martes, 28 de mayo de 2013

Con paso lento pero firme


Con paso lento pero firme
Por: Maureen Hidalgo Chinchilla
En el año 1978 cuando salí del colegio mi mayor deseo era continuar mi educación superior en la Universidad, pero mis papás no podían costear los gastos que esta conllevaba, aunque obtuviera una beca los pasajes y libros lo hacían irrealizable, y el miedo no me dejo consumar nada, decían que el examen era de lógica, y no era muy buena para eso, además el enfrentarme a ser alumna de nuevo ingreso, que me quebraran huevos en la cabeza y me soltaran los ruedos de los vestidos me aterrorizaba, eso sin tomar en cuenta el tiempo que me llevaría poder empezar a ganar mi propio dinero, entonces empecé a trabajar. En el colegio había aprendido contabilidad y después me decidí a sacar la carrera en una escuela comercial como se le conocía entonces.
En el año 2011 resolví realizar el examen de admisión en la Universidad de Costa Rica, para demostrarme a mi misma que lo podía lograr, y lo gané, pero al elegir la facultad a la que iba a ingresar, descubrí que ya estaba vieja para empezar en algo que ya esta sobresaturado, como la educación o ciencias económicas, o teatro que es lo que quería estudiar ahora, además nunca he sido muy buena para leer, y eso me complicaba más. No logre entrar a teatro y me desmotivo mucho.
Y entonces descubrí el Piam, Programa integral del Adulto Mayor, ahí podía realizar mi sueño sin complicación, porque iba a ir a mi propio ritmo.
Mi esposo y mis hijos me apoyaron mucho. Pero, el resto de la familia y algunos amigos me cuestionaron, como yo con cincuenta y tantos años iba a meterme a estudiar con viejitos. Para algunas cosas ya estoy muy grande y para otras según ellos todavía no. Pero me decidí a seguir soñando. Y aquí estoy.
Estudio en el Taller de Periodismo y Comunicación II, y la experiencia ha sido enriquecedora, el poder escribir y publicar mis pensamientos en un blog que se comparte con otras personas me llena de satisfacción. El conocer otras ideas y personas me encanta. Además de todo lo que he aprendido.
También estoy en el Taller para narrar Cuentos, si lo tomamos a broma, es parecido, en uno los escribo y en el otro los relato, porque los periodistas en algunas ocasiones se vuelven puro cuento. Y este taller me ha acercado a la comunidad hemos visitado Ebais, escuelas, y otra cede universitaria, el poder compartir con niños y adultos mayores, sentirse útil no tiene precio, trasmitimos nuestro pensamiento y tradición y somos escuchados.
Y cuando en estos mismos talleres escucho hablar de lo que se hace en otros quisiera tener más tiempo para ir a todos. No soy una ciudadana de oro, pero me siento tan valiosa y útil como una persona de oro.
Las personas que no conocen este programa o que lo ven desde afuera no saben la oportunidad que nos dan a nosotros y a los jóvenes universitarios, porque juntos transformamos, tenemos mucho que dar y la brecha generacional se acorta.
Si tenemos barreras, parece mentira pero a veces hasta de idioma, porque ya no los entendemos, los jóvenes hablan de su iPad, iPod y de las redes sociales, pero estamos aprendiendo, ya todos tenemos nuestro correo electrónico, y algunos un facebook. No hay muro que no podamos saltar si nos dan la oportunidad. Por eso hay que reconocer el trabajo que hace la universidad dándonos este espacio, y sobre todo a los profesores que donan su tiempo.
Continuemos integrándonos y haciendo que la vida valga la pena vivirla, y no renunciemos nunca a aprender, porque las oportunidades están y aunque envejecer no se puede evitar, dar de lo bueno de nosotros es una obligación.
Con paso lento y firme llegaremos a nuestra meta, seguir creciendo.

Mas que un dolor


por Maureen Hidalgo

Se respira una paz y una sensación de soledad increíbles. No muy lejos se puede ver algo que parece un ciudad pero más bien es un cementerio, las luces suben y quedan suspendidas en el aire. Está amurallada tiene un gran portón blanco que no permite entrar a nadie durante la noche, entre los barras se pueden ver delicados ángeles y cruces que adornan el lugar. El silencio es ensordecedor de vez en cuando se ve interrumpido por el ruido de un grillo, o algún vehículo.
Dentro del muro se distinguen dos figuras sentadas sobre una bóveda son blancas como el papel y están hablando. Se quejan de que ya no pueden salir de ese lugar, y de que nadie las ha visitado en mucho tiempo.
Una de esas figuras se llama Margarita y le cuenta a su compañera su desgracia. Se acercan a la verja y ponen sus manos entre los barrotes y descansan sus cuerpos.
-Que frío hace esta noche. –dice la amiga de Margarita
- No lo siento, sólo puedo pensar en este dolor de muela- expresa Margarita.
-Como te va a doler una muela si estas muerta. – contesta la compañera
Y Margarita responde – no hay nada peor que el dolor de una muela muerta.

