Soy guanacasteco de nacimiento, allá
pasé toda mi niñez, infancia y mi juventud. He sido sumamente pobre
y demasiado sufrido desde niño, no tuve padre solo mamá, que luchó
mucho para mantenernos, no tuvimos un techo digno que pudiéramos
llamarlo casa , era una casita de paja forrada de cartón y madera,
piso de tierra, no teníamos luz eléctrica, nos alumbrábamos con
canfinera para poder nosotros vivir. Mi madre tenía que lavar
ropa ajena para poder llevar alimento a la casa, también hacía
tortillas para vender o cambiarlas por comida.
Fueron años sumamente tristes y
pasados por mucha tristeza donde fuimos creciendo y con dificultades
comenzamos a trabajar en fincas, limpiando las milpas, arrozales,
sembrando frijoles, cortando caña y cogiendo café; no omito
manifestar con mucha pena que era tal la pobreza que nos metíamos a
fincas
privadas a coger frutas o leña para
ayudar a mi mamá.
Ya grandecitos mi hermano y yo
fuimos sacando a mi madre de ese enorme bache y fuimos haciendo una
casita mejor con algunos arreglitos. No teníamos estudio ni tampoco
un oficio, no sabíamos nada, poco a poco aprendí a coser pantalones
pero todo era demasiado barato. En ese tiempo encontré a un amigo
maestro y me llevó a la escuela donde saqué sexto año. Era un
mamulón entre todos los niños, pero pude graduarme.
En casa de un tío pasé cierto tiempo
donde me ayudaron con mucho entusiasmo y con mucha pobreza me vine al
colegio de Nicoya, pasé mucha hambre y sacrificios pero pese a
todos esos problemas pude sacar mi bachiller sin perder ni un año
solo, en bachillerato perdí matemáticas porque me llené de
nervios, me vine de Nicoya a San José a buscar trabajo y prepararme
y el siguiente año lo gané allá en el colegio de Nicoya.
Me volví a venir de Nicoya, ya
bachiller me traje a mi mamá y así buscar trabajo para mantener a
mi mamá y poder seguir estudiando, aquí conseguí trabajo de guarda
en el Consejo Nacional de Producción y en la fábrica de Jugos del
Campo, así pude sacar un curso de contabilidad en la escuela Castro
Carazo por trece años. Cuando ya comenzaba a salir de mi situación
económica, pagamos una casita muy humilde en la León Trece. Nos
encontrábamos bastante contentos, estábamos criando un sobrino que
era como mi hijo. Un día muy de mañana mi mamá salió de la casa a
recoger la pensioncita que le dió asignaciones familiares,
ella salió y no regresó más a casa, para no cansar, diré que un
carro me la mató, el señor del carro se fue huyendo del lugar y
nunca hicimos nada porque ni testigos pudimos conseguir. Perdí
catorce años de servicio, solo llorar, me quería morir, dos años
encerrado en la casa, perdí el trabajo, me hacía mucha falta mi
mamá, me quedé solo con mi sobrino, que era menor de edad, laboraba
también en el Consejo Nacional de Producción en los estancos, pues
un día no llegó a la casa y no podía
dormir, otro día salió en los periódicos que habían sido
asaltados, a él lo amordazaron y al jefe lo balearon en el
estómago y quedó gravemente herido en el hospital, parece que
murió, los maleantes se llevaron cualquier cantidad de cosas. Otro
golpe como para morirme. Pasé mucho tiempo solo, me ha costado mucho
recuperarme, perdí todo el deseo de estudiar,
gracias a Dios y a María Santísima he
podido salir adelante, creí en ese tiempo, que me iba a quedar solo.
Pero gracias a Dios conseguí a mi esposa de nacionalidad
salvadoreña, casi también dejada del tren, nos casamos, civilmente,
me fui con ella a otro lugar a formar el hogar, nos costó demasiado
tener hijos, a pesar de mucho tratamiento, creíamos que era estéril,
gracias a Dios no fue así. Al poco tiempo nació la niña y al año
nació el niño, tengo la pareja, de la cual me siento muy contento
porque son muy especiales, uno tiene 23 años y el otro tiene 20
años, ambos son estudiantes, la mayor está en la Universidad de
Costa Rica, estudia filosofía y teatro y el otro inglés
conversacional, además fue jugador de la selección sub 20 y está
con alto rendimiento del club sport cartaginés. Olvidaba también
manifestar que cuando yo estaba en el colegio, me hice amigo de un
compañero hijo del profesor que tenía carro y andábamos paseando
por todos lados después que salíamos del colegio, en uno de esos
días tuvimos un accidente en la carretera sumamente grave, el amigo
le metió la pata al carro, no lo pudo parar, se estrelló en una
curva, yo quedé a 50 metros totalmente inconsciente. Me trajeron
en avión Lacsa de Nicoya a San José.
Quedé internado por 3 meses, un mes inconsciente, fue fatal para mí
porque todo eso fue en la cabeza, todavía tengo secuelas de eso, se
me olvidan las cosas.
Después de que yo perdí a mi mamá y
pasé tantas vicisitudes que creía no recobrarlas, conseguí trabajo
en Transmesa y después me pasé al Ministerio de Obras Públicas y
Transportes donde laboré catorce años, porque sufrí un accidente
laboral en la columna, quedé inválido de la columna, no me puedo
agachar, me quitaron un disco de la columna, cunado me operaron, y me
han operado cinco veces.
Así concluyo este pequeño relato de
mi vida personal.
Santana Hernández Mayorga
74 años
Un testimonio de vida muy impactante. Que bueno que ya en esta etapa de su vida lo comparte y uno podría decirle que lo ha hecho muy bien. Felicitaciones¡¡¡
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