Dicen que no hay plazo que no se cumpla.
A veces hay que dar vueltas y tomar caminos y
algunos atajos que definitivamente llevan a un lugar, que no necesariamente
sabías que era tuyo, que talvez tampoco estabas buscando, pero que
cuando al fin lo encontrás, te das cuenta, sin que nadie te lo diga,
que eso, te buscaba a ti también porque de una forma u otra, era parte
de lo que venías a hacer a ésta vida.
Cuando uno nace, gritas. O tal vez te dan un
golpe y te das cuenta que debías gritar .Y de repente, algo que no
habías experimentado en tu letargo en ese mundo acuático del vientre,
entra de golpe por tu garganta. Eso se llama aire. Debe ser un sonido
tan hermoso el que emite al rozar tus cuerdas vocales, que te enamoras
de él para siempre. Seguirás gritando por el resto de tu vida. Y con
el tiempo, aprendes a modificar su entrada y su salida, y entre gorgoritos,
llantos y risas, esos sonidos van presentando tantos y variados matices,
que sin duda, pasas del enamoramiento al total abandono, a la rendición
ante sus seductores sonidos.
Puedo decir que nací cantando. Cuando recibes
cuidados y afectos diversos, a esas tempranas edades, no podés hacer
otra cosa sino cantar. Mi hermana me decía que remolcada de la mano
de mi madre o de la suya o de otro que me cuidara, yo caminaba distraída
repitiendo las últimas tonadas aprendidas de la radio. La gente reaccionaba
divertida ante aquella pequeña niña, que tarareaba con acierto sus
mismas canciones.
El tiempo fué transformando el canto en llanto.
Porque a la vida le encantan esas jugarretas, tal vez sea la forma sabia
que ella misma tiene de mostrarte todos los posibles, altos y bajos;
y prepararte para un mayor disfrute, aunque no te diga para cuando.
Un poco mayor, el canto seguía siendo un amigo.
Tal vez el sonido que salía de mi,conservaba el mismo encanto que al
nacer. Así que todo me devolvía a el. Canciones de la época, que
mi madre cantaba con su voz graznada y cálida, hicieron que como ella,
yo aprendiera de Agustín Lara y de Toña La Negra,sus mejores repertorios.
También apareció en mi mundo Sara Montiel, de quién mi abuelo Tin,
emocionado como un muchacho, una tarde apareció con su disco El último
Cuplé, causando que mamá se enojara profundamente, pues la portada
era de esa hermosa mujer que mostraba sus encantos con tanta desvergüenza.
Pero yo, me dejé cautivar por su voz aprendiendo de memoria todas sus
canciones, buscando imitar sus registros y el drama y pasión que yo
oía en su voz.
Mis artes histriónicas encontraron camino cuando
mamá montaba sus "asambleas " en la escuela donde trabajaba.
Participé en algunas de ellas,lo mismo que en mi propia escuela, aprendiendo
algunas árias de zarzuelas.
Un día, seguramente del mes de febrero, vi anunciado
en un periódico que se hacían audiciones para ser miembro del Coro
Sinfónico Nacional.
Y es que hacía solo pocos meses, por esas cosas
de la vida, me encontré un domingo de mañana, sentada en el Teatro
Nacional, oyendo al CSN, donde dos sobrinos cantaban la Novena Sinfonía
de Beethoven. El impacto fué enorme. Era la primera vez que yo escuchaba
a una masa humana cantando junta. Y además toda una orquesta presente.
Durante el almuerzo de ese día, yo intentaba que mis sobrinos me explicaran,
cómo de aquel libro que llamaban partitura, uno podía saber que cantar
y en que momento. Ahí quedó sembrada una semilla, que yo concientemente
descarté, pues ante la realidad de mi vida de ese entonces,algo así
no se podía siquiera contemplar.
Ya tenía varios años de llorar. Mi voz había
cambiado hacia manifestaciones de tristeza y desolación. Era un llanto
sin consuelo,ese que muchas mujeres a lo largo de sus vidas, saben llorar
en forma contínua y sin sonido. Cuando la desesperanza se apodera del
alma de una mujer, las lágrimas se agolpan en los ojos, en el cuerpo,
en la mente y ahí no sabes ni quién eres, ni para que sirves, ni que
cosa haces en éste mundo. Llamar a eso agresión no tiene ningún significado,
no te alivia ni te resuelve .Sabes solamente que no eres ya nada, que
la vida no tiene sentido. La idea de escapar tampoco pasa por tu mente.
Realmente sientes que no hay salida ni forma de cambiar las cosas. Es
como si te hubieran dado un tiquete solo de ida. Una mujer agredida,
a tal punto de haber perdido su autoestima, su fuerza interna, solo
intenta respirar. Lo demás, es solo una locura.