Soñando?
 
La noche es oscurísima, hay una neblina casi verde que lo cubre todo, el frío llega hasta lo profundo de los huesos. Un ambiente macabro lo rodea todo, aunque no se pueda ver hay una sensación de que algo malo está ahí asechando.
El silencio que lo embarga todo se ve interrumpido por risas que terminan en dolorosos lamentos. De vez en cuando un relámpago hace resplandecer el cielo y se rompe el grueso manto de oscuridad y se pueden ver las sombras de dos seres. De pronto un calor intenso lo llena todo y una luz producto de unas llamas aclara el lugar, parece una fogata pero no lo es. La fuente que las produce no parece de este mundo.,
En tanto, una mujer está siendo torturada, sus brazos guindan de pesadas cadenas que cuelgan de algún lugar que no se puede precisar, los grilletes en sus manos no le permiten irse, aunque no está atada. Parece que descansan en las pesadas argollas.
Una criatura sobrenatural con aspecto sombrío y risa macabra la esta atormentando, sus largas uñas parecen garfios que se entierran con insistencia en las costillas de la mujer, provocando una risa forzosa que se va convirtiendo en llanto. Al acercarme para ayudar, me impacta la imagen soy yo. En ese momento abrí los ojos.
(En honor a mi mamá que cuando yo era niña me contaba que tenía estas pesadillas, aunque parecen de risa a ella le causaban angustia y a mí me daban mucho miedo, tanto que aún las guardo en mi recuerdo como cuando ella me las contaba)

jueves, 23 de mayo de 2013

Entrevista que pudo haber sido y no fue

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Lugar: Sala de la Universidad de Costa Rica, Taller de Lectura. Son las 9 am del señalado lunes que la autora del libro que estábamos leyendo, “La Loca de Gandoca”, Anacristina Rossi, nos anunció su visita. El grupo “Los de antes, ya no somos los mismos”, que sumamos más de mil doscientos años de juventud acumulada lanzamos miradas furtivas hacia la puerta del aula y de pronto se hace realidad su presencia. Entra con paso firme y resuelto, sonrisa y mirada de las que si saben. Nos cautiva al instante. El perfume de los lirios y de las flores salvajes de su querido Refugio nos envuelve.
Cual niños, ansiosos, expectantes nos disponemos absortos a escuchar la disertación de su obra. No hay duda, Daniela es Anacristina. Da autógrafos, se fotografía con todos y reparte simpatía a diestra y siniestra. Tímido le hago una solicitud: estoy en un taller de Periodismo y Comunicación aquí en la U. ¿me otorgarías una entrevista? Sonriente accede.
Ha pasado el tiempo ¿No sientes que tu lucha quijotesca parece ser indiferente a la mayoría?
No, porque el mismo hecho que Uds., ahora y los niños y jóvenes en escuelas y colegios en un ayer, también leyeron el libro y lo sometieron a estudio.
¿Cómo comenzó todo?
Mis padres tenían terrenos en la zona Atlántica en Gandoca y viajábamos constantemente, parte de mi niñez la viví en ese lugar y empecé a darme cuenta poco a poco el deterioro y daño que le estaban causando. Quise que los demás se enteraran y publiqué una nota en la sección “Cartas de los lectores” del periódico “La Nación”
¿Tan fácil fue?
Un narrador deportivo, muy popular, Mario Mac Gregor, la leyó y lo hizo su bandera y en cada programa que podía la mencionaba y así se fue divulgando.
¿Cuál es tu mayor desilusión?
Que mi libro “La Loca de Gandoca” lo eliminaron como lectura obligatoria en el sistema educativo. Me emocionaba, cuando veía a niños y jóvenes haciendo representaciones teatrales y foros, discutiendo mi escrito.
¿Por qué esa persecución?
El contenido del libro era una crónica denuncia novelada, el cual da a conocer la inoperancia y corrupción de los gobiernos locales sujetos a los intereses mezquinos de extranjeros sin escrúpulos. Fui amenazada de muerte, Mi salvoconducto son los libros.


