lunes, 7 de noviembre de 2016

El Cristo Negro de Esquipulas.

 Maureen Hidalgo

Cuenta una de las muchas leyendas guatemaltecas que dan origen al Cristo negro de Esquipulas, que en la ciudad de Copán se celebraban grandes fiestas en honor al dios maya Ek Kampulá, vocablo que significa “el que empuja las nubes”, pues se le atribuía el poder de alejar las lluvias y permitir los días de sol para preparar la tierra para la siembra. Ek Kampulá que era de color negro estaba arrodillado con una antorcha en su mano izquierda. Su figura se puede apreciar en uno de los templos de Copán. Cuando los misioneros españoles llegaron a esta ciudad en 1570 y vieron que los indígenas acudían en peregrinación a este sitio sagrado acordaron edificar un templo católico dentro del área con el propósito de reorientar la fe ancestral de los indígenas y sustituirla por la fe cristiana, lo cual se materializo en una imagen de un Cristo crucificado de color negro, el mismo color del dios que antes veneraban. Ellos también asociaban el color negro con la noche, la oscuridad, con la muerte del sol cuando se pone al oeste. Y la palabra Esquipulas viene del Nahual y significa “Pasaje o lugar donde abundan las flores”, y es el lugar privilegiado para el encuentro con Dios. La imagen del Cristo Negro se popularizo por varios países de Centroamérica, llegando a Costa Rica. Y encontramos en nuestro país dos lugares donde se le rinde culto, en Guanacaste y Alajuelita. En Alajuelita se construyó un bello Santuario dedicado al Santo Cristo de Esquipulas, según el Padre Kern, sacerdote de la comunidad en 1907, el origen de esta devoción se logro recopilar a través de los ancianos del lugar, quienes indicaron que por el año de 1815, una fina pero pequeña imagen de aproximadamente una vara de alto procedente de Guatemala se hizo pasar por las casas del vencindario a modo de posada, gustándole a los pobladores del lugar y por este motivo por el año de 1818 los vecinos del pueblo Ascencion Mora, Joaquin Mora, Cruz Echeverria y Ascencion Avila, en atención de que en el lugar no había capilla, ni santo patrono que estuviera en veneración convinieron entre sí traer desde Cartago un escultor que tallara una imagen más grande,confeccionada en la casa de Demetrio Lobo, estos dirigentes con la intención de resaltar esta devoción en el pueblo, decidieron colocarla durante la sombra de la noche cerca del lote del terreno que ocupa hoy el Santuario. Los transeúntes se arrodillaban al pasar al frente de la imagen. Pronto los vecinos construyeron una ermita de seis varas cuadradas y a ella acudían a rezar con gran fervor los habitantes de Alajuelita y Aserrí. Esta segunda imagen fue reemplazada en 1884 por una hermosa escultura guatemalteca que hoy se venera en el Altar Mayor, razón por la cual según el Padre Kern “la antigua imagen se conserva en la Sacristía del Santuario de Alajuelita” y la más pequeña de todas según el decir de las gentes mayores del pueblo, le fue entregada al mismo Padre Kern, a mediados del año 1940, (hoy en custodia del Arzobispado de San José) como agradecimiento por su abnegada labor en favor del Santuario. Esta información fue recopilada por el Pbro. Luis Enrique Guillen Salas, Cura Párroco y Rector del Santuario Nacional Santo Cristo de Esquipulas de Alajuelita. Esta es la historia que consta en la literatura de la Iglesia yo prefiero la que me contaba mi abuelita que es más espiritual y mística. Ella me decía que allá por el año de 1800 en la ermita como es de costumbre había una imagen del Cristo Crucificado, esta ermita se quemo porque quedo una vela encendida, y cuando fueron a quitar los escombros encontraron la imagen ennegrecida por el humo, y considerando que fue un milagro que no se quemara adoptaron como patrono al Cristo Negro de Esquipulas. La gente de todo el país con gran respeto se acerca al templo cada 15 de enero, que son las festividades desde hace muchos años para pagar una promesa o simplemente conocer la imagen. Mi hermano y yo cuando niños disfrutamos pasar las tardes en la iglesia, cuando no había nadie más, la solemnidad y belleza de las figuras y los vitrales con bellas imágenes y hermosos colores nos atraía. Y como devoción nos gustaba entrar y salir de rodillas, a veces como promesa para que nos fuera bien en un examen otras por la salud de mami, pero la mayoría de veces como una competencia de quien aguantaba más. Hoy en día aunque la iglesia siempre esta abierta y se puede entrar con libertad ya los niños no entran porque tienen cosas más divertidas en que pasar el tiempo, nosotros no teníamos televisión y salíamos a caminar y visitar el santuario. En Alajuelita El Cristo negro sigue ahí como siempre esperando a los fieles que lo quieran visitar, a pesar de los años esta intacto al igual que la fe de los que creen en El

