lunes, 17 de abril de 2017

Suspiro.


Siento una gran tibieza. Detrás de mi espalda se acomoda a lo largo. Su cabeza junto a la mía reposa sobre la almohada. Respira tan lento, luego de exhalar un dulce y suave suspiro. Abandonadas en el sueño disfrutando nuestra cercanía. No nos movemos, en un mudo y total acuerdo. Al amanecer decide acurrucarse a mis pies. Muévete un poco Lolita, le digo.
Lia Ferreto.
4-2017.

No hay comentarios:

Publicar un comentario