Este fin de semana tuve la suerte de un
paseo a la playa……un paseo que va a ser inolvidable, porque vi algo maravilloso
que se me quedo grabado en la retina y morirá conmigo. Aquel paseo, empezó
difícil íbamos a irnos el sábado por la tarde, pero el Teatro Nacional anuncio
por única función una comedia del arte, patrocinada por la embajada Italiana y
la verdad después de cuatro trimestres interpretando pedacitos y leyendo sobre
ella en la clase de teatro quería verla y ver como lo hacían los verdaderos
actores. Así que fuimos a ver La Mandrágora que se llamaba, me gusto y feliz y
contenta me pegue un madrugón y el domingo fuimos para saludar al mar, no se
cómo llegamos porque lo bueno de no
conducir es que puedes dormí
tranquilamente sin que nada más te inquiete y así llegue y desde primera
tuvimos suerte nos dieron una casita en la carretera interior que se veía el mar, y es que la gente no venía se iba más
bien para su casa .Así que estábamos muy a gustos y cómodos. El cielo era por partes
unos sitios eran azul pero de ese azul profundo que solo en la naturaleza se ve
que parece que uno pueda extender la mano y tocar tanta belleza….el mar….ese no
tiene color refleja lo que ve y entonces entre azul y verde y olas como de
espuma Blanca estaba precioso no recordaba haber visto algo tan lindo como esas
olas. pero claro el calor ese mal criado
y desagradable con sus mosquitos incluidos me estropeo el paseo, después de
almorzar ya las cosas habían cambiado… primero el cielo tiraba a mas blanco y
las nubes en su celaje oscurecían un poco el cielo haciendo que los ojos
dolieran deslumbrados, Y el mar estaba
como revuelto y bastante gris, pero bueno yo vine a ver colores y estoy viendo
variedad azul cielo verde gris el mar, amarilla la arena y yo roja de picadas
de moscos lo de siempre, Fue un paseo maravillosos por la arena allí no duelen
las rodillas ni nada solo se sueña (con
permiso de las purrujas o lo que sea). Fue una tarde maravillosa las olas en
los pies las nubes dibujando encajes en
el cielo el calor se había ido a donde se va cuando deja de fastidiar le a uno.
Y así nos sentamos en un tronco y nos pusimos a charlar y ver las olitas, que
para entonces eran olotas y de pronto así de la nada sin aviso comenzó a
llover, pero esa lluvia que no te moja te escalabra, salimos corriendo…bueno
eso de corriendo yo hice lo que puede, pero de golpe así de la nada salió un
rayo…se elevó en ziz zas y se estrelló en el mar saltaron las olas y nosotras
nos caímos sentadas de trasero del susto nos miramos y juramos que cien años
que pudiéramos vivir nunca veríamos algo más esplendido y más bello , no sé si
es corriente que los rayos entren al mar, pero yo no lo había visto nunca
y ya si que estoy segura que no veré
jamás algo tan esplendido. El lunes el cielo gris tirando a negro el mar
revuelto y oscuro la lluvia por suerte menuda y el color destacado…el verde
todo lo que nos rodeaba era verde, verde brillante, así que vi colores todos
los del mundo y todos preciosos me dio pena volver, me hubiese quedado a ver si
otra vez dios me bendecía con un rayo en el mar….pero había que volver y
volvimos.
Antonia Morales Diez
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