ENTREVISTA
SRA. ANA MA. CORTES CASTILLO DE WALSH.
Doña Ana, donde nació usted?
Nací en P. Limón el día 30 de Mayo
de 1923, de la unión de doña Josefa Castillo Masis y don Rodrigo
Cortés Funes, mamá oriunda de Cartago y papá de origen
salvadoreño. Ahí viví los primeros 4 años de mi vida.
Porqué los “primeros 4 años de
su vida”?
Simplemente que mamá, insigne cocinera
y repostera experimentó una necesidad de volver a Cartago y como ya
éramos 2, había la necesidad de experimentar un mejor bienestar y
porque no en la ciudad natal de mi progenitora. Aquí nació mi
hermano menor. Mamá “molía” para llevar tortillas a las
principales familia de Cartago. Su cuchara era excelente……
Cuál era el “oficio” de su
padre?
Papá se podría decir: tenía unas
manos prodigiosas, pues con un formón y un pedazo de madera era
capaz de crear cualquier cosa. Nosotros tuvimos de niños juguetes
novedosos, hechos por él. Fabricaba toda clase de muebles y era buen
músico.
Como fue su vida en ese Cartago de
los años 20, que se levantaba de un terremoto?
Como toda niña, fui a la escuela hasta
8vo. grado y luego pase a la “Complementaria”, donde se adquirían
las enseñanzas para actuar de maestra. Fui enviada a dar clases a
varios lugares de la provincia, siendo el más distante Turrialba. En
ese tiempo nace mi hijo Alfonso, que fue criado por mi mamá, dado
mis ocupaciones.
Ud. Comentó que la vida de maestra
no fue larga, porque?
Bueno, mediaron muchas circunstancias.
Mamá decide llevarse la prole de nuevo para “la línea”, como se
le llamaba a los pueblos que vivían cerca de la línea del
ferrocarril al Atlántico, recorrido que llevaba a cabo una empresa
Inglesa: Northern Railway Co.; mamá estaba segura que darle de comer
a tanto empleado del ferroca-rril era beneficioso. También debemos
tomar en cuenta la influencia de la United Fruit Co., la compañía
bananera que iniciaba labores en la provincia de Limón. Esta vez, en
lugar de volver a Limón centro, decidimos quedarnos en Bataan, en el
cantón de Matina.
Ud. Llegó como educadora?
No, que va, pues tuve la buena fortuna
de ser nombrada administradora de la Oficina de Correos de Bataan,
tanto por mi educación, como mi “buena letra”, hasta el año
1947. En esa función conocí muchas personas de gran trayectoria,
tanto de la región como insignes visitantes.
Porque hasta 1947 ?
Tuve la enorme fortuna de conocer al
hombre que llegó a cambiar mi vida: Manuel Salvador Walsh Gutiérrez,
con quien me case en “la mera Revolución del 1948”, y tuvimos 11
hijos, 5 varones y 6 preciosas niñas.
Como surgió ese “amor de su vida”
?
Salva, como cariñosamente lo
llamabamos, pues el Manuel casi no se escuchaba para mentarlo, llegó
niño de Nicaragua, junto a sus padres, Marcelo Walsh y Eloisa
Gutiérrez, ambos de la hermanan república de Nicaragua, quienes
venían a “abrir fincas” para la United Fruit Co., que iniciaba
la siembra de Abacá (fibra textil para hacer telas y sacos). Fue el
primogénito de una familia de 10 hijos, 6 varones y 4 damitas. Mi
relación con Salvador fue uno esos amores a primera vista, que me
obligó a dejar la Oficina de Correos, pues era celoso y decía: “el
hombre al campo y la mujer a su hogar”.
Su vida cambió grandemente?
Que si cambió? Se imagina pase de
educadora y administradora de correos a ser esposa y madre de 11
hijos más, 5 varones y 6 niñas, y como decimos en Cartago: “todos
vivos”….. ; los 8 iniciales ostentan cédula con el número 7,
pues nacieron en la provincia de Limón y los últimos 3 en San José.
Cuál era el oficio de su marido?
