José Miguel Iglesias
Desperté arrullado por el canto alegre del amanecer,
mientras que el alba sigilosa entró por mi ventana,
para ofrecerme luminosa la flor de un nuevo día
que me invitaba a vivir y a luchar por mis anhelos.
Cada día es un peldaño para alcanzar la plenitud
que la vida generosa, muy ufana nos regala,
para que impregnándola de amor y de esperanza,
nos permita gozar de la armonía de la creación.
He caminado por el mundo cumpliendo mi destino,
así aprendí que la virtud más preciada es la bondad,
que lo simple siempre es mejor que lo complejo
y que el engaño nunca supera a la verdad.
Hoy espero tener la fuerza para enfrentar todos los retos
y la sensibilidad para ver, en la infinita cúpula del cielo,
el sendero azul hacia la eternidad, donde quisiera en paz
despertar un día, ante el sublime resplandor de Dios…..
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