¿Fuiste hippie?
En el sentido romántico sí. Usé vestimentas coloridas, andaba descalza y usaba el pelo largo, adornado con flores. Era libre y me sentía parte del selvático entorno del Refugio.
¿Qué te molesta?
La indiferencia, que la gente cierre los ojos a lo que es tangible. Muchas voces están gritando y nadie las quiere escuchar.
¿Qué estudios académicos tienes?
Soy graduada da la Universidad de Paris, Francia. Estudios en Inglaterra, tengo una Maestría en Mujer y Desarrollo del Instituto de Estudios Sociales de la Haya, Holanda. Soy además traductora e intérprete.
¿Actualmente qué haces?
Ejerzo el periodismo y participo activamente en las luchas defendiendo al medio ambiente y los derechos de las mujeres indígenas.
¿Qué has escrito?
Novelas
  • María la Noche 1985
  • La Loca de Gandoca 1991
  • Limón Blues 2002-2003
  • Limón Reggae 2007
Cuento
  • Situaciones conyugales 1993
¿Tus libros son frutos de la inspiración?
No, es un trabajo de investigación que dura más o menos cuatro años. Larga gestación. Escribo contra aquellos que creen tener todas las respuestas.
Hay una vieja superstición que dice que en el arte si uno reflexiona pierde capacidad creativa.
Siempre he reflexionado y no siento que haya perdido algo.
El número tres, ¿está presente en tu vida?
Sí, 3 maridos, 3 hijos, 3 libros y sufro de es 3.
¿Qué te motiva a escribir?
Yo hago las cosas sin motivo, una siempre hace algo por razones que no se explican y empiezan a aparecer poco a poco.
¿Cuál es la fórmula para escribir?
El secreto de escribir es dejar que las palabras fluyan sobre las páginas. Puedes regresar y corregir lo que no te gusta.
¿Eres supersticiosa?
Gracias a un amuleto que llevo, no.
¿Crees en la quiromancia?
Sí, hace tiempo en una reunión social en casa de la actual mandataria, su esposo me leyó las manos, pronosticándome que tendría dos hijas más pero que la segunda no sería del que era mi esposo que se encontraba a mi lado en ese instante. Antonio, el Carlos Manuel de la novela, el cual se puso furioso por esa aseveración que el amor de su vida tendría una hija con otro. Y así fue, el murió y lo pronosticado se dio. Rico si sabía.
¿Actualmente estás casada?
No exactamente, ya probé las mieles y las hieles del matrimonio, el cual no me satisface como institución. Aunque no estoy sola, convivo con un hombre de nacionalidad chilena, un compañero con derechos (a pagar la luz, el cable, etc.).
¿Tienes miedo a envejecer?
No pienso en eso, realmente he sido madre, hija, hermana, amiga, esposa y compañera, es decir mujer. El ayer fue eso, el ayer. Mañana no sé. Cada día crezco más y no estoy sola, que sería realmente mi temor.
¿Crees en el más allá?
Creo que la búsqueda del más allá por el ser humano, es la respuesta a un miedo antropológico a lo que no se puede explicar, un temor biológico incitado por el instinto de supervivencia.
¿Y en el Paraíso?
Pensar que Dios nos tiene reservado un Paraíso para estar con él después de esta vida, no es más que un acto de arrogancia del ser humano que ha olvidado su pequeñez en el cosmos.
¿Eres feliz?
No pretendo tanto ser feliz, con estar tranquila basta.
¿Crees en las leyes del Kharma?
Yo lo viví en carne propia. Siendo joven y por tanto rebelde, abandoné mi hogar y me marché a Europa. Ahora mi hija mayor hizo lo mismo, sumiéndome en una tristeza que yo antes causé.
¿Sos frustrada?
Si no puedes tener lo que quieres y eso te frustra, debes empezar a ver con otros ojos lo que si tienes.
¿Tus escritos han sido reconocidos internacionalmente?
En el año 2004, el Gobierno de Chile otorgó 100 medallas da Honor Presidencial Centenario “Pablo Neruda”. Que premiaba a connotadas personalidades del mundo de la cultura, la literatura y las artes en general. En Costa Rica ese honor recayó en mí.
Yo estuve ese día 12 de julio del 2004, en el Teatro Nacional y recuerdo algunas de tus palabras al referirte a Pablo.
Nadie como él meció el mundo
en olas de lenguaje que se insinuaban
se recogían, iban creciendo,
estallaban y se volvían a levantar,
masculinas, apabullantes y proféticas”
¿Te sientes personificada en algún escrito da Neruda?
Si, un fragmento del soneto XXII
te amé sin que yo lo supiera y busqué tu memoria
En las casas vacías entré con linterna a robar tu retrato
Pero yo ya sabía cómo eras. De pronto
Mientras ibas conmigo te toqué y se detuvo mi vida:
Frente a mis ojos estabas reinándome y reinas
Como hoguera en los bosques el fuego es tu reino”
Si yo fuera el genio da la botella que encontraste en la arena y te concediera un deseo, ¿qué pedirías?
Que se acabe esta entrevista.

Carlos Montero Loyola
Carmonloy
Septiembre del 2012

martes, 21 de mayo de 2013

Fortunato.