viernes, 4 de noviembre de 2016

Ceniza y volcanes



La gente está alarmada por lo que desde hace meses está sucediendo con el Volcán Turrialba y sus fumarolas de ceniza, muchas personas, se han atrevido a afirmar que nunca se había visto algo semejante, lo que muchos no recuerdan es lo que ocurrió con el Volcán Irazú.
Lo que hoy está pasando, en nada se asemeja a las gigantescas erupciones que se dieron por cerca de dos años en los ya lejanos años 63-65 del siglo pasado.  Aquello fue molesto, dantesco, aterrador, doloroso; de aquél sinuoso lugar salían enormes columnas de humo que se convirtieron en el dolor de cabeza de los habitantes de nuestra capital y de otras provincias del país.  
En ésa época quien escribe frisaba los 13 años, por eso y apelando a mi memoria me propongo hacer un parangón entre ambos incidentes, con el fin de aclarar que, lo que hasta hoy ha ocurrido con las erupciones del Volcán Turrialba son simples amenazas que distan mucho de aquello que a todos nos tomó por sorpresa, habiendo causado enormes problemas a la economía, la producción agrícola, la producción lechera, vacuna y la vida humana, entre otros aspectos negativos.
Corría el mes de marzo de 1963, los habitantes de nuestra capital en particular y el resto del país en general, se aprestaban a disfrutar de un acontecimiento de una enorme trascendencia histórica para nuestra nación. Por primera vez un Presidente de los Estados Unidos de América visitaría Costa Rica, porque John Fitzgeral Kennedy y sus homólogos de Centroamérica tendrían una reunión en nuestro país. 
El pueblo de Costa Rica estaba expectante y el 18 de marzo se aprestaba para vivir tan singular y significativo acto.  Las calles por donde transitarían los dignatarios se habían vestido con banderas de los países amigos, pero principalmente con la bandera de los Estados Unidos.  ¿Quién pensaría que las cosas iban a cambiar tan súbitamente?, nadie, absolutamente nadie, podía esperar una visita que emergió de las mismas entrañas de la tierra ubicadas en las alturas del norte de Cartago.
Pues sí, como diría el cantante panameño Cutito Larrinaga -¡¡vino sin que nadie la invitara!!-, efectivamente ese mismo día ocurrió algo inesperado, el Volcán Irazú, hizo una enorme erupción de ceniza, lanzando aquél fino polvo hasta una altura de 8 kilómetros, esa  situación cambió los planes que el Presidente Francisco J. Orlich y el estado costarricense tenían previsto.
 Aquellas enormes fumarolas y nubes de fino polvo envolvieron parte de Cartago, San José, Heredia y Alajuela, era una obscuridad casi total y no solo eso, el ambiente estaba pesado porque había algo que nos molestaba a la hora de respirar; la vista nos ardía y enchilaba, las personas entre más se frotaban los ojos más molestias y dolores sentían, además también había un fuerte olor a azufre.
Contra viento, marea y ceniza, los presidentes llegaron al aeropuerto internacional el Coco, al que años más tarde se le cambiaría el nombre en homenaje al Héroe Nacional Juan Santamaría. No obstante la dificultad presentada, los mandatarios protocolariamente recibieron como se acostumbra honores acorde con sus investiduras, para eso la guardia civil luciendo sus trajes de gala hicieron sus tradicionales disparos de salva al aire.
Después de los actos protocolarios, los presidentes fueron trasladados en unos enormes helicópteros, hasta el Aeropuerto la Sabana, en San José.
En esos años la carretera conocida como la autopista Wilson, hoy General José María Cañas Escamilla, estaba en construcción.  Por eso es que para ir o regresar a la provincia de Alajuela había que hacerlo por la carretera vieja que pasaba por Heredia, las cuevas del Virilla, las pintorescas casitas que habitaban los cogedores de café en la enorme hacienda cafetalera que a lo largo de la calle había en la Uruca.
En el Aeropuerto de la Sabana hubo algarabía al divisar aquellos enormes helicópteros de los marines, los que con sus grandes motores producían un ruido ensordecedor y grandes cantidades de viento, la gente agolpada aplaudía frenéticamente sin importar aquella molesta ceniza que también se había sumado a la fiesta.
Los mandatarios descendieron de aquellas naves y abordaron cada uno el vehículo descapotado que los trasladaría por el Paseo Colón hasta el Teatro Nacional, donde habría una recepción y darían sus discursos sobre política internacional y se pondría en práctica por parte del gobierno de los Estados Unidos la Alianza para el Progreso;  aunque parezca increíble por la falta de hoteles, el Presidente Kennedy fue hospedado en el Gran Hotel Costa Rica.
La televisión era tan incipiente, que el primer evento fuera de sus estudios que transmitió Canal 7 fue la venida de Kennedy, todavía estábamos en pañales y la prensa escrita tampoco contaba con el equipo y personal suficiente para darle cobertura permanente a lo que el volcán seguía haciendo.
Con una enorme satisfacción y gran sentimiento, recuerdo la mañana que iban a inaugurar las casas que el INVU había construido en San Sebastián y que inicialmente se llamó Colonia el Bosque.
Esa mañana, aquellos gigantescos helicópteros al sobrevolar hacían retumbar las casas que parecían no aguantar las ráfagas tan fuertes de viento, aquello semejaba a un temblor.  Por fin se posaron y detuvieron en la franja de terreno en lo que hoy es la carretera de circunvalación o Paseo de la Segunda República.
Los Presidentes se bajaron de las naves y de ahí caminaron sobre una alameda hasta la tarima principal dónde don Francisco J. Orlich y John F. Kennedy darían un discurso, la tarima estaba frente a un parquecito.  Ante la mirada atónita de todos los presentes y la preocupación de sus guarda espaldas, el Presidente de los Estados Unidos, rompiendo el protocolo, se bajó de la tarima y empezó a caminar entre la gente que alborozada le tendía la mano para saludarlo.
Dios me bendijo porque esa mañana John F. Kennedy con su mano apretó la mía, eso fue algo grandioso, único e irrepetible.  No fue un sueño, era una realidad que sin quererla ocurrió.
Mientras todo eso ocurría, el volcán seguía en plena erupción de ceniza, azufre y otras sustancias y materiales; uno de los problemas más serios a los que se vio enfrentado nuestro país, era la falta de profesionales en el campo de la geología y vulcanología con los que pudiéramos atender más diligentemente lo que estaba ocurriendo, tampoco había un órgano para atender emergencias.
La visita de los mandatarios concluyó como al quinto día y la situación nuestra cada vez era más complicada y aterradora, las personas caminaban por las calles oscuras y grises, tapándose la boca, cubriéndose los ojos, usando sombreros o gorras, la ciudad de San José en muchos tramos se veía desolada, desértica, solitaria…. los hospitales estaban llenos de pacientes con enfermedades respiratorias que cada vez eran más frecuentes.
El Obispo de La iglesia católica Monseñor Carlos Humberto Rodríguez Quirós, celebró una misa pidiéndole a Dios que cesara la lluvia tan intensa de ceniza, para entonces nuestras calles y avenidas estaban cargadas de ceniza la que por horas llegó a acumular hasta cuatro pulgadas de grosor, aquello era tétrico, los barredores de caños no daban abasto para limpiar las aceras, caños, calles y avenidas.
No hay mal que por bien no venga, empecé a limpiar canoas en las tiendas del costado este del Mercado Central y sus alrededores. Sí, aunque parezca mentira la ceniza se convirtió en una fuente de ingresos para mí y otras personas a quienes nos pagaban entre cincuenta céntimos (¢0,50) y un colón (¢1,00) por limpiar y botar la ceniza que se atascaba en los bajantes y le agregaba un gran peso al techo.
Los problemas aumentaban y las fuentes de agua se fueron contaminando, con lo cual el agua potable se fue escaseando, eran tantos los materiales que se desprendían del volcán que el río Reventado se llenó de sedimentos y en la parte superior se fue haciendo un tapón.
Ya la ceniza había llegado a Puntarenas, Guanacaste y Limón, prácticamente no quedó un solo lugar del país donde no se experimentaran las molestias que en todo sentido provocaba la ceniza.
El gobierno de los Estados Unidos nos hizo llegar unos carros-barredoras que manipuladas por unos hombres se convirtieron en toda una sensación y en una enorme ayuda para la limpieza de nuestras calles y avenidas.
También nos envió personal especializado en temas volcánicos, esos especialistas se desplazaban en avionetas con las que sobrevolaban el Irazú; ellos descubrieron que había paredes del volcán que se habían desprendido y que los materiales habían caído al río y que estaban provocando una enorme presa en el  Reventado, asimismo alertaron sobre el peligro de que en determinado momento la situación se podría agravar y con ello provocar una avalancha.
En noviembre de 1963 el mundo fue conmovido por la triste noticia de que en Dallas Texas, John Fitzgerald Kennedy, Presidente de los Estados Unidos de América, en un magnicidio había sido abatido por las balas que supuestamente disparó Lee Harvey Oswald.  Tiempo después de su muerte a la Colonia el Bosque en San Sebastián le pusieron Colonia Kennedy.
Mientras en los Estados Unidos y el resto del mundo se dio una conmoción, en nuestro país la crisis seguía y llegó lo vaticinado por los especialistas gringos.  En diciembre de 1963 el distrito de Taras y Cartago fue azotada por la furia del río Reventado, el temor y el pánico se apoderó de los vecinos quienes se vieron impotentes ante la fuerza de la naturaleza.
Según los expertos, cuatro cabezas de agua y una lluvia nunca antes vista arrasó varias casas, destrozó la fábrica Kativo, el puente del ferrocarril, esa enorme inundación fue provocada por los sedimentos de ceniza y los otros materiales que habían caído y bloqueado el río.
Eso fue una tragedia nacional, de ahí es donde nace un Comité de Defensa Nacional que era dirigida por el Ing. Jorge Manuel Dengo.  Ese órgano fue el encargado de la evacuación de familias que fueron afectadas por la inundación del Río Reventado y las lluvias de ceniza emanadas del Volcán Irazú.  Ése Comité de Defensa Nacional que con tanta visión fuera creado para atender ese evento, con los años se convirtió en lo que es hoy la Comisión Nacional de Emergencias.
  Este relato no estaría completo si no recuerdo al Sr. Emilio Piedra Jiménez, quien fue un hombre que desde los micrófonos de su emisora Radio Victoria le brindó un gran aporte a la comunidad cartaginesa.  Él, sin alarmismos mantuvo informada a la población, constituyéndose en un bastión en la defensa de los ciudadanos cartagineses quienes, gracias a su aporte y preocupación minimizó los impactos para que la tragedia del Reventado no fuera más dolorosa.
Para finalizar y como otra anécdota de ese pasaje tan doloroso que vivimos los costarricenses, debo recordar a mi hermano Alfonso (Q.d.D.g.) quien, en ése fatídico año de 1963 fue atropellado y arrastrado por un vehículo del MOPT al menos por 100 metros sobre la calle central de Finsa.

Gracias a Dios mi hermano no murió en ése accidente, pero, después de haber estado un buen tiempo hospitalizado, entre la piel de su bigote y la frente le quedaron incrustadas de manera perenne una buena cantidad de ceniza.   Esa fue una marca que él arrastró hasta que en 1991 murió en otro accidente automovilístico.  
Ricardo Jiménez 

martes, 18 de octubre de 2016

mar





Nuevamente estoy en la playa sentada frente al mar, ¿qué puede tener el mar que me apasiona tanto?, ¿por qué puedo pasar horas enteras mirándolo sin sentir aburrimiento ni cansancio? Mi mente va y viene con una gran cantidad de respuestas pero ninguna aceptable. Y sigo frente a esa gran masa de agua y mi mirada sigue fija contemplando ese ir y venir de las olas.

Hay cantidad de personas que pasan en todas direcciones y niños que chapotean jugando con el agua. Pasa un bote. Las aves vuelan y caen de picada para pescar su alimento, y todo esto me obliga a dejar mis pensamientos de lado.

Vuelvo a fijar mi atención en esa agua azulada y esas franjas blancas que enmarcan muy bien su ir y venir, y ahí está la respuesta. Es el vaivén de las olas que vienen y van como mi vida. ¿Quién pudiera detenerlas para que al igual que mi vida pudiera hacer con ellas un manejo a mi antojo?

No puede ser así, pues mi vida, al igual que las olas, seguirá siempre su rumbo con todos sus altibajos y sin nada que las detenga.

Esa espuma blanca puedo asociarla con aquellas ocasiones en que mi vida ha sido deleitada con placeres especiales como mis triunfos escolares, mi matrimonio y el nacimiento de mis hijos. Podría también asociarlas con la pérdida de mis padres o de tantos seres queridos que como esa blanca espuma partieron y solo nos dejaron un rastro como el que nos deja el mar en la arena que va desapareciendo poco a poco.

