martes, 26 de mayo de 2015

Alguien tenía que hacerlo


por Rita flores

Subía el empinado y polvoriento monte, con pereza, con desgano, sin entender porqué su madre insistía en que cada cierto tiempo, fuera a visitar al viejo de su padrastro a esa choza desvenzijada donde vivía desde hace muchos años, Un camino realmente tortuoso, cansado, que aún con sus 20 años, le exigía un esfuerzo inmenso.

Mientras caminaba con dificultad, pensaba que El, había escogido ese lugar y lo había convertido en su propia cárcel, además de que le servía de excusa para aislarse y no tener que hablar de sus asuntos con la gente.

Eso si….de vez en cuando se le veía frecuentando la casa de la “ madame”, como era la costumbre de muchos hombres del pueblo , en especial los días en que recibían el salario y acudían a realizar las compras de comestibles.

Ensimismada en sus pensamientos, se acercaba a su destino al mismo tiempo que una sensación extraña la invadía, mezcla de miedo, culpa, enojo, algo que ni ella misma comprendía, pero debía cumplir con la orden de su madre.
_ ¡Sos una desagradecida!_ le repetía siempre su madre
_ Solo servís para decir mentiras y andar inventando historias-

Recordó que desde muy niña escuchaba estas frase, pero…bueno, si ..…le encantaba inventarse historias que terminaba por creérselas, historias en las cuales siempre había alguien a su lado que la protegía y quería para siempre.

Para el viejo , no debe ser tan difícil vivir ahí, debe ser feliz… , solo , aislado. A ella le hubiera gustado vivir así, sin pensar en nada, sin ese dolor que a menudo sentía en su cabeza , en su corazón, en todo su cuerpo, y que un día trató de aliviar con aquellas pastillitas que encontró en una gaveta, pero no…no hubo alivio. Despertó en el hospital , con mangueras en su nariz y agujas es sus brazos y gente con batas blancas a su alrededor que le repetían :
_ ¡Eso que hiciste es malo! ¡!es pecado!-
-¡Tenés que ser feliz!.-

Nunca comprendió porque le decían eso, ella solo quería aliviarse.

Estando frente a la cabaña, notó que parecía más oscura que de costumbre, al acercarse escuchó ruidos y gritos , asustada se escondió, y por una rendija de la pared, vio al viejo amarrado a una silla, con cara de pánico, y pidiendo que no le hicieran daño, eran dos hombres jóvenes, uno vestía con camisa amarilla y el otro camisa azul, los encargados de propinarle golpes y patadas, mientras que la mujer , que en ese momento le recordó a la Madame del pueblo, gritaba enfurecida:
-¡ con mi hijita nadie se mete! ¡nadie le hace daño!
-¡ La vas a pagar!-
La golpiza termino, cuando la mujer dijo:
-Vamos, creo que ya está muerto-

Permaneció quieta, como de piedra , con miedo hasta de respirar, para no ser descubierta, sin sentir nada. Solo se repetía:
-¡Alguien tenía que hacerlo!
-¡Alguien tenía que hacerlo!
Casi de noche abandonó su escondite , regresó a su casa sin atreverse a entrar al interior de la cabaña .
Esa noche no fue diferente a las demás, nadie la esperaba, ni nadie preguntó nada, razón que la eximió de contar cómo había sido su día, además , pensó: _
_,no tengo nada que contar, nunca me han creído, esto tampoco me lo van a creer.

A los días, llegó la noticia a su casa, de que a su padrastro lo habían matado y que tenían presa a la Madame y a su cómplice , un hombre que vestía camisa amarilla el día del arresto.

Ella solo murmuró:
-¡Yo ya lo sabía! – ¡Pero falta uno!
Solo se oyó la voz de la madre que gritó:
¡Ves que sos loca y que siempre inventas cosas!

¡Qué contrariedad!


       Las imágenes de Zeneida llegan claras a mi pensamiento, a través del espejo de tiempo. La veo moverse con rapidez, cargando ollas y tablas de picar, de un lugar a otro. Lleva uno de sus viejos y rústicos delantales, del que cuelgan unas gasillas; para tenerlas a la mano cuando las nietas necesiten enhebrar el elástico, a los económicos calzones de manta, que les fabrica la madre. 

       El ajetreo es inacabable. Prepara la comida, pero a la vez, tiene que encargase de la atención del resto de la familia, demasiado grande para su fuerza de trabajo y su estabilidad emocional. Dos de sus hijas son profesoras de enseñanza especial y regresan a la casa, esperando encontrar todo en orden y para completar el enjambre, su hija, Clarita, parió recientemente el sétimo retoño, en menos de diez años de casada con Miguel.

       La mujer espera que la comida esté lista a tiempo, cuando aparece el papá de las chiquillas, que regresa de su trabajo y le dice: -"Doña Nena, ¿me regalaría una taza de café?, tengo que volver a salir".

       En la pulida superficie se refleja la cara angustiada  de Zeneida, ante la solicitud, mientras de sus labios brota aquella expresión tan suya: “¡Qué contrariedad!”.  Ella siempre mantiene una cafetera de agua hirviendo, en una  de las hornillas del anafre, pero en aquel momento no hay agua caliente, porque las dos hornillas  están ocupadas por alimentos. Pero, de momento, esa magia universal que nos rodea, le ilumina chorrear el café, con el caldo hirviendo de los frijoles.

       Antes de salir, Miguel le da las gracias y le dice: -“doña Nena, el café de hoy estaba delicioso”.
       Y el reflejo devuelve la maliciosa sonrisa que se pinta en los ojillos azules de la abuela.
Renata Castro

