Antes de nada
quiero aclarar que todo lo que se relata sucede de forma imaginaria,
cualquier parecido de hechos o personajes con la realidad es pura
coincidencia.
Una mañana me levante como todos los días con la nariz fruncida,
tratando de oler el café y pensando que tenia dos caminos,
levantarme e ir a buscar uno o quedarme allí y esperar que me lo
trajeran….pero quien me lo iba a traer, me quede mirando al gato
enroscado junto a mi le empuje y le dije – Anda Tráeme café –
(si me oyó no me hizo caso siguió durmiendo). En vista de tan
escasos resultados decidí levantarme e ir por mi cuenta. Me estire
me puse de pie y fui para la cocina y cuando iba a entrar ¡zas!
Ante mis pies se abrió un pozo oscuro y yo caí en el y seguí
cayendo sin poder agarrarme a nada pues las paredes eran de piedra.
Yo pensaba… ¡¿ que es esto será que ahora soy la Alicia del
cuento, conoceré al conejo blanco’?... Pero seguía cayendo, al
final toque el fondo por suerte nada de agua era un poco agradable
pozo pero por lo menos seco, seco y de piedra, tampoco ¡OH ¡ gran
suerte la mía no se veían ratas u otros animalitos poco
simpáticos. Mire hacia arriba y apenas se veía una luz, pero poco a
poco, esa luz era un rayo de sol que me permitía ver mi entorno
pero…..que había ¡NADA¡ oscuridad y piedra. Quien me sacara de
aquí si estoy sola y por otra parte que hace un pozo y el sol en mi
salón….Como llegaron ellos allí y y yo aquí…..Esas preguntas
eran transcendental, que estaba sucediendo….entonces vi pasar una
sombra que se sentó, en mis hombros abrazándome por detrás, no
me asusto pues sentí que la conocía…. Tras un rato de silencio
pensando la reconocí, hombre si es mi gran amiga( o enemiga según
se mire). ¡si es la depre…la condenada depre, que hacia allí. Se
lo pregunte pero no me contesto, pero no hacía falta, estaba en su
casa. Si eso era yo había caído por fin en el fondo del pozo de la
depre, fue fácil caer pero… como salir. Toda yo era pensar, y
contra mas ideaba formas ,esa sombra se iba separando como enfadada,
como extrañada de mi rechazo, ir a su casa entrar hasta el fondo y
luego querer desesperadamente salir de allí no le cabía en sus
neuronas (o lo que tenga la depre en la cabeza…si es que tiene
cabeza no lo sé la tenía a mi espalda la sentía pero no podía
verla, solo se que ya no me abrazaba ….mire hacia arriba hacia la
luz… y vi con temor que el rayo se estaba apagando, cada vez a más
velocidad, y yo pensaba donde estaba mi ángel de la guarda mi
esperanza o quien sea que no me sacaba de allí. Justo cuando iba a
volverme a mirar cara cara a la depre sentí el ruido era muy sutil
apenas un roce, no sabía que era pero me inspiro una gran esperanza,
seguí mirando y de pronto les vi……. Poco a poco por las piedras
lisas bajaban mis tres gatos Mateo, Nicolás y Santiago venían con
los dientes fuera gruñendo y mirando a la sombra con rabia y esta
fue retrocediendo hasta la pared del pozo, gruñendo también yo no
sabía que las depre se enfadaran pero se enfadan, y mucho….Le
hicieron frente y ella gruñendo como ellos se fue pegando a la pared
y se incrusto en la piedra. Los gatos me agarraron como pudieron, me
empujaban, me tiraban del pelo pero allí íbamos hacia la luz. Ya,
hacía casi la salida los gatos ya no me podían sostener y cuando
creí volvería a caer, de la boca del pozo callo una frondosa cola
gris llena de pelos como algodón, era la cola de mi perro
Maximiliano allí me agarre, los gatos me empujaron y entonces Sissi
mi perrita me saco a tirones del pijama, y de pronto estaba fuera, no
sabía que había pasado, pero allí estaba las vigas del techo de
madera y no el sol y el suelo las losas de cerámica no el pozo y las
piedras. Ves me dije levantándome del suelo todo eso te pasa por
perezosa si querías café levántate y vas por el sin mayor trámite,
y hazlo con alegría no con la nariz de bruja y la cara de vinagre,
así no volverás a caer al pozo, que ya viste que es bien feo y
triste y sobre todo muy solitario, así que arriba y adelante y que
esa sombra se quede en su casa hundida en la piedra negra. Fui tome
café hice unas cosillas y después tranquilamente me fui a colorear
dibujos de flores y campos verdes y mis pequeñines peludos conmigo
siempre conmigo.
Antonia Morales
Diez
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