Muy temprano comencé con mi rutina,  salí a caminar por una  hora, luego llegando a mi casa me encontré con un perrito bastante descuidado la cual andaba perdido.  Me encantan los animales especialmente los perros,  lo llamé haciéndoles ruido pst pst,  se acercó.  Noté que no era huraño, lo acaricié, busqué alguna identificación en su cuello la cual no tenía;  trayéndolo  a  mi casa, dándole un poco de leche con cereal, ya que no tenía alimento para perros, después de saciar su hambre y sed, agradecido me seguía por toda la casa.
Me senté a desayunar me puse a  contemplarlo le dije: eres un perrito muy lindo y tierno.  Cuál será tu nombre?  Me pareció adecuado Fortunato. y le dije te  llamaré así.  
Me alisté, llevándolo a donde el veterinario, el cual lo revisó, vacunó, desparasitó,  haciéndome el comentario que el perrito se veía maltratado, descuidado, necesitado de afecto, eso me dolió ya que por su pequeño tamaño no podría defenderse fácilmente.
Pasó la mañana, al regresar hice el recorrido de mi caminata que temprano realizara; así tal vez encontraría al dueño, no hubo respuesta. Les comenté  a  unos vecinos del hallazgo de Fortunato, por si sabían quién era el dueño. 
Lo llevé de nuevo a mi casa, dándole  agua y comida para perros que había comprado donde el veterinario, le acomodé una caja de cartón con una almohada suave que sirviera de colchón, así tuviese una cama, pero olfateando todo, él no se separaba de mí.
Almorcé, escuché noticias y luego me puse a leer un rato, el sensible Fortunato no  se movía de mi lado, contemplándome con  sus ojos tiernos y de agradecimiento. 
Por la tarde estuvo visitándome una amiga la cual se sorprendió al ver al perro, no hizo ninguna alusión a Fortunato, tomamos café , hicimos tertulia un rato, despidiéndonos luego.
 Entrada  la noche tocaron  a mi puerta,  la cual abrí;  mi mayor sorpresa  fue ver a mi amiga de nuevo, acompañada por una pareja, la cual me explicó que venían por el perro. Fortunato los vio, empezó a gruñirles, sabiendo que era maltratado no me sorprendió que lo hiciera, pasé a la sala  a los visitantes y saqué al perro  al jardín.
Cuando me comentaron que ese perro era de ellos,  se les había escapado de su casa, noté  que estaban tranquilos, indiferentes como si la situación no les afectara.
Les pregunté porque no lo habían buscado, diciéndome que sabían que volvería a ellos, que no se  preocupaban por él, les pregunté: ¿Ustedes quieren al perro, le tienen cariño o es por tenerlo?  Se turbaron al escuchar mi pregunta: les  expliqué, cuando lo encontré estaba en condición lamentable, se miraron entre ellos, contestándome: no nos gustan los animales, en realidad tenemos al perro porque fue un obsequio. No me asombró la respuesta.
Les solicité  por favor me dejaran al perro, me  referí  sobre mi visita al veterinario, el baño y recorte de pelo que le habían hecho, enseñándoles el carnet de vacunas,  la cual ya le habían puesto. Con sinceridad me dijeron que el perro no era ni vacunado ni desparasitado, que hacía poco estaba entre ellos y no habían tenido tiempo para cuidarlo.   Les pedí que me lo cedieran, conversaron  entre ellos  é hicimos un trato.
Fortunato se quedó conmigo. Hoy por hoy es mi compañero y gran amigo.
 Agnes Avendaño Cavallini