Detenida y en libertad



Un domingo de junio, Sarai venía de regreso a su país saliendo del área de Kurdistán en el Norte de Iraq, había servido como misionera tres años. En ese tiempo, los aviones comerciales no hacían escala en Bagdad debido a la presencia de Saddam Hussein, por eso viajó en autobus desde donde ella vivía pasando una noche en Duhok, para luego continuar  hacia la frontera con Siria.
Al llegar a la frontera iraquí, cruzó en una lancha para llegar a la frontera con Siria. Como ella trabajaba con una organización no gubernamental tenía el permiso legal de su permanencia en Kurdistán, pero antes de cruzar, el permiso le fue retirado, al llegar a la frontera de Siria le aprobaron otro permiso para poder continuar el viaje hacia Damasco. Cuando ya se encontraba en territorio sirio, quiso tomar un vuelo interno para viajar más rápido hacia Damasco, pero no encontró cupo. Debido a este contratiempo compró un tiquete para viajar en bus, el viaje duró 11 horas y tuvo que viajar sola en una cultura donde la mujer no lo hace, llegó a Damasco un martes  alrededor de las 6:00 a.m.
Una vez en Damasco, se dispuso a hacer la reservación en el hotel para descansar por  dos horas del agotado viaje, desayunar, y luego ir a la Oficina del Partido de Kurdistán alrededor de las 8:00 a.m, allí se encargarían de tramitarle la visa de salida ya que su vuelo de regreso estaba planeado para el domingo  de esa misma semana y debía hacer el trámite rápidamente.
Al llegar a la oficina respectiva, el funcionario le indicó que no podía tramitarle su visa en tan pocos días ya que tenía alrededor de 300 pasaportes antes que el suyo. Sarai estaba enojada y en silencio sin poder expresar a gritos lo que sentía en ese momento.
El encargado le recomendó que fuera directo a la Oficina de Migración para realizar el trámite y le indicó que no se preocupara porque no tendría ningún problema. Como Kurdistán no es una nación, ella no tenía la evidencia en su pasaporte de que estaba en el Kurdistán Iraquí, porque le fueron retirados ambos permisos en cada frontera, por lo tanto estaba ilegal en Siria ya que su visa estaba vencida. Confiadamente ella se dirigió a Migración, llenó los papeles correspondientes, dejó su pasaporte en trámite, y lo recogería el día jueves en la mañana de esa misma semana. Llegado el día jueves, se dirigió a Migración pero cuál fue la sorpresa que le comunicaron que no estaba listo y que se presentara hasta el sábado a las 9:00 a.m. para retirarlo. Sarai con sus emociones encontradas de que su vuelo salía el domingo y su pasaporte no estaba listo, sin poder expresar y queriendo decir lo que sentía debido a las circunstancias se retiró en silencio y regresó al hotel. Decidió hacer una llamada a su país de origen informándoles lo que estaba aconteciendo. Las instrucciones que recibió fueron que ella debía hacer todo lo posible por sí misma para salir de Siria por sus propios medios ya que no podían enviarle a otra persona para ayudarle debido a los costos y que debido a que no le entregaron su pasaporte se encontraba ya en problemas serios.
Después de realizar esta llamada se dirigió a la Agencia de Viajes para confirmar su vuelo de regreso el domingo 11 de junio, explicando que no tenía su pasaporte porque estaba en trámite su visa. Tal fue la suerte que le confirmaron su vuelo sin contratiempos. Una vez en el hotel con sus emociones en bonanza y descargando toda la presión se dispone a hacer una llamada para saludar a la familia kurda que se encontraba en Siria en ese momento. La familia le invitó a que se quedara con ellos para que no estuviera sola en el hotel. Recibió con tanta alegría esta noticia que ni lo pensó 2 veces, se dispuso a cancelar la reservación ese mismo jueves y no se percató de informar a su país de origen que iba a realizar un cambio, de modo que no sabían dónde ella se contraría después. Estando ya en la casa de la familia les explicó sin mucho detalle que el sábado en la mañana recogería su pasaporte, e iría a un banco por unos dólares y regresaría para almorzar con ellos y compartir el resto del día.
Sarai con mucha alegría y expectativa se dirige a Migración el día sábado 10 de junio a las 9:00 a.m. para recoger su pasaporte y pasar el resto del día compartiendo con la familia. Al llegar a la Oficina de Migración le indican que vaya al segundo piso y que espere a ser llamada para recoger su pasaporte. Se dirige con mucho entusiasmo a retirarlo ya que su viaje de regreso es el domingo a las 7:00 a.m. Cuando la llaman por su nombre y pasa a la oficina respectiva se encuentra con la sorpresa que le indican que queda detenida, le toman las huellas, la esposan y le cuestionan de que, que hace una mujer tan joven en Siria y que viene de un país tan lejos. En ese momento, sintió un escalofrío desde su cabeza hasta sus pies, un sin número de emociones encontradas al mismo tiempo que ustedes no se pueden imaginar. Por unos segundos quedó atónita y todo lo que pasó por su mente en esos instantes fueron momentos de angustia, temor, ¿cómo salgo de aquí?, ¿qué les digo?, ¿qué hago?, estoy sola, no me puedo desahogar, ¿cómo me defiendo?, ¿quién me ayudará?, un sin fin de pensamientos sin poder expresarse en alta voz: He perdido mi libertad, estoy presa, en unos instante estaba libre y ahora detenida. Lo único que se le ocurrió fue decirles que necesitaba un traductor, lo que le respondieron con un fuerte ¡NO!, usted está detenida, será investigada, si usted es judía está en graves problemas vaya con ese policía.
Ustedes no se pueden imaginar, ella salió de esa oficina esposada, perdió su libertad, sin poder hacer nada, con sus emociones encontradas, la subieron en un taxi y la llevaron a la Corte Suprema de Damasco, una vez allí, la condujeron 3 pisos hacia abajo en un sótano, una especie de cárcel temporal donde observó que habían hombres con cadenas en los tobillos y en el otro lado, mujeres tras las rejas. Estuvo ahí todo el dia, sin poder comunicarse con su país de origen, sin poder comer, con sed y tampoco poder llamar a la familia kurda para avisarles dónde se encontraba. ¡Qué angustia!, sin poder hacer nada.
Pasan las horas y a las 8:00 p.m. muere el Presidente de Siria, se paraliza todo en el país, Sarai en la mañana temprano tenía compañía y ahora se encuentra sola, tras las rejas y rodeada de policías musulmanes.
En su angustia y hambrienta hace una oración personal a Dios en su mente con los ojos abiertos, cuando en su propio país podía cerrar los ojos sin temor y expresarse libremente, era el único recurso disponible en semejante situación pero efectivo para que algo sucediera y pudiera salir de ahí. A las 9:30 p.m. baja un policía y la llama por su nombre y la conduce al primer piso. Le comunican en una reunión que ya la investigaron, que tienen la información de que estaba trabajando con una organización internacional en Kurdistán, que queda libre y mañana Domingo la deportarán a su país. Sarai, mujer previsoria tenía en su bolso el tiquete de regreso, por lo cual lo mostró y les dijo que no era necesario deportarla, que ella podía estar en el aeropuerto temprano, lo cual aceptaron y le entregaron su pasaporte con la visa de salida. En ese instante, experimentó nuevamente multitud de emociones, de tristeza a alegría, de detenida a ser libre, de presión a bonanza, salió de ahí, tomo un taxi y regresó a las 11:00 p.m. de vuelta a la casa y le contó a la familia todo lo sucedido y en medio de su cansancio preparó su equipaje para regresar a su país de origen en la mañana del domingo, en un vuelo de 19 horas.
Por Marta 

martes, 19 de mayo de 2015

El patio



El sábado alrededor de las 5:00 a.m. escuché desde mi cuarto a los pajaritos cantar en el patio de mi casa dando la bienvenida al nuevo día.
Me asomé por la ventana y el viento corría entre las hojas de los árboles y se veían mover sus ramas al unísono.
Jack, mi perro ladró en ese momento y fui a abrirle el portón del patio, y empezó a recorrerlo y luego buscó un lugar donde el sol estaba semi-presente y se quedó ahí por un par de minutos. En ese instante miré la gran piedra cerca de uno de los árboles y me acordé cuando mamá solía sentarse ahí para refrescarse y disfrutar de los regalos que nos dá la naturaleza.
El patio es un lugar bien espacioso, agradable para estar, reflexionar, y para comer alguna fruta.
Ana LorenaRaven

