Para
ésa época era un niño de escasos 12 años, mi hermano William se había separado
de Toña y por eso vivía con nosotros en casa de mis padres, como todo buen
amor, un día se reconciliaron y decidió volver con su esposa. William, con lo único que se había venido era
con una valija mediana, llena de ropa y pequeñas pertenencias. En un lejano día del año 1962, mi hermano me
dijo que le fuera a dejar la valija al barrio Cristo Rey, cerca de donde nació
el canal 7.
Para
un güila eso era toda una aventura, cogí la valija y me fui en el bus de Paso
Ancho que cobraba quince céntimos, me bajé en la parada que estaba frente a la salida
de los trenes al pacífico; con mi encargo al hombro, crucé la calle y caminé
hacia el oeste, muy orondo pasé frente a la entrada de la estación del
ferrocarril.
Raudo
iba al lugar donde entregaría la valija; de repente y de la nada, aparece un
hombre que me dice: -"niño, hágame un favor y le regalo un diez, vaya a
esa casa y le dice a María que aquí la estoy esperando”-, la casa de color
verde estaba como a las 50 varas de dónde nos encontrábamos. Me pidió que le dejara la valija y él la
cuidaría, toqué, una, dos, tres, cuatro veces y nadie salió, cuando vuelvo a
ver, el hombre y mi encargo como por arte de magia habían desaparecido.
Como
un ingenuo caí en la trampa y perdí la valija, ella voló, se esfumó junto al
hombre. Los que no se perdían y tampoco
se quitaban, eran los moretones por la paliza que me dieron y que jamás olvidaré.
Ricardo Jiménez
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