrato.
Entonces
frecuentemente llegabas con cuadros o grabados; óleos o acuarelas,
tus preferidas marinas o paisajes de montañas y lagos; adquiridos
para ayudar a artistas en apuros, cómo te dolía contar sus
desventuras y aflicciones. De esa época recuerdo las conversaciones
sobre los muralistas Diego Rivera y Alfaro Siqueiros; la gran
creación de Picasso sobre la guerra, el sufrimiento y el dolor del
rompimiento personal y universal, que dejó plasmado en Guernica.
En
ese entonces no sabíamos que los acontecimientos nos separarían,
que yo saldría del país y eso nos impidió disfrutar juntos del
ecuatoriano Guayasamín, tampoco conocíamos los portentos de
costarricense como Max Jiménez, Francisco Zúñiga o Paco Amiguetti
y uno de los escultores más recientes, para mi gusto notable, como
Fernando Calvo.
Sabes
papá, estaba recordando cuanto disfrutabas la poesía, por supuesto
de la Mistral y Neruda pero también de muchos otros como Pezoa
Veliz. Claro que eso venía de muy atrás, de la inspiración que te
traspasó tu hermano mayor al que adorabas, destacado ebanista y
bohemio irremediable, quien escribía poesía en los lugares ocultos
de los delicados muebles que construía.
Hay
un gran un poeta costarricense que no conoces, que tal vez habría
sido un Nobel, me refiero a Jorge Debravo, de quien te leeré: “Soy
hombre, he nacido, tengo piel y esperanza. Yo exijo por tanto que me
dejen usarlas…”.
Te
veo asombrado y triste al constatar los estragos de esta
globalización galopante junto a la deshumanizante corriente
neoliberal. Por eso cuando encontré este graffiti en una muralla
“Si no hay pan para los pobres, no habrá paz para los ricos”,
repasé muchas de las conversaciones que sosteníamos respecto a la
realidad de una sociedad discriminadora y excluyente. Estoy cierta
que ese fue tu afán y todavía me estremece porque eso nos cobraban:
la conciencia!
Una
noche viniste a avisarnos que habían detenido a Claudio, te
acompañamos a través del parque, nos abrazamos y te miré alejarte,
seguro llorabas igual que yo.
Es
sólo una palabra, un puño de letras: desaparecidos,
pero
de un insondable vacío. Me detengo en el punto donde te tragó la
oscuridad y sigo la imagen de tu espalda.
Yo
sabía que abrir ese baúl representaría muchas cosas….
Pero
bueno, se ha pasado el rato y en este instante, prefiero quedarme con
tu gusto por la música y tu cultivado oído para cantar, sin olvidar
el coro al que asistíamos, aportando tu portentosa voz de tenor y yo
mi quinceañera articulación de soprano. Me quedo por tanto, en una
de esas exquisitas veladas frente a la chimenea, escuchando música
coral o alguno de los folkloristas como Violeta Parra, Victor Jara u
otro, en discos de acetato, con un reposado vino caliente con naranja
y canela, el Boby a los pies. Preferías Mozart a Bethoveen, verdad?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)