jueves, 22 de noviembre de 2012

Antonio

Mamá,cuando yo no había nacido,donde estaba ?
Claro, la llegada de dos nietos pequeños con mi hija, a pasar unas vacaciones de un mes, a mi casa, fue la causa de que yo, cada mañana, tuviera la gran dicha de participar de todo ese alboroto que conlleva  bañar  a los niños, y ayudar a vestirlos Y por supuesto, preparar un desayuno, donde podíamos compartir aún mas ratos de risas y también de desastres....Había que ver cómo quedaba el piso, que si pintito por aquí, huevito mas allá, y migas de pan que no se cómo acanzaban distancias, que yo comiendo sola, nunca habría imaginado.
Pues antes de nacer, dijo mi hija, estabas en una estrella.
Antonio brincaba por toda mi cama, jugando para que yo no lograra agarrarlo de sus piernas,y ponerle, al menos las medias. Brincaba, y reía feliz de recibir tanto amor y tanta atención de ésta abuela, que pasa meses sin estar con él. Pero igual, seguía conversando y lanzando esas preguntas, así, al azar, como hablan los niños, que parece que solo saben repetir cosas, y que sus preguntas no son trascendentes, solo una forma de saturarnos con un sinfín de ideas, en esa ansia que tienen  de entenderlo todo.
Y si yo estaba en una estrella,donde estabas vos, mamá ? Yo también estaba en una estrella, Antonio, respondió mi hija, pero vine antes a ésta tierra, para esperarte. La respuesta no estaba a la altura de su espectativa, lloroso añadió; ah, no, yo quería que estuvieras conmigo.
Intervine en la charla y le dije : Antonio,venimos de las estrellasy cuando es el momento de nacer, nos olvidamos de donde estábamos.Me miró y me dijo; recuerdo bien que antes de nacer vos estabas conmigo. De seguro mi ojos se abrieron grandes como platos, el lo observó y añadió, si, estabas conmigo y vos eras un hombre.
Recuerdan ese silencio que se hace a veces, en medio de mucho ruido ? Mi hija y yo  nos miramos, cómplices silenciosas,de tener en nuestra historia un momento como éste.
Antonio, y vos te acordás si estaba yo ? Su madre insistía ahora, deseosa de escuchar mas cosas asombrosas, pero mi niño con sus cuatro años, ya estaba enfocado en otro asunto, y llamaba a su hermanito, que seguía chapoteando en la ducha.
He leído en varias ocasiones, que los niños de ahora, son diferentes de los que nacimos hace varias décadas. Son mas intuitivos, perceptivos, empáticos con el sufrimiento y desarrollan destrezas que para nosotros son complicadas. Se interesan por temas que no sabemos a veces como manejar,y van volando con la tecnología. Tienen mas claro quienes son, lo que desean, lo que quieren comer. Ahí están los adultos, buscando solucionarles la vida, drogándolos, con la firme idea de regresarlos a terrenos mas conocidos, para que repitan los mismos caminos que una vez recorrimos nosotros.
La batalla está servida. Conozco a jóvenes madres que corren de médico en médico, buscando cómo sosegar a sus niños. Las quejas de los centros de estudio, suelen llover en las casas de éstas familias. No atiende explicaciones, no sigue lineamientos, no escucha órdenes, no hacen caso. Hablan todas los horas lectivas y se aburren ostenciblemente. Su niño de seguro tiene problemas en la casa, cómo es la vida familiar.? Uds como parejan se llevan bien.???
Las interrogantes son interminables. Igual que los conflictos, que realmenre se logran desatar en las parejas, pues tanta complejidad, acaba con todas las mejores intenciones de una vida serena,estable y feliz.
Apareció el dios Ritalín y ahi van los hermosos niños, drogados, aprendiendo lo que les dicen que deben de saber, repitiendo las lecciones del apreciado profesor, olvidando cómo ser libres, genuinos, soberanos.
Tenía Antonio pocas horas de nacido, muy pocas, acaso unas dos horas, cuando pusieron entre mis brazos anhelantes ese pequeño, diminuto cuerpecito. No es mi primer nieto, él representa el  número seis, pero igual es la emoción al nacimiento de cada uno de mis nietos. Pelito oscuro, piel de terciopelo, yo lo observaba, llena de esa grande admiración que sientes al mirar un niño, obra suprema que la maternidad otorga a las mujeres. De repente él abrió los ojos, enormes ojos negros, y los clavó en los míos, una mirada intensa, penetrante, que me miraba hasta el fondo de mi ser, no emitía ninguna señal de distracción, ni pestañaba,fue tan larga y y profunda su mirada, que yo, la sostuve transportada por el reconocimiento que supe estaba sucediendo. Sin pensarlo le dije, Antonio, quién sos, Antonio.???
 Esa mañana, en mi casa, en mi cama, cuando él jugaba y reía, cómo podía yo  imaginar que esa pregunta formulada hacía cuatro años, iba a recibir, no una respuesta sino una sutil y hermosa visión de otro mundo, de otro momento, otro instante de ésto que llamamos vida.
Lia Ferreto

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