martes, 4 de junio de 2013
Sola y en compañía de otro
Y0 como todas las tarde, me senté en la computadora, estando de lo más tranquila, cuando de pronto empezó a llover, eso pensé yo que era lluvia, pero no señor, era las cataratas del Niagara, que venían de visita, era una especie de tornado porque llovía en todas direcciones, y empezaron los truenos y los relámpagos, esos sonaban como las películas de miedo. Empezó a entrar agua en el Garaje y en él cuarto de pilas, entraba por los bordes de las ventanas, con el viento. Mis perros les tienen miedo a las tormentas, todos los cinco detrás de mí, y yo desenchufa, que desenchufa toma corrientes por miedo a los rayos, por toda la casa en procesión íbamos los seis, para entonces yo me estaba recordando de toda la familia (si es que tiene) de la tormenta y de la lluvia, espero que no porque salieron bien bautizados. Aquella cosa seguía, ni se veía la calle, tras la cortina de agua que caía, me acorde lo maravillosa que me pareció, cuando la veía así en el Sarapiquí, cuando estaba en un bote en los rápido, allí me parecía de sueño, aquí de pesadilla, y de los malas. Como éramos una legión caminando todos juntos y enredados y nos íbamos a caer y me iba a dejar las narices en el santo suelo, Me metí en mi cuarto, con toda la escolta detrás. Todos escondiéndose bajo la cama y yo metí mi cabeza bajo de la almohada, y allí me quede, esperando que pasara, pero no pasaba cada vez llovía más, y para colmo era día de pasar la basura, y por la calle volaban cartoné. Para entonces yo no sabía que pensar, no podía barrer el garaje, porque seguía entrando agua y en el cuarto de pilas era igual. Los truenos y relámpagos seguían, pero yo ya no tenía miedo, lo que tenía era ganas estrangularlos, como si eso fuera posible, sé que no, pero yo quería. Me sentía igual que cuando uno llama por teléfono y sale la central telefónica,( que invento ese de los demonios), Porque, como va uno a luchar contra una maquina no puede protestar ni reclamar, no nos escucha….. Aunque la insultemos en la desesperación no dice nada y quedamos peor, por ese sentido del ridículo que acaba por imponerse. Bueno pues yo estaba igual con la lluvia y la tormenta. Otra vez a meter la cabeza bajo la almohada, y quedarme quieta a esperar si acaso le salía de sus naricillas parar. Al fin paso, Salí al garaje con mi escobita y saque el agua, que sin invitación había entrado, detrás salió mi escolta, y al final quedo la casa como zona de desastre. Pensé en la lluvia que en otras ocasiones me pareció tan linda, no vi un arco iris, pero mejor porque soy capaz de enfadarme también con él. Bueno así se fue la tarde y yo y mi escolta nos tranquilizamos y cada cual tiro para donde quiso. Yo acabe otra vez ante la
computadora y entonces se me ocurrió escribir esta crónica o relato de esta tarde tan loca en que estando sola, acabe enfadada con toda la humanidad, y menos mal que nadie vino a decirme nada, porque estaba en zona de guerra y hubiese salido mal…..Ya se me paso y me sentí bien, pero espero por su bien (lluvia y rayos) que no vengan mañana a chafarme la tarde, porque no voy a ser
tan compresiva.
Antonia Morales Diez
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