Virginia Murillo Montero.
“Este es un nuevo día /para empezar de
nuevo/
Para buscar al ángel/ que me crece los
sueños/
Para cantar para reír/para volver a ser
feliz…/”
De. Facundo Cabral: “Este es un nuevo
día”.
Un día… ¿cómo es
el día a día, cómo son todos y cada uno de mis días? Cada uno es un nuevo
amanecer, un despertar a la vida, al quehacer diario, trabajo, estudio, sueños,
ilusiones, desilusiones… ¡Muchas cosas! Existen diferentes tipos de días, de
acuerdo con el clima, con la época del año, mes dedicado al padre, a la madre,
a la Virgen, Navidad, etc. Así como también de acuerdo con el estado de ánimo
en que una se encuentre.
Un día me
desperté y sentí que no podía, que no quería levantarme, por qué, cuándo fue.
Esto ocurrió en la época en que mi padre padeció una gran depresión, yo creí
caer en lo mismo y me quería quedar acostada
y no hacer otra cosa más que dormir. Pero debía trabajar, tenía a mis
niños pequeños… y el deber obliga.
Me levantaba
entonces y corría con algunos quehaceres de la casa para no dejarle todo el
trabajo a mi mamá. Luego me acicalaba para ir a dar mis clases de Español en
Secundaria.
Mi estado de
ánimo no era el más óptimo para enfrentarme a semejante número de jóvenes,
manejar la disciplina y transmitirles los conocimientos. Pero bueno… daba la
mejor de mí, los problemas se iban
quedando en mi casa y añoraba el recreo para ir a compartir un cafecito con mis
compañeros, as. De esta manera mi ánimo
se convertía en actividad docente.
Luego del primer
recreo me dirigía a otro salón de clases porque no tenía aula propia, pero eso
me gustaba porque iba donde otros alumnos que presentaban un comportamiento mejor, una actitud idónea para
recibir las lecciones. El cambiar de aula, caminar por los corredores me
relajaba. Entraba y algunos alumnos, amables, alos cuales sus compañeros les llamaban
brochasme
cargaban los libros hasta el escritorio.
Un día en mi
vida son uno y todos con diferentes facetas, el día de mi graduación de sexto
grado, levantarme feliz y disponerme para el peinado que me iba a hacer doña
Lidieth, nuestra vecina.
Asistir al Acto
de clausura con el uniforme bien planchado, con mis papás y hermana mayor, muy
elegantes; estar ansiosa con mis
compañeras y compañeros esperando recibir el certificado de conclusión de
estudios primarios de manos de mi querida y linda maestra, la Niña Carmen.
Un día en mi
vida está cargado de emociones, de anécdotas, de historias, de alegrías, de
sinsabores; pero todo sobrellevándolo con los consejos que me dieron mis
mayores, con lo que aprendí desde niña con mis padres, abuelos, maestras
profesores desde la escuela primaria hasta la universitaria, Universidad que por
cierto es ésta donde he vivido siempre, es mi segunda casa con mis títulos, los
cursos libres, los del PIAM, compañeros, as profesores a quienes recuerdo con
mucho cariño.
Tiempos idos y
vividos, conservados en mi memoria del día a día, de levantarme y ver un nuevo
amanecer. De vivir, de gozar, de llorar, de reír, de cantar. De estudiar, de
trabajar, de disfrutar del cariño y amor de muchas personas y de nuestra
familia.
Recuerdo cada
día que me levanto a mi amado Padre: Eugenio, quien junto con mi mamá y abuela
materna me enseñó y me formó y dio como resultado este montón de huesos con un
cerebrito para pensar y un corazoncito para sentir y vivir la vida de la mejor
manera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario