miércoles, 7 de enero de 2015

La Mariposa...


La mariposa, es un insecto, pero contrario a la primera reacción que tal denominación nos puede producir, es un “bello” insecto, que se nos presenta como compañera en la naturaleza, con bellos diseños y colores, aleteando y casi jugueteando entre corrientes de aire ascendente y en los corredores del verdor de la biosfera y en cualquier ecosistema en donde el hombre se erige sobre sus pies.
Suele irrumpir en nuestra monotonía y así abruptamente, desaparecer. Siempre es una nota musical y de bella alegría.
El ser humano, pináculo, esplendor y culminación de la mano responsable de la creación, es apenas un animal que acompaña a la mariposa, un bicho denominado por el mismo, “lepidóptero”, del que si pone atención, encontrará en su camino vivencial, patrones comunes de conductismo y esquemas de gestión muy similares a los suyos, aunque en primera exhortación, no parecieran análogos en nada más que en ser hijos de la madre natura.
La vida nos habla en nuestro propio idioma, con un discurso continuo, al mismo segundo en que sucede el hilvanar y el discurrir de nuestra existencia,alocución a la que en pocas ocasiones ponemos atención, por lo que sus enseñanzas, y ahí está la excusa expresada en queja del hombre, es que la vida no nos enseñó a tiempo y por eso no evitamos ese desliz, falta o equivocación. Surge entonces, en ese mismo escritorio en donde está el problema, la esperanza,  expectativa y hasta el anhelo, seguridad o certeza, de que esto cesará.
En la interacción natural, el hombre se ha servido productos del edén, incentivando mediante sus acervos intelectuales, la producción de algunos de ellos y hasta su estructura genética, únicamente con el propósito de mejorar su forma de vida. Esta acción se ha traducido en avances y desmejoras para la humanidad y quienes conviven en esta esfera de vida, que denominamos planeta tierra.
La creación, en su conjunto de flora y fauna, sin dejar de cumplir con la selección de las especies, orden en el cual, el hombre ha metido su mano e influenciado tanto positiva como negativamente, ha sido objeto de repercusiones y efectos de manera indirecta de este quehacer humano, cuyas secuelas, consecuencias y resultados algunos han sido palmarios y muy evidentes. Sin embargo, la naturaleza también posee sabiduría y erudición e incluso podríamos hablar de una cultura, por la que ella misma, termina recuperando el equilibrio u homeostasis en muchos casos, ante la irreverencia, ultraje y menosprecio de la acción humana.
Es en esta dualidad, grandeza y miseria del hombre, en que más se aleja el ser humano de la humanidad. De acuerdo con el desarrollo del ministerio del arte, la ciencia y la industria, negocio en el que el hombre y la mujer cada día se adentran aún más, los patrones de convivencia entre seres humanos y de éstos con la flora y fauna, han ido variando sustancialmente,de conformidad con los esquemas sociales de convivencia e interacción del hombre y en lo que él mismo defina, circunstancial y convencionalmente como “sociedad” y “desarrollo”.
La definición ulterior del hombre aún no se perfila totalmente, pero al igual que una mariposa, hará énfasis tanto en su morfología como en algunos de sus atributos y particularidades. Y si bien del insecto puntualizará sus antenas largas, ojos compuestos, boca chupadora y alas cubiertas de membranas imbricadas, comparablemente, el ser humano, en términos de técnicas y métodos, lo definiríamos señalándole sus logros en tecnologías y terminologías aplicadas, en fin,seudociencias en donde se resume su know-how.
De lo anterior, puntualizo que el desarrollo de sistemas comunicacionales respaldados en avances computacionales como redes de celulares y satélites, telescopios en el espacio sideral, módulos habitacionales inteligentes y sustentables con el medio ambiente, nuevas formas de energía limpia,todos constituyen instrumentos científicos del hombre, que compiten, rivalizan y hasta desafían las antenas largas, los ojos compuestos y las membranas imbricadas de la mariposa. Y en este plano, en esta pretensión  de establecer un paralelismo entre la existencia de la humanidad y de la comunidad de los insectos denominados mariposas, es de especial referencia el hecho de la metamorfosis que “naturalmente” sucede en los mencionados insectos y la que en el hombre, a lo largo de su existencia en esta esfera denominada planeta tierra, ha sido objeto y sujeto a la vez, sucediendo en el ser humano, una metamorfosis propugnada, en ocasiones patrocinada y defendida, y en otras, escudada e impuesta por estereotipos sociales y sistemas económicos de desarrollo, ya sea por agentes propios y hasta exógenos a las sociedades en donde son asumidos como patrones propios.
El hombre en sociedad y con el inevitable pasar de los años, se ve inmerso en un acontecer y devenir histórico, que lo ha forzado  a adoptar multiformes y extrañas formas sociales, al amparo de comunas geográficas, desarrollo económico o bien, sistemas industriales, definiéndole incluso que comportamientos penar y condenar. Estas múltiples, combinadas y heterogéneas formas de sociedad, colectividad o comunidad, ha producido organizaciones y relaciones de mutualidad entre los seres humanos, bajo diversos convenios políticos, unos más efímeros e inestables que otros, falibles por su génesis humana.
