lunes, 17 de abril de 2017

El objeto perdido







Para ésa época era un niño de escasos 12 años, mi hermano William se había separado de Toña y por eso vivía con nosotros en casa de mis padres, como todo buen amor, un día se reconciliaron y decidió volver con su esposa.  William, con lo único que se había venido era con una valija mediana, llena de ropa y pequeñas pertenencias.   En un lejano día del año 1962, mi hermano me dijo que le fuera a dejar la valija al barrio Cristo Rey, cerca de donde nació el canal 7.

Para un güila eso era toda una aventura, cogí la valija y me fui en el bus de Paso Ancho que cobraba quince céntimos, me bajé en la parada que estaba frente a la salida de los trenes al pacífico; con mi encargo al hombro, crucé la calle y caminé hacia el oeste, muy orondo pasé frente a la entrada de la estación del ferrocarril.

Raudo iba al lugar donde entregaría la valija; de repente y de la nada, aparece un hombre que me dice: -"niño, hágame un favor y le regalo un diez, vaya a esa casa y le dice a María que aquí la estoy esperando”-, la casa de color verde estaba como a las 50 varas de dónde nos encontrábamos.   Me pidió que le dejara la valija y él la cuidaría, toqué, una, dos, tres, cuatro veces y nadie salió, cuando vuelvo a ver, el hombre y mi encargo como por arte de magia habían desaparecido.

Como un ingenuo caí en la trampa y perdí la valija, ella voló, se esfumó junto al hombre.  Los que no se perdían y tampoco se quitaban, eran los moretones por la paliza que me dieron y que jamás olvidaré. 
 Ricardo Jiménez

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