Olvidar:
Dejar de tener en la memoria lo que se tenía o debía tener, no tener en cuenta
algo.
Una
persona puede olvidar; pero que buena parte de un pueblo lo haga es
imperdonable, por eso, no concibo el por qué en estos momentos haya un precandidato
del Partido Liberación Nacional que en 1994 fue vinculado e investigado por una
estafa de $10,0 millones de dólares cometida en contra de unos inversionistas
judíos a quienes embaucó y estafó con un proyecto de unas supuestas minas de
oro.
Me
refiero al mismo que dejó a cientos de costarricenses sin trabajo por haber
cerrado los ferrocarriles y el Banco Anglo Costarricense, ése que salió del
país y estuvo fuera durante diez años mientras prescribía el caso de los
$900.000,00 dólares que recibió por sobornos del caso ICE-ALCATEL. Qué curioso, su regreso al país se dio
después de una entrevista que Ignacio Santos le hiciera en España y donde como
es su costumbre, lloró por el exilio al que personalmente se había sometido,
según él vendría a comerse un tamalito que tanta falta le hacían. Qué cáscara de cabrón.
Ése
fue a quien se le hizo un juicio por el caso Chemise a quien se dijo le dio
muerte de la forma más vil y cobarde.
Ese canalla nunca fue absuelto de tan atroz crimen, lo que se argumentó
por los Jueces es que el caso ya estaba prescrito. En tan sonado y mediático caso las respuestas
ante las consultas de los Sres. Jueces fueron -“No sé, no me acuerdo”-, hoy, quien no le ha dado cuentas claras al
país sobre sus cuestionados actos, con desparpajo increíble aspira de nuevo a
ser candidato a la Presidencia de la República.
Ahora la tarea del no me olvido
le toca al electorado costarricense.
.Ricardo Jiménez
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