Rolain
Borel
Cuando
era un chiquillo, gozábamos en mi familia con esta historia, contada
y vuelta a contar a la hora de los postres. Ahí va:
“Los
exploradores se habían adentrado en la selva, cada día en serranías
más recónditas. De repente, se toparon con un ser harapiento, flaco
de solemnidad, de mirada perdida y barbudo hasta el ombligo.
Sorprendidos por esta aparición pasmosa, le preguntaron:
-
Pero… ¿Qué hace Ud. aquí, en este lugar abandonado de Dios?
El
personaje, con una voz apenas perceptible y rumiando sus palabras,
contestó, medio ausente:
-
Vine…, para olvidar
Largo
silencio…
-
Me…, me olvidé”
Magnífico!
ResponderEliminar