por Lia Ferreto.
Recibo un grueso libro, lleno de pentagramas, nuevo, recién fotocopiado,
mis brazos con dificultad lo sostiene, mis ojos llenos de avidez pasan
sobre sus complicadas páginas, mientras mi corazón late acelerado
y mi alma comienza de nuevo ese viaje de enamoramiento ciego, que la
producción de un nuevo montaje de ópera produce. Un viaje conocido,
pero siempre nuevo.
Cada puesta en escena de una ópera, aunque se haya cantado anteriormente,
es siempre una obra distinta, su director escénico será quién le
de el matiz correspondiente, los solistas que ésta vez harán gala
de sus talentos, pondrán su nota personal y el grupo que conforma el
coro, con todas sus variantes, serán quienes a mi lado, darán o no,
la talla requerida para que la maravilla de nuevo sea presente.
Así hemos sido convocados un 24 de abril. Firmamos una hoja que dice
que se nos ha entregado esa partitura. Entramos al salón de ensayos,
que ahora luce mas vacío; de todos los integrantes que conforman el
CSN, solamente 50 miembros hemos sido elegidos. Nos miramos y nos reconocemos,
pues es siempre misteriosa la selección de éste grupo, pero éste
día finalmente nos vemos y así podemos medir la fuerza que éste tendrá.
Cuántas mezzos somos?? Nos sonreímos felices y agradecidas. Son muchas
las personas que deseaban participar, pero somos nosotras las elegidas.
Sabemos que nos toca hacer buena química entre todas, una base adecuada
para poder funcionar bien, entre tantas posibilidades de tener roces
y querellas. Nuestro maestro nos recibe sonriente y comienza a explicar
algunas cosas técnicas sobre la música, el tiempo real que tendremos
de aprenderla, porque es mucha, tal vez nos explique algo sobre el momento
histórico en que fué escrita, pero mas que nada, nos recordará el
compromiso que estamos adquiriendo, pues no se trata solo de ensayos,
se trata de leer al respecto, de conocer a fondo que sucede en el melodrama
que se desenvuelve, de estudiar mucho en nuestras casas, de oir varias
versiones si es posible, de empaparnos, de absorver su intensidad. Ésto
es teatro. Es Ópera.
El lunes siguiente, ya un compañero me lleva las grabaciónes de
ambas óperas. Esta vez toca Cavallería Rusticana y Pagliacci. Las
llevo en mi carro. Y comienza mi estudio. Cavallería suena una y otra
vez, sin parar, mientras yo ando por ahí en mis rutas, por las calles,
en mis mandados, en los quehaceres normales de mi vida. El CD, sin detenerse,
comienza su labor de mostrarme su música, su contenido, logrando que
mis oídos se vayan acostumbrando a todo lo que ahí está grabado.Todo
es nuevo y desconocido. Reconozco poco a poco, según transcurre el
tiempo, ese coro recién aprendido, pero es casi imposible tratar de
seguirlo, son tantas las voces que se entremezclan, que difícilmente
logro saber cuál de todas será la que me toca cantar. Y en mi casa,
pongo la grabación del ensayo que hice en mi celular, mi voz suena
estridente, pues el aparato lo tengo muy cerca de mi cada noche al ensayar,
pero ahi queda registrado todo el trabajo minucioso, las voces de mis
compañeras, y el ensamble que luego del receso se hace con el resto
de los compañeros. Cuánto me divierto con los comentarios jocosos
a mi alrededor, o cuando uno se equivoca y suena una nota para abajo
o para arriba, desafinando el resto del equipo, y todo el grupo hace
bromas y ríe, o le damos un doble sentido al texto que es en italiano,
pero que en español, parece decir otra cosa. Todo ésto queda en las
grabaciones. Además de los gritos y regaños de nuestro maestro. Oir
luego ésto en casa, es una forma de seguir disfrutando los ensayos.
Son a veces tan jocosas esas partes, que aunque ya conocidas, cuando
se vuelven a oir, me hacen reir de nuevo.
Cualquier día suena el teléfono y una conocida voz de la Compañía
Lírica Nacional, contesta mi saludo; si, ya está listo mi vestuario
por lo que me dan cita para ir a hacerme la prueba. Bajo un aguacero
sin igual, ese día que me citan, llego al salón donde varias mujeres
están afanadas en la confección de todo el vestuario. Son caras muy
conocidas, bellas personas que a través de tantos años, permanecen
aún en éste sitio, haciendo maravillas con sus manos, con su ingenio,
creatividad, interpretando lo que cada diseñador lleva en sus esbozos.
