jueves, 4 de octubre de 2012

Ana María cuenta cómo fue su vida


ENTREVISTA  SRA. ANA MA. CORTES CASTILLO DE WALSH.

Doña Ana, donde nació usted?

Nací en P. Limón el día 30 de Mayo de 1923, de la unión de doña Josefa Castillo Masis y don Rodrigo Cortés Funes, mamá oriunda de Cartago y papá de origen salvadoreño. Ahí viví los primeros 4 años de mi vida.
Porqué los “primeros 4 años de su vida”?
Simplemente que mamá, insigne cocinera y repostera experimentó una necesidad de volver a Cartago y como ya éramos 2, había la necesidad de experimentar un mejor bienestar y porque no en la ciudad natal de mi progenitora. Aquí nació mi hermano menor. Mamá “molía” para llevar tortillas a las principales familia de Cartago. Su cuchara era excelente……
Cuál era el “oficio” de su padre?
Papá se podría decir: tenía unas manos prodigiosas, pues con un formón y un pedazo de madera era capaz de crear cualquier cosa. Nosotros tuvimos de niños juguetes novedosos, hechos por él. Fabricaba toda clase de muebles y era buen músico.
Como fue su vida en ese Cartago de los años 20, que se levantaba de un terremoto?
Como toda niña, fui a la escuela hasta 8vo. grado y luego pase a la “Complementaria”, donde se adquirían las enseñanzas para actuar de maestra. Fui enviada a dar clases a varios lugares de la provincia, siendo el más distante Turrialba. En ese tiempo nace mi hijo Alfonso, que fue criado por mi mamá, dado mis ocupaciones.
Ud. Comentó que la vida de maestra no fue larga, porque?
Bueno, mediaron muchas circunstancias. Mamá decide llevarse la prole de nuevo para “la línea”, como se le llamaba a los pueblos que vivían cerca de la línea del ferrocarril al Atlántico, recorrido que llevaba a cabo una empresa Inglesa: Northern Railway Co.; mamá estaba segura que darle de comer a tanto empleado del ferroca-rril era beneficioso. También debemos tomar en cuenta la influencia de la United Fruit Co., la compañía bananera que iniciaba labores en la provincia de Limón. Esta vez, en lugar de volver a Limón centro, decidimos quedarnos en Bataan, en el cantón de Matina.
Ud. Llegó como educadora?
No, que va, pues tuve la buena fortuna de ser nombrada administradora de la Oficina de Correos de Bataan, tanto por mi educación, como mi “buena letra”, hasta el año 1947. En esa función conocí muchas personas de gran trayectoria, tanto de la región como insignes visitantes.
Porque hasta 1947 ?
Tuve la enorme fortuna de conocer al hombre que llegó a cambiar mi vida: Manuel Salvador Walsh Gutiérrez, con quien me case en “la mera Revolución del 1948”, y tuvimos 11 hijos, 5 varones y 6 preciosas niñas.
Como surgió ese “amor de su vida” ?
Salva, como cariñosamente lo llamabamos, pues el Manuel casi no se escuchaba para mentarlo, llegó niño de Nicaragua, junto a sus padres, Marcelo Walsh y Eloisa Gutiérrez, ambos de la hermanan república de Nicaragua, quienes venían a “abrir fincas” para la United Fruit Co., que iniciaba la siembra de Abacá (fibra textil para hacer telas y sacos). Fue el primogénito de una familia de 10 hijos, 6 varones y 4 damitas. Mi relación con Salvador fue uno esos amores a primera vista, que me obligó a dejar la Oficina de Correos, pues era celoso y decía: “el hombre al campo y la mujer a su hogar”.
Su vida cambió grandemente?
Que si cambió? Se imagina pase de educadora y administradora de correos a ser esposa y madre de 11 hijos más, 5 varones y 6 niñas, y como decimos en Cartago: “todos vivos”….. ; los 8 iniciales ostentan cédula con el número 7, pues nacieron en la provincia de Limón y los últimos 3 en San José.
Cuál era el oficio de su marido?
