Tengo que hacer un trabajo y el tema es “Tiempo”.
Me di cuenta que era algo en lo que no me había detenido a pensar
nunca y por más que me esforzaba no venía a mi mente ninguna idea.
¿Qué es tiempo?, ¿cómo se mide?, ¿cómo se percibe?, y ¿cómo
nos afecta?.
Se me ocurrió entonces que talvez la enciclopedia
podría sacarme del apuro. Me encontré algunas definiciones que me
llamaron la atención:
“El tiempo es un medio infinito, homogéneo,
continuo, no reversible, en que se dan los fenómenos”. Platón lo
definió como “imagen móvil de la eternidad”. Aristóteles como
“número o medida del movimiento”. Bergson negó que fuese simple
medida del movimiento y sostuvo que era “la vida misma del alma”.
Heidegger dice que “el tiempo es una extensión
del alma, el hombre se halla como fuera de sí mismo pues no se
limita a vivir en el presente: su existencia está en el presente,
pero también en el pasado que ya no es y en el futuro que todavía
no es. Presente, pasado y futuro son los tres éxtasis del hombre. El
hombre y únicamente el hombre es un ser temporal”.
Tomando en cuenta estas definiciones llegué al
convencimiento que “tiempo” es todo lo que hemos vivido, nuestras
alegrías, logros, triunfos obtenidos a través de los años, pero
también nuestros tropiezos, y que su recuerdo nos transforma en una
extensión del tiempo.
También podemos decir que las esperanzas y
nuestros sueños son parte del tiempo que nos falta vivir. Podemos
también decir que el tiempo tiene una conexión directa con nuestro
estado de ánimo, ya que si estamos alegres el tiempo se nos hace más
corto pero si estamos deprimidos, tristes o angustiados, el tiempo
puede ser tan largo como nuestro estado. Teniendo en cuenta que el
tiempo es un estado no reversible, nos asusta con frecuencia la toma
de decisiones ya que nuestros errores no los podemos borrar y podrían
marcar alguna huella en nuestra vida.
Para concluir, podemos decir que toda nuestra vida
está íntimamente relacionada con “tiempo”.
Carmen Brenes Protti
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