Este ser social, se aglomera y autodefine y similarmente a los insectos por él denominados mariposas, adopta numerosos hábitos, estilos y costumbres noctámbulas, todas prácticas nocturnales ampliando con esto su programa social. La mayoría de las especies de las mariposas, son nocturnas, hecho que pasa inadvertido para nosotros.
Cada vez que el hombre ha fijado su vista en la naturaleza, ha encontrado la solución a sus problemas o bien, un modelo  a copiar y a seguir y realmente, no solo termina copiándola sino que instruyéndose al respecto. Entonces, si sus sistemas y modelos de desarrollo no le resultan, si sus programas sociales y políticas económicas no trascienden cuanto lo deben hacer y no le dan soluciones, debe volver su vista a la naturaleza, libro que le reserva, al entre leer en las interrelaciones de sus seres, al menos una vía para la solución final de su problemática socioeconómica.
Es en el deletreo de lo escrito en esos folios, que encontrará los hábitos de la mariposa, su vida y objetivo. En primer término tendrá que comprender la lección que está detrás de una corta vida, que igual que la de él, la mariposa luego de una metamorfosis, conversión o transformación, o bien como diría el ser humano, evolución, este insecto, sale al mundo en pos de cumplir con su objetivo.
El insecto lo tiene definido y vive cada momento de esa vida. En este momento, podemos colegir que las existencias del hombre y la mariposa, son igual de efímeras y cortas. Luego, los colores de la mariposa que ella ostenta y muestra a todos, luego de su metamorfosis, podría ser el mismo comportamiento en el hombre,engalanar su presencia con sus colores más lindos, salir y lucirse, a pesar de su metamorfosis. Bailar volando, la mariposa, vivir viviendo, el ser humano.
La mariposa está marcada o signada o definida por su metamorfosis, una que es la que le da sus principales atributos, entonces el Hombre también debe conducirse similarmente. Debe ser su paso y huella el que procure el bienestar de su especie, en primer término, que brille su mente para el mundo, debe buscar una metamorfosis que lo humanice y que cada hombre se humanice con cada hombre a su lado, como las mariposas lo hacen en un convivio con los animales, se trate de su especie o seres humanos.
La mariposa pasa momentos difíciles antes de ser ese insecto perfecto y bello que vemos en nuestros jardines, de oruga ubicada en un lugar resguardado se transforma en crisálida y sin una alimentación sufre cambios metabólicos y morfológicos, naciendo la mariposa al romper el esqueleto de la crisálida. Esta es su metamorfosis.
Al salir al mundo, luciendo coloridas alas que les sirven para su termorregulación, cortejo y señalización, interviene aportando no solo su belleza sino que consumiendo materia vegetal que las rodea como hojas, flores, frutos, tallos, raíces, por lo que es de gran importancia agrícola al constituir plagas importantes a cultivos. Incluso, puede ocurrir, que la extinción de una planta puede arrastrar o sobrellevar la de una mariposa.
No es acaso muy similar la existencia de la mariposa y la del ser humano? No está determinada la sobrevivencia del humano en el planeta, a que detenga su camino criminal y suicida dejando a un lado una serie de prácticas y conductas sociales y sobre todo, apartando su orgullo y que se den acuerdos políticos en procura del rescate de la creación, ya que de no ser así, la extinción de especies y del valioso recurso agua, definirá antes de lo previsto, la sobrevivencia del ser humano y del resto de las especies en el planeta.
El hombre es sujeto de una serie de fuerzas e influencias sociales, económicas y políticas, creadas y generadas en la mente de sus congéneres, materializadas en políticas y modelos e impuestas por unidades dirigidas por hombres, por lo que su metamorfosis o conversión, mutación o evolución o “progreso humano”, como se estila denominar, está en sus propias manos.
Al igual que la vida adulta de la mariposa, la cual es breve, hoy observamos millones de casos en que el paso del hombre sobre este planeta, es muy breve, a pesar de que estadísticamente, la medida convencional de “esperanza de vida” en muchos países y regiones del mundo, cada vez se hace más amplia.
El fin de la mariposa está definido naturalmente por una colaboración con el hábitat de la agricultura que en el entorno o ambiente en que se desplace, se constituya en agente polinizador de plantas y cultivos, en el término de su vida. El del hombre, debería ser el mejorar la calidad de vida de su conjunto y de las especies que con él conviven en el planeta, en el corto intervalo de su existencia.

Contribución de Sergio Regidor M, escrito luego de la lectura del cuento "El rastro de lamariposa" de Eunice Odio.



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