Rafael
Alvarez Fernández.
El
perro doméstico es un mamífero carnívoro de la familia de los
cánidos, suyo antepasado es el lobo gris, y al menos hace 900 años
ha estado conviviendo en forma cercana con el hombre. Estudios
científicos hechos revelan que gracias al proceso de domesticación,
el organismo del perro se ha adaptado a cierta clase de alimentos.
Tienen un oído y un olfato muy desarrollado siendo este último su
principal órgano sensorial.
Existen
aproximadamente 800 razas, lo que representa gran variedad de
fisonomías y temperamentos en estos animales, más que en cualquier
otro. Es así como dependiendo de su raza varía el tamaño, la
forma, el tipo de pelo, la forma de comportarse, etc. Las razas
pequeñas pueden alcanzar una edad de hasta 20 años, con una buena
atención del dueño, de otra forma su vida en promedio es de
aproximadamente 15 años.
Respecto
a su relación con el ser humano, existen perros de compañía (
nuestras mascotas), de guardia, de trabajo ( como los pastores y
boyeros), de caza, de carreras, guías, entre otros. Por sus
características, los hemos bautizado como “los mejores amigos del
hombre”, pues son animales: fieles, que se preocupan por su dueños,
inteligentes ya que aprenden, se adaptan y resuelven diferentes
problemas con facilidad. Por ejemplo, los perros guía que son
utilizados por personas no videntes, deben aprender gran cantidad de
órdenes, para que puedan reconocer riesgos y peligros que pueda
comprometer la salud de su dueño.
Un
perro bien socializado aprende a estar tranquilo y receptivo al
momento de hacer frente a extraños, a niños, a otras mascotas o a
situaciones no previstas. Cabe destacar también que muchas de las
malas costumbres que estos animalitos puedan presentar, se deben a
un entrenamiento o educación deficiente por parte de sus dueños o
encargados.
El
perro más cercano a mi persona, recibe el nombre de “Cirius
Antonio”, es un perrito de raza fisher cruzado con chiguagua, y sus
dueños son mis nietos, quienes lo cuidan y lo miman diariamente.
Cirius,
es un perrito pequeño, de unos veinte centímetros de altura por
cuarenta centímetros de largo, no tiene rabo de nacimiento, su color
es negro profundo, con una mancha pequeña de color blanco en el
pecho y posee un pelaje brillante muy corto y suave, sus orejas son
puntiagudas y siempre se encuentra alerta para reaccionar de
inmediato, ante cualquier sonido o situación. Es juguetón y
alegre, aunque a veces es un poco temperamental, típico de su raza.
Sus ladridos siempre nos indican que algo pasa, sea que una persona
extraña se acerca a la casa o que lo visita algún gato callejero.
A
pesar de que su nombre oficial es Cirius Antonio, al ser negrito y
llevar un collar rojo, también ha recibido el nombre de “
Manudito”, alusivo a la Liga Deportiva Alajuelense, equipo de
fútbol de nuestro país que tiene en su uniforme estos colores y del
cual mis nietos, mi familia y yo, somos seguidores.
Esta
mascota es muy querida por todos y forma parte de nuestra familia.
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