Fabrican nuevas piezas, reciclan otras, divirtiéndonos juntas cuando
reconocemos aquel traje que usamos en otra obra, ahora totalmente renovado.
Ellas están a cargo del vestuario no solo del coro, sino de todo el
elenco de solistas, que como en éste montaje son tantos. Estarán luego
disponibles cada día de función, corriendo tras bambalinas, solícitas
ante cualquier percance, armadas de hilos, tijeras, agujas, gacillas,
y cualquier otra cosa que consideren necesaria. Estarán igualmente
sometidas a las presiones que les brinde el diseñador de vestuario
del momento, así como también de los aires de divas de algunas solistas
que pasan por nuestro teatro.
Terminamos ensayos de Cavallería. Seguimos ahora con Pagliacci. Cambia
la música dentro de mi carro, y las nuevas grabaciones de ensayos,
ahora llenan el espacio de mi casa. El reto es ahora mayor, el tiempo
se acaba, los coros de ésta ópera son de verdad complicados. Se nos
agotan las fuerzas y el desaliento es colectivo. Pagliacci está a punto
de darnos una derrota. Unas pocas palabras de nuestro director, justas
y precisas, hace que demos un giro inesperado. El reto se transforma
en gozo. El apoyo surge, el aprendizaje se vuelve mas ligero. Aquella
música de repente se entiende, hay un sentido, el drama que se desarrolla
en la obra, cobra vida. Y esos complicados coros, ahora asumidos, comienzan
a oirse seguros, bellos, vibran con nosotros.
El insomnio que muchos tuvimos en un momento del aprendizaje, donde
sin parar los sonidos se repetían hasta el cansancio en nuestras mentes,
por fin ha cesado.
Y así sin darnos cuenta, nos encontramos ya reunidos en nuestro salón
de ensayos, director musical, solistas, coro de niños y nosotros. Ahora
si, ésta es la hora de la verdad. El director musical que nos dirigue
ésta vez, no es conocido precisamente por ser amable. Nadie queda excento
de sus comentarios un tanto duros, o cínicos o sencillamente groseros.
Pero aún así, el coro va dando la talla, se va puliendo y respondiendo
paulatinamente a las nuevas exigencias. Nuevos "tempos", nuevas
dinámicas, distinta interpretación. Si, es ópera, y todo deberá
ser perfecto. O casi.
El 8 de junio entramos por primera vez al teatro. El primer
intento de escenografía está puesta en el escenario. La primera fotografía
de ésto, es de rigor.Hay una magia indescifrable cuando entro al teatro
y miro lo mucho o poco que han colocado en escena. Un suspiro sale de
mi alma. Y un sentimiento de inefable bien me envuelve. Teatro. Ópera.
Utilería. Vestuario. Pelucas. Maquillaje. Es realmente mágico.
Ahora son tres directores. El escénico, el musical y nuestro maestro
de coro, quién solo sacará las uñas, si algo en contra nuestra, debe
ser defendido. Pero está ahí siempre, atento a nuestro desempeño,
repasando partes complicadas con éstos o aquellos. Pero la mayor guerra
se desenvuelve entre los egos del escénico y el musical. Las cosas
que se oyen, las cosas que se ven.
EL martes 11 se presenta la orquesta. Mas complicado, pero mas hermoso.
Los solistas buscan cómo dar lo mejor de si mismos. Los niños que
participan están muy emocionados. Dichosos ellos, que desde ahora pueden
atesorar recuerdos de su paso por los escenarios.
Llega el momento de ensayar sólo una obra. Ahora la escenografía
es casi completa. Al día siguiente, se pasará la otra. Los grupos
de solistas principales cantarán sus roles alternándose.
El viernes 14 nos hacen entrega de los vestuarios. Corremos escaleras
arriba, donde nos han improvisado los camerinos, formados con sendas
cortinas, donde nos apretujamos las mujeres, tratando de quitarnos la
ropa y ponernos el vestido correspondiente al ensayo de ésta noche.
El nerviosismo nos ataca. Que ésto no me queda. Que ésto no me gusta.
Que ésto se me ve mal. Y los pasillos del teatro se llenan de grupos
donde mas de una cámara hace las incontables fotografías que tanto
amamos coleccionar. La alegría sobresale sobre cualquier asunto menos
grato. Siempre sucederán cosas de esas que mejor no repetirlas, de
esas que hacen murmullos entre bambalinas, de las que nadie quiere ser
protagonista. Los celos, el deseo de sobresalir, de robar cámara, de
ser reconocidos están ahora a la orden del día. Quién está excento
??. Es parte de nuestra naturaleza, somos personas con todo nuestro
encanto y nuestras deficiencias. Pero de ésto se trata la vida.