Mi papá

                                  
 por Lía Ferreto
Señor: verdad que si desea recibir la Santa Comunión ???
Papá había sido enfático al decirle a aquella gentil señora del hospital, que cada día a la misma hora lo visitaba, para llevarle la Sagrada Hostia, que no deseaba recibirla hoy.
No, no; no lo deseo, volvía a repetir el una y otra vez.
En un cuarto de hospital, ese día papá estaba rodeado de todos sus nietos, 16 en total, pues esa mañana habían sido avisados de que el se moría. Ese hospital se encuentra en Cartago donde él vivía, pero sus nietos, la mayoría, se habían desplazado desde San José, al ser avisados de semejante noticia. Parece tal vez increíble, pero ninguno faltaba, todos habían corrido, pues querían estar presentes y despedir a su amado abuelo. Si algo especial tenía papá, era el inmenso amor que había echo vibrar en el corazón de sus 16 nietos.
Abuelito Pastilla, así le llamaban. Y es que desde muy pequeños, cada uno de ellos, recibía de manos de papá, una pastilla de Violeta, aquellas perfumadas pastillas de color lila, que el sin lugar a dudas, tenía siempre en su bolsillo. Nunca compró pastillas de otro sabor, eran siempre de Violeta. Y era la delicia de todos éstos niños, pedirle a papá una pastilla. Así a través de los años, fué bautizado por todos ellos, con ese sobre nombre.
Abuelito Pastilla tenía un aire taciturno. Pero cuando llegaba alguno de éstos nietos, se transformaba completamente en otra persona. Era la imagen perfecta de ese abuelo que todos soñamos tener. Y no era que se tiraba por el suelo a jugar o hacer monerías, ese no era su estilo. Tenía esa dulce energía que funciona como un imán irresistible para todo perro callejero, para todo borrachito que deambulaba por la calle, y para cualquier niño que pasara cerca suyo. Todos, sin oirlo hablar ni verlo hacer alguna cosa especial, sin dudarlo , se acercaban a él, y ahí se quedaban, prendidos de su energía, sin poderse alejar. Tantas veces lo vi conversando con algún desarrapado y mal oliente sujeto, que con sus ojos vidriosos por el alcohol, encontraba en papá un poco de conversación y al final, alguna monedita para continuar su camino. Pobrecito, me decía, sin ninguna otra explicación. Así igualmente, caminaban a su lado esos flacos perros, sin esperar nada a cambio, hasta que alguna persona, molesta por la visita, le pedían que los alejara. Y ni que decir de los niños, cuánto se divertían a su lado, causando grandes celos en mi, cuando yo era pequeña.
Yo escuchaba de labios de mamá aquella historia, repetida muchas veces; cuando ella debió hospitalizar se varios días, pues yo había avisado mi próximo nacimiento, una niña pequeña, hija de alguna enfermera se había enamorado de papá, a tal grado, que entraba corriendo cada día buscándolo, se guindaba de su cuello, llenándolo de besos, tanto, que le sugiere a mamá que la adopten, pues también se sentía atrapado por el amor de aquella pequeña. Mamá se siente ofuscada y no acepta esa propuesta. De acá nace la idea que rondó mi mente por años, de que yo era esa niña, y había sido adoptada. Pero esa es otra historia.
Papá había sido internado hacía varios días, su salud se había deteriorado mucho, tenía una fuerte infección y los médicos luchaban por controlarla, sin mayores logros. Esa mañana, le tocaba a mi hermana ser quién lo cuidaba y acompañaba; ella fue testigo de esos minutos de gran emergencia. Papá se moría. Adrenalina de por medio, logra avisar a mi hermano, quién estaba muy cerca, a mi, que tardé mas en llegar y así, fuimos avisando a nuestros respectivos hijos. Cuando yo entré al hospital, encontré en un pasillo a mi hermano, lejos del cuarto de papá, orando y amedrentado, ante lo que se estaba desarrollando en ese momento. Corrí a su cuarto, donde un equipo de médicos y enfermeras luchaban por resucitar a papá. Mi hermana, en un rincón, presenciaba todo sin moverse, pero ante mi llegada, todos los presentes se volvieron pidiendo con enojo que desalojáramos el cuarto. Yo, rebelde y aterrada, ante aquel caótico espectáculo, no se que dije, pero recuerdo que papá, muy enojado logra decirme; porqué me hacen esto ??? no es pecado, no es pecado, repetía, no me dejaron irme. Lo logran estabilizar y así, mi hermana y yo, recogimos de boca de papá, la mas hermosa descripción de todo aquello que el vio y conoció, del otro lado del Velo.
La enfermedad de papá, había causado, que sus piernas se doblaran, estaban rígidas contra sus glúteos, había perdido la capacidad de extenderlas. Sus riñones, muy afectados, lo mantenían unido a una sonda que habían colocado en su abdomen, para facilitar sus funciones.
Yo estaba aquí acostado, empieza el a narrar, cuando la pared de enfrente comenzó a abrirse y todo el cuarto se llenó de luz. Unos seres muy brillantes e inmensos llegaron y me llamaban…vení, Edgar, vení con nosotros. Yo miraba aquello que era de una belleza maravillosa, no puedo explicar lo hermoso que era, decía él, mientras su rostro se tornaba en la semblanza de una dicha enorme. Yo les explicaba que no podía, miren mis piernas, les dije, no las puedo mover. Claro que si puedes, muévelas, me dijeron, les hice caso y al  moverlas, comencé a correr y a volar con ellos. Y mientras esto nos contaba, comenzó a agitarlas arriba y abajo para que mi hermana y yo constatáramos lo que el narraba. El las alzaba en el aire, y reía y repetía; miren, miren mis piernas, como se mueven.
Yo iba con ellos y fuimos a un lugar donde la Luz era cada vez mas brillante, mas hermosa, mas intensa, todo era absolutamente luminoso, ellos eran tantos, y sonreían y me saludaban, ahí estaba mamá, nos dijo con una expresión aún mas dichosa, si mamá, estaba ella, y papá, y reía… y los abuelos, si….ahí estaban y era como una gran fiesta, todos me manifestaban estar felices de mi llegada. Y todo reflejaba mas y mas Luz, y me hablaban, pero no eran palabras, pero yo los entendía y me explicaban que ahora estaba en otro sitio, y seguíamos avanzando y se llenó de esos niñitos, esos niños, tan pequeños, tan diminutos, ahh... ellos eran solo Amor……oh si, eran Amor, solo Amor, y la cara de papá era también luminosa cuando miraba en la lejanía, su cercana visión. Hablarnos de éstos pequeños seres de Solo Amor, provocaba en papá una expresión indescriptible.