Carmen Brenes Protti

Semana Santa




Recuerdo muy bien que cuando era niña la Semana Santa era un tiempo de gran solemnidad y recogimiento. En las casas se preparaba todo un ambiente muy diferente, comenzábamos con un acto de contrición para sentir que estábamos acordes con la época, se preparaban algunas comidas propias para ese tiempo. Los tamales eran un elemento importante pues nos daban la oportunidad de asistir a todas las procesiones sin tener que alistar comidas. Tampoco podían faltar las sardinas enlatadas, la sopa de bacalao que generalmente se hacía solo en esta época, lo mismo que el arroz guacho. También se hacía dulce de chiverre, conserva de toronja, de papaya verde y cajetas.

Podríamos pensar que si era una época de recogimiento cómo era que había tanta comida, pero esto servía también para reunir a toda la familia y este era un aspecto muy importante.

Durante todo este tiempo mi pensamiento estaba dirigido a aquel hombre que vino al mundo a morir por nosotros. Claro que en ese momento, como actualmente, cuando han pasado innumerables Semanas Santas, todavía hay muchas cosas que no comprendo pero siguen vivas en mí.

Las procesiones eran en la Catedral, salían con rumbo a la Avenida Central, daban la vuelta a la cuadra, para llegar nuevamente al parque y de ahí a la Iglesia. Iba la imagen de Jesús Nazareno, la Virgen Dolorosa, ángeles y apóstoles representados por niños y tres jóvenes representaban a las mujeres que acompañaron a Jesús hasta la muerte. Todos iban en andas con bellos trajes y muy bien arreglados. Las imágenes representaban muy bien la trágica vivencia y la actitud de las personas de respeto y devoción daban un ambiente muy apropiado.

Otro factor muy importante en las procesiones era la música, ejecutada por la Banda Municipal de San José. El día viernes en la tarde era la procesión del Santo Sepulcro donde tocaban el Duelo de la Patria escrito por Rafael Chaves Torres. Con sus acordes suaves y pausados daba un ambiente de tristeza que me llegaba tan profundo que me sacaban las lágrimas.

Puedo asegurar que esas vivencias quedaron arraigadas en mi mente y en mi corazón y no las puedo perder pues fueron vividas con la inocencia de la niñez y la juventud y por lo tanto dejaron un recuerdo imperecedero.


Carmen Brenes Protti

jueves, 13 de octubre de 2016

Ciudad de siglos y misterios.

 

Yo nací en Córdoba, ciudad del sur de España de la región de Andalucía, ciudad de mis amores y de mis sueños, yo estoy enamorada de mi ciudad y por lo tanto no soy imparcial, pues si tiene algún defecto…yo no se lo veo.
Así que les voy hablar de historia. Córdoba en la actualidad es patrimonio de la humanidad por la Unesco y Ciudad de las tres culturas por su historia de siglos y porque fue la ciudad en la que convivieron y se desarrollaron, tres pueblos a la vez en armonía y dejaron su sello en edificios, palacios, mezquitas y sinagogas y  a la vez nacían los más sabios de cada cultura. Córdoba fue capital  del Califato durante siglos cuna de los Omeyas y fundo un imperio temido y envidiado por todos. Fue cuna de poetas doctores y escritores por siglos. Si uno camina por sus callejas, camina entre flores y sus olores y con el murmullo del agua de fondo que sale de las plazuelas y de los patios de las casas .El agua es su personalidad más atrayente no hay una sola plaza , hay un montón,  que no tenga su surtidos y su estatua de un hijo de nuestra ciudad, ya sea árabe, judío cristiano o romano, todos están, como para recordarnos los siglos y los ilustres antepasados , a los que Córdoba no  olvida,. Cada piedra puede contar una historia cada palacio una leyenda, todo es de misterio y encanto en esta ciudad.
Pero empezare contando que a Córdoba o Corduba como la nombraron los fundadores, que fue el imperio romano, significa ciudad del cuero. Córdoba fue una de las principales colonias romanas y se sabe porque contaba con templos (en la actualidad se conserva) y con anfiteatro que  se está, en plenas excavación y reconstrucción. Fue cuna de grandes emperadores romanos  Trajano, Claudio Marcelo y muchos más. Y por supuestos las colonias que tenían grandes templos y sobre todo anfiteatro  eran de suma importancia .Aquí vieron la luz Seneca y Lucano que en sus escritos ensalzaron y dedicaron poemas a su ciudad. Córdoba fue ciudad romana hasta que la invadieron los barbaros, esos dejaron solo ruinas, pero a Córdoba no le importo porque llego el Islán, y ellos la resucitaron creando el Califato Cordobés odiado y admirado por todos, pos su  poder y su cultura, ellos crearon el amor a las fuentes y las flores a los jardines y al ensueño de sus palacios y su calles. Ellos crearon lo que hoy es Córdoba junto con todos los demás pueblos.
Tenemos en la actualidad un puente romano que atraviesa  el rio Guadalquivir,  rio de las leyendas y las historias que une nuestra mezquita con la Calahorra palacio cristiano y las murallas que encierran El Palacio de los Reyes Cristianos donde por primera vez Cristóbal Colon se reunión con Isabel y Fernando.
Cada una de las naciones que pasaron por esta ciudad dejaron su rastro murallas torres puertas, y surtidores de agua.
Aquí por las callejas las flores de los balcones se entrelazan formando un arco sobre nuestras cabezas tenemos festival de balcones, el de los patios de interés cultural protegido por la Unesco.

Y tenemos las Caballerizas reales donde se cuidan y se adiestran a los caballos andaluces que harán su exhibición en Jerez de la Frontera, también patrimonio todos los fines de semana se hacen demostraciones de doma y monta de caballos.
Y si te pierdes por las callejas siempre  déjate guiar por el rumor de las fuentes el olor de las flores el de los vinos de Moriles y Montilla y los sonidos de las guitarras que salen de cualquier rincón porque es el alma de Córdoba que se expresa de esta manera que te puede conducir al paraíso de los sueños y de los siglos que aún siguen vivos en cada una de sus piedras.
Se me olvidaba decir que córdoba tiene como guía y custodio a el Arcángel San Rafael, a quien veneramos y que se lo van a encontrar en todas partes. Córdoba es así agradecida con los que le dieron lo que hoy tiene ser ciudad maravilla, cuna de arte y cultura ciudad monumental y sobre todo es mi ciudad y por eso yo la adoro.


Antonia Morales Diez.

domingo, 9 de octubre de 2016

Alajuelita tu eres mi cantón


Por: Maureen Hidalgo Ch.
Un domingo caluroso de abril, en la Maternidad Carit ocurría un acontecimiento especial yo abría mis ojos a la vida. Mi mamá se alegró al ver que estaba sana y a la vez se llenó de incertidumbre, como le iba a decir a mi papá. Las enfermeras trataron de consolarla de explicarle que ella no tenía la culpa, pero la angustia crecía con las horas. Llego el periodo de la visita y mi papá se presentó a vernos, cuando se dio cuenta que era una niña, su respuesta no fue de enojo como esperaba mami sino más bien de resignación – que le vamos a hacer, ya tenemos la parejita. Yo soy la segunda de tres hermanos. Después de esto me llevaron a vivir a una casita de madera con techo de teja en uno de los cantones más pobres y más hermosos al sur de San José, Alajuelita rodeada de bellas montañas, el imponente cerro San Miguel más conocido como la Cruz, lugar de reunión de gente de fe y no tanta. Se cree que se llama Alajuelita por la gran cantidad de lajas que hay en su territorio. Mis abuelos están considerados como pobladores fundadores de este cantón.
Alajuelita es un pueblo de tradiciones y música. Otto Vargas, Lalo Rojas y el Trio los Millonarios, Rojitas uno de los mejores trompetistas del país son parte de los músicos que han nacido ahí.
En el centro del cantón encontramos el Santuario Nacional Santo Cristo de Esquipulas, lo que nos lleva a las celebraciones a partir del 15 de enero en honor al Cristo Negro, que es considerado muy milagroso. Y desde antaño la gente venía en carretas y a pie a cumplir promesas. Luego iba a los cafetales a almorzar y después volvían a la plaza a tomarse un buen vaso de chinchivi nuestra bebida típica.
Frente a la Iglesia estaba la cancha de futbol, y alrededor de esta una cantina en cada esquina el Danubio de don Basileo, La Confianza de Don Miguel Carmona, la de Luis Retana y el Redondel. A mis siete años las conocí porque ayudaba a mi abuelita con los mandados y algunas cosas de la casa, ella fumaba puros y siempre me mandaba a comprarlos y los dueños siempre me molestaban y me decían que dejara de fumar porque por eso no crecía y a mí me daba mucha vergüenza. Entre La cantina de Luis Retana y el Redondel estaba el Cine el Roble, donde tantas películas vi. Hoy es el edificio principal de la Municipalidad. Diagonal a la Cantina la Confianza estaba la escuela vieja que ahora funcionaba como casa de habitación para algunas familias, también había un aserradero, y el centro de emergencias de la Cruz Roja. Hoy también es un edificio municipal.
En la plaza se ponían los carruseles, los chinamos, y los salones de baile improvisados para las fiestas del Santo. A mi mamá le gustaba venir los domingos a misa y después nos llevaba a las fiestas, nos compraba churros, algodón de azúcar, y nos subíamos a los caballitos. A veces nos quedábamos al juego de pólvora, y más de una vez no sé cómo llegue al Centro de la Cruz Roja, porque me había perdido y recuerdo ver a mi mamá llegar llorando a buscarme. Ahora las fiestas ya no son en la plaza porque esta se convirtió en un parque, y ya no hay donde jugar futbol tranquilamente como antes.
Mi papá fue mucho tiempo secretario del Deportivo López uno de los mejores equipos de futbol del cantón, muchas veces estuvimos a punto de llegar a segunda división, pero nunca se logró y él que aun siendo Saprisista, llevaba con gusto los colores rojo y negro del equipo. La junta directiva del López se organizó e hicieron rifas para comprar la base en la que se carga el Santo Sepulcro en Semana Santa, y mi papá nunca entro a la iglesia ni siquiera a hacer entrega y recibir el agradecimiento del sacerdote.
Alajuelita hoy en día no es el cantón en el que yo nací, que conocíamos a los vecinos, y se compartía un gallito, ahora es un cantón de viviendas de bien social, y se ha convertido en uno de los más problemáticos de San José, pero siempre será el lugar donde nací y viví por veinte años y los recuerdos y bellos momentos que disfrute siempre estarán en mi mente, y por eso repito Alajuelita tu eres mi cantón.


