domingo, 28 de septiembre de 2014

CUBITA, personaje del Cantón de La Unión

 Rafael Enrique Álvarez Fernández

Cubita, es un hombre delgado, muy sencillo, de pequeña estatura aproximadamente 1.60 m, de piel morera quemada por el sol, ojos negros pequeños, bigote ralo y mal cuidado.
De pies descalzos y sucios, solo en muy pocas ocasiones se le observaba calzar los denominados “caites”, con sombrero el cual no se quitaba nunca, de color oscuro, muy roto y sucio. Utilizaba pantalones muy anchos amarrados a su cintura con una tira de tela, lo que le hacía grandes arrugas, los mismos estaban rotos en sus rodillas y nalgas, pero los cubría con remiendos mal hechos, camisa de manga larga percudida y un poco sucia por estar mal lavada y un chaquetón (saco) más grande que su talla, de color oscuro, que parecía brilloso por su uso diario bajo el sol y el agua, el cual se quitaba muy pocas veces, sin importarle el clima.
Se distinguía por hablar muy poco, sólo pedía agua o café en algunas casas donde tenía confianza. Los chiquillos y algunos jóvenes lo molestaban, pero lo que llamaba la atención, era que nunca se enojaba con ellos, ni contestaba ninguna ofensa, a pesar de que estas personas nunca recapacitaban en su retardo mental, el cual lo limitaba en algunas acciones, pero él perfectamente les entendía sus pesadas bromas.
Diariamente viajaba a pie con sol o lluvia, un trayecto de aproximadamente 9 km ida y regreso, que iniciaba de Tres Ríos a San Ramón, pasando por Concepción. Siempre con una lechera al hombro, la cual llevaba vacía y la regresaba a su casa con leche que recogía en la lechera del señor Hernán Mezerville, ubicada en San Ramón. Dentro de esta ruta, todos los días, como a las nueve de la mañana pasaba a la casa de la familia Alcázar en Concepción, donde le daban un gallo y café, se sentaba a la sombra de un árbol de limón ácido a comérselo y a descansar para seguir su trayecto. A su regreso como a las 3 de la tarde, mi mamá María Luisa Fernández, se encargaba de brindarle otro café y otro gallo, para que siguiera a su casa. Es por ello que Cubita fue un personaje tan familiar para mí.
Destaco en mis recuerdos, que no le gustaba entrar a las casas, pero que vivía con una hermana que se llamó Margarita Arrones, sin embargo todos conocíamos a este personaje solamente con el nombre de: “Cubita”.







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