sábado, 15 de noviembre de 2014

Bioley de altamira una comunidad ejemplo


Ricardo Jiménez
Las organizaciones de carácter social, empresarial o comercial que se dedican a elaborar proyectos de desarrollo sostenible tienen una gran responsabilidad con el entorno donde se dedican a llevar a cabo sus actividades, porque aunque sus actividades sean de tipo agrícola, industrial, artesanal, de agroturismo, etc., lo que persiguen es estimular y potenciar las capacidades que tienen las comunidades las cuales por desconocimiento muchas veces no son explotadas por sus pobladores.
Los vecinos, una vez organizados en una asociación, fundación o una cooperativa, tienen como uno de sus principales objetivos, desarrollar empresas que vengan a incentivar el emprendedurismo en sus comunidades con el propósito de crear fuentes de empleo, encadenando para ello, pequeñas actividades familiares, esas propuestas dan como resultado una dinamización de la economía; esa es una manera de estimular el crecimiento en aquellas comunidades que carecen de oportunidades y que en consecuencia tienen altos índices de deterioro en desarrollo humano.
Hay una gama enorme y diversas formas de hacer que las comunidades por sus propios medios puedan salir adelante, lo que falta es creatividad, buscar y desarrollar modelos acorde con las bellezas naturales u otras actividades que pueda ofrecer nuestra comunidad en el campo del turismo o del agro, en fin, se deben desarrollar y potenciar acciones concretas que permitan generar recursos de manera sostenible.
Antecedentes:
Las comunidades deben aprender de otros que han realizado esfuerzos en aras de cambiar el estado en que se encuentran por la desidia, apatía y falta de interés de las políticas gubernamentales o de los gobiernos locales, quienes no hacen nada por sacar del subdesarrollo en que han sumido a muchas comunidades de nuestro país.
Un ejemplo nacional digno de destacar es la ASOPROLA que es una asociación que en Bioley de Altamira viene desarrollando proyectos en aras de contribuir con el mantenimiento del Parque Internacional la Amistad, para ello los vecinos se organizaron e hicieron un inventario de su riqueza natural, analizaron cuáles eran sus fortalezas como comunidad, una vez realizado el FODA, se propusieron buscar apoyos que les permitiera la identificación más clara de sus objetivos, todo con el propósito de explotar responsablemente aquellas actividades que les permitiera crecer sin afectar su entorno.
Hoy, con el acompañamiento y apoyo de la UCR, UNA, Organizaciones Internacionales y ONGs, que les han brindado asesoría y capacitación, es toda una realidad, en sus procesos de encadenamiento, hay quienes producen artesanías, otros tienen una heladería donde venden helados riquísimos de frutas orgánicas, pequeños tour operadores, realizan paseos en caballo o a pie en la periferia o dentro del Parque Nacional, hay recorridos guiados por las fincas, donde le muestran al turista nacional o extranjero cómo siembran, fumigan y cosechan sus productos.
Le explican y le dan a conocer al turista la forma en que están no solo contribuyendo a la conservación, sino que a su propio desarrollo en fuentes de empleo, dinamización y crecimiento de la economía local.
Ésa comunidad desarrolló proyectos de siembra, cosecha y venta de banano, siembra, recolección y molienda de café, producción de mermeladas, jabones y champús con frutas y plantas totalmente orgánicas, cría y engorde de cerdos, gallinas, ganado vacuno, etc., todo con alimentos orgánicos producidos con desechos y productos extraídos de sus fincas.
Los materiales que utilizan como abono y la fumigación son estrictamente orgánicos porque son producidos a través de procesos naturales como la lumbricultura y los desechos. El estiércol de los cerdos, el ganado vacuno, el equino y otros es utilizado para la generación de biogás, con lo cual producen energía totalmente limpia que les ayuda a disminuir sus costos de operación y contribuir con el planeta.
Los vecinos de Altamira de Bioley son una comunidad modelo y un ejemplo en la zona sur del país que es donde se encuentran los cantones con menos desarrollo humano de Costa Rica, sus experiencias deberían ser reproducidas a nivel no solo del área geográfica donde se ubica, sino que del país en general.
Con sus productos naturales producen mermeladas, jabones, champú, etc., ofrecen el albergue o cabinas donde brindan servicio de hospedaje y alimentación, además de tener un contrato con una empresa a la que le venden toda la producción de banano orgánico.
Los vecinos de Bioley son un ejemplo digno de admirar, pero no solo de admirar, ellos nos están enseñando cómo se pueden hacer grandes cosas para procurar el crecimiento sostenido y sustentable en el tiempo para una comunidad que prácticamente está fuera de las políticas públicas.

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