El problema de Andrea


Andrea, Ingeniera ambientalista recién graduada de una universidad del Estado, está muy feliz porque ha sido nombrada para guardar la Ley y el Orden en el campo ambiental en la provincia de Aguas Calientes. Debe iniciar su trabajo en un poblado de esa provincia llamado Caño Sucio de Aguas Calientes; ella considera que, con su trabajo, va a cambiar ese nombre tan despectivo del poblado.
Es el primer lunes de marzo y ella, al igual que miles de niños que van a la Escuela de la localidad, se presenta puntualmente en su trabajo. Son las 7:30 am. Comienza por arreglar su oficina, había llevado de su casa un helecho para adornarla, así está segura que otro ser vivo va a respirar y motivarla.
Luego de saludar al personal y compartir el consabido café, oyendo todos los chismes del lugar -que si el señor cura….., que si doña Rafaela……, que si María, la que lava ajeno…..etc., etc.- decide dar una vuelta por el poblado. La verdad que se siente muy orgullosa de su título y su trabajo; atrás quedaron las privaciones y los problemas familiares para que ella se graduara, sobre todo si analizamos que escogió una profesión muy “sui-géneris”; cómo le insistió su madre que por qué no estudiaba para maestra, así tendría casi tres meses de vacaciones. Su padre opinaba que ella, con esa mente clara, podría ser médica o abogada, pero ella insistió en que la dejaran estudiar lo que ella quería y hoy estaba en ese pueblo disfrutando de su título y su trabajo.
Conforme caminaba iba saludando y sabía que a su paso iba quedando campo para los chismes, que a no dudar surgían conforme ella avanzaba.
Ya casi al final del pueblo se encontró con una señora muy mayor que no sólo barría la entrada de su casa sino que también recogía las hojas que se acumulaban en la carretera al frente de su propiedad. Al verla, de inmediato suspendió su labor y la invitó a tomar un fresco con un tostel. Cuando Andrea aceptó, la señora le pidió un tiempito para recoger las hojas que había barrido con una palita de basura. Efectivamente las recogió y ambas penetraron en la vivienda que era un dechado de limpieza.
Mientras disfrutaba el fresco de carambola que le ofreció la señora preguntó Andrea, más que nada para iniciar la conversación, que qué haría con las hojas que había recogido; la señora rápida e inocentemente contestó que como de costumbre las llevaría al río y las echaría ahí, como hace toda la gente con la basura.
A Andrea por poco se le atraviesa el tostel que estaba comiendo y casi se ahoga con el fresco; quería decir que esa señora tan amable, que gentilmente le ofreció un fresco era una infractora de la Ley Ambiental, que esa misma mañana ella había jurado cumplir a cabalidad. ¿Qué hacer? ¿Debía llevarla presa? ¿Leerle sus derechos? ¿Le entendería? ¿Debería hacerse la tonta, tomarse el fresco y seguir por la ruta que llevaba? Pero no, ¡todo el mundo la había visto entrar en esa casa!, ¡perdería su autoridad desde el primer día de trabajo!
Con mucho pesar tomo la decisión, le dijo a la señora que debía acompañarla a su oficina. No estaba segura de que la señora entendiera el tamaño de la falta, pero ella debía explicárselo y sancionarla en consecuencia. 

Olga Emilia Brenes

El trapiche



Mi papá tenía una finca en Escazú y siempre sembraba una parcela de caña dulce para que estuviera lista en el mes de febrero que era cando nosotros estábamos ahí de vacaciones y entonces hacía una molienda a la que asistía toda la familia, era un paseo muy especial.

Contrataba a un señor que se encargaba de cortar y trasladar la caña al trapiche.

Al día siguiente muy temprano llegaban todos a Escazú centro donde los esperábamos con todo listo e iniciábamos el viaje a pie hasta el trapiche que quedaba cerca de San Antonio, era el comienzo de un paseo inolvidable.

Llegábamos sudorosos y cansados pero con mucho entusiasmo por la experiencia que nos esperaba. Había un olor a caña recién cortada que estaba estibada cerca del trapiche y a veces se confundía un poco con alguna boñiga dejada por alguno de los bueyes. Un poco más allá estaban las hojas de las cañas que servirían más tarde para envolver las tapas de dulce. Cerca del fogón estaba el bagazo de una molienda anterior que ya estaba seco con olor a caña y fermento, también había unos troncos de café que servirían para alimentar el fuego.

El fogonero comenzó su tarea atizando el fuego y se esparció un olor a madera y bagazos quemados y hubo mucho humo pero pronto se hicieron las brasas y este desapareció.

Mientras esto pasaba, papá cogió un machete y nos peló caña, era esta la segunda etapa del paseo.

Llegó el trapichero con la yunta de bueyes, les colocó el yugo y luego los amarró al timón del trapiche, de inmediato comenzaron a dar vueltas. Ahí estaban los tarros de la manteca importada bien lavados, baldes y cubetas que recogerían el jugo, ya todo estaba listo, solo había que pasar las cañas por las muelas para que saliera el jugo. Cogimos unos jarros enlozados y escarapelados y tomamos jugo, por supuesto que teníamos que escupir las basuras que lógicamente estaban en el líquido.

Ya está el jugo en la paila y el fuego enseñando su alegre color, pronto estará hirviendo.

Ya se ve el humo que sale de la paila, señal de que el jugo está listo para su primer tratamiento, que consiste en echarle un balde de agua de mozote que sirve para recogerle las basuras que son sacadas con un pazcón, éstas son las cachazas que son usadas como alimento para los cerdos. Cuando el jugo está limpio, lo clarifican con el pazcón y se forman las espumas que también las absorbíamos y al mismo tiempo se formaba alrededor de la paila el “bordo” que lo comíamos metiendo un trozo de bagazo, ya se comienza a sentir el dulce más fuerte.

