lunes, 6 de mayo de 2013

un dia ..





Dispuesta a cumplir con los quehaceres de mi hogar, hoy lunes 1° de abril 2013 y a las 9 de la mañana, emprendí mi viaje rumbo al patio, en específico al cuarto de lavado, para hacer funcionar ese artefacto eléctrico llamado lavadora; tarea que realizo semanalmente.
Cumplido el ritual de selección de prendas, detergente bien medido, empieza la ejecución de la máquina.
Así paso enseguida al otro deber que por cierto es una terapia efectiva, el cuido de mis plantas donde algunas ornamentales, otras medicinales y las más, aquellas que me ayudan y son cómplices en mi cocina.
Siempre acostumbro antes de regar el agua revisarlas, cortar maleza y hojas secas y podarlas. Todo esto mientras la lavadora no interrumpa su trabajo.
Así transcurre el tiempo, sospechando que llovería más tarde, pero aún así; mis matitas tuvieron su dosis de aliento líquido.
El silencio ocurrente, me anunciaba que debía dar lugar al tendido de ropa, cuyo olor a limpio es tan agradable a mi olfato, que satisface mi labor como ama de mi hogar.
Justo al término de todo lo anterior, llegó el momento de abrir el refrigerador y sacar los alimentos que ese día se iban a consumir.
Entre llamadas telefónicas, degustación de frutas y otros quehaceres, finalizó la cocción de los alimentos.
Siendo ya la hora del almuerzo, di rienda a lo preparado, para iniciar mi rigurosa siesta, precedida por la lectura del diario.
Pasaba las páginas unas a medio leer, otras con titulares más interesantes, sentía que el sueño me dominaba por la pesadez de lo ingerido.
Cayendo de mis manos el diario por el sueño imperante, un trueno bastante ruidoso y la lluvia caída fueron el epílogo de este día, lástima el agua que malgasté regando mi matas por la mañana.


Mireya Vásquez Montero

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