miércoles, 13 de noviembre de 2013

La extraña



                                                                                          de Cielo Solórzano

¿Quién es esa?

¿Quién es esa

que se asoma en el espejo?

¿De dónde salió?

No la reconozco.

Comisuras en la boca,

surcos en los ojos,

señales del tiempo

en la flácida piel,

añoranza en la mirada.

No la reconozco.

La miro desde dentro

desde mi eseidad

y no la reconozco.

No se como aceptarla,

no se como congraciarme,

no se como intimar,

no se como amigarme

con la extraña del espejo.

martes, 12 de noviembre de 2013

Entrevista a un Muerto que Camina.



El reloj marcaba las 22 horas del viernes 25 de agosto del 2008, el manto oscuro de una tenebrosa noche apenas iniciaba y, en las inmediaciones del hoy desaparecido Cine Líbano aproximadamente 100 personas agolpadas sobre la acera se dedicaban a consumir sustancias como el crack, la marihuana, licores alterados, alcohol, pastillas y combos compuestos por varias drogas que, en los alrededores les venden o cambian por objetos que han obtenido en descuidos, hurtos y/o asaltos con o sin violencia.

Está cayendo una cilampa y como efecto de las sustancias consumidas y al frío que ya a esa hora cala los huesos; la libido, la testosterona y las hormonas se les alteran y en las aceras de la avenida 5, entre calles 10 y 12 con un desparpajo increíble se aprestan a tener relaciones sexuales sin importar si se trata de personas del mismo sexo, lo único que en sus enajenadas mentes cabe es “satisfacer” sus más íntimos y en algunos casos sucios deseos.

Ante aquella triste realidad y aprovechando que los colaboradores de las Obras del Espíritu Santo les íbamos a dar de comer, llamé a un desgarbado, mugroso y mal oliente señor de ropas raídas para conversar con él.

-¿Cómo te llamas?-
--“Mae”, me llamo Luis, más conocido en el bajo mundo como colochos--.
-¿Tienes familia?-
--Claro “mae”, tengo a mis padres y cuatro hermanos, tres son hombres y una mujer, también tengo sobrinos--.
-¿Por qué vive en estas calles y no con alguno de ellos?-
--¿Cuáles calles, mi tata?, ¡para nosotros son cementerios, vea los muertos! Es triste saber que uno cuenta con familia pero que por sus vicios tiene que vivir en las calles, uno ha cometido muchos errores y por eso tiene que pagar. Demasiadas veces me dieron la mano, les hice tortas y volví a caer--.
-¿Entonces?-
--Entonces qué “mae”, yo soy producto de mis propios actos, antes contaba con trabajo, mujer, casa, buena comida, ropa, podría decir que tenía de todo y lo perdí por mi mala cabeza y por unos “playos” que creí eran mis amigos y no valían ni verga, “mae”--.
-¿Qué vicios tiene?-
--Que pregunta más hijueputa. Bueno, fumo mota, ñoña, me echo unos tapis, me cuadra todo lo que me ponga tuanis porque aquí uno vive echo pic.., vea esa roca que se están mandando, es una chichera que breteaba en Hacienda, ella está pensionada y el guevo que agarra de la pensión lo gasta con nosotros, véala vive aquí toda hecha mierda--.
-¿Hace cuanto consume?-
--Como cuarenta años, empecé a fumar mecha muy cabro, lo hice cuando estaba en segundo año del colegio, después me salí del cole y como era un vagazo cuando me hacía los puros, llegaba a la choza con un filo y me mandaba toda la jama que había, por eso mi roquita se ponía malísima--.