Papá mientras narraba, aplaudía. Tal era el gozo que aún experimentaba. Y nos dijo; de repente, vi a Carmen, nuestra mamá, que lloraba tanto porque yo me había ido, que no tuve valor de dejarla sola, así que decidí regresar, nos explicó, mientras su cara se llenaba de pesar.
Y no saben ? Volvió a decir; tenemos familia en la India. Si, tenemos familiares en la India, ellos salieron a recibirme, hicieron un gran desfile, cientos de elefantes adornados con telas de oro, los cuales montaban, vistiendo lujosas ropas bordadas también en oro y plata y llenas de gemas preciosas. Me mostraban todos sus tesoros y me explicaban que llevábamos la misma sangre de un Ferreto que había dejado ahí su semilla. Me hablaban en su idioma que yo también entendía.
Tantas veces que nos pasaban cosas a Carmen y a mi, decía cavilando, esas grandes dificultades, esas que no sabes si podrás el día de mañana solucionar, y nunca sabíamos cómo, pero se resolvían, ahí lo vi, me dijo mirándome,  entendí, era Dios que estaba de por medio, oh... tanto que me preocupaba, y no debía hacerlo, él siempre lo resolvía. Y su voz fue enfática al decirme: Lía, nunca te preocupes, no hay nada de que preocuparse.
Mi hermana, ante todos éstos relatos, corrió a llamar a mi hermano, para que también lo escuchara. No sucedió, no quiso entrar al cuarto.
Yo, deseosa de mas detalles, trataba de obtener de papá, la mayor información posible. Cómo eran esos seres que vio? Eran Seres de Luz, dime papá, eran ellos? Si, me respondía distraído, yo insistía, eran ellos? Eran muy altos? Que decían? Cómo eran? El respondía a cada cosa mía con pequeñas frases, que ilustraban plenamente lo que yo sabía sobre Ellos, dándome certeza sobre mis conocimientos adquiridos acerca de éstas cosas. De repente algo pasó por su mente, una idea, una revelación; se volvió hacia mi mirándome fijo en el fondo de mis ojos y con un tono de vos que no olvidaré jamás, dijo: ya se porqué debía regresar, es que yo tenía que darte solo a vos ésta información.
Conforme pasaba el tiempo, uno a uno sus nietos iban llegando. Fue así como su cuarto se llenó de tantas personas, que iban escuchando de sus labios, aquellas maravillosas descripciones que el una y otra vez repetía. Su euforia era cada vez mayor, seguía aplaudiendo y riendo como el mas feliz de los niños, imagino que sus manos deben haber llegado al cansancio, ya que por horas no dejó de aplaudir. Sus nietos y nosotras sus dos hijas, pudimos reiteradamente oir y ver a papá en aquel eufórico momento.
Fué así que llegó aquella mujer, que se empeñaba en dar a papá, la Comunión. De ésta manera todos los ahí presentes fuimos testigos de ese diálogo entre ella y papá:        don Edgar, verdad que si quiere comulgar?
No, no señora , no quiero.
Pero don Edgar, seguro está bromeando, vamos abra la boca....
no señora...que no quiero...ya le dije que no lo deseo....
Ella nos miraba buscando ayuda, con una voz seductora, trataba de quedar ante nosotros, como una gentil y dulce persona, deseando demostrar que papá no estaba cuerdo y no sabía lo que decía.
El silencio que reinaba entre todos los presentes era imponente: Abuelito Pastilla, no quería comulgar, repitiendo que no, mientras su alegría, sus aplausos y sus risas, llenaban todo el ambiente que lo rodeaba.
Ella, retoma su posición e insiste; cómo me va a decir que hoy no desea comulgar ,don Edgar?
La voz de papá fue inconfundible: no, le he dicho que no, del lugar donde yo vengo, de donde yo estuve, eso no es necesario.
Si antes había silencio, ahora lo que quedó fue algo parecido al vacío.
La tarde continuaba su marcha, igual se fueron despidiendo los presentes. Papá duró horas en su alegría.
Pero una cosa comenzó a preocuparlo y me lo dijo. Y ahora, me devolvieron acá, pero quiero irme de nuevo, yo quiero regresar donde estuve. Yo le aseguré que eso volvería a suceder, que ellos vendrían de nuevo por él. Cuando? me preguntó, y yo confiadamente le dije; solo diles que vengan por ti, y ellos vendrán en cualquier momento. Y el me creyó.
El tiempo pasaba, papá seguía con nosotros, una enorme tristeza y un gran enojo se apoderaron de él. No volvieron, cómo le aseguré, por lo que decidió cubrirse hasta los ojos, con el gorro de lana que usaba por el frío de esos meses. No mirando encontró como aislarse del mundo que lo rodeaba. Comía, recibiendo su alimento, sin abrir sus ojos, no apartó mas ese gorro de su cara. Parecía dormir, sentado en su sillón, pero estaba atento a las personas que llegábamos a estar con el y cuidarlo. También comulgaba día a día, pasivamente.
Nueve meses esperó. Fueron largos y duros meses de enfermedad, de deterioro, donde si abundó el amor y cuidados de todas las personas que lo amábamos, turnándonos para estar siempre presentes, para devolver un poco de lo que el nos había brindado. Cuando los maravillosos Seres de Luz, los Ángeles, los diminutos Niños de puro Amor, que luego supe se llaman Terafines, todas esa bellas presencias que él había visto anteriormente, vinieron y se lo llevaron con ellos finalmente, lo hicieron en el mayor silencio, sin avisarnos, quedito, sin hacer ruido, en presencia de la única persona que a esa hora lo acompañaba.
Cuánto me habría gustado estar presente, abrazarlo, y ayudarlo como ahora si sabría hacer, a soltarse, a irse, volando con ellos, gozozo, libre al fin. Y ser testigo de ese instante, donde el alma escapa en un suspiro por la boca, y el cuerpo pierde toda la tensión que le provoca saber que esa bocanada de aire será la última. Lo habría felicitado, porque su larga espera, había por fin, finalizado.