Esa era yo en aquel momento en que un periódico
decía que podía hacer una audición y cantar con el CSN. La invitación
era clara. Habían tres días para audicionar. Fueron tres días en
que yo miraba el periódico y buscaba de nuevo aquella nota y me decía,
todavía puedo ir. El último día llegó, pero bien sabía yo que ese
día tampoco iría, casualmente mi hija mayor y yo teníamos una cita
donde un famoso peluquero, que nos había dado lugar al final de la
tarde, quedando lejos del lugar de la audición. Así nos fuimos a nuestra
cita, pero yo no dejé de mirar el reloj y veía cómo transcurría
el tiempo, que me aseguraba que no, que no se podía.
Veníamos de vuelta hacia la casa y mi corazón
como loco, no dejaba de brincar; que si, que no, era mi diálogo interno,
hasta que hablé con mi hija y le conté del coro, lo lindo que sonaba,
que había una audición y que ella y yo podíamos ir y cantar en el
teatro. Ella me miraba y yo la convencía, quedaban pocos minutos, no
sabía ya cuantos, pero si llegábamos tal vez nos aceptaban.
Desde la Sabana hasta cerca de Santa Teresita,
yo volaba. Recuerdo que una fila de gente, se confabuló para que la
audición no terminara. Yo había sacado fuerzas no se de donde y pedía
instrucciones, mi hija y yo íbamos a audicionar. Y que es una audición
? no me lo había preguntado, no tenía ni idea. Las personas que hacían
fila me miraban, me examinaban y me decían, ud ; que cuerda canta ?
en que coro ha estado ? que preparó para hoy ? cual experiencia tiene
? Y a todo yo respondía ,bueno no se... no ninguna. ..no, no he estado
en otros coros. Y se oía la gente que entraba y hacía escalas,
agudos, graves, y luego salían cabisbajos y no contestaban cómo les
había ido.
Era el año 1989. Yo había pasado 21 años de
mi vida casada. Cómo podía regresar esa noche a mi casa y anunciar
que había echo una audición en el CSN, que la había ganado y que
ahora empezaría a ensayar ,tres noches por semana para cantar luego
en el TN, acompañada de toda la orquesta ?
De donde sale la fuerza interna de una mujer
que ha tocado fondo en su vida? Esa fuerza está dormida, pero nunca
muere. Basta un segundo, para que tome todo eso que la había tenido
dominada, sujeta, suprimida y como un vendabal, lo arrase y alce vuelo.
La mas incrédula era mi propia sombra; con una
constancia superada solo por quienes han despertado a su llamado, asistía
a todos los ensayos, estudiaba en casa todo hasta el cansancio y miraba
sin entender que personas que no me conocían me sonreían y me hablaban,
que mi trabajo era reconocido y que mi voz les gustaba. A nadie le interesaba
saber quién era mi esposo, ni cómo se llamaba ni que hacía. Yo era
valorada por lo que hacía. Y eso nunca lo había experimentado. Era
tanto mi gozo, que recuerdo que de noche no podía borrar aquella inmensa
sonrisa de mi cara. Definir el sentimiento precioso de intuir que algo
extraordinario estaba sucediendo, es posiblemente infructuoso .
La ventana hacia la vida, se había abierto.
La guerra en mi vida, se había declarado en
firme.
Las acciones mas increíbles se generaron de
ahí en adelante en mi casa, un esposo y unas hijas manipuladas por
su padre, fueron la artillería pesada que noche a noche me esperaba
al regreso de cantar.
El aire que pasa por la garganta, ese que recibes
al nacer, ese mismo aire que tres noches por semana, yo aprendía a
darle espacio, emitiendo sonidos controlados, proyectados, contenidos,
pianos, fortes, agudos, graves. Ese aire que hace que sepan que has
nacido y vives, ese mismo aire ahora, como si yo fuera un ser recién
nacido, me devolvía la vida, el sentido de la existencia, la sensación
de pertenecer a algo, donde no importaba mas tu nombre de casada, donde
yo era y volvía a ser lo que siempre había sido, solo Lia.
Te felicito no sólo por la calidad literaria sino por el valor de compartir tu experiencia de vida. Qué bueno que encontraste tu camino, solo Lía :)
ResponderEliminarGracias....Edith...
ResponderEliminarSi..andamos sacando cositas de la mochila que llevamos en la espalda...se aliviana,se comparte,y también se le permite a las " otras " hacer los suyo,verdad..???
un besote...
Qué gusto leerlo otra vez. Realmente es un deleite leer lo que está bien escrito y más si se trata de alguien conocido y a quien se aprecia y quiere.
ResponderEliminarEste es el último, verdad?
Cuándo hay otro?