El lunes 17, ah...el primer ensayo con público, hemos estado en el
teatro al menos hora y media antes de la función, para pasar ante las
ágiles manos de estilistas y maquillistas. Nuestro público está conformado
por nuestros amigos y familiares. Nos han dado dos tiquetes para éste
día o para el día 18, que será el segundo ensayo con público. Un
ensayo con público supone cierta informalidad, donde todo es posible,
cualquier director podría detener el ensayo, corrigiendo alguna escena
o alguna parte musical, podría hacer repetir algo que desea escuchar
de nuevo, mostrarse poco amable, con cualquiera en escena o con alguno
que conforma la orquesta. La gente acude vestida de forma casual. Pero
nosotros en el escenario, estaremos vestidos, peinados y maquillados,
lo mas fielmente posible según se nos ha indicado. Es un ensayo, una
prueba ante el público, donde las personas encargadas del diseño de
vestuario, quién ideó la escenografía, el que está a cargo de las
luces y otras cosas mas, verán si funcionan realmente. Éste día cantará
el elenco principal, el día 18, el segundo elenco. Y cada grupo que
no canta estará también presente, por cualquier eventualidad y deba
sustituir a su compañero, pero también, porque estarán dando apoyando
al resto.
Martes 18. Segundo ensayo con público. Hay mas nerviosismo entre
todos los del coro. Se nos dan mas indicaciones sobre ese pasaje musical
y aquel otro que debemos corregir, el director escénico no le gusta
cómo se ve la salida a escena en ésta parte, corrigue cómo nos hubicamos
en ésta otra, el director musical nos pide mas enfoque, mas proyección,
el director del coro consigue darnos mas seguridad. Y lo último, el
rol principal, que lo cantaba un reconocido costarricense, queda vacante.
Ha tirado " la toalla " , se nos dice. Oh, un percance nuevo
para mi, que un solista abandone su papel, dos días antes del estreno.
Ha sido un ensayo casi perfecto, casi al final, el director musical,
detiene el ensayo y nos hace repetir la escena. El público al final,
nos regala un generoso aplauso.
La Función de Gala. Flota sobre todo el Teatro Nacional una nube
de suave tono dorado,20 de junio, presagio seguro de que es el día
del estreno. La gente que éste día acudirá, vestirá sus mejores
galas, como en los viejos tiempos. Dentro del teatro, la actividad es
febril. El panorama interno ha cambiado bastante. Hermosos ramos de
flores se miran ahi, en un lugar adecuado, pues serán entregados a
los solistas al final de la función. Las personas que trabajan internamente,
también visten glamorosos, pues es posible que deban atender alguna
entrevista para la prensa o la televisión. Las cámaras de canal 13,
están listas desde tempranas horas de la tarde. Ésta función será
grabada y transmitida en los próximos días. El fotógrafo oficial
del Teatro, capta imágenes nuestras mientras somos maquillados, o en
distintos momentos previos a la función. Hoy los directores, se nos
acercan, nos apoyan, pero siempre recordando lo que cada uno espera
en éste día de nosotros. Los solistas que hoy debutan, amigables posan
con nosotros ante las innumerables fotos que tantos solicitan. Hoy dedicamos
un homenaje a la Directora de la Compañía Lírica, quién después
de desempeñar su puesto por tantos años, se pensiona. Momento lleno
de emociones. Gracias Isabel.
Y empieza la función. El telón se abre, y cuando entro a escena,
observo de cerca a ese público espectante. Se canta, se actúa. El
público interrumpe con sus aplausos. Una ópera. Luego la otra. Se
siente alegre la función. Al final, el teatro vibra ante los vivas
y los aplausos. Saludamos reiteradamente. Las flores han sido entregadas.
Y finalmente, el telón se cierra. El señor Patrón de la Rueda, quién
estuvo a cargo de la dirección musical, baja las manos gritando un
emotivo " yes "....lo logramos ¡¡. Y ahora es el momento
de los abrazos, felicitaciones, de las risas , de la alegría extrema,
se logró el cometido. Llegamos. Lo logramos.
Seis funciones mas.
Tiempo de ópera. De magia. Soy muy afortunada, he recorrido de nuevo
el camino maravilloso de ser parte de otra puesta en escena. GRACIAS
A LA VIDA.
Maravilloso, me alegra que lo escribieras y nos lo compartieras. Es una parte del disfrute de la música que no todos conocemos. Felicitaciones Lía.
ResponderEliminarFelicitaciones Lia por esos grandes dones que Dios te ha dado. Claudia Flores
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