Mis
nietos un día me trajeron unos bisnietos y yo me convertí en
tatarabuelo. Tengo tres nietos dos varones y una mujercita, de mis dos
hijas; uno tiene seis años, otra trece y el otro tiene diez y seis,
el menor esta en primer grado, otra en primer año y el
mayor esta en decimo año.
En
el mes de abril del año pasado me llevaron a la casa cinco
bisnietos.
Me dijeron: estos son suyos y debe de cuidarlos, tiene
que alimentarlos, nosotros no tenemos tiempo para ello.
Me
quede perplejo, no esperaba semejante responsabilidad a esta altura
de los años, me asombro con el tono que me lo dijeron. Tenía que
abrirles espacio en mi casa y no tenía donde ubicarlos, mi señora
se quedo mirándome con cierta complicidad, los mire durante un rato
sentí que estaban desprotegidos, tenían cara de venir de un
precario, eran muy pequeños sin color se movían sin cesar mirándome
con unos ojos expresivos y grandotes, y me dije tendrán que dormir
en la sala sobre una mesa. Los alimente el siguiente día ellos me
llevaron la comida y salieron corriendo. Qué bonito, eluden sus
responsabilidades, me dije internamente, eso sucedió una tarde, el
día siguiente en la mañana les di el desayuno, me regañe un poco
al ser tan alcahueta, mi esposa me observaba, sin que yo me diera
cuenta y notaba en su labios una sonrisilla maliciosa.
Traje
una nueva pareja y estos tuvieron hijos con los que ya tenía, era
tataratatarabuelito, Viven en una edificación de quince cm por diez
de alto, los otros dos su edificio es más pequeño.
Es casi
imposible definir sus colores sus ojos son laterales son grandes
celestes pálidos, dos aletas laterales de color verde débil,
empezando la cola su color es uniforme anaranjado tienen manchas
negras al final orlas negras, el macho sobre su cuerpecito tiene una
aleta dorsal que parece un velo un verde limón, sobre su espalda una
franja fina de un celeste marino, en la cabeza una pequeña franja
fina verde oscuro, dos puntos negros. Son particulares cuando están
molestos doblan la cola, les gusta soplar para hacer bombitas que se
adhieren en las paredes de la pecera, hay hembras que también con
colore vivos, en algunos países se usan para combatir el paludismo
se comen al mosquito transmisor de esa enfermedad, su promedio de
vida es de dos años, cuando nacen en forma completa y lo hace por
etapas hoy pone tres y y mañana diez, hay algunas hembras que ha
puesto 100 aluviones.
Tal vez llegan medir cinco centímetros de largo, la
hembra es más grande que el macho, su cola más pequeña y recta
la del machillo parece la cola de un cometa, se me había olvidado,
perdonen les estoy describiendo mis guppys…Mis nietos los
compraron en quinientos colones a un compañero, cuando se cansaron
me los trajeron, compre en acuario, otros, grandes importados los
eche donde tenía los criollos y las preñaron y los hijos salieron
enanos.
El sábado 22 en el centro comercial de Curridabat, Josué,
mi nieto me explico que no tenía que darles de comer todos los días,
porque explotan no saben cuando parar de ingerir alimentos. Son
originarios de Centroamérica, y como todo centroamericano no
necesita tanto cuido. Cuando alguno se muere me pongo triste, cuando
me ciento frente a ellos me hacen olas y empiezan a nadar
rápidamente, como llenan mis ojos y mi interioridad de alegría
aunque sean diminutos, ahora engalanan el centro de la mesa rodeados
de las fotos de mis tres nietos, entre caracoles, conchas y
abalorios, negros blancos, celeste y de mil colores, de esa manera
pasan su corta vida, mientras yo le doy gracias a Dios y a la
naturaleza por tanta belleza.
Carlos
Jiménez Alvarado,
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