 
                                           

miércoles, 15 de mayo de 2013

Los ruidos de San José


Maureen Hidalgo

Nuestra capital es una ciudad cosmopolita llena de gente de diferentes nacionalidades y pensamientos. Caminando por la avenida central encontramos gran diversidad de comercios y nos perdemos en los sonidos propios, ruidos de autos, nubes de humo, y las voces de la gente. ¡Lleve, lleve las mangas protéjase del sol!, ¡la prensas de moa! - ¡la película de los transformes!

Entre todo esto caminando de prisa la gente que se dirige a sus trabajos, estudios, o a alguna actividad especial, la cual es asediada por personas que entregan volantes y ─otras que los obligan a detenerse
-Disculpe señora, me permite un momento. Soy estudiante y estoy haciendo una labor de mercadeo.
La señora lo mira con preocupación que le irá a pedir.
-ahora no puedo voy de prisa.
-es solo un momento, déjeme mostrarle.
La mujer mira el reloj y se detiene
-Permítame enseñarle este cepillo de dientes, como usted puede ver tiene una tecnología única, casi usada en la Nasa, le lava los dientes, los cepilla con ternura, y por este otro lados le da masaje a las encías, y a lo interno de la boca, y este cepillito le sirve para donde no puede alcanzar.
-¡aja!
-Vale ₡2000,00 en cualquier farmacia pero si usted me lo compra le doy cuatro por el mismo precio.
-No muchas gracias, ya tengo cepillos de esos.
-señora ayúdeme con esto pago mis estudios, además es para un trabajo de la U.
La mujer empieza a caminar y el joven la sigue
-Pero señoraaa. ─ Hasta que la deja ir.

No lejos de ahí encontramos a la señora que detiene al peatón, ─ con la frase,
-Señor, tal vez usted me pueda ayudar. Es que vine al hospital desde San Carlos y tengo que esperar ocho horas por los medicamentos y no tengo plata para tomarme ni siquiera un café.
-Ahora no tengo.
-Pero, vea los papeles le estoy diciendo la verdad.
-¡si, si, pero ahora no tengo!
Y en cuanto el señor se aleja, le dirige un poco de improperios.

Y para terminar nuestro viaje por nuestra bella San José, no podía faltar ─
-Mae, mae, corra ahí viene la poli
-¿Dónde yo no veo nada?
-véalos allá mae, detrás de aquel poste
la policía se acerca rápidamente, y los vendedores levantan sus cajas sobre la cabeza y empiezan a correr, dejando caer en su huida aguacates y papayas que son de la temporada.

lunes, 13 de mayo de 2013

Una rosa, una lámpara y un adiós



Cielo Solórzano
Abril 2013
Un domingo de abril desperté sabiendo que ese era el día. Había llegado la hora del cambio. Aligeré mis quehaceres mañaneros con la esperanza que el reloj no apurara las horas. Por fin mi hija me dice “¿está lista?”. Todo el camino de Escazú a San Rafael de Montes de Oca escuchamos música y reímos. Conforme se acercaba el momento y comenzábamos a ver los lugares conocidos, lugares que había recorrido durante 45 años todos los días, el corazón comenzó a encogerse. Recorrimos calles, lugares, saludamos gentes y por fin llegamos. La casa donde habité junto con mis hijos estaba esperándonos, sola, silenciosa. Mientras caminaba por el jardín y observaba las rosas que nos esperaban, vino a mi memoria aquel domingo de abril, hace 45 años cuando desperté y también sabía que ese era el día. Desperté al esposo con la prisa y la ilusión que da la juventud y con entusiasmo y quizás en estado de ensoñación le dije:”hoy es el día”. Es el día de comprar un lote y construir una casa para recibir a nuestra hija. Ya pronto nacería Arianne y debería de tener una casa nueva con un cuarto de princesa. “Estás loca, ¿con qué plata? No se pero levantate porque hoy es ese día. Corrimos, buscamos y encontramos el jardín donde iba a estar nuestra casa. No me acuerdo como lo pagamos pero construimos la casa y llevamos a Arianne a estrenarla. Y después llevamos a Ronald y después a Federico. Ahí vivimos, lloramos, reímos, soñamos. Tanta pasión, tanto amor, tanto desencanto, tanta felicidad, tantos recuerdos.
Pero el día también llegó. Arianne, y yo juntas de la mano, cortamos las rosas, sangramos las manos, cogimos la lámpara, cerramos las puertas y dijimos adiós.

