lunes, 19 de junio de 2017

El angel y el jarabe para la tos



Resulta ser que un mini ángel,que venía en pleno vuelo, se distrajo y cayó torpemente dentro de una cucharadita de jarabe para la tos.No era la primera vez que se distraía; siempre estaba haciendo competencias de vuelo contra los zancudos Culex, simples insectos domésticos. Es bien sabido que ambas especies tienen unas dimensiones, liviandad y manera de volar muy similares y que les encantan estas tontas competencias. El caso es que el mini àngel se sintió de pronto inmerso en aquel líquido dulzón,fresa-transparente y luego tragado a la fuerza por una ancianita que ya estaba en las últimas,como dicen los mortales.
El forcejeo entre paciente y cuidadora, provocó que el angelito,en vez de navegar por la faringe,fuera a dar con un crujido seco a la tráquea de la víctima.
"Ya no hay nada que hacer por la señora,esta neumonía no tiene control",les había dicho el médico a las cinco hijas sesentonas." Déjenla descansar,aplíquenle oxígeno todo el tiempo, ella se va a ir quedando dormidita,poco a poco".Pero ninguna de las cinco se conformaba con perder a su viejita de noventa y ocho años y como se turnaban para acompañarla,cada una de ellas,a escondidas,la obligaba a tragar posibles remedios milagrosos: atol de camote,miel de abeja,té de jengibre,guaro puro y...jarabe rosado para la tos.
El mini angelito se sentía torpe,recorriendo aquel desvencijado aparato cardio respiratorio,aquellos pulmones grisáseos,aquel corazón que tropezaba más y más lentamente hacia el final. Se apoyó lo más cómodamente posible contra la pared de un bronquio reblandecido e inflamado,molesto por aquel pegoste rosado en que se habían transformado sus alitas.De pronto recordó que había sido creado para hacer el bien: ¿Qué podría hacer para ayudarle a aquella enfermita maltratada? ¿Quitarle la infección mortal de una vez por todas?¿Desinflamar aquella ciénaga henchida de porquerias ?¿Convertir su cinturón dorado en cuerda de campanario y colgándolo de la bella curvatura de la aorta,hacer repicar la vida en aquel corazón trastabilleante? Lo pensó mejor; con un dedito tocó el bronquiolo que le quedaba más cercano.Esta diminuta acción produjo un espectacular efecto dominó: todo se sacudió violentamente y se volvió de un azul diàfano, dentro de aquella caverna que se iluminó de paz.
La viejita,en un movimiento ya reflejo,se libró de la máscara de oxígeno y abrió la boca desmesuradamente,como todo recién fallecido que se respete.Por ahí salió,medio volando el mini ángel.Se fue a limpiar las alas con el brillo de la luna.

Lilia Canossa Armijo
16 de junio 2017

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