Yo hoy les voy a contar sobre un
personaje llamado Mateo que se coló en mi casa de buenas a primeras
y casi sin permiso se instaló y se hizo el dueño.
Mateo es un gato pero ojo no es
cualquier gato, es nada más y nada menos que Mateo, con una
personalidad y una elegancia de casta que asombra, es limpio y camina
con delicadeza viendo donde pone sus patitas y no ensuciarse. EL es
cariñoso cuando quiere y cuando tiene ganas sino es esquivo y va a
su aire.
Se metió en nuestras vidas y en la
casa sin avisar y se adueñó de todos, hasta de los perros, él es
el rey y los otros le siguen y no tiene rival.
Mateo es rubio, bueno se puede decir
que rubio cenizo porque es un tono beige, solo su pancita es blanca,
de sus ojos, que puedo decir según se miren unas veces son verdes y
luminosos, pero otras se ven como violeta de lo más lindo y por la
noche una rayita negra y un fondo miel. No es muy grande es más bien
menudito, claro que solo tiene un año, pero yo creo que ya no crece
más.
Y es que los
gatos suelen ser así, pero este es según mi parecer, extraordinario
y se ve que goza de gran vida interior cuando se queda mirando con
los parpados entrecerrados muy quieto, como analizando el mundo que
le rodea, se me olvidaba una característica de Mateo en el lado
izquierdo de su morrito tiene los bigotes muy cortos y en el otro
largos ¿Es un defecto?. Pues no es que cuando era bebe entre
lametones y caricias Sissi la cocker, se los royo y no le crecieron
más.
Le trajimos un compañero otra
cosita abandonada, Nicolás, pero este es distinto, es más
destartalado y loquillo, bastante irresponsable y mafiosillo. Este
es blanco con una oreja blanca y la otra negra y tres manchitas
negras en el lomito. Nicolás es adorable y supe cariñoso, pero no
tiene el empaque de Mateo ni su suavidad ni elegancia Ellos se llevan
muy bien juegan mucho y siempre suelen estar juntos, pero es el que
marca el camino. Yo creo que Mateo es la rencarnación de un señorito
andaluz de esos que pasean por la feria acaballo, con su sombrero
cordobés y un clavel en la boca, dispuesto a conquistar. O tal vez
un filósofo como Seneca, no se quién sabe.
La gente dirá que es un gato como
otros pero no será cierto él es un gato que se ve, que medita y
analiza las cosas antes de hacerlas es un gran gato mi Mateo, yo
creo que va para sabio si no lo es ya y yo lo admiro.
Antonia Morales Diez
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