lunes, 6 de mayo de 2013

Como fundar una una ONG o Asociación sin fin de lucro



Bueno siempre tuve curiosidad, por saber que podía llevar a las personas a fundar las ONG como podría hacerse, y pensaba que esas fundaciones ya fuera internacional o nacional, debían ser muy difíciles de fundar. Cuando se declaran en nombre de alguien que por distintas circunstancias ya están muertos y en su recuerdo se crean para tratar de ayudar a otros en parecidas circunstancias, yo me decía que eso es algo de lo más difícil de hacer, y jamás imagine que cualquiera podía hacerlo, desde luego yo no….Pues un día, de la nada cree una, ya se lo que pensaran que estoy loca, pues no señor, cree, una ONG en mi casa. La cosa fue de la manera más casual, yo paseaba a uno de mis perros, cuando me encontré, una pobre paloma herida, se había golpeado y tenía sangre en un ojo, la recogí, la lleve casa, trate de curarla, llame al veterinario, el cual me dijo que esos animalitos poco o nada se les podía hacer, solo lo que ya había hecho,
fuimos a comprar comederos y alpiste le hicimos una camita en una caja y la curamos, estábamos felices que comió algo , y parecía que podía salvarse. Pero no, una mañana amaneció muerta, parece tonto, pero fue una gran desilusión (a los que nos gustan los animales, nos duele). Yo tenía dos comederos y una bolsa de alpiste, no la iba a tirar, así que los puse en el patio, primero una luego dos y ahora un montón, vinieron a comer, palomas, yiguiros, y toda clase de pajaritos,
ahora eso es un lio, ni puedo salir porque se enfadan, primero fue un paquete de alpiste ya vamos por dos kilos a la semana, y como el dinero no siempre alcanza, allí estoy yo solicitando ayuda (o sea bolsitas de alpiste a familiares y amigos )Y es así como comienzan a crearse las ONG del mundo, algo que creía tan difícil de entender salto ante mis ojos de la manera más sencilla, solo es
voluntad de creer y amar una causa y luchar por ella, lo mío es, se puede decir una tontería, pero , ahora admiro más que nunca a todas esas personas y asociaciones que tienen el valor , el corazón y toda la voluntad del mundo, de crear estos organismos que en nombre de la persona amada puedan salvar y ayudar a otras, es de lo más sencillo solo es ser solidaria. Ojala todos podamos
algún día fundar una verdadera ONG, no como la mía, sino de las de verdad, de las que cambian el mundo.

San José 22 de abril de 2013

Tony  Morales Diez
(ONG, por si alguien no sabe es Organización no gubernamental)

un dia ..





Dispuesta a cumplir con los quehaceres de mi hogar, hoy lunes 1° de abril 2013 y a las 9 de la mañana, emprendí mi viaje rumbo al patio, en específico al cuarto de lavado, para hacer funcionar ese artefacto eléctrico llamado lavadora; tarea que realizo semanalmente.
Cumplido el ritual de selección de prendas, detergente bien medido, empieza la ejecución de la máquina.
Así paso enseguida al otro deber que por cierto es una terapia efectiva, el cuido de mis plantas donde algunas ornamentales, otras medicinales y las más, aquellas que me ayudan y son cómplices en mi cocina.
Siempre acostumbro antes de regar el agua revisarlas, cortar maleza y hojas secas y podarlas. Todo esto mientras la lavadora no interrumpa su trabajo.
Así transcurre el tiempo, sospechando que llovería más tarde, pero aún así; mis matitas tuvieron su dosis de aliento líquido.
El silencio ocurrente, me anunciaba que debía dar lugar al tendido de ropa, cuyo olor a limpio es tan agradable a mi olfato, que satisface mi labor como ama de mi hogar.
Justo al término de todo lo anterior, llegó el momento de abrir el refrigerador y sacar los alimentos que ese día se iban a consumir.
Entre llamadas telefónicas, degustación de frutas y otros quehaceres, finalizó la cocción de los alimentos.
Siendo ya la hora del almuerzo, di rienda a lo preparado, para iniciar mi rigurosa siesta, precedida por la lectura del diario.
Pasaba las páginas unas a medio leer, otras con titulares más interesantes, sentía que el sueño me dominaba por la pesadez de lo ingerido.
Cayendo de mis manos el diario por el sueño imperante, un trueno bastante ruidoso y la lluvia caída fueron el epílogo de este día, lástima el agua que malgasté regando mi matas por la mañana.


Mireya Vásquez Montero