Cuando yo lo conocí era empleado del
ferrocarril; uno de los maquinistas que llevaban largos trenes a las
plantaciones de banano, pues ya el Abacá se había dejado de
plantar, para darle paso al banano, que se cultiva hasta el día de
hoy. Sus jornadas eran muy largas y a veces tediosas, pues el
transporte de fruta no se detiene nunca, ya que deben llevar los
racimos a las plantas empacadoras y luego al muelle, para ser
cargadas en los buques que los llevan al extranjero. Ahí surgió
mucho, pero como dice el refrán; “no hay grupera que no chime”,
surgen a veces situaciones que te llevan a buscar un mejor sustento,
en especial con tantos hijos, pues casi todos son nacidos con 15
meses de diferencia, excepto de los 3 menores. Surge la posibilidad
de obtener una finca “propia” , a fin de dedicarse a toda clase
de cultivos propios de la zona, y en 1957 Salvador junto con un
hermano logran hacer un “denuncio” de un terreno montañoso cerca
de Siquirres; se dedican a labores agrícolas. La finca poseía
grandes extensiones cultivadas con árboles de magnifica madera, que
podían ser explotadas y vendidas en trozas o tucas a los mejores
postores. Luego en el año 1960, deciden cambiarla por una de mayor
cantidad de hectáreas, pero con un camino menos transitable. En la
nueva finca, con la ayuda de mi papá, se construye una hermosa casa,
en la cual nació mi hija Ma. Elena.
Ostentábamos la finca pero también la
casa de Bataan, pues los hijos mayores, José Marcelo y Ana Victoria
estaban a cargo de las tías, hermanas de mi marido y mi hijo mayor
Alfonso con mi mamá. Creímos conveniente que la mejor guía para
los hijos la dan los padres y siendo nosotros católicos
practicantes era nuestra obligación velar por educación escolástica
y religiosa de ellos.
Mi marido visitaba la finca muy a
menudo y llevaba varios de los productos cultivados a Bataan para la
venta, surge entonces la enorme posibilidad de “montar” un
molino para maíz, y nos convertimos en los pioneros de ese
menester. Como dato curioso, el molino todavía existe, pero la
Patente Municipal recién la hemos cancelado en vista de mi avanzada
edad y que han surgido otros molinos similares en el cantón.
La finca experimenta un mal inevitable:
el precarismo, ya que la gente ve muy fácil invadir un terreno si
medir las consecuencias, lo cual obligó a mi marido a recurrir a las
autoridades, pero sus ruegos no fueron escuchados. Hasta del día de
su fallecimiento no hubo forma posible de obligarlos a salir,
recibiendo Salvador incluso amenazas de muerte.
Que medidas tomaron uds. para seguir
adelante ?
Ya los hijos mayores crecían y era
necesario que recibiesen educación secundaria, lo que nos obligó a
alquilar una casa en Guadalupe, manteniendo la de Bataan, la cual es
propia y poseemos hasta el día de hoy.
Salvador siempre fue un hombre muy
emprendedor, así que consiguió trabajo de agente vendedor con una
empresa que se dedicaba a la manufactura de encurtidos, lo cual llevó
por largo tiempo. Aprendió las técnicas de la producción del
encurtido y con sus hermanos mayores inició su propio negocio en su
casa. Pero los cambios políticos del país influenciaron mucho en la
dieta del costarricense, lo cual les obligó a minimizar el negocio,
para finalmente darle paso a las grandes industrias con maquinaria
especializada.
Tomamos la decisión de comprar otro
molino de maíz y lo pusimos a funcionar en Guadalupe, el cual tuvo
éxito durante varios años, hasta que llegó la competencia y como
era atendido por los hijos que vivían en San José, nos vimos
obligados a venderlo, ya que ellos estaban fundando sus propias
familias y sus obligaciones no les permitían continuar.
Por lo que veo ud. y su esposo
tuvieron una vida de trabajo extensa?
En realidad sí; llevábamos una vida
normal en Bataan, donde ambos trabajábamos para nuestro sustento,
pero también servíamos a la Iglesia Católica, la cual vimos surgir
y de lo cual nos sentimos orgullosos, muy orgullosos de verla
terminada en concreto.