El trapiche huele a miel, ya su color es rojizo y salta con alegría como queriendo salirse de la paila, es el momento de las melcochas. Papá era el que las hacía, alistaba un balde de agua fría y lo colocaba a la par de la paila, metía la mano en el agua, luego a la paila hirviente, y de nuevo en el agua, ahí estaba la melcocha con toda su belleza, roja, transparente y apetitosa; una y otra vez nos iba repartiendo a todos. También hacíamos melcochas sacando la miel con una palangana y la mezclábamos con maní, ¡qué delicia!

Luego la miel seguía su hervor dando saltos más altos para demostrar que ya casi está lista para la etapa final, la canoa de batido y los moldes para las tapas de dulce también están listos.

Acercan la canoa a la paila para echar la miel y con una paleta grande y larga comienzan a batirla, poco a poco va espesando y tomando un color más claro, de ahí cogíamos mezcla para hacer sobados, en una tabla echábamos la miel y la batíamos hasta blanquearla, revolviendo una parte con semillas de marañón, otra con queso bagaces y otra con maní. Mientras los trabajadores iban sacando la miel con una palangana y con una paleta pequeña se ayudaban para vaciarla en los moldes.

Después de un rato ya las tapas estaban listas para envolverlas, hacían unos atados con dos tapas juntas y unas tamugas con cuatro tapas, se cubrían con las hojas de la caña y se amarraban con un tipo de bejuco, y ¡listos!.

El regreso era en la tarde con hermosos paisajes de verano, llenos de bellas experiencias, de dulce y de muchos comentarios, y con el corazón lleno de alegría y de esperanza para regresar el siguiente año.


Carmen Brenes

miércoles, 13 de mayo de 2015

La abuela se vuela


El intenso aroma que la invade cuando riega su jardín la lleva de la mano al de su niñez. Se recuerda expectante cogiendo los azahares, guardándolos en un frasco con alcohol y esperando ansiosa la supuesta colonia mágica resultante, que al tiempo para su sorpresa, sería sólo una volátil solución etílica.
La fragancia del pan que amasaba el papá y crujía al partirlo, recién sacado del horno. Las increíbles y fortalecedoras sopas de la mamá, todas, prácticamente todas esas esencias eran retrospectivas.
También los sabores, porque son casi uno, pensó.
Pero porqué los aromas y sabores nos llevan siempre al pasado? Será simplemente porque los experimentamos una vez y con esa basta para hacer el registro. Allí dejan su huella y se establecen, con una norma implacable. Nunca más ese olor será nuevo, siempre nos referirá al inscrito, es una marca, un sello imperecedero, inviolable. Por eso buscamos con cada nueva experiencia llegar al nivel de la original y si no se alcanza, que decepción: no huele, no sabe igual!
Pero entonces si estas impresiones sensitivas nos transportan inevitablemente al pasado, cómo haríamos para adelantarnos olfativa y gustativamente al futuro? dijo en voz alta y soltando la manguera se sentó en el banquillo debajo del mango.
Absolutamente absorta en sus cavilaciones y ensimismada en las flores de azahar, fue lentamente adentrándose entre los balsámicos pétalos, incursionando a través de los almibarados estambres llegó al pistilo y de ahí saltó al cáliz, extasiada con esa embriagante sustancia.
Regresó con hambre por lo que decidió preparar una crema. Fue picando cebollas, una pizca de ajo y perejil que puso a sofreir al tiempo que peló y partió varios tomates que añadió al resto. Cuando todo estuvo bien mezclado lo pasó a la olla y allí le agregó agua. Casi lista para servir completó la sopa con albahaca bien picada. Ese sahumerio culinario fue atrayendo a la gente de la casa hasta llenar la cocina, donde unos arreglaban la mesa; otros cortaban pan, servían el delicioso potaje y le rociaban queso.
Pasado el apetitoso ataque alguien preguntó husmeando el aire: a que huele? Todos alertaron la nariz y uno exclamó: azahares! a lo que ella respondía: a cebolla; a otra le decía: albahaca, a una tercera ajo, orégano, tomate y todos negaban: azahares!, sí, azahares!
Como ella no lo sentía, se alzaba de hombros, hasta que empezaron a cercarla y husmear sobre su pelo, cabeza, cuello: azahares!
Al día siguiente el aroma se esparció por la casa para felicidad de todos. Qué estará usando la abuela para limpiar el piso? Qué le estará poniendo a la sopa? Se preguntaban.
Otros días fueron gardenias; jazmines, violetas, para lujuria olfatoria de todos y ella se reía sola en el jardín con su secreto.
Un día vino su vecina y quedó tan extasiada al entrar a la casa que ella la llevó al jardín y sin decirle nada la sentó debajo del mango y le dijo que mirara el centro del jazmín, mientras ella a su vez se regocijaba con una gardenia. Cuando regresaron, la despidió cariñosamente en la puerta segura del efecto que eso causaría en la familia amiga.
La vecina llegó a su casa a preparar la cena, cuando entrando su hija sintió un penetrante olor, pero no le dio importancia. Sin embargo al anochecer la emanación se acrecentaba. También se preguntaron y la olisquearon consternados, asqueados, pues al paso de las horas el hedor era inaguantable. Primero la bañaron con jabón desinfectante, luego la frotaron con Zepol, enseguida quemaron incienso en su cuarto, a ver si acaso. Aunque ella permanecía en una calma sorprendente, sin inmutarse!
A medianoche era tan insoportable el vaho que todos se pasaron a un cuarto sellando puertas y ventanas con papeles empapados en alcohol. Como pensaron en una infección frotaron a los niños con Cofal y les pusieron periódico en el pecho y la espalda, para que no fueran a contagiarse.
Como era domingo al amanecer partieron al mercado por ruda, eucaliptus, romero, salvia, laurel, hierbabuena, zacate limón y de todo lo que encontraron. También trajeron sábila y aceite de lavanda.
Presurosos colgaron sábila con una cinta roja en todas las puertas por lo del mal del ojo, debajo de la alfombrita de entrada pusieron ramitas de las siete hierbas, en la olla tamalera hirvieron eucaliptus y repartieron la ruda por todos los rincones la casa. Encendieron candelas y sumaron al menjurje las emanaciones de la canela. Después del baño volvieron a frotar a la vecina esta vez con aceite de lavanda y quemaron mirra en su cuarto, por aquello de una brujería.
De la misma forma que se propagaba la pestilencia, se irradiaban los comentarios en el barrio. Algunos decían que alguien había instalado un matadero clandestino de cerdos, otras que la podredumbre venía de la casa abandonada, donde tal vez hacían ritos satánicos los chicos de los aretes.
La vecina seguía sola en su cuarto sin percibir su fetidez, así que no se dio cuenta cuando fueron a buscar al cura quien llegó corriendo luego de misa de doce, con el monaguillo atrás. Se puso frenético con los colgajos de hierbas y los cocimientos humeantes, así que tapándose la nariz echó agua bendita y regresó como vino.
A esa altura la vecina que paga promesas vistiéndose con el hábito café, vaticinó que la señora estaba muerta y no se había dado cuenta. Tomó el misal en sus manos y fue a la casa de nuestra abuela a contar tan dolorosa noticia. Cuando le abrieron almorzaban en un puro jolgorio, pero el elixir almizclero y empalagoso del ilan ilan la embobó, así que se sentó modosita esperando que le pasaran algo de la mesa. Al escuchar el cuento nuestra abuela se retiró sigilosamente y entró cautelosa a la casa contigua, cuando todos se acomodaban para comer en el patio trasero, así que ni la notaron. La vecina tranquila bordaba en su mecedora, pero el patadón que inundó a nuestra amiga fue tan considerable que le dijo: niña, abriste el mausoleo completo! con lo cual agarrándola fuerte la condujo hacia su jardín por la puerta lateral.
La sentó en el banquillo, descubriendo recién allí lo que la otra había olido equivocadamente, provocando tal desequilibrio: era la flor carnívora que lucía fétidamente abierta a la par del jazmín, en espera de nuevos insectos. Entonces la cogió trasladándola al fondo y le indicó con claridad que debía concentrarse sólo en el jazmín, sin desviar la vista a ningún lado. Esta vez la esperó con toda calma hasta que volvió, pequeña y radiante bajo la forma de una pequeña abeja enredapelo, tomando al instante su aspecto habitual sin saber lo que había pasado.
Conducida nuevamente a su cuarto, la dejó cuando empezaba a brotar un burbujeante perfume que introduciéndose en los rincones iba anulando el pestilente desconcierto.
Nuestra amiga por su parte no perdía el tiempo y regresó directo al fondo del jardín a rebuscar entre las matas, de donde sonriente cogió una de intenso verde que no había visto. Cómo será su flor, se preguntó, esta será la que llaman algo así como marijuana?


