lunes, 4 de noviembre de 2019

Evocaciones


Xinia Oviedo
10.10.19
Al escuchar los acordes de un tango o cantar a Carlos Gardel, de inmediato acuden a mi memoria recuerdos de mi tío Alfredo, hermano mayor de mi madre, apasionado de esos géneros musicales.
Alfredito fue un personaje muy singular, respetado y querido por el pueblo donde vivió desde que tenía tres años de edad hasta su fallecimiento a la avanzada edad de 96 años. Fue padre de seis varones y tres mujeres (de estas un par de gemelas) . Actualmente la mayor parte de los miembros de esa numerosa familia continuan viviendo en ese pueblo aunque algunos por razones de matrimonio o trabajo han echado raíces en otros lares.
Alfredo tenía un pequeño taller de zapatería, donde se arreglaban zapatos, pero también elaboraba las famosas botas ¨turrialba¨. Mi Papá usaba solo ese estilo de bota para trabajar elaboradas por las manos de Alfredito.
A mi me fascinaba llegar al taller, sentir el olor del cuero, lo mágico de tantos utensilios que se empleaban en la manufactura, las hormas, los cuchillos, las máquinas, pero para mi el atractivo principal consistía en el viejo radio que para mi tío era un tesoro que le llenaba de orgullo. Un radio alemán de los años treinta-cuarenta. Durante la segunda guerra mundial los varones de la familia se reunían para escuchar las noticias clandestinas sobre los acontecimientos en Europa.
Mi tío era simpatizante de los alemanes y cuentan que cuando supo que Alemania había firmado la rendición fue tanta su decepción que quebró el radio que tanto amaba.
Me encantaba oírle cantar aquellas canciones que hablaban de asuntos que yo todavía no entendía bien, pero para mi eran parte de la magia del taller: Ladrillo está en la cárcel,… Ya me despedí de los muchachos porque mañana me voy para la guerra,…La rubia Mireya, …El día que me quieras,…
Recuerdos indelebles en mi memoria

No hay comentarios:

Publicar un comentario