Salvador llegó a ser un asistente poco
usual de los curas de turno, pues como debían visitar muchos lugares
para llevar la Santa Palabra y ante el nombramiento del Arzobispo de
Limón, él oficiaba responsos fúnebres, bautizos y matrimonios, así
como impartia la Santa Comunión, por haber adquirido la preparación
para ser Ministro de la Eucaristía.
En la casa de Bataan, además del
molino de maíz funciono otro de Pinolillo, producto muy consumido en
la zona. También aprovechamos el espacio para la venta de refrescos
y otros productos que no se producían allá.
Mencionó ud. que don Salvador
estaba en Bataan y ud en Limón para el terremoto en 1991?
Efectivamente; yo estaba en P. Limón,
visitando a mi hija Ma. Elena ese día tan terrible. Mi yerno
laboraba para Canal 7, y ellos atendían los equipos de trasmisión
desde hacía algún tiempo, así que experimenté el susto más
grande de mi vida: ver las torres del canal que se movían con gran
fuerza, temiendo que podrían caernos encima. Gracias al cielo nada
grave nos ocurrió, excepto que la oficina tuvo serios daños en su
estructura.
Mi gran preocupación era que Salvador
estaba solito en Bataan, e ignoraba como se encontraba. Los
teléfonos dejaron de funcionar de inmediato, por lo que perdimos
toda comunicación con el resto del país. El me comentó luego que
sufrió mareos, mucho dolor de cabeza y ganas enormes de vomitar.
Lejos estábamos de saber que esa situación fue la que le causó un
trastorno en su vida y que culminó con su muerte en el 2002. Según
comentaron los médicos del Hospital Calderón Guardia, su
metabolismo basal sufrió un enorme deterioro por la gran cantidad de
adrenalina que experimento su corazón y cerebro en el momento del
sismo.
Que ha sido de vida en la
actualidad?
En mi comentario anterior aclaré que
los molinos se han detenido y ahora con 88 años me es imposible
movilizarme con la pericia que lo hacía hace unos años, amén de
una famosa operación que sufrí hace 30 años y la que casi me llevó
a la muerte, y ahora “me está pasando la factura”. Como
comprenderá, a pesar de mi buena salud, mi cuerpo experimenta en la
actualidad cambios propios de la vejez, y debo recurrir a
medicamentos diarios y una dieta.
Tengo la enorme dicha de haber criado
12 hijos “maravillosos”, quienes velan por mi salud y seguridad,
por lo tanto paso largas temporadas en San José en las casas de
algunos de ellos y cuando siento gran nostalgia por “mi casita de
Bataan” me voy en bus acompañada de una hija y a veces de varios
de ellos, que me visitan en las vacaciones con los nietos y óigame:
bisnietos, pues tengo gran cantidad.
Puedo afirmar que el Gran Dios ha sido
muy generoso conmigo: me dio un excelente marido; 12 hijos y una gran
cantidad de nietos y bisnietos, pues le cuento que me toma un buen
ratito sumarlos a todos.
Me comentan que tiene ud. un
carácter muy jovial ?
Pues viera que si…..pues a menudo
salgo con alguna canción de mi tiempo y viera que las recuerdo casi
enteras. Además, siempre tengo los refranes que me enseño mi mamá
a flor de labio y gozo, pues muchos de ellos no son conocidos por
los jóvenes de ahora. Dicen mis hijos que fui muy brava, pero
imaginese ud, con tal prole era necesario ajustar las “riendas”
muy a menudo. Salvador era muy estricto, pero nunca los castigaba,
así que me tocaban las “chililladas”, jajaja.
Una recomendación a sus hijos,
nietos y bisnietos?
Primero que todo el amor a Dios; imagínese que yo rezo todas mañana a las 6, el Rosario a la Virgen
María sin fallar, para que todos los míos tengan buena salud y
bienestar.
Cuando se da la ocasión me salgo con
un sermoncito, pues hoy en día la tele, los celulares y tanta
tecnología nos hacen mirar a otros lados, descuidando a veces el
camino recto.
Por último deseo lo mejor por mi Costa
Rica, pidiéndole a la Virgen de los Ángeles que la proteja siempre.
Norman Kuylen
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