jueves, 6 de octubre de 2016

Llanto


El llanto es un ser antojadizo. Con voluntad propia.  Dolor y alegría igual lo provocan.
He llorado ante el nacimiento de mi primogénita. Cuando una obra muy fuerte o muy emotiva, en algunos conciertos, llegaba a su fin, sentía que mi corazón y mi alma salían en esas notas finales  y  por mas intentos, las lágrimas se escurrían en gran torrente por mi cara, atorando mi garganta y robándome el aire. He llorado bajito, ahogando el sonido contra mi almohada procurando no ser oída. He llorado de manera convulsiva en una tienda, delante de gente desconocida, cuando la voz de mi hija a través del teléfono me decía que el cáncer de mi nieto estaba de nuevo activo. Lloré de forma incontenible, como una lluvia necia lavando mi  rostro mientras guiaba mi carro por esas carreteras cuando sentía que mi vida no tenía salida. He llorado de alegría, cuando las noticias sobrepasan toda expectativa.
Cuando el corazón manda, los sentimientos dominan todo lo establecido y lo que vive ahí oculto, también se manifiesta. Dos eventos, dos personas, dos días , dos muertes.
Ese día venía yo con algunas primas entrando a mi casa, cuando al pasar junto al cuarto de mi abuelo Tim miré de reojo y lo ví tirado en el suelo. Un infarto había dado fin a su vida. Yo tenía doce años y nunca antes estuve de frente ante la muerte. La gente comenzó a llegar. Recuerdo los gritos de mi madre al acercarse a la casa. Me enviaron donde unas vecinas por varias horas regresando a dormir en mi cama. No tuve contacto con el dolor de mamá ni de ninguna otra persona que con nosotros vivía. Al amanecer del nuevo día, en medio de su cuarto, mi abuelo colocado en su ataúd, esperaba la hora de ser llevado a la iglesia. Fue entonces cuando mamá, me tomó de la mano y llevándome donde estaba abierta esa pequeña ventanita me dijo-Pronto se lo llevan para siempre, ahí está Tim , despídase. Yo me acerqué con torpeza sin saber que hacer ni que decir. Ella a mi lado, de seguro esperaba una reacción acorde con lo establecido, pero yo continuaba sin moverme. Fué entonces cuando empezó a decirme- Llore ¡ -Es su abuelito, se murió.- Llore ¡ -Llore Lia del Carmen, llore ¡. Y mi corazón como de piedra, cubrió mi cara con un angustioso silencio.
Muchos años despúes, estando aún casada llegó el día de la muerte de Carlos Luis Saénz. Esposo de Adela mi tía, llenó mi niñez de todo tipo de magia. Largos paseos en el Monte, recolectando moras silvestres, tardes narrando o leyendo sus cuentos e historias, jugar a las escondidas, o mirar si era un chanchito o elefante regordete lo que con tanto arte sacaba de un palito de madera, tallándolo con su cuchilla. Nos volvimos expertos en origami, formando figuras con papeles coloridos.
Había muerto Calú. Y una fiesta estaba programada para esa noche. No recuerdo si fue a la vela o el funeral, donde yo logré que aquel esposo me llevara. Sentada a su lado, sacudida por espasmos in crescendo, en medio de un copioso llanto que amenazaba con aumentar a niveles incontrolables , mi cuerpo sufría. Recuerdo su voz, muy cerca en mis oídos que me decía-No llore, cálmese ¡ -Que le pasa?  -Acaso era Calú algo suyo ? Era solo un tío político, no tenía su sangre. - Deje de llorar¡ - No llore ¡
Desfigurada por el llanto, debí asistir a esa fiesta, donde alguien se acercó y me dio el pésame.
Ahora que ha pasado tanto tiempo, cumpliendo tantos años, con tanta vida vivida, cuando ya los autores de los hechos  no viven conmigo, por ahí alguna tarde  perezosa, regresan a mi mente esos dos momentos en donde el LLANTO fue el protagonista. Un día se me pedía que lo sacara, que lo expusiera a viva voz, a gritos y  no fue posible. Otro día se me obligaba a callarlo a silenciarlo, pero sordo y voluntarioso  me ahogaba, me sacudía como catarata de un río tumultuoso.
El llanto. Tan amable, que tanto alivio me ha dado. Tan solidario, mucho ha caminado a mi lado.
Lia Ferreto.
10-2016.



viernes, 16 de septiembre de 2016

“Pudo haber sido fatal ”




A mediados de junio del año 2006, venía de una capacitación que se estaba impartiendo en el Hotel Tryp Wyndham. Eran cerca de las 7 de la noche cuando ingresé al Parque Metropolitano la Sabana, me dirigía hacia el Paseo Colón a tomar el bus de Sabana Cementerio, como estaba oscuro mis ojos tenían que adaptarse a la oscuridad y a las sombras que producen los árboles.

Al adentrarme sobre la acera del parque, como a cien metros de donde estoy diviso una silueta entre los árboles que impaciente se movía de un lugar a otro. ¿Me pregunté, qué o quién será esa figura?; mientras me hacía la pregunta, de sur a norte y frente a la Estatua de don León Cortés observo a una mujer que camina tranquilamente hacia el lugar donde se difumina la silueta.
La mujer pasó frente al edificio que albergaba la Federación Costarricense de Fútbol, mejor conocida como la casa de los sustos, yo iba en sentido contrario, ella ingresó al lugar donde la oscuridad la envolvía, mientras…., aquella intrigante silueta seguía moviéndose de manera lenta como un lince en espera de su presa.

De repente, zas, observo que un hombre con un objeto en su mano golpeo a la mujer sobre su cara, luego la tomó del cuello y la arrastró hacia los árboles de eucalipto que están hacia el oeste.

Ante esa situación, corro hacia el sitio y entre la maleza y la oscuridad no observo nada, de repente como a 75 mts, entre los árboles veo al hombre que está de cuclillas, sin importarme nada y sin medir el riesgo, me dirijo hacía aquél lugar donde la oscuridad y penumbra no me dejaba ver a la mujer.

Al llegar a la escena la mujer está tirada de espaldas al suelo y el hombre arrodillado sobre ella, le dije ¿qué pasa? y él se levantó sorprendido y sin reacción; cerca de ambos había un palo con el que supuse le había pegado.

Les pregunto que qué está sucediendo y ella se levanta llorando y corre desesperada entre la Sabana con rumbo a la Burger King. Sin pensarlo dos veces tomo a aquél hombre de sus manos, él me dice que ella es su esposa y que la encontró con su amante en un restaurante cerca de ahí y que por eso la estaba esperando.

Ante aquella respuesta y en ausencia de la mujer, la duda me embargó y me desconcerté, ¿Estará diciendo la verdad? ¿Por qué ella corrió sin decir palabra?, ¿Entonces, por qué iba llorando?, ¿Qué se hizo?, ¿Qué rumbo tomó?

A pesar de todas esas inquietudes y preguntas sin respuesta, lo saqué de aquél oscuro lugar y lo llevé a la acera, ahí pude ver que era un hombre de unos 35 años, de pelo ensortijado y piel blanca.

