La mariposa,
es un insecto, pero contrario a la primera reacción que tal denominación nos
puede producir, es un “bello” insecto, que se nos presenta como compañera en la
naturaleza, con bellos diseños y colores, aleteando y casi jugueteando entre
corrientes de aire ascendente y en los corredores del verdor de la biosfera y
en cualquier ecosistema en donde el hombre se erige sobre sus pies.
Suele irrumpir
en nuestra monotonía y así abruptamente, desaparecer. Siempre es una nota
musical y de bella alegría.
El ser humano,
pináculo, esplendor y culminación de la mano responsable de la creación, es
apenas un animal que acompaña a la mariposa, un bicho denominado por el mismo,
“lepidóptero”, del que si pone atención, encontrará en su camino vivencial,
patrones comunes de conductismo y esquemas de gestión muy similares a los suyos,
aunque en primera exhortación, no parecieran análogos en nada más que en ser
hijos de la madre natura.
La vida nos
habla en nuestro propio idioma, con un discurso continuo, al mismo segundo en
que sucede el hilvanar y el discurrir de nuestra existencia,alocución a la que
en pocas ocasiones ponemos atención, por lo que sus enseñanzas, y ahí está la
excusa expresada en queja del hombre, es que la vida no nos enseñó a tiempo y
por eso no evitamos ese desliz, falta o equivocación. Surge entonces, en ese
mismo escritorio en donde está el problema, la esperanza, expectativa y hasta el anhelo, seguridad o
certeza, de que esto cesará.
En la
interacción natural, el hombre se ha servido productos del edén, incentivando
mediante sus acervos intelectuales, la producción de algunos de ellos y hasta
su estructura genética, únicamente con el propósito de mejorar su forma de
vida. Esta acción se ha traducido en avances y desmejoras para la humanidad y
quienes conviven en esta esfera de vida, que denominamos planeta tierra.
La creación,
en su conjunto de flora y fauna, sin dejar de cumplir con la selección de las
especies, orden en el cual, el hombre ha metido su mano e influenciado tanto
positiva como negativamente, ha sido objeto de repercusiones y efectos de
manera indirecta de este quehacer humano, cuyas secuelas, consecuencias y
resultados algunos han sido palmarios y muy evidentes. Sin embargo, la
naturaleza también posee sabiduría y erudición e incluso podríamos hablar de
una cultura, por la que ella misma, termina recuperando el equilibrio u
homeostasis en muchos casos, ante la irreverencia, ultraje y menosprecio de la
acción humana.
Es en esta
dualidad, grandeza y miseria del hombre, en que más se aleja el ser humano de
la humanidad. De acuerdo con el desarrollo del ministerio del arte, la ciencia
y la industria, negocio en el que el hombre y la mujer cada día se adentran aún
más, los patrones de convivencia entre seres humanos y de éstos con la flora y
fauna, han ido variando sustancialmente,de conformidad con los esquemas sociales
de convivencia e interacción del hombre y en lo que él mismo defina,
circunstancial y convencionalmente como “sociedad” y “desarrollo”.
La definición
ulterior del hombre aún no se perfila totalmente, pero al igual que una
mariposa, hará énfasis tanto en su morfología como en algunos de sus atributos
y particularidades. Y si bien del insecto puntualizará sus antenas largas, ojos
compuestos, boca chupadora y alas cubiertas de membranas imbricadas,
comparablemente, el ser humano, en términos de técnicas y métodos, lo
definiríamos señalándole sus logros en tecnologías y terminologías aplicadas,
en fin,seudociencias en donde se resume su know-how.
De lo
anterior, puntualizo que el desarrollo de sistemas comunicacionales respaldados
en avances computacionales como redes de celulares y satélites, telescopios en
el espacio sideral, módulos habitacionales inteligentes y sustentables con el
medio ambiente, nuevas formas de energía limpia,todos constituyen instrumentos
científicos del hombre, que compiten, rivalizan y hasta desafían las antenas
largas, los ojos compuestos y las membranas imbricadas de la mariposa. Y en
este plano, en esta pretensión de
establecer un paralelismo entre la existencia de la humanidad y de la comunidad
de los insectos denominados mariposas, es de especial referencia el hecho de la
metamorfosis que “naturalmente” sucede en los mencionados insectos y la que en
el hombre, a lo largo de su existencia en esta esfera denominada planeta
tierra, ha sido objeto y sujeto a la vez, sucediendo en el ser humano, una
metamorfosis propugnada, en ocasiones patrocinada y defendida, y en otras, escudada
e impuesta por estereotipos sociales y sistemas económicos de desarrollo, ya
sea por agentes propios y hasta exógenos a las sociedades en donde son asumidos
como patrones propios.
