martes, 12 de noviembre de 2013

Paseo Celeste



Unas vacaciones que pasó en el país mi hermana, aprovechamos para enseñarle todas las bellezas del que tiene, que como razón natural no son en San José centro, sino en su preciosa naturaleza, yo creo que no nos quedó un solo parque que ver, fuimos a todos yo algunos los conocía, otros no y aproveche. Bueno el paseo que les cuento fue a Rio Celeste, que yo no conocía y tenía muchas ganas de ver, el tiempo era bueno, o al menos eso creíamos pues era mediados de febrero, salimos y llegamos a la propia puerta del parque pagamos y no nos dijeron ninguna opción ni advertencia, y tal vez fuimos los culpables nosotros por no preguntar, el caso que ale, nos metimos por la callejuela y empezamos a caminar decididos al ratito nos dimos cuenta de que aquello era demasiado barro para el tiempo en que estábamos , y un señor que paso nos dijo que la noche anterior había caído una tormenta de las grandes y llovió toda las noche, en ese momento no pensamos más que en seguir adelante, y así lo hicimos, Y ya sin mayor preámbulo comenzaron las caídas de trasero primero mi hermana, yo de verla sentada en el barro me moría de la risa, pero unos metritos mas allá, fui yo quien aterrice en el santo suelo o barro mejor dicho, y eso fue el pistoletazo de salida libre de las caídas, estábamos hasta los pelos llenas de barro (a pesar de todo ni mi hija ni mi yerno se caían)Y mi hermana y yo, no dábamos dos pasos sin aterrizar, mi hija y mi yerno, conocían el parque pero sin barro, la gente (poca) llevaba bastones y entonces cogimos dos palitos y con mi yerno que se multiplicaba el pobre, en ayudar seguimos a delante , porque la catarata estaba cerca, vimos los teñideros y varias cosas, pero la verdad no estaban celestes pues era más bien color marrón sucio,, llenas de barro hasta la punta del pelo, pasamos por unos puentes de tabla y cuerda que en otra ocasión me hubiesen encantado, pero para entonces, como estábamos llenos de megatones de barro, teníamos miedo resbalar, daban miedo. Ya casi llegamos, eso  pensábamos nosotros, y en viendo la catarata nos vamos de vuelta. Y entonces cuando ya creíamos que no nos pasarían más cosas mi yerno perdió la suela del tenis (y conste que era un todo terreno de marca americana) Pues se quedó sin suela con el pie en el suelo, como si fueran de papel, para entonces  reventábamos de la risa, claro que yo no estoy a cien por ciento seguro si nos divertía o era por no llorar. Mi hermana llevaba una pañoleta, y con ella se vendo el pie, yo no me explico, yo creo que él tampoco, como pudo caminar con el pie en barro y piedras, palos y todo lo que había por allí, pero seguimos porque ya habíamos caminado tanto que volver no era opción sin la catarata, así que adelante. Habíamos entrado como a las 10 de la mañana y las horas pasaban cuando nos dimos cuenta era ya tarde y la dichosa catarata no aparecía mi hermana y yo llenas de barro mi yerno sin un zapato y mi hija en plenas condiciones muerta de risa, tenía ganas de tirarla yo para que se manchara, la peor caída no por daño pero que se rieron ellos y otros que venían detrás, fue protagonizada por mí que había un árbol con dos ramas fuerte, resbale creyendo que me sujetarían y caí dentro de los dos arbolitos, y hasta la cabeza la metí en barro. Cuando quisimos darnos cuenta, el sol ya estaba retirándose, y ahí nos asustamos, ya no queríamos catarata, queríamos salir y volver no era ya posible, por las horas caminadas. Afortunadamente nos encontramos a un señor que conocía la zona y nos guio a una salida , que era donde desagua el rio, pasamos un puente y entonces sí, vimos un agua celeste preciosa, menos mal vimos el rio celeste, Fuimos que dábamos pena y risa a una especie de sodita, y el muchacho muy amable nos atendió y nos comunicó, que nos perdimos, y que estamos al
menos a un montón de kilómetros de la entrada principal donde estaba el coche, ahí yo creo que estábamos a punto de llorar, el joven muy amable llevo a mi yerno en moto a buscar el coche, sin su zapato, daba risa y desesperación, pero al menos ya estábamos de camino. Cuando nos metimos en el coche, llenos de barro y tiritando de frio y sin comer desde el desayuno eran las 6 de la tarde, y de golpe empezó así de la nada a llover, entonces empezamos a pensar que habíamos tenido una suerte de locos, en poder salir, de una pieza después de tantas caídas, que era solo decir que paseo más divertido que gracias a Dios todo salió bien. Mi hermana no decía nada de particular, solo Dios mío, Dios mío, quien sabe lo que estaba pensando. Un día de estos voy a montar un video con las fotos, para ponerlo en internet y morirnos de risa, pero así fue nuestro paseo, mejor dicho nuestra aventura a Rio Celeste, ahora cada vez que escucho que hay guien que se perdió en un parque, o en una montaña, le entiendo por lo que deben pasar, y si alguien no lo entiende, me lo preguntan a mí.  Yo soy bastante aventurera y arriesgada, por eso no deje que Rio Celeste pudiera conmigo volví

al año siguiente, pero paramos en una caseta y pedimos información nos alquilaron bastones y contratamos un guía, y como no había llovido estaba sequito fue un lindo paseo y no me caí ni una vez. Y sobre todo vi la catarata celeste una preciosidad, yo les recomiendo que vayan merece la pena verlo, eso sí sigan mi segundo ejemplo y lo pasaran realmente bien, el parque es precioso,

y esa agua celeste, que dan ganas de tirarse en ellas, pero como no se puede pues ni hablar, se aguantan las ganas.

Cada vez que recuerdo a mi hermana bañada en barro y a Luis mi yerno con el pie atado en un pañuelo, lleno de barros, me da mucha risa y me alegro haber pasado por semejante aventura, no todos lograr perderse en el parque de Rio Celeste, bueno pues nosotros sí.
Antonia Morales Diez . Taller de periodismo y comunicación.
PIAM, Universidad de Costa Rica

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