EVELYN SILVA PERALTA










Cuando al alma le falta abrigo



La fría brisa del mar  me invade y me acurruco en mi bufanda de lana.

Las olas vienen y van y yo me abandono al juego; corro tras ellas cuando se alejan, escapo cuando se acercan. Me absorbe el susurro entre las piedras y el agua. De pronto irrumpen en escena los pelícanos desplegando sus alas, planeando y luego haciendo sus clavados. También hay gaviotas con la pechuga blanca que observan. A veces vuelan y regresan.

Este paisaje me sobrecoge y pienso que en realidad es el mejor lugar para instalar el Memorial para los Desaparecidos, aquellos que lanzaron al mar durante la dictadura. Aquellos para quienes su último viaje fue un vuelo hacia las profundidades del océano y descansan entre suaves algas y líquenes dorados.

He caminado largamente esta playa y se me ha ido el tiempo sin darme cuenta, estoy aquí hace mucho recorriendo mi vida, escudriñando escenas pasadas, imaginando. No quiero romper este momento que también es casi como un homenaje para ti Papá, para ti Claudio y me siento en una roca.

Me vienen a la mente esas palabras de homenaje de un familiar a sus desaparecidos…es preciso restituir la presencia de los ausentes, rescatarlos del olvido y de la indiferencia a los muertos

Cuando empiezan a envolverme los celajes de la tarde siento que alguien me habla: - ¿señora quiere pan?

Una mujer me ofrece sonriendo un canasto cubierto con una diáfana tela blanca y aunque no tengo hambre ¿cómo no voy a comprarle? si las familias de esa caleta de pescadores son las que están organizando la instalación de esa especie de museo bajo el agua, para nuestros queridos desaparecidos.

Entonces le digo:- si quiero pan, pero sobre todo necesito un tecito caliente.
-vamos, me dice, soy muy pobre, pero en mi casa nunca falta el agüita hirviendo.

EVELYN SILVA PERALTA

Paloma vuela



Por Evelyn Silva Peralta
Me he despertado varias veces, doy  vueltas y me hago un ovillo. Un rallo de sol me punza y abro los ojos, veo con el rabillo a la paloma del edificio del frente, camina, picotea, camina otra vez, hay un ruido y vuela, es divertida esa palomilla....
Parece que hace frío porque la gente se encoge en sus abrigos. Siento el ruido de los vehículos.... me acurruco y otra vez me pierdo.....parece que sueño.

Otra vez el ruido, esta vez no es la paloma la que brinca, soy yo, con la punzadura del guarda. ¡Ya se!... van a abrir la tienda. Recojo los cartones… ¡La paloma vuela!





Caminando los Parques Nacionales,Chirripó ..

 Por: Roberto Aguilar Q.
El día 28 de abril del año 2012 empezó la aventura. De madrugada, con Melania mi hija de 22 años, cargamos en el carro con la indumentaria, el paquete de primeros auxilios, y los víveres para pasar lo más cómodos posible, antes y durante la osadía de tomar los senderos del Parque Nacional Chirripó. La meta, que habíamos establecido, con al menos 6 meses de anticipación… era conquistar la cumbre más alta de Centro América, el Cerro Chirripò que está a 3820 metros sobre el nivel del mar.

Los años previos a estos seis meses de preparación, el solo intentar esta proeza sería solamente un proyecto con muy pocas probabilidades de éxito, si tomamos en cuenta que nunca fui muy deportista. Además, fui fumador por más de 35 años y aunque no considero que estaba obeso; tenía un sobrepeso de al menos unos 15 kilos. Desde el mes de agosto del año 2011, inicié mi preparación física por las calles de mi barrio, las cuales tenían partes planas, como también cuestas moderadas. En la parte más alta del barrio se encontraba una escalinata por  la cual subía y bajaba 3 veces, a un ritmo firme y constante. Fundamental para lograr el objetivo, fue que ya tenía 3 años de haber dejado de fumar. El entrenamiento fue arduo e intenté hacerlo temprano en las mañanas para así aprovechar los mejores aires y en mi caso, el mejor tiempo del día para actividad física.
En San Gerardo de Pérez Zeledón, nos quedamos en un albergue que tiene un amigo, y que se encuentra como a 1 km de la entrada al parque. Descansamos la noche y nos levantamos a las 4:00 am, junto con otros 6 amigos que, al igual que nosotros, estábamos determinados a subir y conocer el Cerro. Iniciamos el ascenso hacia la entrada del parque aún de noche como a las 4:45 am. 

