martes, 18 de octubre de 2016

mar





Nuevamente estoy en la playa sentada frente al mar, ¿qué puede tener el mar que me apasiona tanto?, ¿por qué puedo pasar horas enteras mirándolo sin sentir aburrimiento ni cansancio? Mi mente va y viene con una gran cantidad de respuestas pero ninguna aceptable. Y sigo frente a esa gran masa de agua y mi mirada sigue fija contemplando ese ir y venir de las olas.

Hay cantidad de personas que pasan en todas direcciones y niños que chapotean jugando con el agua. Pasa un bote. Las aves vuelan y caen de picada para pescar su alimento, y todo esto me obliga a dejar mis pensamientos de lado.

Vuelvo a fijar mi atención en esa agua azulada y esas franjas blancas que enmarcan muy bien su ir y venir, y ahí está la respuesta. Es el vaivén de las olas que vienen y van como mi vida. ¿Quién pudiera detenerlas para que al igual que mi vida pudiera hacer con ellas un manejo a mi antojo?

No puede ser así, pues mi vida, al igual que las olas, seguirá siempre su rumbo con todos sus altibajos y sin nada que las detenga.

Esa espuma blanca puedo asociarla con aquellas ocasiones en que mi vida ha sido deleitada con placeres especiales como mis triunfos escolares, mi matrimonio y el nacimiento de mis hijos. Podría también asociarlas con la pérdida de mis padres o de tantos seres queridos que como esa blanca espuma partieron y solo nos dejaron un rastro como el que nos deja el mar en la arena que va desapareciendo poco a poco.

Carmen Brenes Protti

Semana Santa




Recuerdo muy bien que cuando era niña la Semana Santa era un tiempo de gran solemnidad y recogimiento. En las casas se preparaba todo un ambiente muy diferente, comenzábamos con un acto de contrición para sentir que estábamos acordes con la época, se preparaban algunas comidas propias para ese tiempo. Los tamales eran un elemento importante pues nos daban la oportunidad de asistir a todas las procesiones sin tener que alistar comidas. Tampoco podían faltar las sardinas enlatadas, la sopa de bacalao que generalmente se hacía solo en esta época, lo mismo que el arroz guacho. También se hacía dulce de chiverre, conserva de toronja, de papaya verde y cajetas.

Podríamos pensar que si era una época de recogimiento cómo era que había tanta comida, pero esto servía también para reunir a toda la familia y este era un aspecto muy importante.

Durante todo este tiempo mi pensamiento estaba dirigido a aquel hombre que vino al mundo a morir por nosotros. Claro que en ese momento, como actualmente, cuando han pasado innumerables Semanas Santas, todavía hay muchas cosas que no comprendo pero siguen vivas en mí.

Las procesiones eran en la Catedral, salían con rumbo a la Avenida Central, daban la vuelta a la cuadra, para llegar nuevamente al parque y de ahí a la Iglesia. Iba la imagen de Jesús Nazareno, la Virgen Dolorosa, ángeles y apóstoles representados por niños y tres jóvenes representaban a las mujeres que acompañaron a Jesús hasta la muerte. Todos iban en andas con bellos trajes y muy bien arreglados. Las imágenes representaban muy bien la trágica vivencia y la actitud de las personas de respeto y devoción daban un ambiente muy apropiado.

Otro factor muy importante en las procesiones era la música, ejecutada por la Banda Municipal de San José. El día viernes en la tarde era la procesión del Santo Sepulcro donde tocaban el Duelo de la Patria escrito por Rafael Chaves Torres. Con sus acordes suaves y pausados daba un ambiente de tristeza que me llegaba tan profundo que me sacaban las lágrimas.

Puedo asegurar que esas vivencias quedaron arraigadas en mi mente y en mi corazón y no las puedo perder pues fueron vividas con la inocencia de la niñez y la juventud y por lo tanto dejaron un recuerdo imperecedero.


Carmen Brenes Protti

jueves, 13 de octubre de 2016

Ciudad de siglos y misterios.

