Siento
una gran tibieza. Detrás de mi espalda se acomoda a lo largo. Su
cabeza junto a la mía reposa sobre la almohada. Respira tan lento,
luego de exhalar un dulce y suave suspiro. Abandonadas en el sueño
disfrutando nuestra cercanía. No nos movemos, en un mudo y total
acuerdo. Al amanecer decide acurrucarse a mis pies. Muévete un poco
Lolita, le digo.
Lia
Ferreto.
4-2017.
No hay comentarios:
Publicar un comentario