lunes, 19 de octubre de 2015
Un viaje de reencuentro
Este es un viaje de reencuentro; de reencuentro de tres antiguos amigos, que en los albores de la segunda mitad del siglo pasado estuvieron juntos en un colegio de San José. Joseba, el vasco, que hoy vive en Estados Unidos, Jorge o Guti, mi marido, Antonio (Tono) Robert. Hoy estamos recorriendo el Norte de España y vamos a Bilbao, donde nació el vasco.
Iniciamos el viaje en Madrid, ahí nos encontramos las 3 parejas, seguimos a Salamanca, donde vimos sus piedras amarillas y la calavera que todos los estudiantes deben observar si quieren ganar el curso. Esta calavera está en la puerta de la Universidad que data del siglo XIII; como detalle curioso, los salmantinos tienen a la rana como amuleto de la suerte, ya que una rana está en la frente de la calavera.
Luego continuamos a Santiago de Compostela, en su Iglesia del siglo XI donde se venera al apóstol Santiago, el cual, según la leyenda, fue traído a Compostela por unos seguidores suyos, hace aproximadamente 1400 años, después de que fue decapitado en Israel. Hoy reposa en una magnífica tumba bajo el altar mayor de la Catedral que es objeto de peregrinación desde cualquier lugar del mundo. En esta Iglesia vimos el "botafumeiro" funcionando. Este es un enorme incensario que manejan 4 hombres, vestidos a la usanza antigua y que se bambolea de este a oeste, o de norte a sur, hasta llegar al altísimo techo. Se dice que este enorme incensario fue creado para aplacar el "olor a santidad" que traían los santos peregrinos que recorrían el camino de Santiago a pie desde todo el mundo conocido en la Edad Media. Demoraban alrededor de cuatro a cinco meses; se dice que a la entrada de Compostela quemaban sus ropas muy sucias y se ponían ropas frescas, pero su cuerpo seguía siendo el mismo, ahí era donde actuaba el Botafuneiro.
En este lugar, además de disfrutar la deliciosa Torta de almendras de Santiago, bien regado con el delicioso Albariño, vino propio de la región; allí también escuchamos los Tunos, que alegran con su música las noches frías del otoño. Luego seguimos a Rivadeo, donde estuvimos hospedados en el Parador. Parece mentira que a las 9am. esté el sol saliendo de la Ría y una espesa bruma se va levantando hasta tapar a la vecina Asturias; para nosotros, acostumbrados al trópico, eso ocurre muy tarde. Al pasar un enorme puente que une las dos regiones (Galicia y Asturias) nos dirigimos a Oviedo donde nos esperaba una gran sorpresa, estábamos hospedados en un Hotel diseñado y construido por Santiago Calatrava, el famoso ingeniero y arquitecto. En este lugar visitamos dos iglesias del siglo IX dedicadas a Santa María del Naranco y a San Miguel del Niño. Hay 2 porque una crecida de agua de un río cercano dañó la iglesia que estaba a su vera, entonces se trasladó el culto un palacio cercano, que habían hecho los reyes visigodos para los meses de verano. La reconstrucción de la iglesia se realizo finalmente en el siglo XI, pero la hicieron más pequeña. Aún queda la planta de la iglesia original de dimensiones mucho más grandes que la iglesia actual.
El camino a Santillana del Mar, donde nos dirigimos después, estaba rodeado, aquí y acullá de pueblos de rojos tejados y casitas de paredes blancas encaladas o de color ocre, estos pueblitos parecían estar sembrados en el verde de los prados recién mojados por las lluvias del otoño. Mas allá en la carretera podíamos observar un mar azul que nos acompañaba a lo largo del camino. En este lugar teníamos un Hotel del Siglo XV "La casa del Marqués de Santillana", esta casa se conservó por generaciones y la actual dueña, descendiente directa del Marqués que vivió en el siglo XII, decidió convertirla en Hotel de 5 estrellas. Este es un pequeñísimo pueblo medieval que posee el hermoso Convento de la Colegiata.
Nos acercamos al país vasco, objeto de nuestro viaje, el amigo Joseba, cambia de carácter conforme nos acercamos a su tierra, se torna algo irascible y sin que nadie le pregunte, indica que el no conoce el lugar, que salió de ahí muy niño. Será que se agolpan en su mente demasiados recuerdos y emociones? No lo sabemos, pero la realidad existe, él ha cambiado.
Olga Emilia Brenes
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