En su capacidad máxima de visitantes, el parque es prácticamente de uno durante el trayecto a el Refugio Los Crestones, que es la parada obligada del primer día de visita en nuestro itinerario. Es muy poca la gente que se  encuentra bajando o, según la velocidad de subida, que alcanzas. Inclusive de los compañeros de viaje que iniciamos la aventura en bloque, se van separando cada uno según su ritmo y su preparación. No es de esperar que tanto la terapia emocional, como la espiritual experimentada por cada transeúnte, sea similar a la que uno experimenta durante toda esta experiencia. No hay dos personas iguales, tal vez las hay parecidas y las probabilidades que te encuentres a tu alma gemela en el trayecto es bastante escasa. No obstante lo anterior, El Parque Nacional Chirripó le hará lo mismo a todos. El que lo conquista, no baja siendo la misma persona. Hay algo espiritual y mágico en ese lugar que cambia a la gente en su primer día.
Al final de este día, ya en el albergue, nos reciben en la oficina de los guardaparques donde tenemos que registrarnos y brindar la información de oficio, que ellos deben tener de sus visitantes. Se aprovecha para que sean los expertos los que recomienden cuales son los mejores consejos con el fin de pasar la mejor estadía y visita. Las facilidades y el servicio en este albergue, superó en casi todo, mis mejores expectativas. Dormitorios y baños limpios, la comida contratada al hotel y servida por ellos, rica, sustanciosa y saludable. El comedor es visitado también por personas que llevan sus propios alimentos. Después de la cena la mayoría, aprovechamos para conocer a los demás caminantes, sus cuentos y anécdotas; de la proeza recién terminada en el primero de los 3 días en nuestro parque. También aprovechamos para conocer a los veteranos y pedirles su opinión para planear nuestro segundo día. Esa información y una autoevaluación de la forma como cada uno se va sintiendo para amanecer con la decisión de cuál de los diferentes senderos se pueden tomar de acuerdo a mi condición y capacidad y desde luego, esperar el decreto divino de cuál será la condición atmosférica que nos va a regalar. Decidimos finalmente, salir de madrugada para el trayecto de 2  horas y media hasta el mismo Cerro Chirripó. El objetivo, lograr estar arriba entre las 5:30 y 6:00 am. y así, ser testigos de lo que prometía ser uno de los más bellos espectáculos naturales que un ser humano pueda experimentar.
Con esa expectativa en mente iniciamos la caminata puntualmente. Era una noche muy oscura y estrellada, por lo tanto nos ayudamos con focos para seguir el sendero. Durante el trayecto pasamos por el Valle de los Conejos que a esa hora de la madrugada, cuando empieza el claro pero aún no sale el sol, brinda la sensación de estar en otro planeta. Un planeta amigable con vegetación escasa, temperatura muy baja para un josefino como yo, pero cómodamente equipado con buen abrigo, gorra de invierno con orejeras, y por supuesto, los guantes que no pueden quedarse olvidados. Con el fin de vigilar el paso y evitar un tropiezo, voy concentrado en el camino viendo y siguiendo el talón del caminante de adelante. En algún momento vuelvo a ver en derredor y me siento encandilado por un pico iluminado, como en llamas. Se van iluminando en minutos otros picos y cerros del lado oeste del valle. Lo cristalino de la vista es formidable, a esas alturas sobre los 3000 MSNM el aire es limpio, sin partículas que nublen la vista en forma alguna. El páramo maravilloso se va descubriendo a cada paso que vamos dando hasta que llegamos a divisar el Cerro Chirripó, imponente y desafiante. El Cerro debe ser un macizo de unos 100 a 120 metros con un grado de pendiente de unos 45 grados. Del lado Izquierdo, más abajo hay dos lagunas y del lado derecho hay un pequeño valle y al final de este otro cerro. Un sorbo de agua, tres respiraciones profundas y a escalar.
Empiezo a subir despacio, con cuidado de no resbalar, paso a paso firmemente. Recordé lo que se hablaba en el albergue la noche anterior, que como recomendación, era mejor no voltear a ver para atrás. Atendí esa recomendación como hasta la mitad o alrededor de 50 metros. Me detuve, tomé agua de la cantimplora, tomé; porque la vista me obligaba a hacerlo, tres o cuatro fotos de los alrededores, y continué. La segunda parte de la escalada, la subí sin contratiempos y se me hizo bastante corto el trayecto.  Al llegar arriba, encontré un grupo de gente muy alegre. Había fiesta y algarabía entre las 6 o 7 personas que nos encontramos en el angosto pico de unos 30 metros cuadrados. Medio tambaleante por el esfuerzo y por esa sensación de estar en la cúspide de Costa Rica y de Centroamérica; por momentos me sentí un poco diferente, como mareado. Prefiero sentarme un rato y me levanto nuevamente para exclamar desde muy adentro: Dios mìo que es esto tan grande, una maravilla! Al norte se pueden ver entre otros picos, muy claramente el Volcán Turrialba que ese día estaba emanando una vela constante de vapor blanco; muy blanco como una nube. Mirando hacia el este, el gran Valle del Atlántico y como una espada plateada una extensión de considerable tamaño de la costa del Caribe. Hacia el oeste, se divisan muy claramente los cerros que se fueron iluminando por el sol unos minutos atrás, las lagunas abajo y entre unos cerros hacia el noroeste la posición donde a otra hora del día, nos indican, que se podría divisar la costa del Océano Pacífico. En esa misma ubicación pero volteando hacia el sur, fui testigo de la más formidable vista de la cordillera de Talamanca que se puede tener desde cualquier sitio. Con un conocimiento un poco más profundo de geografía o con la ayuda de un mapa, se habría podido identificar desde ese punto, los cerros más altos de la gran Área de Conservación de la Amistad, hasta bien adentro de Panamá. El Cerro que pude divisar con ayuda de un conocedor, fue el conocido Cerro Kamuk. El rato dio espacio para la calma y la introspección hasta que, se aproximaron las nubes y la niebla, proveniente del suroeste que nos avisó que debíamos apresurarnos a bajar el cerro para contar con algo de visibilidad.
