Cubita,
es un hombre delgado, muy sencillo, de pequeña estatura
aproximadamente 1.60 m, de piel morera quemada por el sol, ojos
negros pequeños, bigote ralo y mal cuidado.
De
pies descalzos y sucios, solo en muy pocas ocasiones se le observaba
calzar los denominados “caites”, con sombrero el cual no se
quitaba nunca, de color oscuro, muy roto y sucio. Utilizaba
pantalones muy anchos amarrados a su cintura con una tira de tela, lo
que le hacía grandes arrugas, los mismos estaban rotos en sus
rodillas y nalgas, pero los cubría con remiendos mal hechos, camisa
de manga larga percudida y un poco sucia por estar mal lavada y un
chaquetón (saco) más grande que su talla, de color oscuro, que
parecía brilloso por su uso diario bajo el sol y el agua, el cual se
quitaba muy pocas veces, sin importarle el clima.
Se
distinguía por hablar muy poco, sólo pedía agua o café en algunas
casas donde tenía confianza. Los chiquillos y algunos jóvenes lo
molestaban, pero lo que llamaba la atención, era que nunca se
enojaba con ellos, ni contestaba ninguna ofensa, a pesar de que
estas personas nunca recapacitaban en su retardo mental, el cual lo
limitaba en algunas acciones, pero él perfectamente les entendía
sus pesadas bromas.
Diariamente
viajaba a pie con sol o lluvia, un trayecto de aproximadamente 9 km
ida y regreso, que iniciaba de Tres Ríos a San Ramón, pasando por
Concepción. Siempre con una lechera al hombro, la cual llevaba vacía
y la regresaba a su casa con leche que recogía en la lechera del
señor Hernán Mezerville, ubicada en San Ramón. Dentro de esta
ruta, todos los días, como a las nueve de la mañana pasaba a la
casa de la familia Alcázar en Concepción, donde le daban un gallo y
café, se sentaba a la sombra de un árbol de limón ácido a
comérselo y a descansar para seguir su trayecto. A su regreso como a
las 3 de la tarde, mi mamá María Luisa Fernández, se encargaba de
brindarle otro café y otro gallo, para que siguiera a su casa. Es
por ello que Cubita fue un personaje tan familiar para mí.
Destaco en mis recuerdos, que
no le gustaba entrar a las casas, pero que vivía con una hermana que
se llamó Margarita Arrones, sin embargo todos conocíamos a este
personaje solamente con el nombre de: “Cubita”.
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