miércoles, 21 de noviembre de 2012

Lilly
escrita por Yetty del Río Quesada

En una colina al norte de Sacramento habitaban unas hermosas familias, cada una de ellas con su  respectiva casa. Las casas eran muy particulares a la vista, tenían el techo pintado de azul turquesa, rojo cereza, verde menta, naranja fosforecente, amarillo yema de huevo, lila romano; de igual forma, sus puertas principales y marcos de ventana, pero lo que mas llamaba la atención eran sus paredes multicolores, y ni para que decir sus hermosos jardines.
En una de ellas vivía una linda niña pelirroja llamada Lilly, de piel blanca porcelana y muy gordita. Era una niña muy alegre y feliz, todo el día se la pasaba cantando, era muy hacendosa y cordial. Su cabellera roja se pedía con los rayos del sol que iluminaban hasta sus mejillas. Estaba llena de amor y de ternura.
Todas las mañanas salía con su abuelita a vender deliciosas arepas que  preparaban y cocinaban entre las dos. Iban de puerta en puerta  hasta llegar al otro lado del vecindario colindante con otro barrio para hacer la venta.
_Lilly: abuelita, cada vez  caminás mas despacio , por qué ?
_Abuelita:Mi linda niña tu abuelita ya está vieja y le cuesta caminar, estoy cansada, tengo reúma.
_Lilly: Te prometo que pronto veré de qué manera te puedo ayudar para que no te canses.
La idea de Lilly no se hizo esperar. Durante un mes, al llegar la tarde se fue a ayudar a una vecina, a alegrar el hijo de ésta que padecía una parálisis.
La madre de este niño estaba muy agradecida con Lilly por el gran milagro que había observado en su hijo desde que empezó la amistad con Lilly y comenzaron a jugar ambos.
El niño mostró movilidad y reía con alegría. Se hicieron grandes amigos.
Antes de que se cumpliera el mes, la madre del niño llamó a Lilly y le dijo
_Vean acá y dime, qué te gustaría como obsequio para esta navidad.
Inmediatamente los ojos de Llly brillaron como estrellas y contestó
_Señora, yo soy feliz de poder ayudar a su hijo. porque el también me ayuda a mi, no estoy sola y puedo jugar con el, además del dinerito que usted me da nos ayuda a mi abuelita y a mi en nuestros gastos. Lilly se sonrojo y dijo con voz tímida, me gustaría una bicicleta.
_ Hecho, dijo la señora. Esta Navidad tendrás una bicicleta.
El 24 de diciembre Lilly fue, como de costumbre después de ayudar a su abuelita,a jugar con su amigo. Estaba con su madre muy entusiasmado y le dijo:
_Lilly esto es para ti, porque te lo merecés.
Lilly jamás va olvidar tanta alegría. A un lado del jardín estaba su amiguito en la silla de  ruedas, sosteniendo una hermosísima bicicleta con canasta, y en la canasta una muñeca de trapo vestida como Lilly.
Lilly lloró de tanta emoción. Corrió y abrazo a su amigo, miró al cielo y dijo gracias. Después  miró a la Señora y se arrimó a tocar la bicicleta y dijo:
Que linda señora. Gracias.
La señora le dijo, Lilly ahora puedes divertirte más que antes.
_No señora, no la quiero para divertirme. La bicicleta me va a ayudar a ir mas rápido y repartir el trabajo de mi abuelita. Ella no tendrá que caminar tanto y va a descansar, y yo volveré temprano a mi casa y luego tendré mas tiempo con mi amigo. Gracias señora por hacerme feliz.

No hay comentarios:

Publicar un comentario