-¿Cómo mantenía el vicio?-
--Como decía mi vieja, no tienes ni oficio ni beneficio. Como no tenía harina para el vicio pegué algunos descuidos en mi chante y las varas que me jalaba las vendía para comprar la mota, mis hermanillos y mi mamá se ponían malísimos, cansados de esa vara y por mis tortas, me pusieron los coletos afuera de la choza. Ya en la calle y con la mica al hombro, además de los puros, probé la piedra, la coca, el guaro y con otros compas me dediqué a robar y asaltar en el barrio y otros lugares--.
-¿Mató a alguien?-
--Mae, por dicha no he palmado a nadie, he dejado a más de uno furris, a punto de colgar las tenis, me he salvado porque sé hacer el candado chino. Cuándo me le guindo a un chavalo del pescuezo para quitarle las varas como el reloj, el celular, la billetera u otras mierdas, los dejo sin respiración y sin conocimiento por eso quedan medio camotes y desorientados.--
-¿En algún momento ha dejado de consumir?-
--Sí, cuando conocí una cabra pura vida, ella me ayudó mucho y dejé de hacerlo, conseguí un brete como peón de construcción, me ganaba la harina honradamente y con ello pagaba un chante humilde, compraba la jama, ropa para ella y para mí, vivíamos tuanis y tenía como un año sin consumir, pero, un compa del brete me invitó y ahí si perdí todo, la hembra me dejó, quedé hecho mierda y aquí estoy como un zombi, con solo decirle que hasta me han cogido, me dieron por las nalgas--.
-¿Cómo hace para sobrevivir?-
--Ya le dije, robando y en espera de que la gente como ustedes vengan a darnos la bomba porque nosotros no compramos comida, el camay lo usamos para el vicio, a mi no me interesa gastar la plata en moncha, solo en las drogas y el alcohol porque son las que me quitan el miedo, la ansiedad y los fantasmas. Aquí la vida es muy dura y en la de menos me hacen cobrado, aquí hay muchas broncas ya me han hecho algunos abonos vea como me dejaron el chiverre y a pesar de ello sigo en pie--. --¡Colochos!, mae, ya se va a terminar la jama, si no se despavila se va a quedar gueizo y con filo--, gato sea necio, este mae me guardó la bomba--.
-¿Para finalizar qué espera de la vida?-
--Yo no espero ni gorra de la vida, aquí se sobrevive, esto es una jungla y lo único que uno puede esperar es que lo saquen enjaulado, solo si Dios se apiada de mí podría salir de estas calles que son tan deprimentes, sucias y peligrosas. Ellos y yo somos enfermos mutilados mentalmente--.

--El problema es que nosotros caímos en las garras del pisuicas por la ñoña, esa droga es lo peor que hay, es el mismito diablo, es muy adictiva, produce mucha angustia y ansiedad porque su efecto es muy pasajero; quienes fumamos crack llegamos al infierno, sí al infierno, por eso hay que estar traqueteado todo el tiempo para olvidarse del dolor, sino, mire a su alrededor qué cantidad de muertos que caminan--.

Cuatro meses después de la conversación-testimonio; en los alrededores del Mercado Borbón hubo un pleito por drogas y “Colochos” fue cobrado salvajemente con un objeto que le destrozó la cabeza, fue así como, Luis se convirtió en una estadística más.

Aunque parezca mentira, esa es la triste y dolorosa realidad que diariamente viven y experimentan muchos nacionales o extranjeros que por sus flaquezas y debilidades se engancharon en los vicios de la droga y el alcohol. A esas enfermas y enfermos que son producto de una sociedad indiferente y excluyente, de no ocurrir un milagro en sus vidas, lo único que les espera es terminar como Luis, con sus huesos en alguna de las calles josefinas u otro rincón del país.



