miércoles, 15 de mayo de 2013

Los ruidos de San José


Maureen Hidalgo

Nuestra capital es una ciudad cosmopolita llena de gente de diferentes nacionalidades y pensamientos. Caminando por la avenida central encontramos gran diversidad de comercios y nos perdemos en los sonidos propios, ruidos de autos, nubes de humo, y las voces de la gente. ¡Lleve, lleve las mangas protéjase del sol!, ¡la prensas de moa! - ¡la película de los transformes!

Entre todo esto caminando de prisa la gente que se dirige a sus trabajos, estudios, o a alguna actividad especial, la cual es asediada por personas que entregan volantes y ─otras que los obligan a detenerse
-Disculpe señora, me permite un momento. Soy estudiante y estoy haciendo una labor de mercadeo.
La señora lo mira con preocupación que le irá a pedir.
-ahora no puedo voy de prisa.
-es solo un momento, déjeme mostrarle.
La mujer mira el reloj y se detiene
-Permítame enseñarle este cepillo de dientes, como usted puede ver tiene una tecnología única, casi usada en la Nasa, le lava los dientes, los cepilla con ternura, y por este otro lados le da masaje a las encías, y a lo interno de la boca, y este cepillito le sirve para donde no puede alcanzar.
-¡aja!
-Vale ₡2000,00 en cualquier farmacia pero si usted me lo compra le doy cuatro por el mismo precio.
-No muchas gracias, ya tengo cepillos de esos.
-señora ayúdeme con esto pago mis estudios, además es para un trabajo de la U.
La mujer empieza a caminar y el joven la sigue
-Pero señoraaa. ─ Hasta que la deja ir.

No lejos de ahí encontramos a la señora que detiene al peatón, ─ con la frase,
-Señor, tal vez usted me pueda ayudar. Es que vine al hospital desde San Carlos y tengo que esperar ocho horas por los medicamentos y no tengo plata para tomarme ni siquiera un café.
-Ahora no tengo.
-Pero, vea los papeles le estoy diciendo la verdad.
-¡si, si, pero ahora no tengo!
Y en cuanto el señor se aleja, le dirige un poco de improperios.

Y para terminar nuestro viaje por nuestra bella San José, no podía faltar ─
-Mae, mae, corra ahí viene la poli
-¿Dónde yo no veo nada?
-véalos allá mae, detrás de aquel poste
la policía se acerca rápidamente, y los vendedores levantan sus cajas sobre la cabeza y empiezan a correr, dejando caer en su huida aguacates y papayas que son de la temporada.

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