jueves, 22 de noviembre de 2012

Mas que un dolor



Se respira una paz y una sensación de soledad. No muy lejos se puede ver algo que parece un ciudad pero más bien es un cementerio, las luces suben y quedan suspendidas en el aire. Está amurallada tiene un gran portón blanco que no permite entrar a nadie durante la noche, entre los barras se pueden ver delicados ángeles y cruces que adornan el lugar. El silencio es ensordecedor de vez en cuando se ve interrumpido por el ruido de un grillo, o algún vehículo.
Dentro del muro se distinguen dos figuras sentadas sobre una bóveda son blancas como el papel y están hablando. Se quejan de que ya no pueden salir de ese lugar, y de que nadie las ha visitado en mucho tiempo.
Una de esas figuras se llama Margarita y le cuenta a su compañera su desgracia. Se acercan a la verja y ponen sus manos entre los barrotes y descansan sus cuerpos.
-Que frío hace esta noche. –dice la amiga de Margarita
- No lo siento, sólo puedo pensar en este dolor de muela- expresa Margarita.
-Como te va a doler una muela si estas muerta. – contesta la compañera
Y Margarita responde – no hay nada peor que el dolor de una muela muerta.


Soñando...
 La noche es oscurísima, hay una neblina casi verde que lo cubre todo, el frío llega hasta lo profundo de los huesos. Un ambiente macabro lo rodea todo, aunque no se pueda ver hay una sensación de que algo malo está ahí asechando.
El silencio que lo embarga todo se ve interrumpido por risas que terminan en dolorosos lamentos. De vez en cuando un relámpago hace resplandecer el cielo y se rompe el grueso manto de oscuridad y se pueden ver las sombras de dos seres. De pronto un calor intenso lo llena todo y una luz producto de unas llamas aclara el lugar, parece una fogata pero no lo es. La fuente que las produce no parece de este mundo.,
En tanto, una mujer está siendo torturada, sus brazos guindan de pesadas cadenas que cuelgan de algún lugar que no se puede precisar, los grilletes en sus manos no le permiten irse, aunque no está atada. Parece que descansan en las pesadas argollas.
Una criatura sobrenatural con aspecto sombrío y risa macabra la esta atormentando, sus largas uñas parecen garfios que se entierran con insistencia en las costillas de la mujer, provocando una risa forzosa que se va convirtiendo en llanto. Al acercarme para ayudar, me impacta la imagen soy yo. En ese momento abrí los ojos.

En honor a mi mamá que cuando yo era niña me contaba que tenía estas pesadillas, aunque parecen de risa a ella le causaban angustia y a mí me daban mucho miedo, tanto que aún las guardo en mi recuerdo como cuando ella me las contaba
De Maureen Hidalgo

1 comentario:

  1. Leer estos cuentos es como escuchar a mi mamá hablando. Si algo aprendió ella de mi abuelita fue a ser una mujer valiente, sabia y trabajadora. ¡Súper orgullosa de mi mamá!

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