Cuando eres
adulta y tu vida ha sido planificada en sus íntimos detalles.
Cuando las
circunstancias te hacen tomar otros rumbos, viajar a tierras desconocidas tomada de la mano de tus
jóvenes hijos, siguiendo al esposo y encontrando finalmente el descanso de
tantos sucesos acaecidos. Y hayas lo mas parecido al remanso, al idilio, al
descanso, al buen tiempo, de risas y cantos.
Es entonces que por tantos besos recibidos y
tanto amor compartido, te enteras de que una
Caroreña come queso, está por alterarte de nuevo la vida. Siento en mi
memoria de niña no nacida, el horror, el llanto de planes que se frustran, sola en aquellas
latitudes, sofocada por un calor que adormece los árboles sin viento. Así mi
nacimiento, mi llegada inesperada, llena a mamá de tantos sentimientos, que la
ofuscan sin encontrar salida.
Ha nacido
Lía del Carmen, dice el telegrama por mi abuelo recibido.
Lia Ferreto.
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