jueves, 29 de noviembre de 2012

Las cartas de mi Abuela
Por  Victoria Monge

Allá por los años 1960-1970, la abuela paterna de mi familia venía a visitarnos por lo menos una o dos veces al año y se prolongaba su estadía de 1 a 2 meses. Su llegada causaba algunas alteraciones al orden y la paz, que siempre reinaba en nuestro hogar.

La Abuela era oriunda de San Pedro de Poàs y después de enviudar se fue a vivir a Guàpiles, con la mayoría de sus hijos. Solamente mi Padre se quedó viviendo en Grecia. Ella tenía algunas características muy particulares, su vestir muy pintoresco, el maquillaje a tono con sus vestidos. Su pelo largo peinado de trenza y su carácter inflexible, de ideas fijas, no era fácil lograr su atención y menos su razonamiento. NO era la abuelita cariñosa sino todo lo contrario. No tuvo educación y por lo tanto no leía ni escribía.

Por estas épocas la tecnología no estaba presente, tampoco la facilidad telefónica de hoy. En estas circunstancias les diré que mi abuelita le gustaba enviar cartas a sus hijos, que como mencioné estaban viviendo en Guàpiles, ella dictaba las cartas de principio a fin. En todas sus cartas al final, pedían que pusieran lo siguiente: Atentamente, Fulana de tal, viuda de… y Posdata: perdone la mala letra y faltas de ortografía.

Lo gracioso de este relato y lo que deseo resaltar era la obediencia y respeto a los adultos mayores, ya que era yo la que escribía las cartas y considero que no tenia ni mala letra ni mucho menos faltas de ortografía.


No hay comentarios:

Publicar un comentario