El hombre en
sociedad y con el inevitable pasar de los años, se ve inmerso en un acontecer y
devenir histórico, que lo ha forzado a
adoptar multiformes y extrañas formas sociales, al amparo de comunas geográficas,
desarrollo económico o bien, sistemas industriales, definiéndole incluso que comportamientos
penar y condenar. Estas múltiples, combinadas y heterogéneas formas de
sociedad, colectividad o comunidad, ha producido organizaciones y relaciones de
mutualidad entre los seres humanos, bajo diversos convenios políticos, unos más
efímeros e inestables que otros, falibles por su génesis humana.
Este ser
social, se aglomera y autodefine y similarmente a los insectos por él
denominados mariposas, adopta numerosos hábitos, estilos y costumbres
noctámbulas, todas prácticas nocturnales ampliando con esto su programa social.
La mayoría de las especies de las mariposas, son nocturnas, hecho que pasa inadvertido
para nosotros.
Cada vez que
el hombre ha fijado su vista en la naturaleza, ha encontrado la solución a sus
problemas o bien, un modelo a copiar y a
seguir y realmente, no solo termina copiándola sino que instruyéndose al
respecto. Entonces, si sus sistemas y modelos de desarrollo no le resultan, si
sus programas sociales y políticas económicas no trascienden cuanto lo deben
hacer y no le dan soluciones, debe volver su vista a la naturaleza, libro que
le reserva, al entre leer en las interrelaciones de sus seres, al menos una vía
para la solución final de su problemática socioeconómica.
Es en
el deletreo de lo escrito en esos folios, que encontrará los hábitos de la
mariposa, su vida y objetivo. En primer término tendrá que comprender la
lección que está detrás de una corta vida, que igual que la de él, la mariposa
luego de una metamorfosis, conversión o transformación, o bien como diría el
ser humano, evolución, este insecto, sale al mundo en pos de cumplir con su
objetivo.
El insecto lo
tiene definido y vive cada momento de esa vida. En este momento, podemos
colegir que las existencias del hombre y la mariposa, son igual de efímeras y
cortas. Luego, los colores de la mariposa que ella ostenta y muestra a todos, luego
de su metamorfosis, podría ser el mismo comportamiento en el hombre,engalanar
su presencia con sus colores más lindos, salir y lucirse, a pesar de su
metamorfosis. Bailar volando, la mariposa, vivir viviendo, el ser humano.
La mariposa
está marcada o signada o definida por su metamorfosis, una que es la que le da
sus principales atributos, entonces el Hombre también debe conducirse
similarmente. Debe ser su paso y huella el que procure el bienestar de su
especie, en primer término, que brille su mente para el mundo, debe buscar una
metamorfosis que lo humanice y que cada hombre se humanice con cada hombre a su
lado, como las mariposas lo hacen en un convivio con los animales, se trate de su
especie o seres humanos.
La mariposa
pasa momentos difíciles antes de ser ese insecto perfecto y bello que vemos en
nuestros jardines, de oruga ubicada en un lugar resguardado se transforma en
crisálida y sin una alimentación sufre cambios metabólicos y morfológicos,
naciendo la mariposa al romper el esqueleto de la crisálida. Esta es su
metamorfosis.
Al salir al
mundo, luciendo coloridas alas que les sirven para su termorregulación, cortejo
y señalización, interviene aportando no solo su belleza sino que consumiendo
materia vegetal que las rodea como hojas, flores, frutos, tallos, raíces, por
lo que es de gran importancia agrícola al constituir plagas importantes a
cultivos. Incluso, puede ocurrir, que la extinción de una planta puede
arrastrar o sobrellevar la de una mariposa.
No es acaso
muy similar la existencia de la mariposa y la del ser humano? No está
determinada la sobrevivencia del humano en el planeta, a que detenga su camino
criminal y suicida dejando a un lado una serie de prácticas y conductas
sociales y sobre todo, apartando su orgullo y que se den acuerdos políticos en
procura del rescate de la creación, ya que de no ser así, la extinción de
especies y del valioso recurso agua, definirá antes de lo previsto, la
sobrevivencia del ser humano y del resto de las especies en el planeta.
El hombre es
sujeto de una serie de fuerzas e influencias sociales, económicas y políticas,
creadas y generadas en la mente de sus congéneres, materializadas en políticas
y modelos e impuestas por unidades dirigidas por hombres, por lo que su metamorfosis
o conversión, mutación o evolución o “progreso humano”, como se estila
denominar, está en sus propias manos.
Al igual que
la vida adulta de la mariposa, la cual es breve, hoy observamos millones de
casos en que el paso del hombre sobre este planeta, es muy breve, a pesar de que
estadísticamente, la medida convencional de “esperanza de vida” en muchos
países y regiones del mundo, cada vez se hace más amplia.
El fin de la mariposa
está definido naturalmente por una colaboración con el hábitat de la
agricultura que en el entorno o ambiente en que se desplace, se constituya en
agente polinizador de plantas y cultivos, en el término de su vida. El del
hombre, debería ser el mejorar la calidad de vida de su conjunto y de las
especies que con él conviven en el planeta, en el corto intervalo de
su existencia.
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