Maureen Hidalgo
Nuestra
capital es una ciudad cosmopolita llena de gente de diferentes
nacionalidades y pensamientos. Caminando por la avenida central
encontramos gran diversidad de comercios y nos perdemos en los
sonidos propios, ruidos de autos, nubes de humo, y las voces de la
gente. ¡Lleve, lleve las mangas protéjase del sol!, ¡la prensas
de moa! - ¡la película de los transformes!
Entre
todo esto caminando de prisa la gente que se dirige a sus trabajos,
estudios, o a alguna actividad especial, la cual es asediada por
personas que entregan volantes y ─otras que los obligan a
detenerse
-Disculpe
señora, me permite un momento. Soy estudiante y estoy haciendo una
labor de mercadeo.
─La
señora lo mira con preocupación que le irá a pedir.
-ahora
no puedo voy de prisa.
-es
solo un momento, déjeme mostrarle.
La
mujer mira el reloj y se detiene
-Permítame
enseñarle este cepillo de dientes, como usted puede ver tiene una
tecnología única, casi usada en la Nasa, le lava los dientes, los
cepilla con ternura, y por este otro lados le da masaje a las encías,
y a lo interno de la boca, y este cepillito le sirve para donde no
puede alcanzar.
-¡aja!
-Vale
₡2000,00 en cualquier farmacia pero si usted me lo compra le doy
cuatro por el mismo precio.
-No
muchas gracias, ya tengo cepillos de esos.
-señora
ayúdeme con esto pago mis estudios, además es para un trabajo de la
U.
─La
mujer empieza a caminar y el joven la sigue
-Pero
señoraaa. ─ Hasta que la deja ir.
No
lejos de ahí encontramos a la señora que detiene al peatón, ─
con la frase,
-Señor,
tal vez usted me pueda ayudar. Es que vine al hospital desde San
Carlos y tengo que esperar ocho horas por los medicamentos y no tengo
plata para tomarme ni siquiera un café.
-Ahora
no tengo.
-Pero,
vea los papeles le estoy diciendo la verdad.
-¡si,
si, pero ahora no tengo!
─Y
en cuanto el señor se aleja, le dirige un poco de improperios.
Y
para terminar nuestro viaje por nuestra bella San José, no podía
faltar ─
-Mae,
mae, corra ahí viene la poli
-¿Dónde
yo no veo nada?
-véalos
allá mae, detrás de aquel poste
─la
policía se acerca rápidamente, y los vendedores levantan sus cajas
sobre la cabeza y empiezan a correr, dejando caer en su huida
aguacates y papayas que son de la temporada.
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