jueves, 27 de septiembre de 2018

Me gustan las casas viejas



Me gustan las casas viejas
porque en las arrugas del tiempo
han quedado  escondidas
juguetonas risas de niños
que con el siglo crecieron.

Me gustan las casas viejas
porque aún  se escucha
el tintinear de las ollas
en sus cocinas de leña
trayendo consigo el recuerdo de
bizcochos y pan crujientes
recién salidos del horno con
el inconfundible aroma del café.

Me gustan las casas viejas
porque en sus paredes guardan
suspiros y chasquidos de besos
de apasionados amantes jurándose amor.

Me gustan las casas viejas
que se han dejado abrazar
por bougambilias traviesas
que aprisionan con sus garras
las blancas y erosionadas paredes
depositando  en su añejado
techo de tejas de desteñidos
ocres , bellos y frescos racimos
de flores rojas que dejan caer el  rocío
silenciosamente  en el tiempo.

Marta Hernández Mendoza
20 de agosto de 2018.

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