martes, 13 de agosto de 2013

POLITICAS SOBRE ENVEJECIMIENTO


Por Lorena Quirós

La población mundial ha mostrado  tendencias a envejecer en los últimos años.  Desde 1948 los derechos de los mayores se apoyan a nivel internacional en el Declaración Universal de los Derechos Humanos (Resolución 213 (III).  Esta declaración cubre varios tipos de derechos: civiles y políticos, derechos sociales, económicos y culturales.

Para lograr su aplicación correcta es importante establecer políticas.  En 1978 las Naciones Unidas propusieron la organización de una conferencia sobre envejecimiento.  Esta se concretó en la Asamblea Internacional sobre Envejecimiento de Viena en 1982. (Asamblea Internacional sobre  envejecimiento (Viena 1982)

Aprobó un plan de Acción Internacional, el cual recomienda medidas en campos como: empleo,  seguridad económica, salud, nutrición, vivienda, educación y bienestar social.  Considera a las personas mayores como un grupo de población diverso y activo con aptitudes diversas y necesidades especiales. 

En el año 2000 la Asamblea General de la ONU convoca a la Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento (España, 2002) Segunda Asamblea Mundial sobre Envejecimiento (Madrid, España 2002) y su finalidad fue crear una nueva estructura para el envejecimiento y transformarla en políticas específicas.  Estuvo centrada en aspectos como: la participación de las personas de edad en la  sociedad, representación política e inclusión social, solidaridad entre generaciones, protección contra los malos tratos y la violencia, mayor atención a personas de edad en zonas rurales y pertenecientes a grupos étnicos minoritarios, promoción de planes a lo largo de la vida para mejorar la salud y el bienestar en edades avanzadas.

En esta Conferencia se aprobó el Plan de Acción de Madrid sobre envejecimiento y Declaración Política.  Es un programa dirigido a enfrentar el reto del envejecimiento en el siglo XXI.  Tiene tres aspectos fundamentales: personas mayores y el desarrollo, fomento de la salud y el bienestar en la vejez.

Producto de esta conferencia se fueron realizando conferencias regionales.  Para América Latina la CEPAL ha llevado a cabo: Conferencia Regional Intergubernamental sobre Envejecimiento en América Latina y el Caribe: hacia una sociedad para todas las edades y de protección social basada en derechos (Brasilia 2007) El gobierno de Brasil y el Fondo  de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) fueron colaboradores.
Tercera  Conferencia Regional Intergubernamental sobre el Envejecimiento en América Latina y el Caribe (San José, C.R. 2012)
Estas Conferencias se realizan, llegan a conclusiones y logran algunas medidas.  Sin embargo los alcances no se sienten en la población, ni se tiene conocimiento de las mismas.
En Costa Rica gracias a las acciones de CONAPAM y el PIAM se tienen algunas posibilidades de por lo menos conocer asuntos relacionados con estas reuniones. Lo importante es darlas a conocer a todos los adultos mayores, estar atentos a las políticas que se acuerdan y no se implementan.   Sobre todo estar  alerta con los derechos y deberes de las personas adultas mayores.

Bibliografía consultada:

Alonso Pérez, M, Martínez Gallego, E.M., Reguero Celada, J. ed. Protección jurídica de los mayores. 

Madrid: La Ley-Actualidad, 2004.

Envejecimiento. http://www.un.org/es/globalissues/ageing/ (Consultado junio 2013)

Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, Madrid, 8 al 12 de abril de 2002. http://

www.un.org/es/development/devagenda/ageing.shtml (Consultado junio 2013)