Ricardo Jiménez García
Carné: AS-04026


Vocabulario o lenguaje utilizado:

Abono; herirlo, cortarlo, balearlo, golpearlo, verguearlo
Brete; trabajo, chamba, doblar la concha
Broncas; pleitos, traídos, peleas, discusiones, riñas
Chichera; alcohólica, borracha, tapiz, jumas
Casa; choza, chante, rancho, jaus
Coletos; ropa, chuicas, pertenencias
Comida, jama, moncha, rancho, bomba
Coca; cocaína, puntas, pajillas, quesos
Cabro; joven, muchacho, chamaco
Candado chino; apretón de garganta, apretón de la manzana
Camotes; locos, tontos, desorientados, fuera de sí
Colgar tenis; morir, patear el balde, caer occiso, estar tieso
Cabra; mujer, dama, hembra, muchacha
Compa; amistad, conocido, amigo
Cobrar; matar, exterminar, crimen, occiso, tieso, cadáver
Chiverre; estómago, panza, timba
Dinero; harina, guevo, plata, camay, chochozca, denarios, chuminos
Descuidos; robos, hurtos
Despavila; poner vivo, estar en todas
Enjaulado; en caja, embalsamado, tostado, envuelto, con un lazo
Filo; hambre, ganas de comer
Furris; feo, medio muerto, sin sentido, desorientado, pal gato
Gorra; nada, desprecio
Gueizo; estar feo, horrible
Harina; plata, dinero, camay, chochozca, denarios, chuminos, guevo
Jalaba; llevar, darles tanda, dejarlos feos
Mandando; sexo, cogido (a), hacer el amor, relaciones sexuales
Marihuana; mota, mecha, grifa, canillas, puros, galeta, muletas, darle a las tres, enrolar
Mierda; caca, desecho fecal, no vale nada
Malísima; enojada, chiva, molesta, defraudada, maltratada
Mica; valija, bolsa, maletín, envoltorio
Pisuicas; misifús; diablo, cachudo, demonio
Oficio ni beneficio; no hace nada, no trabaja, no estudia, no sirve para nada, no compone nada, es un mantenido
Playos; compas, homosexuales, culiolos, cochones, yiguirros
Piedra; crack, ñoña, roca
Palmado; muerto, occiso, cadáver, traqueteado
Roca; mujer, señora, anciana, mamá, vieja
Pezcuezo; garganta
Roquita; mamá, vieja
Tortas; portarse mal, cometer fechorías, robar, pegar descuidos
Tuanis; contento, alegre, feliz, pura vida, bonito, chaineado
Traqueteado; drogado, bombeado, tostado
Verga; nada, miembro masculino, no compone
Vagazo; no trabaja, no estudia, no hace nada
Vara; objetos, cosas, artículos, situación, comportamiento
Zombi; autómata, actúa por impulsos, irracional

