lunes, 17 de noviembre de 2014

El nuevo día.

Virginia Murillo Montero.

“Este es un nuevo día /para empezar de nuevo/
Para buscar al ángel/ que me crece los sueños/
Para cantar para reír/para volver a ser feliz…/”
De. Facundo Cabral: “Este es un nuevo día”.


Un día… ¿cómo es el día a día, cómo son todos y cada uno de mis días? Cada uno es un nuevo amanecer, un despertar a la vida, al quehacer diario, trabajo, estudio, sueños, ilusiones, desilusiones… ¡Muchas cosas! Existen diferentes tipos de días, de acuerdo con el clima, con la época del año, mes dedicado al padre, a la madre, a la Virgen, Navidad, etc. Así como también de acuerdo con el estado de ánimo en que una se encuentre.
Un día me desperté y sentí que no podía, que no quería levantarme, por qué, cuándo fue. Esto ocurrió en la época en que mi padre padeció una gran depresión, yo creí caer en lo mismo y me quería quedar acostada  y no hacer otra cosa más que dormir. Pero debía trabajar, tenía a mis niños pequeños… y el deber obliga.
Me levantaba entonces y corría con algunos quehaceres de la casa para no dejarle todo el trabajo a mi mamá. Luego me acicalaba para ir a dar mis clases de Español en Secundaria.
Mi estado de ánimo no era el más óptimo para enfrentarme a semejante número de jóvenes, manejar la disciplina y transmitirles los conocimientos. Pero bueno… daba la mejor de mí,  los problemas se iban quedando en mi casa y añoraba el recreo para ir a compartir un cafecito con mis compañeros, as.  De esta manera mi ánimo se convertía en actividad docente.
Luego del primer recreo me dirigía a otro salón de clases porque no tenía aula propia, pero eso me gustaba porque iba donde otros alumnos que presentaban un  comportamiento mejor, una actitud idónea para recibir las lecciones. El cambiar de aula, caminar por los corredores me relajaba. Entraba y algunos alumnos, amables, alos cuales sus compañeros les llamaban brochasme cargaban  los libros hasta el escritorio.
Un día en mi vida son uno y todos con diferentes facetas, el día de mi graduación de sexto grado, levantarme feliz y disponerme para el peinado que me iba a hacer doña Lidieth, nuestra vecina.
Asistir al Acto de clausura con el uniforme bien planchado, con mis papás y hermana mayor, muy elegantes;  estar ansiosa con mis compañeras y compañeros esperando recibir el certificado de conclusión de estudios primarios de manos de mi querida y linda maestra, la Niña Carmen.
Un día en mi vida está cargado de emociones, de anécdotas, de historias, de alegrías, de sinsabores; pero todo sobrellevándolo con los consejos que me dieron mis mayores, con lo que aprendí desde niña con mis padres, abuelos, maestras profesores desde la escuela primaria hasta la universitaria,  Universidad que por cierto es ésta donde he vivido siempre, es mi segunda casa con mis títulos, los cursos libres, los del PIAM, compañeros, as profesores a quienes recuerdo con mucho cariño.
Tiempos idos y vividos, conservados en mi memoria del día a día, de levantarme y ver un nuevo amanecer. De vivir, de gozar, de llorar, de reír, de cantar. De estudiar, de trabajar, de disfrutar del cariño y amor de muchas personas y de nuestra familia.
Recuerdo cada día que me levanto a mi amado Padre: Eugenio, quien junto con mi mamá y abuela materna me enseñó y me formó y dio como resultado este montón de huesos con un cerebrito para pensar y un corazoncito para sentir y vivir la vida de la mejor manera.





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