martes, 4 de noviembre de 2014

CERRANDO UN CICLO.





Después de todo, no es tan malo cerrar un ciclo. Ha sido tan gratificante y productivo, tal vez no tanto como era posible, pero al final las cuentas de al menos cuatro historias escritas y publicadas en nuestro Blog, ya dicen algo. El tiempo no ha sido mi aliado, el último semestre se distingue por ser mas retante ya que se suman los eventos vividos, el cansancio acumulado de muchos meses de tanto compromiso, además del clima de ésta parte del año y el deseo de hacer mas de lo que ya el cuerpo permite. Hemos asistido fielmente a las lecciones, siempre con alegría y entusiasmo. Es un rato de gran camaradería, pues todas las personas inscritas nos hemos convertido en amigos y seguros de pasar un buen momento, esperamos esa hora de la tarde de cada martes, donde la vida nos ha convocado, donde nos ha reunido. Todos somos tan distintos, procedemos de varias zonas de la provincia, de diferentes costumbres y edades, nacidos en diferentes cunas, marcados por variadas y duras experiencias, que nos han convertido en especiales seres humanos, llenos de esa intuitiva forma de sobrevivencia, que solo el fuego en que hemos sido purificados, ha logrado el singular y maravilloso milagro de ser y estar en ésta vida, con mas ganas , mas garra y mas locura. Vivimos nuestros últimos años, como aquel que sabe, que la vida ha sido un reto y que no queda tiempo, ni ganas de perderla de nuevo, sino sacarle todo el jugo posible, enamorados como nadie de todo instante, de todo lo que aún y a pesar de los eventos, disfrutamos con un gozo infantil, que los jóvenes no lograrán entender, sino hasta ésta altura del partido, si logran llegar a donde se nos ha permitido. Por eso reímos tanto, por eso tantos chistes y bromas, por eso coincidimos en vivir y disfrutar cada martes a la una. Amamos las fotografías, sonrientes posamos con cualquier pretexto inventado en el momento y luego cuando son publicadas, las comentamos y nos reímos de nuevo, por ese encuentro, por estar ahi, por ser parte. Y leemos, cada cual con su estilo, nos encanta leer lo que escribimos, oir lo que cada persona presenta a veces sobre un tema colectivo, tratado de forma tan variada con su toque personal, único como cada uno de nosotros; ahí va la que cuenta cuentos, o aquel que es manantial de conocimientos, aquella con su simpática forma de describir eventos, o la otra con su nota romanticona, el que describe todo con una memoria para los echos y fechas insuperable, el otro que recolecta eventos a través del tiempo. Lo importante es escribir, transmitir algo, dejar alguna constancia, plasmar en letras algo que solo una ha vivido. Quién después de nuestro paso recordará que hemos existido ? Por eso a mi me gusta contar historias, narrar cositas grandes y menudas de lo que ha sido vivir lo que solo yo se que he tenido. Tal vez alguno de mis nietos o tal vez mas allá en mis descendientes, se pregunte algún día de su tiempo, quién sería esa mujer llamada Lia, que fue la abuela de mi abuela ??..quién sabe si algún descendiente mío pueda enseñar éstos escritos, abrir el Cajón de mis Historias y mostrarle su contenido ? Debe ser vanidad y una ilusión vana el querer ser recordado siempre. Lo cierto, es que escribir ha sido una forma de valorar mi estadía, mis circunstancias, mis guerras, mis batallas, todo eso superado, porque la vida sigue y sigue y recordar al escribirla, sirve para saber el valor y coraje que has tenido, lo mucho que has amado, que te has divertido, contemplar esos desvelos que tuviste y saber ahora, que sólo son parte de estar vivo.


Una personita especial, ha sido la responsable de habernos convocado, mujer pequeña, carita seria , ojitos negros y chispeantes que se rién y divierten a pesar de querer mantener la seriedad con la que aprendió a encarar la vida. De grandes recursos, guerrera, inconforme con las situaciones de desventaja con las que tantos han nacido, aún cree en sus ideales, aún cree que el mundo podría cambiar para mejor, lucha a brazo partido desde su micrófono de periodista, en un programa de radio que lleva con holgura. Lectora insigne, de grandes y amplios conocimientos, riqueza interna, solidaria, mano amiga. Rebelde como su pelo oscuro y despeinado, vestida con alegría y desenfado, Giselle ha llegado para cambiar dentro de mi la forma de percibir la vida, me ha enseñado a darle forma a las ideas, a contar mis historias, a develar mis secretos, a transmutar mis heridas. Agradecida estoy con ella, feliz de haberla conocido, honrada por los ratos compartidos cuando un café nos sirve para actualizar un poco nuestras vidas. Y reirnos, Giselle querida, que no se te olvide que la vida es una broma, disfrutar nuestra única salida.


Lia Ferreto M.


Noviembre-2014.















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