En aquella incertidumbre miro su jareta y veo que el ziper de su pantalón estaba abajo y que su miembro prácticamente estaba afuera. En ése momento le digo desgraciado usted la iba a violar, no sé cómo hizo pero dando un salto felino él se tiró a la calle y corrió entre los vehículos saltando de un lado a otro sin que ninguno lo atropellara.
Desesperado grité agarrenló, agarrenló, él se enrumbó hacia Fogo Brasil y lo perdí de mi vista. Después de eso, la muchacha llegó acompañada de otras personas, era evidente una enorme chichota que tenía entre su frente y la cabeza, en su cuello marcadas las huellas de los dedos de aquél aberrado sexual, que la había arrastrado para violarla.

Ellos me preguntan por aquél desconocido, les dije que ese bicho me había desconcertado cuando me contó que ella era su esposa y que al verla con otro hombre se llenó de celos y por eso la había golpeado. Por supuesto que la joven ni siquiera sabía quién era ese depredador sexual que con su coartada me dejó fuera de combate.

Gracias a Dios y al espíritu de solidaridad que mis padres me inculcaron, esa ya lejana noche de junio del año 2006, con mi acto evité que una joven a quien desconozco, hubiese sido objeto de un ultraje sexual o quizás de un homicidio.

Lo que si me dejó un sabor amargo, fue el no haber podido sostener y entregar a las autoridades al victimario que posiblemente ya había logrado su propósito con otras mujeres, las que por temor y vergüenza no denunciaron a quién les causó un trauma producto de una violación.

Ricardo Jiménez 

Una historia de la vida



Antes de nada quiero aclarar que todo lo que se relata sucede de forma imaginaria, cualquier parecido de hechos o personajes con la realidad es pura coincidencia.
Una mañana me levante como todos los días con la nariz fruncida, tratando de oler el café y pensando que tenia dos caminos, levantarme e ir a buscar uno o quedarme allí y esperar que me lo trajeran….pero quien me lo iba a traer, me quede mirando al gato enroscado junto a mi le empuje y le dije – Anda Tráeme café – (si me oyó no me hizo caso siguió durmiendo). En vista de tan escasos resultados decidí levantarme e ir por mi cuenta. Me estire me puse de pie y fui para la cocina y cuando iba a entrar ¡zas! Ante mis pies se abrió un pozo oscuro y yo caí en el y seguí cayendo sin poder agarrarme a nada pues las paredes eran de piedra. Yo pensaba… ¡¿ que es esto será que ahora soy la Alicia del cuento, conoceré al conejo blanco’?... Pero seguía cayendo, al final toque el fondo por suerte nada de agua era un poco agradable pozo pero por lo menos seco, seco y de piedra, tampoco ¡OH ¡ gran suerte la mía no se veían ratas u otros animalitos poco simpáticos. Mire hacia arriba y apenas se veía una luz, pero poco a poco, esa luz era un rayo de sol que me permitía ver mi entorno pero…..que había ¡NADA¡ oscuridad y piedra. Quien me sacara de aquí si estoy sola y por otra parte que hace un pozo y el sol en mi salón….Como llegaron ellos allí y y yo aquí…..Esas preguntas eran transcendental, que estaba sucediendo….entonces vi pasar una sombra que se sentó, en mis hombros abrazándome por detrás, no me asusto pues sentí que la conocía…. Tras un rato de silencio pensando la reconocí, hombre si es mi gran amiga( o enemiga según se mire). ¡si es la depre…la condenada depre, que hacia allí. Se lo pregunte pero no me contesto, pero no hacía falta, estaba en su casa. Si eso era yo había caído por fin en el fondo del pozo de la depre, fue fácil caer pero… como salir. Toda yo era pensar, y contra mas ideaba formas ,esa sombra se iba separando como enfadada, como extrañada de mi rechazo, ir a su casa entrar hasta el fondo y luego querer desesperadamente salir de allí no le cabía en sus neuronas (o lo que tenga la depre en la cabeza…si es que tiene cabeza no lo sé la tenía a mi espalda la sentía pero no podía verla, solo se que ya no me abrazaba ….mire hacia arriba hacia la luz… y vi con temor que el rayo se estaba apagando, cada vez a más velocidad, y yo pensaba donde estaba mi ángel de la guarda mi esperanza o quien sea que no me sacaba de allí. Justo cuando iba a volverme a mirar cara cara a la depre sentí el ruido era muy sutil apenas un roce, no sabía que era pero me inspiro una gran esperanza, seguí mirando y de pronto les vi……. Poco a poco por las piedras lisas bajaban mis tres gatos Mateo, Nicolás y Santiago venían con los dientes fuera gruñendo y mirando a la sombra con rabia y esta fue retrocediendo hasta la pared del pozo, gruñendo también yo no sabía que las depre se enfadaran pero se enfadan, y mucho….Le hicieron frente y ella gruñendo como ellos se fue pegando a la pared y se incrusto en la piedra. Los gatos me agarraron como pudieron, me empujaban, me tiraban del pelo pero allí íbamos hacia la luz. Ya, hacía casi la salida los gatos ya no me podían sostener y cuando creí volvería a caer, de la boca del pozo callo una frondosa cola gris llena de pelos como algodón, era la cola de mi perro Maximiliano allí me agarre, los gatos me empujaron y entonces Sissi mi perrita me saco a tirones del pijama, y de pronto estaba fuera, no sabía que había pasado, pero allí estaba las vigas del techo de madera y no el sol y el suelo las losas de cerámica no el pozo y las piedras. Ves me dije levantándome del suelo todo eso te pasa por perezosa si querías café levántate y vas por el sin mayor trámite, y hazlo con alegría no con la nariz de bruja y la cara de vinagre, así no volverás a caer al pozo, que ya viste que es bien feo y triste y sobre todo muy solitario, así que arriba y adelante y que esa sombra se quede en su casa hundida en la piedra negra. Fui tome café hice unas cosillas y después tranquilamente me fui a colorear dibujos de flores y campos verdes y mis pequeñines peludos conmigo siempre conmigo.


Antonia Morales Diez

Un día en el Parque Simón Bolívar



Por: Maureen Hidalgo Ch.


Corría el año de 1968, entre a primer grado en la Escuela Abraham Lincoln, con mi enagua de paletones que se abrochaba a un lado, mi blusa blanca y mis zapatitos de cuero de amarrar con cordones. Tuve que aprender a atarlos porque solo había usado con hebilla. Mi bulto era de lona a cuadros rojos, mi mamá quería que fuera de cuero para que me durará más pero no lo podía abrir. Toda una aventura me esperaba. No fue fácil dejar a mi madre de hecho me puse a llorar cuando ella se fue, pero Lorena una de mis compañeras me ánimo y me senté junto a ella, toda esa semana. Los días iban trascurriendo con normalidad era muy fácil para mí porque mi hermano mayor ya estaba en segundo grado y yo ya había aprendido a escribir algunas palabras: mamá, papá, casa y masa.
Antes de que terminaran los días de verano las maestras de primer grado organizaron un paseo al Parque Bolívar. La ilusión con la que esperaba ese día no me dejaba dormir. Lo más lejos que había ido era al Hospital San Juan de Dios y al Mercado Borbón pasando por el Mercado Central. Pasar por ahí me daba mucho miedo porque los carretones con caballos siempre estaban alrededor del Mercado y los caballos se sacudían y relinchaban y si me pateaban. E ir al parque yo sola en un bus con todos mis compañeros era increíble. Ese día mi mamá me preparo un emparedado de mortadela, dos huevos duros y una botellita con fresco de chan. Además me dio una moneda de cincuenta céntimos, (un cuatro) para que me comprara algo. En una bolsa de papel de esas que le daban a uno en el estanco eche todo y lista, a pasear.
Tenía muchas expectativas porque los domingos siempre íbamos al cine y la mayoría de las veces veíamos las películas de Tarzán esas que protagonizaba Johnny Weissmulleer o Lex Barker y mi maestra nos había dicho que el parque era como una selva y había animales y yo me lo imaginaba igual.
En el bus cantamos hasta que estuvimos ahí, cuando nos bajamos, llegamos a un portón antes se entraba por arriba, por la Casa Amarilla. Empezamos a bajar por unas gradas entre árboles y enredaderas que colgaban de lo alto de las copas. Mis ojos curiosos buscaban los monos no fuera a caerme uno encima, y mientras veía arriba, veía abajo por si acaso una serpiente se quisiera arrollar a mis tobillos, como lo había visto en Tarzán. Para mi sorpresa no era así, nos detuvimos y echamos un vistazo desde donde estábamos se veían las jaulas y algunas fosas inmensas donde estaban los animales.
Empezamos el recorrido por donde habitaba el lagarto y algunas tortugas, todos parecían muertos pues ninguno se movía, vimos una danta que olía…, un oso hormiguero, los monos que jugueteaban llamando la atención. Las serpientes no andaban por ahí estaban en una de esas fosas y tampoco se movían. No era como me lo había imaginado pero era muy bonito. El león se oía por todo el parque y eso agitaba mi corazón.
Llegó la hora de almorzar, cambie la mitad de mi emparedado por la mitad de uno de pate y jalea que traía un compañero. Le di un huevo duro a mi maestra y el otro lo vote, a mí no me gustan, las yemas se pegan a los dientes. Y con la moneda de cincuenta céntimos me compre una cremoleta de fresa que valía veinticinco céntimos, la niña Luisa, mi maestra me la tuvo que comprar porque yo no llegaba al mostrador de la soda. Quería comerme otra pero ya no dio tiempo. Nunca un helado me supo tan rico.
Después de ver al pavo real y otros pajaritos, fuimos al castillo, que era enorme a mis ojos, pero no se podía entrar. Después de esto llego la hora de regresar, subiendo las gradas volví a ver los arboles esperando ver un mono o una serpiente, por si acaso, pero no había ninguno. Volvimos a la escuela. Este fue uno de los días más divertidos de mi vida.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Un día cualquiera

