lunes, 27 de marzo de 2017

Lo que imaginó mi mamá, cuando nací




Rolain Borel

Lo primero que debe haber pensado, después de parir cuatro hermanas y hermanos, fue: “¡Nunca más, este es el último!”. Efectivamente quedé como el benjamín de la casa. Se suponía que sería el regalo del décimo aniversario de bodas de mis papás, pero, a pesar de que mi mamá se tomó una botella de purgante y empujó un baúl por toda la casa, tratando de que yo naciera ese día, me obcequé y llegué al siguiente día.

Años después, cuando ya me iba re-mal en la escuela, angustiada debe haberse preguntado: ¿Llegará un día a ser pastor calvinista como su padre, abuelos y bisabuelos; ingeniero como sus tíos y tíos abuelos o maestro como todas sus tías?

No fue ninguno de estos, pues cuando mi mamá me dio la luz, también me entregó el bien más preciado: la independencia y el libre albedrío.

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