Qué
difícil tratar de imaginar lo que sus padres pudieran haber pensado cuando uno
nació, sin embargo, hago un esfuerzo por acercarme al pensamiento que mi madre
pudo haber tenido cuando ella solita me trajo al mundo y me cortó el cordón
umbilical, tal y como ya lo había hecho con la mayoría de mis 18 hermanos.
Quizás
pudo haber pensado y dicho gracias Señor por éste niño y seguidamente agregó,
qué irá a decir tu tata cuando te vea.
Mi padre anhelaba tener una hija porque hasta el parto 18 todos fueron
hombres, para él una niña era lo que le desvelaba el sueño, era la personita
que le podría llenar el vacío que tenía, sin embargo, al verme se alegró y
también como agradecimiento elevó un pensamiento a Dios, no sin antes exclamar,
la próxima vez será.
Ricardo Jiménez
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