lunes, 30 de mayo de 2016

Actriz de cine a los 85 años..




Nunca pensé que a la edad de 85 años podría ser actriz de cine.

Les voy a contar todas las peripecias que pasé para eso. Mi nieto Alejandro trabaja con una productora de cine y nos llamó un día para preguntarnos si a Daube y a mí nos gustaría salir en una película pues necesitaban personas de nuestra edad. Le dijimos que sí, entonces nos veríamos el domingo a las 7:30 de la noche. En la noche me dormí pensando qué sería lo que teníamos que hacer, si había que hablar algo y cómo teníamos que ir vestidos y maquillados.

En la mañana del domingo iba para misa como de costumbre pero antes llamé a Alejandro para quitarme las dudas, y me dijo que fuéramos con ropa corriente pero que lleváramos otra de repuesto por si la necesitábamos, y el maquillaje de siempre solo que no tuviera mucho brillo. Preparé la ropa y me fui para misa.

En la tarde había quedado con mi hija Olga para ir a un concierto de música operática en Terramall, por supuesto que esto me sirvió de distracción ya que yo no dejaba de pensar en la película.

Llegamos a la casa a las seis de la tarde y tomamos un té con un emparedado, y fui a alistarme, no me pareció la ropa que había preparado y la cambié. La emoción me embargaba, ya quería estar allá para verlo todo. A las 7:30 pasó Alejandro a recogernos, el camino se me hizo largo, tenía una sensación de angustia y emoción, al fin llegamos. Pasamos a una salita ocupada por varias personas, a la par había un parqueo con iluminación y preparado para las tomas de ese día y personas que se movían de uno a otro lado organizándolo todo. La emoción era cada vez más intensa, y todavía no sabíamos que íbamos a hacer. Nos sentamos en la sala para esperar que nos llamaran, ahí estaba una señora que parecía nerviosa porque no dejaba de hablar, y un señor canoso que salía y entraba a cada rato de la sala.

Hasta que al fin nos llamaron. En la escena estaba una pareja que sostenía un trofeo grande y Daube y yo debíamos estar a la par de ellos, uno a cada lado. Un poco más atrás había dos mujeres jóvenes conversando y a la derecha dos hombres y una mujer de edad madura Todo esto sucedía al fondo pues los personajes principales tenían una conversación en el primer plano. Cuando dieron la orden de acción todos caminábamos en diferentes direcciones. El grupo nuestro lo que tenía que hacer era posar para que un joven fotógrafo nos tomara fotos y luego nos las mostraba, todos asentíamos y nos despedíamos saliendo de la escena con el fotógrafo.  Entre tanto los actores principales que habían tenido su conversación se despidieron y salieron por caminos diferentes. Esto tuvimos que hacerlo seis veces pues el director no estaba contento con la escena, daba nuevas instrucciones y cambiaba a las personas de lugar. Hasta que al fin se oyó la voz que decía: ¡perfecto, se imprime!, entonces hubo un griterío y aplausos y yo pensé que era por lo bien que habíamos actuado, pero era la expresión de alegría del grupo que había trabajado tan arduamente y daban por terminada la filmación.
En realidad fue muy poco lo que hicimos, pero para mí sigue siendo una emoción que no había hecho jamás. ¡Gracias Alejandro!





Carmen Brenes Protti

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