Un cuenta cuentos nos abre su corazón
Jorge Guillermo
Alvarado Solano nació el 21 de enero de 1950, es profesor del Taller de
cuenta cuentos del Piam y respondió a las preguntas de Maureen Hidalgo
Qué hace Jorge Guillermo y cómo se ve a si mismo ?
Me
veo a mismo como un hombre extrovertido, esto en muchas ocasiones me ha
metido en problemas, soy un enamorado de la vida y del amor. No me
enojo con facilidad pero cuando me enojo se me ve en el rostro, no puedo
disimular. Cuando estoy contento escribo y me puedo subir en una mesa
para hacer una presentación pero también me deprimo con facilidad
recordando mi pasado. Siento que ilumino el lugar cuando llego. Soy
líder, he sido miembro de directivas de fútbol, asociaciones de
empleados, etc.
¿Por qué su pasado lo entristece?
Fui
alcohólico, lo que me llevo a que perdiera mi hogar, una propiedad, y
también mi autoestima. Pero ya hace algunos años, tuve un encuentro con
Dios y entré en un proceso de rehabilitación, lo que me devolvió el amor
de mis hijos, y ahora disfruto de mis nietos que son lo más grande.
¿Qué hacía antes de dedicarse a Cuenta Cuentos?
Era
un déspota, un machista por culpa del alcoholismo, pero en estos años
de soledad comprendí mi error y he puesto abajo. Era provedor pero no
amigo de mi familia. En el aspecto laboral era fotógrafo autodidacta,
estudié y me gradué como Técnico Medio en Fotografía, trabajé en el
Registro Civil como fotógrafo. También hice teatro, aprendí sastrería,
un poco de mecánica y electricidad. Me titule como masajista en el
Colegio Técnico Universitario de Cartago y estudié derecho en la UACA.
Incursioné en la radio en programas como “La ley contra el Hampa”
“Retablos de la Vida de Jesús” Quería ser locutor pero no poseo esa voz
necesaria para trabajar en cabina.
¿Cómo llego a ser un profesor del Piam?
Hace
tres años soy el profesor de este taller, y antes era alumno, el
profesor anterior por razones personales abandonó el grupo y me
recomendó a mí. Por mi experiencia anterior en teatro y radio hizo que
no tuviera dificultad para dar el salto.
¿Que le gusta hacer?
Me
gusta enseñar, he tenido discípulos en fotografía, masajes, en teatro y
ahora en el Piam. Cuando estoy en la clase me muestro, enseñando lo que
estoy preparando para mis funciones.
¿Qué no le gusta?
La
impuntualidad cuando tenemos una función y vamos con el grupo y los
compañeros se empiezan a justificar por llegar tarde o por no asistir y
ya cuento con ellos me molesta mucho.
¿Cómo se debe tratar al público?
Siempre
con respeto, tomando en cuenta todas las edades a veces se hace un poco
difícil porque hay niños, adultos y hay que captar la atención de los
dos. Dependiendo del lugar algunas veces encontramos sitios muy cómodos,
donde la gente está bien sentada y tenemos sonido, algunas veces no hay
ninguno de los dos y cuando la asistencia es poca no hay que
desinflarse, hay que tener aplomo, y si veo que la audiencia se empieza a
dispersar cambio la rutina.
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