Caminamos despacio y llegando al Valle de los Conejos de regreso al albergue, nos encontramos un rótulo con indicaciones de otros senderos, además del que conducía al refugio. Me sentía aún con energía y decidí tomar, solo, el sendero hacia Los Crestones.
La subida a Los Crestones por el lado del Valle de los Conejos, es un ascenso con una pendiente difícil pero posible, para una persona de mi condición física. A pesar de este gran esfuerzo, y de que el clima en estas alturas es impredecible, la experiencia, en retrospectiva, fue extraordinaria. Como todo en estas alturas y escenarios, se despliegan ante mis ojos, vistas fascinantes. Poliedros enormes como edificios de otro planeta con filos semejando formaciones metálicas, son comunes. También y contrastando con las anteriores estructuras, vemos esferas, casi perfectas, talladas por los elementos del agua, viento y otros; a través de cientos de miles o millones de años. En el medio de formaciones rocosas diversas, de arbustos poco comunes, según mi experiencia y plantas con florecillas de varios colores, que nunca había visto antes, forman el hábitat de pequeños mamíferos como conejos y reptiles que se encuentran en estas alturas sobre los 3000 MSNM.
El viaje de 4 días y tres noches es el más corto que se recomienda. Para aprovechar todo el esfuerzo de la subida y caminar otros senderos fascinantes,  obliga al visitante a prolongar en un día adicional, la estadía. Para hacer lo más placentera esta aventura,  se recomienda hacer una lista de preparación previa. Esta preparación, no solo debe ser  a nivel de acondicionamiento físico, sino que además, se debe pensar y considerar muy bien lo que se lleva, con cuidado de no excederse. Existen algunas de estas listas preparadas por expertos senderistas que ayudan mucho con este objetivo y de esta forma, llevar justamente lo necesario para pasarla bien y cómodo. De las personas que conozco que han hecho el viaje, no sé de nadie que se haya arrepentido de hacerlo. Muy posiblemente nos toparemos con alguna que otra persona que lo haya hecho y que no lo recomienden, pero me atrevo a adelantar que ha de ser por el motivo expresado anteriormente de falta de preparación. Estamos de acuerdo que esta es una aventura y es una aventura extrema para cualquier edad. Encontraremos personas que no les atraen estas actividades. Otras no saben si les gustan o no porque nunca han hecho algo parecido. Todas esas razones son respetables
Si usted es una persona, sin importar la edad, que le gusta descubrir y descubrirse o conocerse mejor; esta actividad del senderismo, es ideal para usted. Para empezar, como yo lo hice, hay que mentalizarse y convencerse de los beneficios de disfrutar del aire libre. Una buena forma de empezar, es visitar, una vez al mes o con mayor frecuencia, un parque nacional. Caminar los senderos más cercanos a la entrada al parque e ir aventurándose e ir descubriendo metas más ambiciosas, con calma, sin apresurarse. Simultáneamente, caminar frecuentemente. Dejar su medio de transporte de lado y empezar a caminar que es un excelente ejercicio. Cada día vamos sintiéndonos y viéndonos mejor. Ese es el inicio de un cambio hacia verdadera calidad de vida. Pronto, muy pronto y en menor tiempo del que te imaginas, estarás descubriendo lo más hermoso que tiene nuestro país, que son los parques nacionales y vivir abundantemente haciéndolo.
En mi caso, quedé más que convidado a hacerlo tantas veces como mi vida me lo permita. Hay que tener presente que todo esfuerzo requiere de una motivación. La meta en sí, conquistar un emprendimiento emblemático como es el Chirripó, fue primordial para empezar motivado. Como efecto colateral de caminar al aire libre, fui notando una mejora en mi condición física que se reflejaba positivamente, en mi vida cotidiana. Amanecer con más energía y mayor positivismo ha sido el resultado de haber logrado emprender y lograr esa meta. De una manera natural y espontánea fui reduciendo mis malos hábitos. El acondicionamiento físico se ha vuelto una rutina. Día a día me he propuesto metas y estas van aumentando en proporción directa a mi edad, cuando lo normal es que en estos asuntos de esfuerzo físico, la relación con la edad, es la inversa. Hoy a mis 62 años, camino o corro 4 o 5 días por semana. Puedo decir, sin exagerar, que me siento mejor que hace 30 años cuando estaba lleno de todo menos lo importante. Estaba lleno de trabajo y más progreso económico, lleno de tabaquismo, alcohol y lágrimas,  lleno de estrés y de muchas otras cosas que se presentan en la vida, las cuales resultan ser inconvenientes porque van quitándote minutos, horas y días, sin darte cuenta.
Casi en paralelo con los cambios positivos a nivel físico, viene un cambio en el yo interno. El alma, ese componente del ser humano que pasa inadvertido por la persona que viene entrando del siglo XX, empieza con una experiencia así, a sentir su presencia. Cada paso durante este trayecto de 16 kilómetros situados desde la entrada al parque hasta Refugio de Los Crestones y al día siguiente la conquista de la meta. Conforme el trayecto y sus maravillosos parajes van haciéndose tuyos y el cansancio va ocupando tu energía física, el espíritu te va llenando. El saco pesado que cargamos con los sentimientos negativos, dudas existenciales, y tu propio enemigo interno que te dice, yo no puedo, se va vaciando y atrás van quedando en el sendero, sin dejar rastro.