 

Yo nací en Córdoba, ciudad del sur de España de la región de Andalucía, ciudad de mis amores y de mis sueños, yo estoy enamorada de mi ciudad y por lo tanto no soy imparcial, pues si tiene algún defecto…yo no se lo veo.
Así que les voy hablar de historia. Córdoba en la actualidad es patrimonio de la humanidad por la Unesco y Ciudad de las tres culturas por su historia de siglos y porque fue la ciudad en la que convivieron y se desarrollaron, tres pueblos a la vez en armonía y dejaron su sello en edificios, palacios, mezquitas y sinagogas y  a la vez nacían los más sabios de cada cultura. Córdoba fue capital  del Califato durante siglos cuna de los Omeyas y fundo un imperio temido y envidiado por todos. Fue cuna de poetas doctores y escritores por siglos. Si uno camina por sus callejas, camina entre flores y sus olores y con el murmullo del agua de fondo que sale de las plazuelas y de los patios de las casas .El agua es su personalidad más atrayente no hay una sola plaza , hay un montón,  que no tenga su surtidos y su estatua de un hijo de nuestra ciudad, ya sea árabe, judío cristiano o romano, todos están, como para recordarnos los siglos y los ilustres antepasados , a los que Córdoba no  olvida,. Cada piedra puede contar una historia cada palacio una leyenda, todo es de misterio y encanto en esta ciudad.
Pero empezare contando que a Córdoba o Corduba como la nombraron los fundadores, que fue el imperio romano, significa ciudad del cuero. Córdoba fue una de las principales colonias romanas y se sabe porque contaba con templos (en la actualidad se conserva) y con anfiteatro que  se está, en plenas excavación y reconstrucción. Fue cuna de grandes emperadores romanos  Trajano, Claudio Marcelo y muchos más. Y por supuestos las colonias que tenían grandes templos y sobre todo anfiteatro  eran de suma importancia .Aquí vieron la luz Seneca y Lucano que en sus escritos ensalzaron y dedicaron poemas a su ciudad. Córdoba fue ciudad romana hasta que la invadieron los barbaros, esos dejaron solo ruinas, pero a Córdoba no le importo porque llego el Islán, y ellos la resucitaron creando el Califato Cordobés odiado y admirado por todos, pos su  poder y su cultura, ellos crearon el amor a las fuentes y las flores a los jardines y al ensueño de sus palacios y su calles. Ellos crearon lo que hoy es Córdoba junto con todos los demás pueblos.
Tenemos en la actualidad un puente romano que atraviesa  el rio Guadalquivir,  rio de las leyendas y las historias que une nuestra mezquita con la Calahorra palacio cristiano y las murallas que encierran El Palacio de los Reyes Cristianos donde por primera vez Cristóbal Colon se reunión con Isabel y Fernando.
Cada una de las naciones que pasaron por esta ciudad dejaron su rastro murallas torres puertas, y surtidores de agua.
Aquí por las callejas las flores de los balcones se entrelazan formando un arco sobre nuestras cabezas tenemos festival de balcones, el de los patios de interés cultural protegido por la Unesco.

Y tenemos las Caballerizas reales donde se cuidan y se adiestran a los caballos andaluces que harán su exhibición en Jerez de la Frontera, también patrimonio todos los fines de semana se hacen demostraciones de doma y monta de caballos.
Y si te pierdes por las callejas siempre  déjate guiar por el rumor de las fuentes el olor de las flores el de los vinos de Moriles y Montilla y los sonidos de las guitarras que salen de cualquier rincón porque es el alma de Córdoba que se expresa de esta manera que te puede conducir al paraíso de los sueños y de los siglos que aún siguen vivos en cada una de sus piedras.
Se me olvidaba decir que córdoba tiene como guía y custodio a el Arcángel San Rafael, a quien veneramos y que se lo van a encontrar en todas partes. Córdoba es así agradecida con los que le dieron lo que hoy tiene ser ciudad maravilla, cuna de arte y cultura ciudad monumental y sobre todo es mi ciudad y por eso yo la adoro.