por Maureen Hidalgo

En mi corazón guardo días especiales que nunca se podrán borrar, el nacimiento de mis hijos, el día en que me case. El día en que les di el último adiós a mis papás.  Días tristes muy tristes y días inmensamente felices.
Pero, este día era un martes como cualquiera, como tantos otros en el calendario, me levante temprano como siempre, mis hijos se fueron a estudiar y mi esposo a trabajar. Era un día soleado, hermoso, me dispuse a hacer lo de todas las mañanas, recoger los regueros del desayuno, regar el jardín y recoger la ropa para lavar. Pasaban las siete de la mañana, encendí el radio para sentirme acompañada con la voz del locutor.  Minutos después, una noticia urgente rompía la rutina de la programación. Un avión chocaba contra las Torres Gemelas en Estados Unidos.  Inmediatamente encendí el televisor, estaban pasando las imágenes, un avión impactaba una de las torres.  Un accidente tan increíble cómo  era posible. No paso mucho tiempo cuando otra aeronave se estrellaba con el otro edificio.
La gente corría despavorida, sin dirección, gritaban, lloraban, sin entender que pasaba, bomberos y camiones de emergencia llegaban al lugar, la gente se lanzaba por las ventanas de las edificaciones que ardían en llamas hasta que se desplomaron.
Sentía que no podía ser una espectadora pasiva, algo tenía que hacer,  a quien llamar, y ellos que podían hacer, si todo el mundo estaba viendo lo mismo que yo y no podían hacer nada. Mi corazón se agito, las lágrimas empezaron a correr sin control por mis mejillas. Una angustia y ansiedad recorrieron todo mi cuerpo. Un temor que me asfixiaba me embargo. Caminaba, lloraba y no podía respirar. La noticia continuaba, dos aviones más ya habían sido secuestrados e impactados en otros lugares. No podía imaginar que sintieron los pasajeros de esas naves viendo como la muerte estaba frente a sus ojos. Junte mis manos y empecé a clamar a Dios que nos guardara, ya no me podía mover, mi mente no comprendía que era lo que pasaba, solo sentía que en cualquier momento un avión podría caer en mi patio.
El terrorismo ya era parte de mi vida y era una realidad que no podía manejar.

Un día cualquiera se convirtió en un día de terror, dolor, tristeza, incertidumbre y muerte. Ya el 11 de setiembre nunca volverá a ser una fecha más en el calendario, y el día parece interminable y la noticia no acaba.

martes, 30 de agosto de 2016

No me arrepiento de nada

..

Uno
Podría decir “no me arrepiento de nada”, pero sería casi igual que decir “me arrepiento de todo”!
Cuando el diccionario dice que arrepentirse es pesar por haber hecho o dejado de hacer alguna cosa, esto también puede significar lamentarse o sentirse culpable.
Si  contabilizo mis días vividos, que son como 25.185, cuantas acciones pude realizar en ese lapso que debería lamentar? Llevo a cuestas la millonaria suma de 36.266,400 minutos, en cuántos de ellos cometí acciones reprochables?    


Dos
Somos una  amalgama de elementos materiales e inmateriales, visibles e invisibles, que van creciendo y acomodándose con el tiempo. Ese crecimiento y aprendizaje  a veces es armonioso, pero muchas veces constituye un revoltijo disonante entre unos y otros. No podemos transformar el pasado, pero si cambiar la mirada y el énfasis que ponemos en ello,  porque en todo lo que hacemos, usamos las herramientas que disponemos en ese momento. Ayer no teníamos la experiencia ni el conocimiento de hoy. Siendo humanos, tanto el error como el aprendizaje son parte de nuestra naturaleza, así que el cambio es la única opción para evolucionar humanamente.  


Tres
En ese lugar oscuro y húmedo pasaba muchas horas culpándose y arrepintiéndose, alternadamente. Luego del gran evento tuvo que  salir y no encontró un rincón cómodo donde rumiar sus dolores, entonces no le quedó más que caminar y así entre el sol y el aire fresco descubrió que su ropa era tan antigua y le sentaba tan mal, como sus sentimientos.

 Evelyn Silva 

D espedida



     “Mirad las cosas de arriba”.  Así reza un retablo que imperioso me grita en silencio esa frase inequívocamente cada mañana.  Se encuentra colocado sobre la pared opuesta a mi cama, de manera que me es imposible abrir los ojos y no verlo. Y cada mañana es capaz de enviarme un mensaje diferente.  Filosófico, profundo, simbólico, renovador y, por qué no,  hasta aburrido a veces.
     Es ese regalo que, extrañamente y sin saberlo, en el momento en que se recibe, se adhiere a nosotros y está allí, siempre…como que se niega a dejarnos y…de alguna forma, es un poco nosotros.  Ahí está.   La relación simbiótica que se estableció  y nos cambió  en un segundo.
     El día prometía ser claro y caluroso esa mañana de abril en que desperté y mis ojos tropearon con el saludo corto pero locuaz del retablo.  Me sentí inexplicablemente molesta.
--“Qué me quieres decir hoy? “ lo reté con valentía.
--“No tengo tiempo para jugar a la metafísica.  Tengo prisa.”
     Porque,   para qué filosofar como a veces lo hago en las mañanas luego de que leo la consabida frase.  Porque la leo.  No me contento con saber lo que dice.  La leo todos los días, si aquella mañana, qué podía  ser más simple que saber que debía apurarme para ir a visitar a  mi mejor amiga que se encontraba muy grave en cuidados intensivos.  La aprehensión abrazó todo  mi cuerpo y una indescriptible tristeza empezó a gatear dentro de mi ser.
     Mi amiga del alma me estaba esperando.  Tenía que verla.  Las horas se arrastraban lentas y perezosas, cual hojas otoñales subían con la brisa cálida y bajaban sin cambiar el tiempo.  Y yo tenía prisa.  Ese día no podía “mirar las cosas de arriba”.
     Cuando logré llegar al hospital, el corazón me latía sin control.  Su loco resonar me estaba enloqueciendo.   Respiré hondo y profundamente y sin quererlo ni pensarlo, miré hacia arriba.  Fue inevitable.  Di gracias a Dios por poder hacerlo.  Eso tan sencillo:  respirar por mi misma.  Saborear la vitalidad del día por mis propios medios.  Mi amiga no podía hacerlo. 
     Llegué al cuarto piso y recibí las instrucciones necesarias antes de entrar al cubículo especial.  Volví a respirar hondo y me sentí egoísta y vil porque mi amiga no podía hacerlo.
     Al verla como un Cristo en agonía,  toda entubada e inerte,  no sabía que decirle.  ¿ Cómo expresar tu amor y gratitud en cinco minutos de visita? 
     Mi amiga.  El regalo que Dios me hizo para calmar mi zozobra cuando inicié mi  tercer año en el colegio.  Ahí estaba ella.  Muy tempranito.  Como siempre.  Y desde entonces se me pegó en el alma.  Ella era el la sonrisa y el saludo cálido de mis mañanas.  Los estudios y los  sueños  las alegrías, tristezas, esperanzas y secretos compartidos.  Mi “Gorda” amada. 
     Compartíamos fiestas, cumpleaños, bodas, bautizos, navidades y familias agrandadas.  No nos visitábamos con frecuencia pero yo sabía que ella estaba siempre allí, como el retablo ante mi cama.  No fallaba.  Y ahora, ¿  qué le podía decir? ¡ No podía resumir cuarenta años en el puño de mi mano.  ¡ ¡Qué cortas se quedan las palabras cuando miras hacia atrás y ves tantos recuerdos y nostalgias!
     Miré hacia arriba.  Sí como no había querido hacerlo en la mañana.  Sentí valor  y tan solo dije ‘gracias”.  Una lágrima rodó por su mejilla y sentí que se me partía el alma.  Quiero creer que me escuchó, que sabía que quería animarla aunque la sabía conocedora de lo  dulce y amarga que es la impotencia humana.
     Cuando salí del cubículo temblaba.  El aire acondicionado me decía a mi misma.  ¡ Qué frío de agujas más insoportable! Su esposo me abrazó porque él también estaba inconsolable.  Me ofreció llevarme de regreso a casa.
     Ya de camino le conté un sueño que había tenido con la Gorda.  Traté de buscar las palabras adecuadas porque no quería romper su fe ni quebrantar sus esperanzas, pero lo cierto era que ella con nosotros ya no estaba.  El manejaba y seguía hablando sobre su esposa.  Yo le contestaba,  Conversamos mucho porque creo que ninguno de los dos quería escuchar la voz de la muerte que acechaba.
     Llegué a casa muy agotada, deseando que el día terminara.  ¡Qué ironía más grande!  ¡Hacía unas horas deseaba que el tiempo no volara!
     Me preparé para ir a la  cama.  Miré el retablo que inescrutable me hablaba. “Mirad las cosas de arriba”.  Y yo le contesté :
-- ¿ Qué tienen las despedidas que cansan tanto el alma?
 Marlene Murillo Coto