lunes, 4 de mayo de 2015

La niña María

La niña María.


La maestra se fue a trabajar a un lugar recóndito…¡No podía creerlo!
A sus 20 años debía de emprender camino a una escuelita donde ella iba  a ser  directora, secretaria, maestra, conserje, aunque eso lo supo mucho después de llegar.
El Ministerio correspondiente le dio la noticia y corrió a contárselo a su abuela, su querida abuela, quien era su confidente:
-Vieras-le dijo, tengo trabajo, pero allá… muy lejos… donde el diablo dejó perdida la chaqueta.
- ¡Ay mi hijita! No me asustés, ¿qué va a decir tu papá?
–Pues nada, si él quiere que yo trabaje, y me ayudó a estudiar, así como  me enseñó muchas cosas para que me desenvuelva en el largo camino de la vida.
 Después de quedarse un tanto pensativa la abuela habló:
-Bueno, bueno, andate - (dándole una leve nalgadilla) -  dale la noticia, también a tu mamá…
-Siiiiiií–gritó mientras corría.
Su nombre era María de los Ángeles, pero el nombre con el que la conocíamos en el barrio siempre fue Marielos. Sus papás lo aceptaron resignados, porque el trabajo y sueldo que iba a recibir la Mari era necesario. Marielos siempre había soñado con ser maestra, enseñar a los niños a escribir, leer, dibujar, cantar, bailar, jugar; claro tuvo que enseñarles muchas cosas pero luego se dio cuenta del duro camino que tenía que recorrer.
Así con gran emoción, proyectos, sueños que recorrían su cabeza se preparó para su largo viaje. Alistó sus maletas, se despidió de sus seres queridos  y amigos para dirigirse a la Escuela Santa Ana de Lagunilla, un lugar ubicado a muchos kilómetros de su natal San José, al sur del territorio costarricense.
La Niña María, como posteriormente la llamarían sus  alumnos y los habitantes del pueblo, llegó a la estación de buses, tomó el bus que le indicaron sus papás, una mañana fresca, que poco a poco se fue tornando calurosa, sofocante. Pero ella iba feliz, a ratos leía, otros admiraba el paisaje,  acariciaba su oído uno que otro pajarillo con su trino exquisito y algún ruido del bus, una vibración sobre las piedras del  camino, un grito del cobrador del bus:
-¡Próxima parada!¿Quién baja?
Luego el grito de una mujer con un niño en brazos:
-¡Cuidado, chofer!¿No ve que aún no he bajado!
-Avise señora, avise…
-¿Qué? ¿Está sordo?¿No oyó?, vociferó la mujer,
-¡Ah! ¡Vaya pa’ la…! dijo el chofer en un tono más BAJO.
- ¿Para adónde?, repuso la señora, váyase usted para donde se tenga ir, con Dios y la Virgen al igual que yo.
Al fin, luego  de unas ocho horas de viaje, Marielos llegó a su destino; se bajó cansada, no podía ni sostenerse en pie, haciendo equilibrio por el peso de las maletas.
La Niña María llegó a su casita desvencijada con hendijas, se acomodó como pudo y se echó sobre la cama, con aquella oscuridad, viendo para el cielo raso que eran unas láminas de zinc. No podía conciliar el sueño y de pronto empezó a escuchar unos ruidos, primero como una puerta que chirriaba, luego un silencio y después unos pasos. La niña María, sigilosamente, cogió un palo de escoba, caminó despacio y volvió a escuchar ruidos y empezó a dar escobazos a diestra y siniestra. De nuevo un silencio y María caminó agachadita, despacito, se detuvo un instante porque sintió una sombra a su lado, temblado de frío y de miedo se animó a estirar su brazo y tocó algo peludo; entonces empezó con los escobazos y la cosa empezó a pegar brincos y alaridos y María gritaba a más no poder sin soltar su escoba.
De esta manera, la cosa peluda desapareció en la penumbra y nunca más  volvió a aparecerse por el pueblo a asustar a las maestras recién llegadas y a otras mujeres del pueblo.
Así María empezó su labor en el pueblo, muy querida por sus alumnos y padres de familia y en la escuela cuando barría se acordaba de su hazaña en la primera noche de su estadía en la casita del pueblo.
Cuento. Leyenda.
Virginia Murillo Montero.




En el camión de Hatillo


“¿Qué le pasa, qué le pasa a mi camión?
¿Qué le pasa, qué le pasa que no arranca?”
(Canción popular)
Una mañana  soleada de marzo, me desperté  recordando una anécdota de mi infancia, relacionada con un autobús; sólo que en esa época  lo llamábamos camión de pasajeros. Existen muchos tipos de camión: el camión de la basura (¿quién no recuerda el famoso tilín-tilín, llamando a sacar la basura en latas, en bolsas, en cajas de cartón?), el camión de carga y el camión de pasajeros, entre otros.
Mi infancia y toda mi vida han estado ligadas a los camiones de pasajeros o cazadoras, como muchos le decían antes; siempre he viajado en el conocido bus. Y, ¡cuántas cosas podría yo contar de los viajes en el mencionado vehículo!

La primera anécdota de la cual tengo memoria es de aquel día, por ahí de mis ocho años - no preciso bien el tiempo- cuando mi mamá y yo veníamos del centro de San José hacía mi Hatillo natal. El recorrido era muy corto, de 15 a 20 minutos. Bueno…el asunto fue que a Mami se le desprendió una argolla de la oreja derecha y se le fue en una hendija de la carrocería del autobús, bajo la ventana,  se deslizó hacia abajo y ahí empezó el caos…

Virginia Montero

sábado, 2 de mayo de 2015

Fumar es un placer..


Tendida en la ¨ chaise longue ¨
…fumar y amar….
Fumando espero, al hombre que yo quiero…..
Mi  mente adolescente, avivada por la letra de ésta canción que con ronqueta voz la Montiel desde mi toca-discos, cantaba para mi deleite invitándome a emularla una y otra vez, imaginaba sin límites aquella escena.
Vestida con ropas de sedas y encajes, una mujer hermosa de largos y negros cabellos, piernas torneadas y perfectas, pies desnudos que mostraba entre todos sus ropajes, yacía tendida sobre el brocado rojo y dorado de aquella silla tapizada.
La estancia amplia con su mesita y lámpara que alumbraba apenas logrando juegos de luces tenues sobre la mullida alfombra y los espejos colocados al fondo, mientras el humo llenaba el espacio con su velo espeso y sofocante.
Fumar y amar….ver a mi amante….
El pitillo dorado en su boca, seductora y sensual toda ella, mientras aquel humo envolvía al hombre que a su lado se acercaba. Besos, pasión, delirio.
Pero sucedió que esa imagen cambió, como pasa con las cosas a través de la vida.
Hace poco husmeando en mi Facebook , puesto ahí por algún insolente, encuentro  un video de la Montiel y Carmen Sevilla, donde mi diva enseña a ésta cómo se fuma un cigarro puro. El video es oro .Ella experta; la Sevilla se ahoga y ambas logran hipnotizar mas a su público, entre toses y muchas risas, recuerdan cuántos hombres cayeron rendidos a los pies de ambas, en aquellos tiempos. Dos divas ya mayores se muestran tal cual son,  conversando sobre la sensualidad de fumar, ésta vez un inmenso puro cubano.  El poder de seducción siempre vigente mientras canta la Montiel: ver a mi amante, solícito y galante…besar mis labios… besar con besos sabios...
Y aquel humo espeso con ese olor inconfundible, envuelve sin reparo a la siempre grande Sara….
Ah, cómo cambian las cosas.

Lia Ferreto.
Abril, 2015.

Puente


Una palabra apenas susurrada…
Una idea que se mueve intangible pasando lenta y perezosa entre la maraña del tiempo y del espacio…
La humedad de la noche, el sigilo de las sombras…
Tumbada en la hamaca, mecida apenas por la brisa…
Un suspiro, tiembla el cuerpo; certeza , confusa pero cierta…
De tu pensamiento al mío, dibujado con trazos coloreados, mi nombre por tus labios pronunciado.


Lia Ferreto, abril 2015.