lunes, 27 de marzo de 2017

El olvido


Maureen Hidalgo Ch.
 
Después de llegar de prisa a algún lugar y preguntarme que era lo que iba a hacer y por más que lo intente no lo recuerdo, llego a la conclusión de que si fuera importante lo recordaría.
Buscar y buscar las llaves con ellas en la mano, me vuelve loca, y asumo que tengo muchas otras cosas de que preocuparme
Caminar cien metros y pensar - ¿abre cerrado la puerta? Me llena de angustia.
Y cuando hablo conmigo misma de mis olvidos que cada vez son más frecuentes de lo que quisiera, me doy cuenta que la vejez toca a mi puerta y viene con cosas que no me gustan arrugas, canas y cosas que se borran de mi memoria y no lo puede evitar.
Y luego pienso: -gracias a Dios por el olvido porque borra de mi corazón el dolor de la ausencia, de la partida, ese dolor que llega hasta los huesos y que no me deja respirar.
Y después como consuelo doy gracias a Dios por el olvido porque eso hace que me quieran más

No hay comentarios:

Publicar un comentario