     

La espera

Ese  instante, en que desapareciste de mi vista, quedé frente a esa puerta, rígida, helada, experimentando mil sensaciones inexplicables, sin poder ni siquiera pestañear. Quise correr tras de ti pero la fuerza me flaqueó, no había ánimo, estaba devastada.
Pasaron unos segundos que parecieron muy largos, sentí que mi cuerpo cedía e iba a desplomarse. Toda la fuerza, la entereza que había fingido delante de ti, en ese momento se desmoronó y entonces me acomodé en un sofá, con mis ojos secos, mi corazón desgarrado, mi espíritu vencido. Y ... Entonces recurrí al único,único que podía mirar dentro de mi alma, le hablé como a un amigo, como a un padre, le expliqué que podía prescindir de todo en la vida y también porque no era capaz de vivir sin ti. Le amenacé, como la más irreverente de sus hijas : "me quitaré la vida, si no me ayudas", mientras mis manos estrujaban un rosario.
Había llorado tanto, oraba noches enteras en la penumbra de mi dormitorio, hasta que el cansancio me doblegaba y ahora sólo quedaba la impaciente espera del resultado de tantas oraciones, ruegos, de tantos momentos de dolor, de terror de perderte.
Después de cuatro horas eternas, salió la doctora con su cara cansada pero alegre y me dijo: "señora, la operación fue muy complicada, pero resultó bien, su hija vivirá".
Este ha sido el día más feliz de mi existencia, fue como si volvieras a nacer. Gracias Señor por tu infinita misericordia.

(Dedicado a mi hija María José, con quien viví momentos muy difíciles, siempre te amaré.)

Ana Lorena Quesada Roja

lunes, 29 de agosto de 2016

soy...

En una tarde de domingo, de esas tardes soleadas y calientes que presagian algunas lluvias perezosas que nunca se concretan,  pues se van en sonidos de truenos lejanos y de vientos sin rumbo, contemplaba yo pasar el tiempo a través de la ventana que da al patio, donde se mueven las ramas de las plantas con total abandono y algunos pajaritos intentan cantar sin mucho entusiasmo, acentuando el sinsentido del ánimo que siento.
Deseo responder, sacarlo a la luz, hablar un poco sobre ello, pero nada ha sido posible; todo intento ha fallado. Las palabras se niegan a tomar forma, las ideas se vuelven cual grises nebulosas, el fastidio me ataca y continúo mirando por la ventana. El sol ya no está presente, las nubes se empecinan en anunciar la lluvia, el silencio se apodera del ambiente , la tarde finalmente va cayendo, solo los truenos permanecen.
Planté esos árboles y esas plantas cuando terminaron de construir la casa, porque yo Soy jardinera. Puse color y formas donde no existía nada y cuidé por tantos años ese patio y ese jardín que ahora que lo pienso, no recordaba que fue sólo tierra por un tiempo.
El cuarto donde escribo,  fue antes taller de mil proyectos. Una mesa grande donde se colocaban telas y patrones lo llenaba, al igual que las máquinas donde se cosía; yo sin dudarlo contestaba, Soy costurera.
 Yo Soy artesana. Soy tejedora. Confeccioné diversas piezas con lanas e hilos de un sinfín de colores, que aún se asoman en algunas gavetas que guardan sus tesoros dentro de la habitación. Ahora el espacio lo llena un sofá, perfecto para leer y soñar un rato. Soy lectora, Soy soñadora y también Soy escritora. Acá se encuentra la computadora y son sus teclas las encargadas de jugar con mis ideas.
Allá en la mesa redonda del comedor, se encuentran las cajas de lápices de tantos colores, láminas donde coloreo sus imágenes, algunas  terminadas y otras esperando turno. Soy artista. Canté las grandes obras de la música sinfónica coral. Participé actuando en tantos montajes de ópera a través de los años. Soy cantante, Soy actriz.
Ahora que los años se derrochan sobre mi como luces de bengala, llenando mi cuerpo de fulgores nunca antes sospechados, ahora que el calendario de la vida me dice que tengo muchos años, dejando a mi mente en total confusión, ahora se dice que Soy una mujer madura. Gran título obtenido bajo el requisito de muchas equivocaciones, desvaríos, aventuras y desastres de todo tipo. Finalmente encuentro esa línea delgada y profunda que se llama experiencia o tal vez la llame Sabiduría, que al final de cuentas me llega mas decir que Soy Sabia a decir que Soy lo que Soy , porque no quedó mas remedio.
Lia Ferreto. Agosto-2016.




domingo, 28 de agosto de 2016

Yo soy ......


   
                           Por Maureen Hidalgo Ch.
Quisiera escribir el  mas dulce poema que dijera:
             Yo soy la lluvia  tardia en el verano
              La brisa fresca en el desierto
              El abrigo y consuelo ante la adversidad.
Pero, por el contrario sera una prosa que diga:
Yo soy la mujer que se levanta todas las mañanas con el sol. Prepara desayunos, almuerzos, tiende camas y comparte un momento de prisa con su familia antes de que se vallan a trabajar. Se queda  limpiando, lavando, arreglando la casa, y peleando con las telarañas de su mente.
Yo soy esa mujer que a solas se encuentra con ese amigo entre comillas, buscando coqueta su aprobacion. El espejo, a veces cruel y despiadado me mira y me recuerda que los años han pasado y se notan en el color de mi cabello y en las lineas de mi piel.  Otras veces amoroso me recuerda con cariño la herencia de mis padres, lo alargado de mi rostro y la nariz aguileña que me hacen unica y de una belleza rara y original. Y la ausencia de ellos de mis papas se hace mas llevadera cuando los veo en el reflejo de mis ojos.
Yo soy una mujer, una esposa, una madre, a veces sentimental y soñadora. Amorosa y protectora.  Otras egoista y vanidosa.
Y ahora ; aprendiz de escritora.

viernes, 26 de agosto de 2016

Quien soy


Soy nieve en las cumbres y fuego en las arenas, Como dijo un poeta paisano mío, Porque empiezo así….porque no sé qué decir que aclare mi presencia en este mundo…Supongo que debo tener tres fases: La que fui, la que soy y la que seré, pero todas son distintas y cada día lo serán más. La que fui era con mucho la mejor, la más divertida la más audaz la que siempre lo quería hacer todo y la mayoría de las veces lo consiguió, la que vivió unos pasitos antes de su época, la que quería volar, si de suerte era la mejor, tenía sus tropiezos pero nada importante, la mayoría de las veces era feliz y estaba satisfecha y en paz conmigo. Si la mas de las veces era nieve en las montañas y quemaba en la arena, si yo fui una persona no importante pero si amigable querida y divertida, bueno con un montón de amigas que lo decían y yo por supuesto las creía. La actual :Quien soy pues ya ni tan divertida ni tan amigable ni tan feliz, bueno a ratos lo soy, luego tropiezo me caigo al pozo y espero a salir como Dios me da a entender, pero suelo salir sin mucho deterioro al menos por ahora. Cuando estoy fuera soy casi como un poquito la de antes, aun distingo la nieve del fuego, leo mucho, visualizo la lectura, la vivo me la imagino y ahora pinto como cuando era niña y me compraban lápices de colores y cuadernos de colorear, no sé si es una arte terapia o un simple regreso a la niñez, para el caso no me importa, me gusta y del ultimo pozo me saco un lápiz de color y un mar profundo y eso me vale. Ya no soy la que salía a trepar y la que quería volar, aun quiero lo que pasa es que ya no puedo, la cruel naturaleza se encarga de eso pero aun así ,cambié el volar por un lápiz….no es una tontería yo lo recomiendo, sirve al igual que los libros nos llevan a otro mundo al de los sueños porque vemos lo que queremos ver no lo que nos dicen como en el cine, vemos nuestros visiones e ideas, lo mismo que al colorear pintamos lo que queremos y no tenemos modelo que imitar, la naturaleza hace lo suyo mi lápiz hace lo mío lo que yo quiero, lo que yo veo…y si veo nieve en la playa eso es realidad a mis ojos y fuego en las cumbres pues algún bosque por desgracia se están prendiendo pero es mi yo y por lo tanto es mi realidad en ese instante eso está pasando y lo estará hasta que yo quiera….La que seré, esa si que es aún una incógnita, se la ve venir pero espero y deseo que aún no llegue que se quede dónde está un tiempo lo más largo que se pueda, al final vendrá no queda otro remedio pero mientras prefiero quedarme en el puesto de ahora, sin ser la gran cosa es cómodo y me permite estar bastante tranquila , quien quita que la otra no traiga el pozo más grande y ni siquiera tenga nieve ni fuego, solo silencio y recuerdos, batallitas que contar a los nietos que no escuchan ….
Bueno esa Soy Yo más o menos a ratos puedo cambiar pero en general es así, y debo ser feliz porque distingo nieve de fuego y las cumbres de las arenas y tengo aun amigos y compañeros con los que hablar y pasarlo bien.


