martes, 15 de marzo de 2016

macarrones


Tengo un grupo de compañeros de trabajo que más que compañeros parecen ser hermanos. El grupo lo componemos seis matrimonios que nos reunimos con mucha frecuencia: el día del cumpleaños, día de la madre, del padre, el día de la Patria, todos eran buenos pretextos para hacer una tertulia sumamente agradable.

Entre el grupo tenemos una mujercita pequeña y muy alegre que le pone al grupo mucha sal: Ana. Es de bromas y chistes.

En una ocasión en que estábamos todos reunidos, comenzaron las bromas y los chistes, y el ambiente se puso muy caliente. Todos estábamos muy propensos a dar y recibir bromas pero no contábamos con las que nos improvisó Ana. Nos sentamos a almorzar en el corredor de la casa pues hacía mucho calor, y en una que va y en otra que viene, comenzó una guerra de macarrones y cuando nos vimos estábamos cubiertos de la cabeza a los pies por flecos formados por una lluvia de macarrones.

Si lo analizamos en frío diríamos que estábamos ya mayorcitos para este tipo de actividad, ¡pero la gozada y el disfrute que tuvimos es muy difícil que la volvamos a tener!.

Es bello cuando un grupo de adultos se reúne y olvida, por un momento, la parte seria de la vida y se comporta con un poco de irresponsabilidad y aprovecha todo lo que se presenta para darle un vuelco a la vida.



Carmen Brenes Protti



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