domingo, 15 de mayo de 2016

LOUIS.


Su nombre artístico es…..Louis ¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Y sueña con escenarios, mientras que cambia la luz….
Del rojo al verde no hay mucho tiempo para soñar….
Algo que en éstos tiempos disfruto mucho mientras conduzco mi carro, es llevar en sintonía una estación que solo pone música de la época de mi juventud.
Me gusta pues me ha devuelto la posibilidad de cantar, llevaba meses sin hacerlo en un silencioso duelo que inicié al renunciar a mi Coro. No tenía idea de que había enmudecido de nuevo, solamente mi alma cerró su boca y se negaba a aprender todas esas nuevas piezas que el radio de mi carro transmitía.
Las oía en su repetición a veces cansona pues las estaciones de radio en su afán de volverlas famosas, nos obligan a escucharlas una y otra vez sin podernos defender.
Un día conversando al respecto, me dio una amiga ésta nueva posibilidad. Desde entonces si viajas conmigo la podrás escuchar sin remedio, igual acá repiten mucho las piezas, pero a mi me encanta pues así acabo de recordar sus letras. Las famosas de mi época dorada que recuerdo casi en su totalidad.
Un saxofón impetuoso da inicio a Louis. Estridente y muy hermoso ese saxo me anuncia que Louis está ahora sonando, feliz subo el volumen y ruego para que nadie conocido me vea en aquel rito salvaje , moviéndome como en una sala de baile mientras mis manos marcan el ritmo sobre el volante. Y canto, a todo pulmón. Es él quién como yo una vez, soñó con escenarios. Lleva el pelo largo hasta el hombro, recorriendo la ciudad mientras ofrece su servicio de taxista. Pero lo que él desea, es podernos cantar.
Subir a los escenarios del mundo es algo que nació conmigo, desde pequeña anduve entre bambalinas , jugando, bailando , actuando , cantando. Cuando fui mayor, vi truncarse todos mis sueños, numerosos embarazos y una vida matrimonial se llevaban al traste todo anhelo. Cuando supe que no tendría mas hijos, comencé a levantar esos velos que me ocultaban muchos sueños. Primero con el ballet, sin lograr mas que pequeñas escenas, sin pisar escenarios. Convencida de que por ahí no era la cosa, logré a los pocos meses de mi llegada al coro, ser parte del montaje de la ópera Norma de Bellini. Mis artes histriónicas hicieron su debut cantando y actuando.
Un día Louis despertó con una preocupación…y al mirarse al espejo no es el mismo ya no…
Ahora el saxo canta su melodía en una tonada con tanta pasión y desconsuelo provocando poco a poco que el alma y corazón se rompan en hilachas llenas de agonía.
La edad. Silenciosa compañera de vida que pareciera que nos roba años, salud y sueños.
Eso a Louis no le quitan las ganas de podernos cantar, insiste de nuevo la canción… Todos tenemos esa música del alma que podemos sacar dentro nuestro, como la voz sonora y emotiva de ese solo de saxo, esa canción que tanto deseamos poderles cantar.
Lia Ferreto.
5-2016.




No hay comentarios:

Publicar un comentario