Cuando yo lo conocí era empleado del ferrocarril; uno de los maquinistas que llevaban largos trenes a las plantaciones de banano, pues ya el Abacá se había dejado de plantar, para darle paso al banano, que se cultiva hasta el día de hoy. Sus jornadas eran muy largas y a veces tediosas, pues el transporte de fruta no se detiene nunca, ya que deben llevar los racimos a las plantas empacadoras y luego al muelle, para ser cargadas en los buques que los llevan al extranjero. Ahí surgió mucho, pero como dice el refrán; “no hay grupera que no chime”, surgen a veces situaciones que te llevan a buscar un mejor sustento, en especial con tantos hijos, pues casi todos son nacidos con 15 meses de diferencia, excepto de los 3 menores. Surge la posibilidad de obtener una finca “propia” , a fin de dedicarse a toda clase de cultivos propios de la zona, y en 1957 Salvador junto con un hermano logran hacer un “denuncio” de un terreno montañoso cerca de Siquirres; se dedican a labores agrícolas. La finca poseía grandes extensiones cultivadas con árboles de magnifica madera, que podían ser explotadas y vendidas en trozas o tucas a los mejores postores. Luego en el año 1960, deciden cambiarla por una de mayor cantidad de hectáreas, pero con un camino menos transitable. En la nueva finca, con la ayuda de mi papá, se construye una hermosa casa, en la cual nació mi hija Ma. Elena.
Ostentábamos la finca pero también la casa de Bataan, pues los hijos mayores, José Marcelo y Ana Victoria estaban a cargo de las tías, hermanas de mi marido y mi hijo mayor Alfonso con mi mamá. Creímos conveniente que la mejor guía para los hijos la dan los padres y siendo nosotros católicos practicantes era nuestra obligación velar por educación escolástica y religiosa de ellos.
Mi marido visitaba la finca muy a menudo y llevaba varios de los productos cultivados a Bataan para la venta, surge entonces la enorme posibilidad de “montar” un molino para maíz, y nos convertimos en los pioneros de ese menester. Como dato curioso, el molino todavía existe, pero la Patente Municipal recién la hemos cancelado en vista de mi avanzada edad y que han surgido otros molinos similares en el cantón.
La finca experimenta un mal inevitable: el precarismo, ya que la gente ve muy fácil invadir un terreno si medir las consecuencias, lo cual obligó a mi marido a recurrir a las autoridades, pero sus ruegos no fueron escuchados. Hasta del día de su fallecimiento no hubo forma posible de obligarlos a salir, recibiendo Salvador incluso amenazas de muerte.
Que medidas tomaron uds. para seguir adelante ?
Ya los hijos mayores crecían y era necesario que recibiesen educación secundaria, lo que nos obligó a alquilar una casa en Guadalupe, manteniendo la de Bataan, la cual es propia y poseemos hasta el día de hoy.
Salvador siempre fue un hombre muy emprendedor, así que consiguió trabajo de agente vendedor con una empresa que se dedicaba a la manufactura de encurtidos, lo cual llevó por largo tiempo. Aprendió las técnicas de la producción del encurtido y con sus hermanos mayores inició su propio negocio en su casa. Pero los cambios políticos del país influenciaron mucho en la dieta del costarricense, lo cual les obligó a minimizar el negocio, para finalmente darle paso a las grandes industrias con maquinaria especializada.
Tomamos la decisión de comprar otro molino de maíz y lo pusimos a funcionar en Guadalupe, el cual tuvo éxito durante varios años, hasta que llegó la competencia y como era atendido por los hijos que vivían en San José, nos vimos obligados a venderlo, ya que ellos estaban fundando sus propias familias y sus obligaciones no les permitían continuar.
Por lo que veo ud. y su esposo tuvieron una vida de trabajo extensa?
En realidad sí; llevábamos una vida normal en Bataan, donde ambos trabajábamos para nuestro sustento, pero también servíamos a la Iglesia Católica, la cual vimos surgir y de lo cual nos sentimos orgullosos, muy orgullosos de verla terminada en concreto.