Antonia Morales Diez

martes, 9 de agosto de 2016

Lo que soy


Evelyn Silva
Aquí estoy yo, la suma de todos los seres que me antecedieron. El ombligo como sello inconfundible de la amarra con mi madre, mi padre y todas aquellas personas que siguen la cadena.
Soy sólo un diminuto hilo de un tejido inconmensurable, único, indestructible.
Mi piel tiene el sello del desierto y mis pies todos los caminos que recorrieron.
Sus manos se abrieron para acariciar a mis hijas y esos abrazos se los debo a mis nietas.
Sus voces me hablan a través de los pájaros, el viento entre los árboles, los grillos y el silencio, que dice mucho más.
También me cantan con la lluvia, el agua en los riachuelos y las olas que murmuran sin cesar.
Por la noche me arropan en el deleite del silencio reconstituyente, esperanzador.
Todas sus visiones me sientan frente al mar.
Con la ternura transmitida he construido sólidos puertos a donde puedo llegar cuando agobia la tristeza.
Me nutrieron con solidaridad por eso puedo llorar con una melodía, gozar con un trozo de pan, revelarme a la injusticia y el dolor ajenos.
Muchas veces reconozco mis pequeñeces y puedo recapacitar, pero también soy muy vulnerable cuando me aprisionan los peores defectos.
Sin embargo, siempre están ellas y ellos congregados, sosteniendo una hebra, para que yo siga existiendo. Están aquí, conmigo, yo me inclino y les agradezco todo.


Si no hay pan para los pobres, no habrá paz para los ricos


Evelyn Silva

Por fin he abierto el baúl donde guardabas algunas telas preciosas, descubriendo con asombro trozos de tapices, bordados, drapeados, brocados. Mis mejillas han acariciado el terciopelo y he resbalado la mirada a través de sedas y velos, pensando cómo disponías tan exquisitas telas para vestir adecuadamente con muebles y cortinas esas elegantes casas de tus clientes. Imagino las diversas texturas, el grosor y caída de esos lienzos; los colores y tonalidades para combinar con la luz y la sombra la frialdad o calidez de los ambientes. Debe haber sido una fiesta de posibilidades elegir entre tantos tipos de telas y estilos de muebles!
Pero como nací entre tan deslumbrantes tejidos y en medio de ellas hice mis primeros pasos, nunca me detuve a pensar que tal vez de allí venían esos arrebatos por disfrazarnos cuando jugábamos interpretando obras de teatro. En más de alguna oportunidad creo haber sido Cleopatra y mi hermano Claudio cuando menos debió ser Julio Cesar!

Querido Papá desde hace días deseaba escribirte, para comentar cosas. Viste la nevada del otro día en Santiago, muy impactante verdad? Hacía muchos años no nevaba así, supongo desde aquella vez que nos levantaste de madrugada y salimos los cuatro a recorrer la ciudad vestida de blanco, que espectáculo tan deslumbrante!

Aprendimos tantos gestos de ti, como por ejemplo esa vez que estaba helando de frío y paseando a Boby nuestro perro, volviste al rato, muy rápido y preocupado, fuiste directo al armario, sacaste tu hermoso abrigo azul y volviste a salir. Al regresar dijiste: un hombre cesante andaba congelándose, él lo necesitaba más que yo…

También esa otra oportunidad en que sentimos un frenazo como de choque, al salir corriendo nos dimos cuenta que habían atropellado a alguien en bicicleta. A lo lejos sólo vimos que subiste en un auto y te fuiste. Regresaste mucho después y luego de bañarte y cambiarte ropa, muy triste comentaste: era un niño del colegio suizo, se le metió al auto, su sangre me corría por las piernas cuando sostenía su cabeza; no estoy seguro si se va a salvar. Al tiempo supimos que el padre suizo te había buscado para darte dinero y así evitar que declararas la imprudencia del niño en tribunales, estabas tan furioso… pero el niño se había salvado!!!

Ahora creo es importante que sepas algo que nunca te dije, que esas sencillas actitudes tuyas nos formaron a mi hermano y a mí, creando valores y sensibilidades imprescindibles para abordar la vida. Por una parte esa conciencia fundamental hacia las otras personas y luego, la permeabilidad a toda actividad artística, ambas constituyen un nudo de valores estéticos y morales invaluable que nos legaste.

Aparece con claridad esa faceta de tu vida, en que te relacionaste con tanta persona dedicada a la pintura, escultura y arquitectura; pudiendo plasmarlo en la tapicería y el cortinaje, creando esas verdaderas “puestas en escena” que constituía cada contrato.
Entonces frecuentemente llegabas con cuadros o grabados; óleos o acuarelas, tus preferidas marinas o paisajes de montañas y lagos; adquiridos para ayudar a artistas en apuros, cómo te dolía contar sus desventuras y aflicciones. De esa época recuerdo las conversaciones sobre los muralistas Diego Rivera y Alfaro Siqueiros; la gran creación de Picasso sobre la guerra, el sufrimiento y el dolor del rompimiento personal y universal, que dejó plasmado en Guernica.

En ese entonces no sabíamos que los acontecimientos nos separarían, que yo saldría del país y eso nos impidió disfrutar juntos del ecuatoriano Guayasamín, tampoco conocíamos los portentos de costarricense como Max Jiménez, Francisco Zúñiga o Paco Amiguetti y uno de los escultores más recientes, para mi gusto notable, como Fernando Calvo.
Sabes papá, estaba recordando cuanto disfrutabas la poesía, por supuesto de la Mistral y Neruda pero también de muchos otros como Pezoa Veliz. Claro que eso venía de muy atrás, de la inspiración que te traspasó tu hermano mayor al que adorabas, destacado ebanista y bohemio irremediable, quien escribía poesía en los lugares ocultos de los delicados muebles que construía.
Hay un gran un poeta costarricense que no conoces, que tal vez habría sido un Nobel, me refiero a Jorge Debravo, de quien te leeré: “Soy hombre, he nacido, tengo piel y esperanza. Yo exijo por tanto que me dejen usarlas…”.
Te veo asombrado y triste al constatar los estragos de esta globalización galopante junto a la deshumanizante corriente neoliberal. Por eso cuando encontré este graffiti en una muralla “Si no hay pan para los pobres, no habrá paz para los ricos”, repasé muchas de las conversaciones que sosteníamos respecto a la realidad de una sociedad discriminadora y excluyente. Estoy cierta que ese fue tu afán y todavía me estremece porque eso nos cobraban: la conciencia!
Una noche viniste a avisarnos que habían detenido a Claudio, te acompañamos a través del parque, nos abrazamos y te miré alejarte, seguro llorabas igual que yo.
Es sólo una palabra, un puño de letras: desaparecidos, pero de un insondable vacío. Me detengo en el punto donde te tragó la oscuridad y sigo la imagen de tu espalda.
Yo sabía que abrir ese baúl representaría muchas cosas….
Pero bueno, se ha pasado el rato y en este instante, prefiero quedarme con tu gusto por la música y tu cultivado oído para cantar, sin olvidar el coro al que asistíamos, aportando tu portentosa voz de tenor y yo mi quinceañera articulación de soprano. Me quedo por tanto, en una de esas exquisitas veladas frente a la chimenea, escuchando música coral o alguno de los folkloristas como Violeta Parra, Victor Jara u otro, en discos de acetato, con un reposado vino caliente con naranja y canela, el Boby a los pies. Preferías Mozart a Bethoveen, verdad?