Coyoleros sin derechos laborales



Después de la entrevista que el pasado 1 de mayo le realicé a la Sra. Karen Pereira Carrillo, coyolera de la palma africana en la zona sur, propiamente en Santa Lucía de la Cuesta, Cantón de Corredores, Provincia de Puntarenas, surgió la siguiente noticia:  Las mujeres u hombres que están dedicados a la preparación del terreno para la siembra de la palma, los fumigadores de las plantas, los cortadores del coyol, los recolectores de la fruta, etc., diariamente ven violados sus derechos laborales, porque sus patronos no les reconocen los más elementales derechos que están consagrados en las leyes.
El salario que como trabajadores perciben es por debajo del mínimo establecido, las garantías sociales están ausentes porque no cuentan con seguro social, pólizas de riesgos del trabajo y como si fuera poco tampoco les pagan el aguinaldo. Aunque parezca mentira, en los albores del siglo XXI esos trabajadores y trabajadoras son de segunda y en algunos casos de tercera categoría.
Por lo toxico de los plaguicidas, químicos y agroquímicos que son utilizados en la
fumigación de las plantaciones y debido a que los trabajadores y las trabajadoras no cuentan con equipos de seguridad para por lo menos minimizar los riesgos de padecer cánceres pulmonares, esterilizaciones u otras enfermedades de la piel, que son derivadas de la exposición permanente, así como por la inhalación de sustancias tan tóxicas.
A pesar de que, desde el 15 de setiembre de 1943 se promulgó el Código Laboral
para tutelar los derechos de todos los trabajadores del país, eso no se cumple para los trabajadores y trabajadoras del sector agrícola que cada día ven como les son conculcados y menguados sus derechos.
Cómo es posible que a una población laboral que se dedica día a día a esa actividad no se le considere como parte de la economía formal del país. Por el contrario y de acuerdo a lo expresado por algunos dueños de las plantaciones con los que pude conversar, todos sus trabajadores y trabajadoras son casuales o se encuentran bajo la figura de la subcontratación. Es decir, todos y todas las trabajadoras de ése sector están dentro de la economía subterránea o informal, situación que les favorece a ellos como patronos porque, bajo esa figura pueden evadir el reconocimiento de las garantías.
Mientras eso ocurre, los inspectores de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), la Dirección de Inspección del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y los inspectores del Instituto Nacional de Seguros (INS), se hacen de la vista gorda, debido a que no asumen el rol que como instituciones les corresponde y en consecuencia los trabajadores seguirán siendo mal pagados y maltratados por sus patronos. En consecuencia, al no efectuar las inspecciones que obligadamente y conforme a las leyes les corresponde, en las plantaciones de coyol los trabajadores y las trabajadoras seguirán pagando las consecuencias de irresponsables funcionarios públicos que no toman decisiones para que se pueda cambiar esa situación. Es por la desidia y la apatía de quienes deben velar por el cumplimiento de las leyes, que la calidad de vida de esos y esas trabajadoras seguirá siendo igual y sus salarios seguirán siendo de hambre y simple subsistencia.