Salvador llegó a ser un asistente poco usual de los curas de turno, pues como debían visitar muchos lugares para llevar la Santa Palabra y ante el nombramiento del Arzobispo de Limón, él oficiaba responsos fúnebres, bautizos y matrimonios, así como impartia la Santa Comunión, por haber adquirido la preparación para ser Ministro de la Eucaristía.
En la casa de Bataan, además del molino de maíz funciono otro de Pinolillo, producto muy consumido en la zona. También aprovechamos el espacio para la venta de refrescos y otros productos que no se producían allá.
Mencionó ud. que don Salvador estaba en Bataan y ud en Limón para el terremoto en 1991?
Efectivamente; yo estaba en P. Limón, visitando a mi hija Ma. Elena ese día tan terrible. Mi yerno laboraba para Canal 7, y ellos atendían los equipos de trasmisión desde hacía algún tiempo, así que experimenté el susto más grande de mi vida: ver las torres del canal que se movían con gran fuerza, temiendo que podrían caernos encima. Gracias al cielo nada grave nos ocurrió, excepto que la oficina tuvo serios daños en su estructura.
Mi gran preocupación era que Salvador estaba solito en Bataan, e ignoraba como se encontraba. Los teléfonos dejaron de funcionar de inmediato, por lo que perdimos toda comunicación con el resto del país. El me comentó luego que sufrió mareos, mucho dolor de cabeza y ganas enormes de vomitar. Lejos estábamos de saber que esa situación fue la que le causó un trastorno en su vida y que culminó con su muerte en el 2002. Según comentaron los médicos del Hospital Calderón Guardia, su metabolismo basal sufrió un enorme deterioro por la gran cantidad de adrenalina que experimento su corazón y cerebro en el momento del sismo.
Que ha sido de vida en la actualidad?
En mi comentario anterior aclaré que los molinos se han detenido y ahora con 88 años me es imposible movilizarme con la pericia que lo hacía hace unos años, amén de una famosa operación que sufrí hace 30 años y la que casi me llevó a la muerte, y ahora “me está pasando la factura”. Como comprenderá, a pesar de mi buena salud, mi cuerpo experimenta en la actualidad cambios propios de la vejez, y debo recurrir a medicamentos diarios y una dieta.
Tengo la enorme dicha de haber criado 12 hijos “maravillosos”, quienes velan por mi salud y seguridad, por lo tanto paso largas temporadas en San José en las casas de algunos de ellos y cuando siento gran nostalgia por “mi casita de Bataan” me voy en bus acompañada de una hija y a veces de varios de ellos, que me visitan en las vacaciones con los nietos y óigame: bisnietos, pues tengo gran cantidad.
Puedo afirmar que el Gran Dios ha sido muy generoso conmigo: me dio un excelente marido; 12 hijos y una gran cantidad de nietos y bisnietos, pues le cuento que me toma un buen ratito sumarlos a todos.
Me comentan que tiene ud. un carácter muy jovial ?
Pues viera que si…..pues a menudo salgo con alguna canción de mi tiempo y viera que las recuerdo casi enteras. Además, siempre tengo los refranes que me enseño mi mamá a flor de labio y gozo, pues muchos de ellos no son conocidos por los jóvenes de ahora. Dicen mis hijos que fui muy brava, pero imaginese ud, con tal prole era necesario ajustar las “riendas” muy a menudo. Salvador era muy estricto, pero nunca los castigaba, así que me tocaban las “chililladas”, jajaja.
Una recomendación a sus hijos, nietos y bisnietos?
Primero que todo el amor a Dios; imagínese que yo rezo todas mañana a las 6, el Rosario a la Virgen María sin fallar, para que todos los míos tengan buena salud y bienestar.
Cuando se da la ocasión me salgo con un sermoncito, pues hoy en día la tele, los celulares y tanta tecnología nos hacen mirar a otros lados, descuidando a veces el camino recto.
Por último deseo lo mejor por mi Costa Rica, pidiéndole a la Virgen de los Ángeles que la proteja siempre.


Norman Kuylen





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