Antonia Morales Diez.

domingo, 9 de octubre de 2016

Alajuelita tu eres mi cantón


Por: Maureen Hidalgo Ch.
Un domingo caluroso de abril, en la Maternidad Carit ocurría un acontecimiento especial yo abría mis ojos a la vida. Mi mamá se alegró al ver que estaba sana y a la vez se llenó de incertidumbre, como le iba a decir a mi papá. Las enfermeras trataron de consolarla de explicarle que ella no tenía la culpa, pero la angustia crecía con las horas. Llego el periodo de la visita y mi papá se presentó a vernos, cuando se dio cuenta que era una niña, su respuesta no fue de enojo como esperaba mami sino más bien de resignación – que le vamos a hacer, ya tenemos la parejita. Yo soy la segunda de tres hermanos. Después de esto me llevaron a vivir a una casita de madera con techo de teja en uno de los cantones más pobres y más hermosos al sur de San José, Alajuelita rodeada de bellas montañas, el imponente cerro San Miguel más conocido como la Cruz, lugar de reunión de gente de fe y no tanta. Se cree que se llama Alajuelita por la gran cantidad de lajas que hay en su territorio. Mis abuelos están considerados como pobladores fundadores de este cantón.
Alajuelita es un pueblo de tradiciones y música. Otto Vargas, Lalo Rojas y el Trio los Millonarios, Rojitas uno de los mejores trompetistas del país son parte de los músicos que han nacido ahí.
En el centro del cantón encontramos el Santuario Nacional Santo Cristo de Esquipulas, lo que nos lleva a las celebraciones a partir del 15 de enero en honor al Cristo Negro, que es considerado muy milagroso. Y desde antaño la gente venía en carretas y a pie a cumplir promesas. Luego iba a los cafetales a almorzar y después volvían a la plaza a tomarse un buen vaso de chinchivi nuestra bebida típica.
Frente a la Iglesia estaba la cancha de futbol, y alrededor de esta una cantina en cada esquina el Danubio de don Basileo, La Confianza de Don Miguel Carmona, la de Luis Retana y el Redondel. A mis siete años las conocí porque ayudaba a mi abuelita con los mandados y algunas cosas de la casa, ella fumaba puros y siempre me mandaba a comprarlos y los dueños siempre me molestaban y me decían que dejara de fumar porque por eso no crecía y a mí me daba mucha vergüenza. Entre La cantina de Luis Retana y el Redondel estaba el Cine el Roble, donde tantas películas vi. Hoy es el edificio principal de la Municipalidad. Diagonal a la Cantina la Confianza estaba la escuela vieja que ahora funcionaba como casa de habitación para algunas familias, también había un aserradero, y el centro de emergencias de la Cruz Roja. Hoy también es un edificio municipal.
En la plaza se ponían los carruseles, los chinamos, y los salones de baile improvisados para las fiestas del Santo. A mi mamá le gustaba venir los domingos a misa y después nos llevaba a las fiestas, nos compraba churros, algodón de azúcar, y nos subíamos a los caballitos. A veces nos quedábamos al juego de pólvora, y más de una vez no sé cómo llegue al Centro de la Cruz Roja, porque me había perdido y recuerdo ver a mi mamá llegar llorando a buscarme. Ahora las fiestas ya no son en la plaza porque esta se convirtió en un parque, y ya no hay donde jugar futbol tranquilamente como antes.
Mi papá fue mucho tiempo secretario del Deportivo López uno de los mejores equipos de futbol del cantón, muchas veces estuvimos a punto de llegar a segunda división, pero nunca se logró y él que aun siendo Saprisista, llevaba con gusto los colores rojo y negro del equipo. La junta directiva del López se organizó e hicieron rifas para comprar la base en la que se carga el Santo Sepulcro en Semana Santa, y mi papá nunca entro a la iglesia ni siquiera a hacer entrega y recibir el agradecimiento del sacerdote.
Alajuelita hoy en día no es el cantón en el que yo nací, que conocíamos a los vecinos, y se compartía un gallito, ahora es un cantón de viviendas de bien social, y se ha convertido en uno de los más problemáticos de San José, pero siempre será el lugar donde nací y viví por veinte años y los recuerdos y bellos momentos que disfrute siempre estarán en mi mente, y por eso repito Alajuelita tu eres mi cantón.