Leyenda

(Leyendas de mucho miedo…….)
Córdoba mi ciudad, con muchos siglos y cada uno dejo su impronta, sus costumbres, monumentos, palacios y simples casas, llenas de misterios y leyendas de brujas espantos y reyes moros con sus tesoros escondidos.
Cuando yo era pequeña viví en una de esas casas. Esta casa palacio, muy vieja había pertenecido a un obispo y sobre los muros tenía un crucifijo de piedra que le dio el nombre de Casa del Crucifijo y con el tiempo también a la callejuela de piedras y lozas donde se encontraba (quiero aclarar que no era la única, enfrente había otra, La Casa del Escudo) pero bueno a mí la que, me interesa contarles es la leyenda, bueno una de las leyendas, pues contarlas todas darían para un libro bien grande. Así que resumiendo, les voy a contar una de esas misteriosas historias de la casa que era nuestra, desde mi bisabuelo y que cuando nosotros la vendimos aun estuvo muchos años vacía derrumbándose de a poquitos, hasta que solo quedo la fachada con su puerta doble de madera pesada, y su llamador de argolla de hierro, y por supuesto su crucifijo de piedra.
Cuando era pequeña sin televisión, solo leer y oír radio era la diversión de que disponíamos en casa .bueno pero ahí estaba mi papa, que había heredado de mi abuelo todos los cuentos de la casa del crucifijo, y si me apuran de todas las de esta ciudad. Por la noche cuando ya estábamos en la cama o a punto de irnos, mi papa empezaba a relatarnos a mi hermana y a mí, las leyendas, sobre todo lo que el abuelo había vivido en carne propia.
Yo no conocí a mi abuelo pero era un señor muy pintoresco, era militar y estuvo casi toda su juventud, a caballo entre Córdoba y Granada, con lo cual a parte de las leyendas heredamos un gran amor a Granada y por supuesto a sus leyendas.
Pero volvamos a Córdoba y por supuesto a la Casa del Crucifijo, a la que fue mi hogar hasta los 16 años.
En estas casa por supuesto había un martinico (un martinico es un duendecillo travieso, y bastante bipolar, porque a veces era bueno a veces malo), esto en Córdoba, es muy normal, toda casa antigua tenia uno, sino no, no había misterio ni que contar por la noche. Bueno el nuestro, mejor el del abuelo, era travieso si se le hablaba con cariño, era bueno pero si le reñían por coger o romper algo, era peligroso. Por eso, según mi papa, el abuelo siempre le pedía las cosas que el tal martinico escondía, de la manera más cariñosa, la formula según eso era:
-Martinico, precioso, bonito por tu gran sabiduría, encuéntrame lo que perdí….-
Y claro solía a veces, solo a veces devolver lo que escondió, si no, podían pasar meses y no devolverlo, nunca si eran objetos de oro, eso según mi abuelo, jamás lo devolvía.
El caso es que una noche, estando solo el abuelo se le materializo el martinico, como un enanillo saltarín y ruidoso, y mi abuelo en vez de asustarse (eso era lo peor que se podía hacer demostrar miedo) Le saludo con cariño y le pregunto con amabilidad, que se le ofrecía. El martinico le respondió que estaba aburrido y que simplemente se iba a otra casa, Pero como él había sido tan amable le iba a premiar, le conto que hace muchos años allí vivió un judío que tenía muchos tesoros y muy escondidos, pero sus hijos codiciosos se los quisieron robar, como se dio cuenta lo mataron y lo tiraron al pozo (Por cierto ese pozo existía, allí estaba, y mirábamos el fondo mi hermana y yo con un espejo, siempre sin miedo nos gustaban esas historia, pero pareciera que no las creíamos, porque nunca sentimos miedo) ni de la casa ni del pozo y mucho menos del martinico.) Entonces los malvados hijos se quisieron llevar el baúl con el gran tesoro. Pero allí estaba nuestro martinico, que ya no sabemos si fue un rasgo de justicia o simplemente que pensó que el tesoro debía ser para él , me inclino por esto último conociendo lo que se cuenta de este amante del oro que era este duendecillo. Se puso las ropas del judío y se les presento acusándolos, el susto fue tal que uno se arrojo por la ventana y se mato y el otro de una vez ¡zas¡ por las escaleras….. yo aquí lo dudo, porque las escaleras daban una vuelta y era un primer piso, era casi imposible, ( y lo digo con conocimiento de causa, porque yo me caí por ella en dos ocasiones y nada me paso) en cuanto a la ventana, esa no doy fe, pero es más probable pues las lozas eran, no, son que allí siguen, de piedra y la callejuela de piedrecita de rio picuda. Así que ese si pudo morir es el caso que los vecinos acudieron a los gritos y descubrieron todo el crimen, rescataron el cuerpo del judío, y revisaron la casa, pero del baúl nunca apareció ni vieron señales Así que después de eso fueron muchos los que trataron de meterse en la casa a buscarlo, pero siempre con resultado de escalera o ventana, a gusto de cada cual.
El martinico le dijo que el baúl seria para el si una noche a la luz de la luna, con una vela vendita le daba tres vueltas al pozo recitando unas palabras en un idioma que mi abuelo no entendía, entonces tendría la señal de donde estaba escondido el baúl. El martinico, se fue y el abuelo, se quedo pensando que aunque la curiosidad era mucha, la desconfianza y el miedo también, es muy difícil creer a un martinico, podía ser una trampa.
Pero no tuvo mucho que pensar, pues esa misma noche le llego una orden de traslado para Granada, tuvo que marchar, Cuando volvió tres o cuatro años después, ya no recordaba las palabras y que se sepa no volvió a ver a nuestro pariente añadido el martinico.
Mi padre lo contaba muy serio y contaba un montón, de historia de su padre, todas de lo más interesantes. Lo que pasa es que ahora, cuando me acuerdo y veo que yo también me invente, cuentos para mis hijas. Si aquello seria leyendas, cuentos del abuelo o simplemente historias de mi papa ara nosotras-
Antonia Morales Diez (estudiante del taller de Periodismo y Comunicación del PIAM)