Ricardo Jiménez García

Carné: AS-04026

Paseo Celeste



Unas vacaciones que pasó en el país mi hermana, aprovechamos para enseñarle todas las bellezas del que tiene, que como razón natural no son en San José centro, sino en su preciosa naturaleza, yo creo que no nos quedó un solo parque que ver, fuimos a todos yo algunos los conocía, otros no y aproveche. Bueno el paseo que les cuento fue a Rio Celeste, que yo no conocía y tenía muchas ganas de ver, el tiempo era bueno, o al menos eso creíamos pues era mediados de febrero, salimos y llegamos a la propia puerta del parque pagamos y no nos dijeron ninguna opción ni advertencia, y tal vez fuimos los culpables nosotros por no preguntar, el caso que ale, nos metimos por la callejuela y empezamos a caminar decididos al ratito nos dimos cuenta de que aquello era demasiado barro para el tiempo en que estábamos , y un señor que paso nos dijo que la noche anterior había caído una tormenta de las grandes y llovió toda las noche, en ese momento no pensamos más que en seguir adelante, y así lo hicimos, Y ya sin mayor preámbulo comenzaron las caídas de trasero primero mi hermana, yo de verla sentada en el barro me moría de la risa, pero unos metritos mas allá, fui yo quien aterrice en el santo suelo o barro mejor dicho, y eso fue el pistoletazo de salida libre de las caídas, estábamos hasta los pelos llenas de barro (a pesar de todo ni mi hija ni mi yerno se caían)Y mi hermana y yo, no dábamos dos pasos sin aterrizar, mi hija y mi yerno, conocían el parque pero sin barro, la gente (poca) llevaba bastones y entonces cogimos dos palitos y con mi yerno que se multiplicaba el pobre, en ayudar seguimos a delante , porque la catarata estaba cerca, vimos los teñideros y varias cosas, pero la verdad no estaban celestes pues era más bien color marrón sucio,, llenas de barro hasta la punta del pelo, pasamos por unos puentes de tabla y cuerda que en otra ocasión me hubiesen encantado, pero para entonces, como estábamos llenos de megatones de barro, teníamos miedo resbalar, daban miedo. Ya casi llegamos, eso  pensábamos nosotros, y en viendo la catarata nos vamos de vuelta. Y entonces cuando ya creíamos que no nos pasarían más cosas mi yerno perdió la suela del tenis (y conste que era un todo terreno de marca americana) Pues se quedó sin suela con el pie en el suelo, como si fueran de papel, para entonces  reventábamos de la risa, claro que yo no estoy a cien por ciento seguro si nos divertía o era por no llorar. Mi hermana llevaba una pañoleta, y con ella se vendo el pie, yo no me explico, yo creo que él tampoco, como pudo caminar con el pie en barro y piedras, palos y todo lo que había por allí, pero seguimos porque ya habíamos caminado tanto que volver no era opción sin la catarata, así que adelante. Habíamos entrado como a las 10 de la mañana y las horas pasaban cuando nos dimos cuenta era ya tarde y la dichosa catarata no aparecía mi hermana y yo llenas de barro mi yerno sin un zapato y mi hija en plenas condiciones muerta de risa, tenía ganas de tirarla yo para que se manchara, la peor caída no por daño pero que se rieron ellos y otros que venían detrás, fue protagonizada por mí que había un árbol con dos ramas fuerte, resbale creyendo que me sujetarían y caí dentro de los dos arbolitos, y hasta la cabeza la metí en barro. Cuando quisimos darnos cuenta, el sol ya estaba retirándose, y ahí nos asustamos, ya no queríamos catarata, queríamos salir y volver no era ya posible, por las horas caminadas. Afortunadamente nos encontramos a un señor que conocía la zona y nos guio a una salida , que era donde desagua el rio, pasamos un puente y entonces sí, vimos un agua celeste preciosa, menos mal vimos el rio celeste, Fuimos que dábamos pena y risa a una especie de sodita, y el muchacho muy amable nos atendió y nos comunicó, que nos perdimos, y que estamos al
menos a un montón de kilómetros de la entrada principal donde estaba el coche, ahí yo creo que estábamos a punto de llorar, el joven muy amable llevo a mi yerno en moto a buscar el coche, sin su zapato, daba risa y desesperación, pero al menos ya estábamos de camino. Cuando nos metimos en el coche, llenos de barro y tiritando de frio y sin comer desde el desayuno eran las 6 de la tarde, y de golpe empezó así de la nada a llover, entonces empezamos a pensar que habíamos tenido una suerte de locos, en poder salir, de una pieza después de tantas caídas, que era solo decir que paseo más divertido que gracias a Dios todo salió bien. Mi hermana no decía nada de particular, solo Dios mío, Dios mío, quien sabe lo que estaba pensando. Un día de estos voy a montar un video con las fotos, para ponerlo en internet y morirnos de risa, pero así fue nuestro paseo, mejor dicho nuestra aventura a Rio Celeste, ahora cada vez que escucho que hay guien que se perdió en un parque, o en una montaña, le entiendo por lo que deben pasar, y si alguien no lo entiende, me lo preguntan a mí.  Yo soy bastante aventurera y arriesgada, por eso no deje que Rio Celeste pudiera conmigo volví

al año siguiente, pero paramos en una caseta y pedimos información nos alquilaron bastones y contratamos un guía, y como no había llovido estaba sequito fue un lindo paseo y no me caí ni una vez. Y sobre todo vi la catarata celeste una preciosidad, yo les recomiendo que vayan merece la pena verlo, eso sí sigan mi segundo ejemplo y lo pasaran realmente bien, el parque es precioso,

y esa agua celeste, que dan ganas de tirarse en ellas, pero como no se puede pues ni hablar, se aguantan las ganas.

Cada vez que recuerdo a mi hermana bañada en barro y a Luis mi yerno con el pie atado en un pañuelo, lleno de barros, me da mucha risa y me alegro haber pasado por semejante aventura, no todos lograr perderse en el parque de Rio Celeste, bueno pues nosotros sí.
Antonia Morales Diez . Taller de periodismo y comunicación.
PIAM, Universidad de Costa Rica