jueves, 6 de octubre de 2016

Llanto


El llanto es un ser antojadizo. Con voluntad propia.  Dolor y alegría igual lo provocan.
He llorado ante el nacimiento de mi primogénita. Cuando una obra muy fuerte o muy emotiva, en algunos conciertos, llegaba a su fin, sentía que mi corazón y mi alma salían en esas notas finales  y  por mas intentos, las lágrimas se escurrían en gran torrente por mi cara, atorando mi garganta y robándome el aire. He llorado bajito, ahogando el sonido contra mi almohada procurando no ser oída. He llorado de manera convulsiva en una tienda, delante de gente desconocida, cuando la voz de mi hija a través del teléfono me decía que el cáncer de mi nieto estaba de nuevo activo. Lloré de forma incontenible, como una lluvia necia lavando mi  rostro mientras guiaba mi carro por esas carreteras cuando sentía que mi vida no tenía salida. He llorado de alegría, cuando las noticias sobrepasan toda expectativa.
Cuando el corazón manda, los sentimientos dominan todo lo establecido y lo que vive ahí oculto, también se manifiesta. Dos eventos, dos personas, dos días , dos muertes.
Ese día venía yo con algunas primas entrando a mi casa, cuando al pasar junto al cuarto de mi abuelo Tim miré de reojo y lo ví tirado en el suelo. Un infarto había dado fin a su vida. Yo tenía doce años y nunca antes estuve de frente ante la muerte. La gente comenzó a llegar. Recuerdo los gritos de mi madre al acercarse a la casa. Me enviaron donde unas vecinas por varias horas regresando a dormir en mi cama. No tuve contacto con el dolor de mamá ni de ninguna otra persona que con nosotros vivía. Al amanecer del nuevo día, en medio de su cuarto, mi abuelo colocado en su ataúd, esperaba la hora de ser llevado a la iglesia. Fue entonces cuando mamá, me tomó de la mano y llevándome donde estaba abierta esa pequeña ventanita me dijo-Pronto se lo llevan para siempre, ahí está Tim , despídase. Yo me acerqué con torpeza sin saber que hacer ni que decir. Ella a mi lado, de seguro esperaba una reacción acorde con lo establecido, pero yo continuaba sin moverme. Fué entonces cuando empezó a decirme- Llore ¡ -Es su abuelito, se murió.- Llore ¡ -Llore Lia del Carmen, llore ¡. Y mi corazón como de piedra, cubrió mi cara con un angustioso silencio.
Muchos años despúes, estando aún casada llegó el día de la muerte de Carlos Luis Saénz. Esposo de Adela mi tía, llenó mi niñez de todo tipo de magia. Largos paseos en el Monte, recolectando moras silvestres, tardes narrando o leyendo sus cuentos e historias, jugar a las escondidas, o mirar si era un chanchito o elefante regordete lo que con tanto arte sacaba de un palito de madera, tallándolo con su cuchilla. Nos volvimos expertos en origami, formando figuras con papeles coloridos.
Había muerto Calú. Y una fiesta estaba programada para esa noche. No recuerdo si fue a la vela o el funeral, donde yo logré que aquel esposo me llevara. Sentada a su lado, sacudida por espasmos in crescendo, en medio de un copioso llanto que amenazaba con aumentar a niveles incontrolables , mi cuerpo sufría. Recuerdo su voz, muy cerca en mis oídos que me decía-No llore, cálmese ¡ -Que le pasa?  -Acaso era Calú algo suyo ? Era solo un tío político, no tenía su sangre. - Deje de llorar¡ - No llore ¡
Desfigurada por el llanto, debí asistir a esa fiesta, donde alguien se acercó y me dio el pésame.
Ahora que ha pasado tanto tiempo, cumpliendo tantos años, con tanta vida vivida, cuando ya los autores de los hechos  no viven conmigo, por ahí alguna tarde  perezosa, regresan a mi mente esos dos momentos en donde el LLANTO fue el protagonista. Un día se me pedía que lo sacara, que lo expusiera a viva voz, a gritos y  no fue posible. Otro día se me obligaba a callarlo a silenciarlo, pero sordo y voluntarioso  me ahogaba, me sacudía como catarata de un río tumultuoso.
El llanto. Tan amable, que tanto alivio me ha dado. Tan solidario, mucho ha caminado a mi lado.
Lia Ferreto.
10-2016.